THE POLITICIAN STATESMAN NETANYAHU

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For most of us, it was a most welcome surprise, a historic decisive step, namely the establishment of diplomatic relations between Israel and the United Arab Emirates.

It buries the false notion that the lack of a final solution to the Palestinian Israeli conflict is the cause for instability in the Middle East. For some, it was even the greatest stumbling block in achieving universal peace.

It is now very clear that the confrontation between Shiite Iran and the Suni countries, usually represented by Saudi Arabia, is the time-bomb that can cause an earthquake in the region.

For Benjamin Netanyahu, it constitutes his greatest political accomplishment, the salient feature of his political legacy. It will gain the applause of most Israelis and the wrath of those in the right of the political spectrum because he had to promise not to integrate formally into the State of Israel parts of Judea and Samaria. It may put in danger his future electoral fortunes but will assure him a formidable place in the annals of the young State.

Elections are won by politicians, History recognizes statesmen.

It is impossible to overstate the importance of the role of the United States, of president Trump and his team, in propelling this understanding between the two countries and points to the probability of additional such relations between Israel and other nations of the region. It vindicates and validates the efforts of Jared Kushner who is the main architect of the government’s peace proposal for the region. To all those who questioned his selection for such a delicate and complex task, this is a solid accomplishment, unthinkable a couple of years ago.

This extraordinary step taken by UAE and Israel is a demonstration of political maturity that realistically puts aside old antagonisms and religious diversity that cannot be dismissed, and that should instead be integrated in a relationship of mutual respect of the differences.

This new relationship between Israel and the UAE has to serve as a building block for further alliances that will help to fulfill the dream of the late Shimon Peres who dreamt with the idea that Israel can serve as a locomotive por the technological and scientific progress of the entire area.

With the rapid development of new technologies and the distaste for fossil fuels, the countries of the region must insert themselves fully into acquiring knowledge and expertise in the new fields of cyber and AI, driverless automobiles, and other fields yet to be defined and identified. In addition, of course, to providing a cleaner environment for their population, proper and up to date health care and other vital services.

Israel can serve as a role model and a willing teacher-helper in all the above and initiate a new era of progress and peace for a region that is the cradle of monotheism, an area where some of the greatest cultural and social advances took place in the past.

I salute the leader of Israel and the leadership of the UAE, and above all their respective peoples for this historic step that will bring only progress and wellbeing to all.

*Ambassador of Venezuela to Israel

EL ESTADISTA POLÍTICO NETANYAHU

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Para la mayoría de nosotros fue una grata sorpresa, un paso histórico decisivo, a saber, el establecimiento de próximas relaciones diplomáticas entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos.

Entierra la falsa noción de que la falta de una solución final al conflicto palestino-israelí es la causa de la inestabilidad en el Medio Oriente. Para algunos, fue incluso el mayor obstáculo para lograr la paz universal.

Ahora está muy claro que el enfrentamiento entre el Irán chiíta y los países suníes, generalmente representados por Arabia Saudita, es la bomba de tiempo que puede provocar un terremoto en la región.

Para Benjamin Netanyahu, constituye su mayor logro político, la característica sobresaliente de su legado político. Se ganará el aplauso de la mayoría de los israelíes y la ira de los de la derecha del espectro político porque tuvo que prometer no integrar formalmente al Estado de Israel a partes de Judea y Samaria, el Margen Occidental. Puede poner en peligro sus futuras fortunas electorales, pero le asegurará un lugar formidable en los anales históricos del joven Estado.

Las elecciones las ganan los políticos, la Historia reconoce a los estadistas.

Es imposible exagerar la importancia del papel de Estados Unidos, del presidente Donald Trump y su equipo, en impulsar este entendimiento entre los dos países y apunta a la probabilidad de relaciones adicionales de este tipo entre Israel y otras naciones de la región. Reivindica y valida los esfuerzos de Jared Kushner, quien es el principal artífice de la propuesta de paz del gobierno americano para la región. Para todos aquellos que cuestionaron su selección para una tarea tan delicada y compleja, este es un logro sólido, impensable hace un par de años.

Este extraordinario paso dado por los Emiratos Árabes Unidos e Israel es una demostración de madurez política que de manera realista deja a un lado viejos antagonismos y diversidad religiosa que no pueden ser descartados, y que en cambio deben integrarse en una relación de respeto mutuo de las diferencias.

Esta nueva relación entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos tiene que servir como un bloque de construcción para futuras alianzas que ayudarán a cumplir el anhelo del difunto Shimon Peres, quien soñó con la idea de que Israel puede servir como una locomotora para el progreso tecnológico y científico de la área entera.

Con el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías y el disgusto de muchos por los combustibles fósiles, los países de la región deben insertarse de lleno en la adquisición de conocimientos y experiencia en los nuevos campos de la cibernética y la IA, los automóviles sin conductor y otros campos aún por definir e identificar. Además, por supuesto, de proporcionar un medio ambiente más limpio para su población, atención médica adecuada y actualizada y servicios vitales adicionales.

Israel puede servir como un modelo a seguir y un maestro-ayudante dispuesto en todo lo anterior e iniciar una nueva era de progreso y paz para una región que es la cuna del monoteísmo, un área donde se produjeron algunos de los mayores avances culturales y sociales en el pasado.

Saludo al líder de Israel y al liderazgo de los Emiratos Árabes Unidos, y sobre todo a sus respectivos pueblos por este paso histórico que solo traerá progreso y bienestar para todos.

* Embajador de Venezuela en Israel

FALLECIÓ MI AMIGO ALBERTO GALSKY z’l

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Mi difunto padre, el rabino Abram Brener z’l, sirvió durante 30 años la comunidad judía de Lima, Perú. Fue su rabino, shojet y mohel. En aquellos días, final de los años treinta y cuarenta del siglo pasado, la carnicería solo ofrecía carne Kasher de res. Mi padre había convertido en casa un espacio que anteriormente era usado como lavadero, como sitio para la Shejitá, el sacrificio ritual según las leyes de kashrut. En aquellos días, se compraba el ave vivo en un mercado para traerlo a mi casa. El padre de Alberto solía visitarnos, en ocasiones, acompañado por una mujer de servicio con los pollos. Era ocasión también para una tertulia, aunque a veces presente, no entendía la conversación. Pero sabía que mi padre estimaba al señor Galsky y lo calificaba como “kliger yid”, hombre inteligente, más aún como persona que entendía el meollo, la raíz responsable por algún efecto o evento.

Me fui del Perú en 1947 y no recuerdo detalles de esta familia, hasta el arribo de tres hermanos Galsky a Caracas. Esta familia había creado una industria pesquera muy importante en el Perú, país que que goza de abundancia de peces, en parte debido a la corriente El Niño que cursa lo largo de su costa. El cuarto hermano, Isaac z’l permaneció en Lima y se ocupó de la industria. Lamentablemente fallecido unos años atrás, había pasado por varias cirugías mayores y su cuerpo físico finalmente se rindió. Lo visité en Lima cuando invitado a celebrar una ceremonia religiosa para la familia de uno de mis amigos de infancia, y encontré a Isaac z’l rodeado de familia y sobre todo con un renombre de benefactor de muchas instituciones en Lima.

El hermano Salomon es un industrial de renombre en Caracas y recuerdo que en una ocasión cuando le pedí ayuda para la publicación de uno de mis libros, me respondió que lo haría ya que lo solicitaba, pero quería que sepa que le interesa más proyectos “vivos”, directamente con gente necesitada. Me quedó grabada la respuesta, pero continué con mis libros por considerar que también tenían valor.

El centro comunitario Hebraica en Caracas tiene un gimnasio que incorpora todos los instrumentos y aparatos necesarios para la promoción de la salud física que porta el nombre “Gimnasio Galsky” gracias a la generosidad de Clara, Alberto y Salomon Galsky

Por eso, no me sorprendió ver el patrocinio de la familia Galsky en el letrero de entrada a “K Space”, lugar de encuentro para solteros, que ofrece numerosos programas dirigidos exitosamente por el rabino Yossi Smierc que ya tiene en su haber varias docenas de “Shidujim”, parejas que contrajeron matrimonio que se conocieron por primera vez en “K Space”. Allí se ayuda a gente, a individuos que ansían conectarse con otras personas de carne y hueso, y acercarse a la tradición judía.

Llego por último al fallecido Alberto para señalar que el entorno, la herencia familiar moldeó su actuar. Pero eso es insuficiente. Alberto tenía características personales que considero excepcionales. Citaré un solo ejemplo. Soy testigo del caso de un miembro de la comunidad judía quien prestó atención especial a Alberto cuando llegó a Caracas. Alberto se encargó luego del pago de la educación de los hijos de este miembro de la comunidad que tenía recursos limitados. Pagó por sus viajes al exterior y le ayudó materialmente durante varios años en Miami. Cuando ese amigo estaba en ya en las últimas semanas de vida debido a una terrible enfermedad, Alberto se comunicó conmigo y sugirió que llamara al enfermo para darle ánimo de vida. Hice la llamada y quedé sorprendido por la reacción del enfermo quien me dijo que se sentía inmensamente alagado y honrado por mi llamada y que le había ofrecido ese día una dosis de esperanza. Me hizo pensar otra vez acerca de la importancia de extender un brazo fraternal, una palabra de aliento a otra persona, especialmente cuando el individuo siente que no ocupa un lugar de privilegio en la sociedad. Pensé que había hecho una mitzvá especial ese día con mi llamada. Pero la realidad es que Alberto fue quien solicitó esa llamada. Me hizo reflexionar que Alberto no tan solo apoyaba materialmente a ese individuo, tenía empatía por él, se situaba en su situación para preguntarse qué más podía hacer para aliviar el sufrimiento del enfermo. La mitzvá realmente le pertenecía a Alberto, yo solo había sido su “shalíaj” su emisario para realizar la buena acción.

En ocasiones, Alberto me llamaba para asistir al almuerzo semanal que ofrecía los martes, día en el cual reunía entre 20 y 30 amigos para una comida generosa y suntuosa en su oficina. No era solamente una experiencia culinaria. Invariablemente estaban presentes un par de rabinos para enseñar, para presentar una explicación sobre algún tema de la tradición o sobre la lectura semanal de la Torá. Rabí Jananyá ben Teradyón había dicho de acuerdo con la Mishná: “Si dos se sientan juntos y no hay un intercambio de palabras de Torá entre ellos, ésta se convierte en una reunión de burlones…, pero si intercambian palabras de Torá la Presencia Divina se posa sobre ellos…”. Qué maravilloso es tener la facultad de invitar la Presencia Divina. Alberto tenía esa facultad.

Construyó una magnífica casa en un área privilegiada de Miami y en varias ocasiones estuve presente para celebrar alguna fecha familiar. Pero siempre había rabinos presentes para invitar la Presencia Divina también con sus enseñanzas. No ostentaba lujos personales, pero tenía mano abierta para ayudar directamente a numerosas personas y causas que consideraba justas y que tendrían efecto sobre la educación y el bienestar de los más necesitados.

Salomon me dijo que Alberto no cuidaba con suficiente esmero su salud personal por más que lo estimulaba hacerlo. Claramente, daba mayor atención a las necesidades ajenas, con devoción por sus hijos, esposa y familia.

Nuestros patriarcas se distinguieron en ciertas áreas de manera individual: Avraham en guemilut jasadim, ayuda al prójimo; Yitschak en devoción y sacrificio; Yaacov en el estudio de la Torá. Alberto fue digno discípulo de Avraham, siempre pensó en mejorar la condición humana de otros, devoto y sincero con sus amigos, incentivó el estudio de la Torá.

Zijró baruj, su memoria es una bendición

A foray into the religious history of humanity

Devarim (English) Deuteronomy I - III, 22

The fifth of the Chumashim, which are the biblical books that make up the Pentateuch, is called Devarim, Deuteronomy, which means the second law or the repetition of the law. In our Chumash many laws are reiterated and, notably, the Ten Commandments. For our Chachamim there is no superfluous word in the sacred text, and therefore they seek and find new teachings in what appears to be a repetition.

Devarim gathers Moshe’s speeches in the last days of his life. The first speech consists of a summary of the trips of our ancestors through the desert, with special emphasis on some outstanding events, such as the episode of the Meraglim, the spies who were sent to investigate the promised land. The apparent purpose of recounting the various experiences in the desert is to highlight the ever-present Divine Providence, which protected the Jewish people throughout the journey.

A large part of this Chumash Devarim is dedicated to Moshe’s second speech which includes, as we already mentioned, the Aséret Hadibrot, the Ten Commandments. A series of additional Mitsvot are also detailed on permitted and prohibited foods, the various festivals, the obligation of tithing, the selection of judges, and other laws. Before Moshe’s third speech begins, a digression is made to alert the people to the blessings and curses they will receive, respectively, as the law is fulfilled or disobeyed.

Moshe’s third speech, which also contains paragraphs written in the form of poetry, underlines the need for unequivocal loyalty to the Creator and the instruction to read the book Devarim, (according to some, only certain chapters of this Chumash) publicly, every seven years in a ceremony called Hakhel. The singing of Moshe (Haazinu), the blessing of Moshe (Vezot HaBeracha), the appointment of Yehoshua as the successor in leadership of the people, and some details of the death of Moshe, lead us to the conclusion of the Torah.

Careful reading of our text reveals that certain groups of laws were omitted from Devarim. Ramban’s father alerts us to the fact that the rules that govern the Kohanim and the Korbanot, which are sacrifices, are not mentioned in our chapters. This is explained by the fact that priests are considered to be very jealous in the performance of their duties and do not need to a repetition of the instructions. On the other hand, on many occasions the exhortation is reiterated to the people not to fall into the cult of idolatry. It was necessary to remind our ancestors insistently about the danger of behaving like all peoples, kechol hagoyim, especially at the beginning of the period of the conquest of the Promised Land. Since the inhabitants of Canaan were idolaters, it was important to warn the Hebrews not to imitate their cult. Despite this, the practice of idolatry constitutes the primary national spiritual problem during the existence of the first Beit HaMikdash.

The opposition to all kinds of idolatry is emphasized because the Torah fundamentally teaches a completely opposite idea: Monotheism. Adín Steinzaltz, a modern thinker and great scholar of mysticism and the Talmud, reminds us that Avraham’s monotheistic formulation, as we noted, is the cardinal notion of Torah and does not constitute a revolutionary idea. Steinsaltz’s perspective with reference to the intellectual development of humanity is based on the fact that in the beginning, humanity affirmed the existence of a single God. That was, after all, the reality of man in Gan Eden, the Garden of Eden. In Bereshit we read about the frequent encounters and dialogues between primitive man and the Creator.

Steinsaltz believes that despite the constant encounter of humans with the divinity, the monotheistic notion of antiquity is primary and primitive. Idolatry constitutes from this prism, a narrow intellectual advance for our species, because it is associated with different natural phenomena that begin to identify with some particular deity. Man becomes aware of what is happening around him, although this leads him to erroneous conclusions regarding the deity. Avraham’s monotheistic teaching is not novel in nature but constitutes a case of rediscovery of a known truth.

Devarim also presents us with some laws that are novel. We read about divorce; the Yibum obligation, which is to marry the widow of a brother who left no children and other rules. Although we meet these laws for the first time in Devarim, we understand that all the Mitsvot were enacted on Mount Sinai or in the Mishkan, which is the Tabernacle, during the first year after the Exodus from Egypt.

Abarbanel raises the question of whether we can consider these discourses by Moshe as an integral part of the authentic word of God. According to the Talmud, for example, the division of the Tanach, the Sacred Scriptures or the Bible, indicates at the same time a hierarchy with respect to the relative Kedusha, sanctity, of each of the parts. Ketuvim, which is the third portion of the Tanach, has a lower degree of Kedusha than the second part called Neviim. The Torah, the Five Books of Moses, is the one with the highest degree of Kedusha, a fact that implies that each word of its text was dictated by the Creator. Abarbanel maintains, for example, that not all of Moshe’s discourses were included in our text. God chose only those that have transcendence, granting them holiness by incorporating them into the Torah. The Torah does not collect or echo all the events that occurred at the dawn of our History. The Torah is a Divine and selective edition of the events considered by Him as instructive and timeless, containing a set of Mitsvot that are indispensable for the emotional and spiritual development of man and to make possible his coexistence with fellow men.

Promesa, culpa y absolución – El rol de los Sabios

MATOT - MASEI Números XXX,2 - XXXII

Estudiar nuestras fuentes religiosas nos enfrenta a una exigencia adicional: la necesidad de entender las realidades social y política propias del momento histórico que nos interesa. Por ejemplo, una apreciación de nuestro entorno moderno, que es esencialmente materialista, supone una obsesiva preocupación por la adquisición constante de objetos y bienes y de toda índole. Esta hambre insaciable por lo material es la actitud que prevalece hoy en nuestra cultura occidental. En otros sistemas culturales, el orden de los valores suele ser diferente. Por lo tanto, evaluar otras culturas de acuerdo a nuestro patrón jerárquico de los valores, nos conduce, con frecuencia, a interpretar incorrectamente las causas y el significado de los acontecimientos.

Muchos sostienen que en nuestro entorno cultural no se le da suficiente importancia a la palabra, a una promesa. Nuestros pronunciamientos y compromisos verbales son tratados a la ligera. En el mundo bíblico, en cambio, un voto, una promesa, un juramento, son considerados claves y obligantes. Motsá sefateja tishmor veasita, “lo que emana de tus labios cuidarás y cumplirás”, es un dictamen fundamental de la Torá. (En el mundo latinoamericano, en particular, no se hace énfasis en el cumplimiento de los compromisos verbales). Nuestro texto comienza con un análisis de las promesas, de la obligatoriedad de su cumplimiento y de las condiciones bajo las cuales se pueden modificar, calificar o anular las mismas. Se parte probablemente de la premisa de que el ser humano, ente pensante, debe reflexionar antes de pronunciarse en cualquier sentido. La habilidad humana de concebir el universo a través de modelos intelectuales, hecho que se relaciona con su competencia lingüística, (aptitud que separa al ser humano de cualquier otra creación) supone guardar y cuidar celosamente esta facultad.

Hay ciertas promesas, néder en hebreo, que desde su inicio carecen de validez. Por ejemplo, el néder havai, que quiere decir una promesa que se fundamenta en un hecho imposible, tal como el prometer un camello volador. Cuando uno hace involuntariamente una promesa, ésta se denomina néder shegagá, y también carece de valor. Néder onsim se refiere a una promesa que no se puede cumplir debido a que ocurre algo inesperado, por ejemplo, una dolencia súbita que impide que la realización de cierta acción en un momento dado.

Nuestros jajamim diferencian entre néder y shevuá que es un juramento. El sujeto del néder es un objeto o una circunstancia, (excepto el néder de donar una suma para beneficencia o para el Beit HaMikdash, en cuyo caso la propia persona queda comprometida) mientras que el sujeto de la shevuá es el propio ser humano. Carece de validez el néder que hace una equivalencia entre lo que está permitido con lo que está prohibido según la Torá. Por ejemplo, no tiene validez afirmar que una manzana me será prohibida como si fuera carne de cerdo. (A menos que la prohibición se hubiese dado por otro pronunciamiento verbal, tal como la promesa de ofrecer cierto animal en sacrificio. El resultado es que desde aquel momento en adelante no se pueda ingerir la carne de ese animal, porque pertenece de inmediato al Beit HaMikdash). Al mismo tiempo no se puede jurar sobre algo que contradice nuestros preceptos. No tiene sentido una shevuá en la que uno afirma que va a ingerir  carne de cerdo, tal como carece de validez una shevuá en la cual se promete no colocarse los tefilín para el rezo matutino de Shajarit.

Está claro que nuestra tradición no simpatiza con las promesas y los juramentos. En opinión de nuestros jajamim los seres humanos debemos actuar correctamente sin el recurso extremo del néder y de la shevuá. Si una persona se arrepiente inmediatamente después de hacer una promesa es posible anularla retroactivamente. El proceso de hatarat nedarim, que es una especie de absolución, permite que un erudito o tres personas, lo eximan a uno de una promesa, preguntándole primero, por si acaso hubiese hecho la promesa a sabiendas de cuáles serían las consecuencias de la misma. Según nuestros capítulos, un esposo puede relevar a su esposa de una promesa y un padre puede hacer lo mismo con su hija menor de edad.

Aunque los jajamim opinan tov sheló tidor, que es preferible no prometer, se consideran ciertas excepciones. Por ejemplo, hacer un néder de abstenerse de bebidas alcohólicas, es provechoso según Rambam y Rambán. Algunos autores del Talmud opinan que algunas promesas demuestran cierta arrogancia. El néder de abstenerse de comer carne, por ejemplo, (cuando no se especifica un lapso determinado, hace que  se considere que la promesa dura treinta días) es una especie de demostración de sentirse superior, porque la persona señala que puede vivir sin cierto esplendor, mientras que otros no lo pueden hacer.

Nuestros capítulos también se refieren al tema de la persona que da muerte a otra persona sin intención de hacerlo. (Esta persona es denominada shogueg, que hace alusión a la falta de intención de matar, pero no supone la ausencia total de culpa. Se estima que hubo descuido o falta de previsión, que resultó en la muerte de un ser humano). La Torá ordena la construcción de seis ciudades, en hebreo ir miklat, que sirven de refugio para estas personas. Además, las cuarenta y dos ciudades de la tribu de Leví también eran consideradas ciudades de refugio. Según el texto bíblico, el goel hadam, que quiere decir el redentor de la sangre derramada (probablemente un pariente cercano del muerto, o tal vez se trata de alguien designado específicamente para vengar esa muerte) podía matar a la persona que había cometido el crimen, a pesar de que no existía la intención de matar. El ir miklat ofrecía protección contra el goel hadam. Según los jajamim, si el goel hadam violara el amparo de estos lugares, sería sentenciado a su vez por haber cometido un crimen mortal.

La persona en cuestión debía permanecer en el ir miklat hasta el momento de la muerte del Kohén Gadol, que era el jefe de los kohanim que estaba en funciones cuando el crimen se cometió. Desde ese momento, el que había cometido involuntariamente el crimen podía regresar a su lugar de residencia sin temer por la venganza del goel hadam. ¿Cuál es la relación entre el Kohén Gadol y el crimen cometido? Desde cierta perspectiva el líder de la comunidad es igualmente responsable de todo lo que sucede, incluyendo los crímenes que se han cometido. El argumento se basa en el hecho de que el asesinato da testimonio de que la afectividad del mentor no fue adecuada a, pues de haberlo sido, hubiese inspirado y motivado a sus feligreses a abstenerse de cometer un crimen. En la tradición judía, mitá mejapéret, la muerte es la gran expiadora de los pecados, y por lo tanto el fallecimiento del Kohén Gadol libera de culpa a los involucrados. Según Abarbanel, la muerte del Kohén Gadol es motivo de luto y tristeza nacional y la magnitud de este dolor colectivo, sirve para amortiguar la ira del goel hadam con el fin de que desista de su propósito de venganza.

Según el comentarista Sforno, Dios conoce el grado de culpabilidad de quien perpetró el crimen y puede determinar con certeza si hubo o no la intención de asesinar a otra persona. La longevidad del Kohén Gadol, por  tanto, está de alguna manera  relacionada con la relativa inocencia de quien incurrió en el crimen. Hay quienes permanecen en un ir miklat por el resto de sus vidas debido a la larga vida del Kohén Gadol. Esta explicación  presenta la dificultad de que los años de vida del Kohén Gadol son una función del grado de culpabilidad de otra persona. Podríamos salir de nuestro apuro, al considerar, tal como lo mencionamos, que el Kohén Gadol está indirectamente involucrado en lo que sucede en la sociedad y es, por lo tanto, responsable por el comportamiento individual de los miembros de su comunidad.

MASEI

El rol de los Sabios

Números XXXIII – XXXVI

Nuestros capítulos describen detalladamente los viajes de los hebreos por el desierto, señalando las localidades que tocaron en su travesía hacia la tierra prometida. En el lugar denominado Hor Hahar, cerca de la tierra de Edom, fallece Aharón, el jefe de los Kohanim. Aharón muere a la edad de los ciento veintitrés años, a escasos meses del inicio de la conquista de Israel. Moshé también fallece en el desierto y surge un nuevo, liderato encabezado por Yehoshua que será el conductor del pueblo en la tarea de transformarse en una nación en la tierra de Canaán.

El pueblo judío está preparado para esta tarea por los siglos de esclavitud en Egipto, que la dan su valor real a la libertad. También le ha sido comunicado, en el Monte Sinaí un sistema complejo y completo de leyes, para que pueda desarrollarse ordenadamente en un medio independiente. Desde luego que el proceso de conquista de Canaán es largo y tedioso, pero más difícil aún es la transformación de la familia descendiente de Yaacov, en pueblo, en nación. Los dos grandes líderes, Aharón y Moshé, fallecen y una nueva generación toma las riendas del mando y la tutela del pueblo. La figura dominante entre los hermanos había sido, indiscutiblemente, la de Moshé. MiMoshé ad Moshé lo kam keMoshé, se solía decir que desde la época del bíblico Moshé hasta los días de Maimónides, no había surgido ninguna personalidad comparable. Los descendientes de Moshé no heredan su liderazgo y sus hijos desaparecen de las páginas de la historia. El caso de Aharón, que desempeña un rol secundario al de su hermano, es diferente, porque sus hijos sí son sus herederos reales y espirituales. El Beit HaMikdash como núcleo principal para el pueblo judío dependía para su funcionamiento de los kohanim, los descendientes de Aharón.

Moshé crece en el palacio de Paró, que es el Faraón. Moshé conoce y se desenvuelve en la corte real y desconoce la calle y la esclavitud. Moshé está condicionado, desde su niñez, para el liderazgo y la nobleza. Recién de adulto tropieza con la realidad del destino de su gente que es la servidumbre. Moshé puede dirigir e instruir, liderizar e inspirar, pero no pertenece al amejá, que es el pueblo. Moshé pertenece a los selectos y a la realeza. Le es, probablemente, difícil descender a un nivel popular. Su suegro Yitró, le reclama en una oportunidad que el pueblo tiene que estar de pie todo el día para poder tener acceso a su juicio, mientras que él, Moshé, permanece sentado. (Guardando las distancias del caso, es interesante notar que Teodoro Herzl, el gran líder del sionismo político, también desconoce los pogroms y las persecuciones. Herzl sufre un shock cultural por el caso del Capitán Dreyfus al descubrir que el antisemitismo existía en el entorno de la civilizada Europa).

Aharón en cambio, nace, crece y se desarrolla en el seno del pueblo hasta llegar a la posición de líder. Pero sus raíces, al igual que la del resto de sus correligionarios, están en la amargura de la esclavitud. En el episodio del éguel hazahav, Aharón se identifica con su gente, siente su desconsuelo por la tardanza de Moshé y entiende su temor, desconcierto e incertidumbre al suponerse perdidos, abandonados, en el desierto hostil. La inseguridad fomentada por las décadas de esclavitud se  siente aún. Sólo otra generación que desconozca el yugo egipcio podrá construir una sociedad que permita las opciones y la libertad.

El contraste entre las personalidades de Moshé y Aharón tal vez puede considerarse desde la siguiente perspectiva. Moshé es el  transmisor de la voluntad Divina al pueblo. Moshé es el portavoz de la Ley, del imperativo que se le exige a la sociedad para su elevación y superación. Aharón en cambio es el defensor y abogado, el mediador e interlocutor para la presentación de las necesidades del pueblo ante el trono Divino. Aharón es quien se empeña en crear puentes y acercar la comunidad al Creador. El rol de Moshé es traer el mensaje de Dios a la tierra. El papel de Aharón es el de elevar lo mundano a lo celestial. El punto de partida de Moshé es el Eterno. Para Aharón el centro de su preocupación es Am Israel. Mientras Moshé es el mensajero de Dios, Aharón es el defensor de los intereses del pueblo. Hemos enumerado algunas diferencias que no son absolutas ya que nuestro propósito es didáctico. En numerosas oportunidades Moshé intercede para que las necesidades del pueblo sean satisfechas, mientras que Aharón y sus descendientes se dedican al culto religioso y al servicio de Dios.

Para los sabios del Talmud la característica esencial de Aharón es su compromiso con shalom, que es la paz. Todos debemos aprender del ejemplo de Aharón, según nuestros jajamim. Debemos ser ohev shalom y rodef shalom, ser amantes de la paz y tener la paz como propósito. Este concepto de shalom es utilizado en la culminación de la bendición que los kohanim imparten al pueblo por orden Divina. La plegaria central de todo servicio religioso, la amidá, concluye con una bendición que califica a Dios como quien bendice a Su pueblo Israel con shalom.

Según el Talmud, los estudiosos propagan la paz por el mundo al proclamar, talmidei jajamim marbim shalom baolam. En la antigüedad la pax romana se había convertido en el eje fundamental de la política de Roma. Pero ésta era una paz obtenida gracias a la fuerte marcha de sus legiones. Era una paz que ocultaba los conflictos ideológicos y que no permitía la expresión de algún pensamiento conflictivo o diferente al de los Patricios o a los del Senado de Roma. En la tradición judía, en cambio, shalom es la armonía que surge del análisis serio de las diferentes alternativas que el intelecto concibe. Shalom es la concordancia y la coincidencia de las conclusiones, después del estudio exhaustivo de los diversos caminos posibles.

Ser un rodef shalom hace referencia a un estado mental. Es una meta distante y, tal vez, inalcanzable, pero al encaminarnos por este sendero nos aproximamos al shalom. Al reducir la distancia entre las diferentes opiniones, se obtiene un mayor acercamiento y entendimiento entre los seres humanos y, por ende, mayor tolerancia.

Moshé y Aharón representan cierta separación entre los poderes. Moshé se asemeja más al líder político, mientras que Aharón es el que conduce el ritual (en especial del orden de los sacrificios), y es el instructor de las masas. Es natural que esta diferenciación no es la exacta, porque Moshé es considerado tradicionalmente como el maestro por excelencia y conocido como Moshé Rabenu, “Nuestro Maestro Moshé”. Con el tiempo, los descendientes de Aharón fueron los primeros maestros populares y los que intervenían y adjudicaban en los casos de tsaráat, que es la lepra, y los de la tumá, que es la impureza ritual, en general.

Durante la última etapa del segundo Beit HaMikdash, en la época de los Jashmonaim, los kohanim también eran los reyes. Hay quienes sostienen que éste fue el momento de mayor gloria del pueblo judío en la antigüedad. Para otros, la coincidencia del sacerdocio con la autoridad civil constituye un conflicto de intereses de consecuencias negativas para la sociedad. La destrucción del segundo Beit HaMikdash relevó a los kohanim de su posición de importancia (debido a la imposibilidad de continuar con el servicio de los sacrificios) y los jajamim, que son los eruditos, asumieron, desde aquel entonces, el liderazgo espiritual del pueblo judío.

SLAVERY IS WRONG AND INHUMAN

Slavery is wrong. It’s practice is amoral and constitutes a crime that inevitably leads to malignant social, economic and political consequences. This is one of the problems our contemporary minds face when reading the Bible that contemplates slavery, a condition that the Talmud regulates to an extent that it proved to be a burden to own a Jewish slave. At the same time, the greatest story of the biblical narrative: the Hebrew’s exodus from Egypt, their transition from slavery to freedom has become the clarion call for human dignity that points to the lasting message about the equality of all men in the eyes of the Law. The Bible posits the creation on one man in the beginning, maybe to show that we all have the same ancestor and, therefore, are equal in rights, and in the eyes of God. The fundamental lesson of the exodus is that slavery is immoral. As a sign of the intrinsic spiritual value of all men, these same slaves merited to hear the manifested will of the Almighty at Mount Sinai sculpted in Two Tablets of the Law.

Mankind had to travel through centuries of history to come to the conclusion that slavery is evil. Yet, we still face vestiges of slavery in certain parts of the globe even today. Nowadays, no country legally tolerates the enslavement of man by other men. Yet, one could still argue that contemporary slavery has muted, it has become more subtle. And these modern manifestations of unadulterated evil have to be addressed and eradicated.

In this process, we should reflect as to whether present day society should assume responsibility for the misdemeanors and crimes perpetrated by previous generations? I do not think that it is proper, let alone legal or moral, to blame children for the sins of the fathers and vice versa. The Bible thinks so. On the other hand, society should make manifest a sense of responsibility and make every effort to alleviate and redress the damage, the hurt and shame, the evil consequences of slavery. And of discrimination as well.

What about the children of the oppressed, those whose ancestors were the victims of slavery and manners of discrimination, because of racial motives or religious identity. What should their attitude be?

Today’s generation, especially the descendants of the aggrieved should be on guard, in the forefront of the fight against these immoral tendencies and deeds that continue to plague us. It seems that discrimination and unethical behavior is an evil virus that doesn’t disappear, it only keeps mutating and, therefore, must be dealt with, even if it were determined that it is genetically part of our DNA.

It is a moral duty to protest, to confront and remedy all evil. On the other hand, the rule of law and of what is right, should not be confronted by lawlessness. Regardless of the damage that was done, the future of society demands we behave within certain parameters. Otherwise, new evils will supplant the old ones we try to eradicate. Justice must be achieved through means that are just in themselves.

Rallies and protests that turn into wanton destruction demean the purpose of the demonstrations and are surely to produce a negative effect that feeds the misguided original motives of the discrimination it purports to fight.

The middle class and small merchants suffer most from the indiscriminate, and many a time purposeful destruction of storefronts and looting. Powerful economic enterprises are able to absorb vandalism with greater ease. On the other hand, the neighborhood store built with hard work and limited resources finds it hard or impossible to recover from plunder and destruction. So that, the sympathy and empathy for a just cause ends up producing pain as well as eventual rejection.

Moreover, protests have a tendency of attracting many who reject any kind of rule. It appeals to those who want to be free to express themselves, including without consideration of any hurt they cause others. Anarchists and malcontents attach themselves to authentic and honest protests and taint their rightful motives.

On the one hand the fight against discrimination is meant to assure that it not be repeated again, but simultaneously it may give a springboard and create an environment for new or repackaged evil.

We end up in turnstile. In our endeavor to right wrongs, we wake up the light sleeping discriminators and haters.

Protests are necessary and healthy. However, to point out the sins of the past is insufficient if it does not, at the same time, signal to a different future. Discrimination and hate seek out the weakest sectors of society. It is, therefore, of utmost importance for these same sectors to address their shortcomings. We must remember that hate is a virus that has been present for centuries in humankind. We should continue denouncing it with energy, but it may also be a time for introspection, for improving our own social and moral standards.

I want to be clear. There is no justification for hate and discrimination. Period.

Yet, when we examine our own behavior and become conscious of the fact that we also commit some, if not many of the crimes we associate with hate mongers, our arguments become weakened. And what is most important, we fail to contribute to real and tangible solutions to this evil.

At this stage of American history most of us are on the same page as far as equal opportunity for all. However, reality may be different, and discrimination is still present in many areas.

We should consider that instead of tearing down statues, we concentrate in adopting new norms of conduct. Let us strengthen our root family units, reward fidelity and loyalty. We are firm in denouncing public figures for any racial slur, yet tolerate marital infidelity, and don’t castigate publicly those who abandon the children they brought into life.

Don’t the leaders of these protests and of BLM that is by now a movement, know all the above, that violence will only engender violence, that destruction will only result in a negative attitude of all those whose property was violated?

It would be very naïve to think so. I remember a rabbi who was my teacher of oratory: “always underestimate the knowledge of you audience, therefore tell them all the details, always overestimate their intelligence, they most likely will see through you.”

Who was behind the protests in Chile of a couple of months ago? We are speaking of one of the most successful countries, if not the most successful country in Latin America with respect to social benefits, inflation, progress, exports. Protests that include the torching of subway stations had to be very well organized and funded. Who suffered by this irrational destruction? Obviously the poor and middle class. They are the most vulnerable sectors of society. The successful and rich always mange to overcome these situations. They are usually temporary obstacles for them.

One begins to wonder, what is behind all the manifestations of revenge and hate of many of these protesters? Who provides the means to carry them out? Protests require thought, organization, preparation.

In Venezuela, a statue of Christopher Columbus was decapitated 20 years ago. USA is behind in this relentless effort to rewrite history. Is it really moral and ethical to judge figures like Washington and Lincoln, Jefferson, Hamilton and Theodore Roosevelt by today’s standards? If some of the Southern generals should not receive this kind of recognition, let these statutes be relegated to a museum. Or do we want to destroy every museum in the world that has relics from antiquity, such as the mummies of Egyptian Pharaohs who practiced slavery?

Shall we castigate some of the black slaves of those years for not rebelling against their masters and who failed to cry out: “Give me liberty or give me death” and subsequently act accordingly? They most probably experienced great suffering and personal demeaning so that it was impossible for them to even think about it, let alone do it.

We should rather marvel at our civilization by recognizing that it has relentlessly embarked on a road of greater equality.

I arrived in the US in 1947 and remember that schools were segregated in many places, blacks had to ride in the back of buses in some cities. That was not the case in New York City where I lived, but I know it was different in some southern cities.

Personally, I was the object and subject of religious discrimination when seeking a position as an apprentice to be an actuary in a small insurance company after obtaining a Master of Arts degree in Mathematical Statistics from Columbia University. I opted then for another career and am not sorry for it. Yet, I was very hurt at the time and consider to this day that it was a great social injustice for which there is no moral justification. Illegal in a modern society.

There may be sufficient reasons to think that there are hidden motives present in today’s protests, motives that may even be unknown to the majority who participate in them. It is turning to become a matter of rewriting history in order to recreate our nation under different parameters and principles.

The persona and sanctification of George Floyd, whose murder is inexcusable, is being used by some influential and occult forces as a springboard to bring about the downfall of our society as it is presently constituted.

The USA is the best, the greatest country in the annals of History. Is it perfect? No! But its system permits that it be perfectible, it can be changed and for the better via the instruments and rules that are on its books, its Constitution.

I lived in Venezuela for over 44 years and witnessed how an imperfect democracy was unseated and replaced by a curiously denominated “Socialism of the XXI Century” that only ended up in a corrupt, autocratic regime governed by criminals who have the blood of children and adults on their hands because the sick and hungry could not receive the necessary drugs for the cure of their ailments. A system that imprisons congressmen notwithstanding the immunity granted them by the law, that torture military personnel and also murders some of them because they dare question the legality of this regime.

We are not dealing with iconoclasts who want to destroy idols. We are facing malcontents, anarchists who want to lead us to a road of destruction that will cause misery and poverty, even slavery for most. 

Why do many people knock on our doors asking for entry? If this society is fundamentally evil, many of its citizens should be looking to reside in other places on the planet. But this is not so, fortunately, because they recognize the basic freedoms and opportunities the USA offers. We never had nobility nor social classes. Of course, we all discriminate, we chose our friends, school. However, we believe in basic human dignity and rights for all, regardless of color, faith or origin. We are all equal in the eyes of the Law.

We should, therefore, be on guard. We may be facing an organized movement to undo our way of life. It goes to the bases of our society. When we look at those nations that have brought about fundamental changes, such as the old Soviet Union, China, North Korea, Venezuela, Nicaragua, we observe that there is no change of the guard in these places, there are no powers that alternate. Once in power, you remain in power, at all costs. If not, ask the Cuban people.

The Venezuelan government recently passed a law against hate, that is against inciting or provoking hate. This law has been used to arrest congressmen. Who defines hate? What are its parameters? It is obviously not well defined and left for judges to apply in any manner or reason they wish, in order to comply with previously received instructions.

As I write down these thoughts, I read in EL NACIONAL, the most prestigious Venezuelan daily that is now available only in its digital edition el-nacional.com reports that Nicmer Evans, director of a news and analysis site puntodecorte.com was apprehended by government forces because he disseminates hate, i.e., he reports what goes on the country, including the numerous daily popular protests that take place.

I read that FACEBOOK is trying to identify hate speech postings. And who will decide what constitutes hate?

Senator Bernie Sanders does not project a likable image in the media that has become so powerful in influencing our thought processes. Why does he have so many followers? In his case, I conclude because of the appeal of his ideas and not the false make up that hides the facial scars of other political leaders. Bernie may have lost the primaries to become the Democratic Presidential Candidate, but he won with regard to the substance of the agenda, his views are now defining a great part of the democratic platform.

I was amazed to find that this same ambiguous and subjective criterion of hate is being applied in American Universities where free speech should reign even if it even in the case of the absence of a constitutional amendment that guarantees it. So that instead of continuing with the sacred tradition of the free confrontation of ideas, without restriction, we see that speakers are interrupted and booed, unless they conform to the “accepted” criteria of the extreme groups that insist on conformity instead of diversity, that rightfully criticize discrimination, but only when practiced by others.

The notion that hate speech should be barred and prohibited is obviously not a spontaneous reaction to some esoteric views. It is an integral part of an international concerted effort to exile any alternate thought, view or agenda from what is perceived to be the exclusive territory of a self-proclaimed intellectual elite. University grounds are sacred only to the ideas of groups that conform and fortify a revolutionary route that wants to rewrite history and reinvent our civilization by eliminating voices and opinions who think otherwise.

Western society is far from perfect. There is no question we can improve. Only God is perfect. We humans should be perfectible. Let us, therefore, set guidelines for excellence, recognize and reward community service.

Let us stop requesting so much and start contributing and producing.

Happiness is a function of what you give to others.

The response to the pandemic that keeps us circumscribed to our homes and forces to give up some liberties and the depression this may cause, can be alleviated by extending a helping hand to others.

Think less about yourself and more about your neighbor.

Do for others! That is the basic principle for feeling well with oneself, of giving purpose to your existence.

And when you wake up tomorrow morning, don’t forget to thank God for your health and family and for giving you the privilege of living in the greatest country History has known. The United States of America.

La rebelión de Kóraj

KÓRAJ - Números XVI - XVIII

La rebelión de los príncipes de nuestro pueblo en contra de Moshé y Aharón es el foco de atención de nuestra lectura semanal. Las revoluciones generalmente son encabezadas, por aquellos que no logran el liderazgo a pesar de considerarse aptos y merecedores del mismo. Quien dirige esta sublevación es Kóraj, un primo de Moshé, que pertenece igualmente a la tribu de Leví, a la cual le habían sido encomendadas las labores del culto. Kóraj considera que se ha concentrado demasiado poder en manos de los dos hermanos. Los jajamim estiman que Kóraj era un hombre de gran fortuna y por la posición económica ahora ansía el reconocimiento de la sociedad y busca el poder político que otorga la condición de líder. Kóraj encabeza un grupo de unas dos cientos cincuenta personas, un gran número de los cuales pertenece a la tribu del primogénito Reuvén, que ahora desafían el liderazgo de Moshé y Aharón. Según Ibn Ezra, nos encontramos frente a una rebelión que se dio en el momento (después del episodio del éguel hazahav) cuando los primogénitos fueron sustituidos en el servicio religioso por la tribu de Leví. Para eliminar la sospecha de que ésta fue una decisión personal de Moshé, se pone a prueba la aceptación de los sacrificios por parte de la Divinidad. Kóraj y su gente preparan los sacrificios, tal como anteriormente solían hacerlo por ser primogénitos.

Según el Midrash, Kóraj cuestiona a Moshé acerca de un talit shekuló tejélet, que es un talit confeccionado totalmente del hilo azul que requiere la Torá únicamente para las esquinas, según el capítulo final de la lectura anterior referente a los tzitzit. La pregunta de Kóraj es, ¿requiere este talit que es enteramente de color azul un hilo adicional tejélet? La respuesta de Moshé es afirmativa. Kóraj reacciona de manera despectiva y con ironía, señalando el razonamiento del que se deduce que no es necesario el hilo azul adicional. Kóraj argumenta: si un solo hilo sirve para cumplir con la ley, es indudable que un talit confeccionado exclusivamente con ese hilo azul, cumple con el espíritu de esa misma ley.

Siguiendo esta línea de razonamiento, Kóraj pregunta si una casa que contiene muchos ejemplares de la Torá requiere una mezuzá en el dintel de la puerta. (La mezuzá es un pergamino sobre el cual están escritos dos párrafos específicos que de la Torá). La respuesta de Moshé sobre la necesidad de la mezuzá es también afirmativa. La aparente intención de Kóraj es demostrar que la autoridad de Moshé es auto impuesto y que las leyes que promulga no son de origen Divino porque carecen de toda lógica.

Un Midrash diferente nos presenta a Kóraj como defensor de la viuda y del huérfano. Kóraj plantea el siguiente caso: cuando la viuda y sus dos hijas se disponen a arar su único lote de tierra, Moshé se les presenta advirtiéndoles, “no se debe arar con un buey y un asno juntos”. En el momento de la siembra se les previene con “no se puede sembrar dos tipos de semillas”. En el momento de la cosecha se les recuerda que “no se puede cortar los frutos de las esquinas del campo ni se puede recoger lo olvidado”. Cuando vino la hora de almacenar los granos se les exigió que “apartasen terumá para el kohén y el diezmo para el leví”. Desesperada, debido a todas las exigencias anteriores, la viuda vendió el campo y compró dos ovejas para vestirse con la lana y poder alimentarse gracias al producto de los animales. Cuando las ovejas parieron, se presentó Aharón solicitando el primogénito de los recién nacidos. En el momento de esquilar, Aharón exigió las primeras lanas. La viuda no aguantó más y decidió sacrificar las ovejas. Nuevamente se presentó Aharón señalando que le pertenecían los hombros, las quijadas y el estómago. En tal caso, respondió la viuda, que vaya todo para el santuario. Dado que una promesa de palabra con referencia a hékdesh que son las cosas que le pertenecen al santuario, equivale a una acción contractual en otros casos, Aharón se llevó el animal entero, dejando a la viuda desconsolada.

En nuestro texto de la Torá no aparece ninguno de los detalles arriba mencionados y, por lo tanto, parecen ser fruto de la imaginación de nuestros jajamim. ¿Cuál es la enseñanza de este Midrash? Nuestros sabios ven en la rebelión de Kóraj el prototipo de majlóket sheená leshem shamáyim, una disputa que no proviene de una auténtica diferencia de opiniones. Para nuestros jajamim, Kóraj está motivado por razones muy personales y solamente utiliza la dialéctica, se aprovecha del caso extremo de una viuda y de sus huérfanos para desacreditar a Moshé a fin de provocar su destitución. Esto crearía un vacío que le daría a Kóraj, la posibilidad de llegar al poder. Es el estilo de los demagogos que simulan defender los derechos de los menos afortunados en aras de la justicia, pero lo que en realidad, buscan, es provecho para su propio interés, su cosecha individual. Al llegar al poder olvidan sus promesas cometiendo abusos y atropellos.

Suponiendo, como el Midrash, que las razones que impulsaron a Kóraj al enfrentamiento no eran altruistas, ¿se puede justificar el comportamiento de Moshé y de Aharón en el caso de la viuda en particular? Desde luego, estamos hablando de un caso exagerado y, por lo tanto, no representativo. Sin embargo, por lo menos se puede deducir una enseñanza importante. En diversos capítulos la Torá nos exige desarrollar una sensibilidad especial por el aní, el pobre, y por el guer, el extranjero, que reside en nuestro medio. La misma ley de peá, la que le exige a la viuda abstenerse de recoger la cosecha de la esquina del campo, tiene como objetivo permitir que los pobres se beneficien con el producto de la misma. La moraleja parece ser que el pobre que requiere ayuda de la sociedad, no puede abstenerse, de participar en la mitzvá de ayudar a otros pobres. Siempre existe alguien más pobre que uno. Los integrantes de la tribu de Leví que eran los recipientes del maaser, el diezmo, tenían que apartar una terumá, un aporte al kohén.

Existe la posibilidad, aunque remota, que en una casa donde haya un numerosos ejemplares de la Torá, no se sienta la presencia Divina. Por ejemplo, hay quienes estudian motivados por la curiosidad intelectual, que es un bien en sí. Hay quienes se interesan por el pasado histórico de los pueblos y aquellos que se empeñan en descubrir el origen de los modelos sociales por los cuales nos regimos. En la tradición judía hay diferentes opiniones acerca de la importancia relativa del estudio y sobre la acción. La decisión en este caso se inclinó a favor del estudio, porque éste conduce a la acción. (Hay una interpretación muy original del Netziv acerca del pronunciamiento de nuestros antepasados de naasé venishmá, que fue su disposición de cumplir con la Torá aun antes de conocer su contenido. Dice el Netziv que para cumplir con los preceptos de la Torá se hace indispensable algún conocimiento previo. Naasé venishmá implica entonces, que aun después de aprender lo imprescindible para cumplir con las mitzvot, nuestros antepasados afirmaron su disposición a seguir estudiando, porque el estudio en si, es un valor, es una mitzvá).

El requisito de colocar la mezuzá, que contiene los rollos de la Torá, se deba tal vez a que desde el punto de vista de nuestros sabios, siempre debemos tener conciencia de la Providencia Divina, incluyendo el momento mismo del estudio. También nos exigieron la recitación de una berajá antes de emprender únicamente la lectura de la Torá para recalcar que el estudio no es un ejercicio intelectual, sino el compenetrarse con la sabiduría y la Voluntad Divinas. Mejor dicho, el estudio es una actividad religiosa, una expresión muy especial de nuestra fe en el Creador