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	<title>Rabino Pynchas BrenerBEHAR &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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	<description>Conectándote al Judaismo</description>
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		<title>¿Quién tiene la última palabra? &#8211; Responsabilidad moral y lucidez</title>
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		<pubDate>Wed, 13 May 2020 14:16:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[BEHAR]]></category>
		<category><![CDATA[BEJUKOTAI]]></category>
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				<description><![CDATA[BEHAR  -Levítico XXV - XXVI,2 - BEJUKOTAI Levítico XXVI,3 - XXVII. El título de nuestro capítulo hace referencia al Monte Sinaí donde Moshé recibió las instrucciones específicas acerca de la ley de shemitá, el descanso obligado de las tierras cada siete años. Los jajamim se plantean la interrogante: ¿por qué se seleccionó esta ley, en particular, para que mereciera ser comentada en el propio Sinaí? La [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">BEHAR  -Levítico XXV - XXVI,2 - BEJUKOTAI Levítico XXVI,3 - XXVII</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/quien-tiene-la-ultima-palabra-responsabilidad-moral-y-lucidez/"></a><p class="p1"><span class="s1">El título de nuestro capítulo hace referencia al Monte Sinaí donde <i>Moshé</i> recibió las instrucciones específicas acerca de la ley de <i>shemitá</i>, el descanso obligado de las tierras cada siete años. Los <i>jajamim</i> se plantean la interrogante: ¿por qué se seleccionó esta ley, en particular, para que mereciera ser comentada en el propio Sinaí? La respuesta es que, en realidad, todas las leyes fueron analizadas en sus diferentes detalles en aquel momento histórico y la ley de <i>shemitá</i>, por lo tanto, se utiliza, únicamente como un ejemplo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Está claro que existen numerosas <i>mitzvot</i> adicionales que no fueron enunciadas en el Sinaí. Tenemos un enorme equipaje de <i>mitzvot derabanán</i>, de leyes que fueron promulgadas por nuestros sabios en épocas posteriores las que por fuerza tuvieron que estar ausentes en Sinaí. Los <i>jajamim</i> también se vieron obligados, de acuerdo con las circunstancias del momento, a afinar y a moderar las instrucciones de la <i>Torá</i> para poder mantenerse fieles a lo que consideraron era el espíritu de la Ley. Por ejemplo, la <i>Torá</i> prohíbe el cobro y el pago de intereses. En una sociedad agrícola es el cumplimiento de esta ordenanza es muy factible. Pero en una sociedad mercantil, y con mayor razón aún en nuestra sociedad industrial, o post industrial, el dinero se convierte en una mercancía, en un bien que posee valor propio. Hoy en día, por ejemplo, se habla del costo del dinero. Los que sufren son los menos afortunados, porque los préstamos les son negados. Por lo tanto, los <i>jajamim</i> instituyeron la <i>héter iská</i>, que es un documento legal que convierte al prestamista en una especie de inversionista. Así el cobro de intereses se convierte en los dividendos de una inversión. Para algunos, se trata de un artificio que evita la sanción de la ley. Para otros, es el resultado del ingenio de los eruditos, que por un lado facilita los préstamos al necesitado, pero que, al mismo tiempo, nos obliga a tomar conciencia de la prohibición básica de oprimir indiscriminadamente al prójimo. El mismo hecho de que tengamos que recurrir al <i>héter iská</i>, sirve para recordarnos que su ausencia implica que estaríamos violando una ley de la <i>Torá.</i></span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El encendido de la luces de <i>Janucá</i> puede considerarse como el prototipo de una <i>mitzvá</i> propiamente dicha, instituida por nuestros <i>jajamim</i>. Los hechos que <i>Janucá </i>celebra ocurrieron siglos después de que la <i>Torá</i> fue otorgada en el Sinaí. Por lo tanto, podemos preguntar ¿cómo es posible recitar antes de encender estas luces <i>asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu</i>&#8230;? ¿Acaso fue Dios quien nos ordenó encender estas luces durante un lapso de ocho días? Según la opinión de nuestros sabios, las instrucciones futuras de los <i>jajamim</i> fueron ordenadas, simbólicamente, en el Monte Sinaí. La <i>Torá</i> es la fuente de la autoridad de nuestros sabios. Así, el momento histórico del Sinaí se transforma en una revelación continua de la voluntad Divina a través de las interpretaciones y decisiones legales de los <i>jajamim</i> de todas las épocas.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Tal como Dios es el autor de la <i>Torá</i>, es también El que creó el intelecto humano, el que tendrá que interpretar en el futuro estas Sagradas Escrituras. Más aún, el <i>Talmud</i> en el tratado de<i> Bavá Metziá</i> relata una disputa entre Dios por un lado y el Tribunal Celestial por el otro, con referencia a una cuestión de <i>tumá</i>, que es la impureza ritual. Según el Todopoderoso, en la situación en cuestión no se produce una contaminación ritual; según el Tribunal Celestial sí la hay. El caso se llevó ante <i>Rabá bar Najmani</i> quien era muy estudioso de estas cuestiones, según el texto del <i>Talmud</i> citado. Está claro que carece de sentido instruir a Dios acerca de Su Ley. El, Dios, siempre tiene razón en cualquier duda acerca de la interpretación correcta de Su Voluntad. Con todo, la enseñanza que podemos derivar de nuestro episodio es la insistencia del <i>Talmud</i> que la <i>Torá</i> le fue dada al ser humano para que sea éste último quien la interprete de acuerdo con ciertas normas. <i>Lo bashamáyim hi</i>, una vez que la <i>Torá</i> fue entregada en el Monte Sinaí, dejó de ser propiedad celestial. Ahora es el hombre quien tiene la posibilidad y la obligación de estudiarla, interpretarla y profundizar en sus enseñanzas.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> ¿Acaso la <i>Torá </i>también le otorga a los <i>jajamim </i>la autoridad para cambiar radicalmente la ley? Esta es una interrogante cuya respuesta no es fácil o simple. A veces, por ejemplo, tomando en cuenta el hecho de que los vendedores de pescado se aprovechaban de la víspera de <i>Pésaj</i> para especular indebidamente con los precios, el rabino de la aldea prohibía comer pescado en esa festividad. Y en efecto, la persona que lo desobedecía estaría violando la ley. Nos han llegado relatos de los campos de concentración en la época nazi que dan testimonio de que cierto rabino ordenó a los allí detenidos comer en <i>Yom Kipur </i>dado la grave condición de desnutrición que hacía peligrar seriamente sus vidas. Cuando le participaron al <i>Jafetz</i> <i>Jayim</i> que las vidas de los integrantes de una compañía de soldados judíos en Siberia peligraba porque no tenían con que alimentarse y el frío era muy severo, respondió que podían comer <i>jazir</i> que era la única comida disponible (<i>óber nit shmochken di béiner</i>, sin chuparse los dedos). Nuestros sabios se basan en el <i>pasuk</i> de<i> Tehilim</i> que reza, <i>et laasot laShem heferu Torateja</i>, “tiempo es de hacer algo para el Señor, porque destruyen Tu ley”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> ¿Puede un rabino, o un maestro de nuestra ley, contradecir la decisión de otro rabino? El <i>Mará deatrá</i>, el maestro del lugar tiene la última palabra en una cuestión legal. Sin embargo, un <i>Beit Din</i>, que es una Corte rabínica, o un <i>talmid jajam</i>, un sabio que pueda documentar la validez de una opinión contraria, citando fuentes autorizadas para tal efecto, podría anular la decisión original. ¿Quién decide cuál <i>Beit Din</i> tiene mayor autoridad que otro? ¿Cuáles son los parámetros que se utilizan para preferir entre dos autoridades rabínicas? Existen ciertos principios básicos. Generalmente consideramos que las generaciones anteriores eran más conocedoras de la ley, tal vez por estar más cercanas a nuestro comienzo en el marco del tiempo. Por ejemplo, los <i>Amoraim</i> que son los maestros de la <i>Guemará</i>, que contiene las discusiones de las academias y que forma parte del <i>Talmud</i>, no pueden cuestionar a los <i>Tanaim</i> que son los maestros de la <i>Mishná</i>, que es el compendio central y anterior de la <i>Torá</i> oral. Cuando enfrentamos una disputa entre los sabios de una misma generación, nos atenemos a varias reglas. Tal vez la más importante de ellas sea que respondemos a la mayoría, según la indicación de la <i>Torá</i>, <i>ajarei rabim lehatot.</i></span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El <i>Talmud</i> en el citado tratado de <i>Bavá Metziá</i> relata que <i>Rabí Eliézer</i>, que por su piedad tenía poderes para alterar el curso de la naturaleza, invocó esta habilidad para imponer su punto de vista frente a la mayoría de los <i>jajamim</i>, los sabios de la época. Los <i>jajamim</i> se negaron a acatar la decisión de <i>Rabí Eliézer</i>, aun después de haber escuchado un <i>bat kol</i>, que es una voz de origen celestial que le daba a este <i>Rabí Eliézer</i> la razón en la disputa. <i>Lo bashamáyim hi</i>, argumentaron los<i> jajamim</i>. La <i>Torá</i> ya no se encuentra más en las alturas celestiales. Ahora somos nosotros, de acuerdo con las instrucciones de esta <i>Torá</i>, los que por ser mayoría tenemos la decisión en nuestras manos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El <i>Talmud </i>establece una jerarquía respecto los <i>jajamim</i> señalando que la decisiones de algunos de ellos tienen preferencia sobre las de otros. En ocasiones no se puede llegar a una conclusión y se permite que la decisión final quede en <i>teiku</i>, en espera. No obstante lo antedicho, la realidad es que en cada generación sobresalen ciertos <i>talmidei jajamim</i> como los grandes eruditos cuyas decisiones son respetadas universalmente. El finado <i>Rabí Moshé Feinstein</i> de la ciudad de New York fue una de esas personalidades excepcionales. No existen parámetros definidos para alcanzar una posición intelectual que amerite el respeto de todos. Las numerosas decisiones rabínicas de <i>Rabí Moshé Feinstein</i> fueron publicadas y casi nunca fueron refutadas por otros estudiosos. De tal modo se convirtió en el <i>posek</i>, la persona cuyos fallos fueron mayoritariamente solicitados desde las más diversas y lejanas comunidades judías y cuyas decisiones son motivo de estudio en las diferentes <i>yeshivot</i>, las academias que se dedican, con exclusividad, al estudio de las fuentes judías tradicionales.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><b> BEJUKOTAI</b></span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><b><i> Responsabilidad moral y lucidez</i></b></span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><b> Levítico XXVI,3 &#8211; XXVII</b></span></p>
<p class="p2"><span class="s1"><span class="Apple-converted-space">                                      </span></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La porción sobresaliente de nuestros capítulos, que será repetida en forma ampliada en <i>Ki tavó</i>, en el quinto libro de la <i>Torá</i>, se conoce bajo el nombre de <i>tojajá</i>, la exhortación y advertencia de no desviarnos del sendero de las <i>mitzvot</i>. La <i>Torá</i> es muy clara en su afirmación inicial de nuestra lectura semanal, <i>im bejukotai</i> <i>teleju</i>&#8230; “si en Mis leyes anduviereis y cumpliereis Mis preceptos os brindaré lluvias a su tiempo y la tierra dará su producto y el árbol del campo dará su fruto”. Las bondades de la tierra son, según lo citado, el resultado del comportamiento y de las acciones de la gente. La tierra no es caprichosa y no requiere de sortilegios ni de brujería para su fertilidad. La abundancia de los frutos es el resultado de una función de la obediencia humana a las leyes. En forma paralela, los castigos y las desgracias son la consecuencia de la desobediencia y de la rebeldía. <i>Veim lo tishmeú Li</i>&#8230; “mas si no me escucharéis&#8230;, echaré sobre vosotros el terror&#8230;, y volveré Mi rostro contra vosotros&#8230;, y huiréis sin que nadie os persiga”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> En la visión de la <i>Torá</i> la naturaleza no es caprichosa y el mundo no se rige por el azar. (Einstein afirmó que no podía concebir a Dios jugando a los dados con el universo). Existe un orden y un por qué de las cosas. La actuación moral del hombre es la que determina el curso de los acontecimientos y la obligada reacción de la naturaleza. En los tiempos de <i>Nóaj</i> ya se había señalado <i>vatishajet haáretz</i>, que la tierra misma se había corrompido, incluyendo a todo ser viviente que la habitaba. El diluvio fue la consecuencia de la corrupción universal. En nuestros días podemos concluir en efecto, que, el hombre tiene los medios para hacer a la naturaleza más productiva. Al mismo tiempo estamos conscientes de que disponemos de medios nucleares para destruirla totalmente y hacerla inservible para las generaciones futuras por la contaminación radioactiva.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Con esta visión de las cosas, el enemigo externo es una consecuencia de la debilidad interna. Tal como el cuerpo humano está bajo la constante amenaza de microbios y virus que listos para aprovechar alguna fragilidad de nuestro sistema inmunológico, así, la sociedad y la naturaleza están bajo un acecho constante que puede materializarse, en una hecatombe por un simple descuido o por una flaqueza moral. El profeta <i>Yeshayahu</i> lo había advertido, <i>meharsáyij umajariváyij mimej yetzeu</i>, “tus asoladores y los que te saquearán saldrán de ti”. El verdadero enemigo está dentro de nosotros y somos, individual y personalmente, responsables de los males que nos azotan.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Hay quienes argumentan que la delicada situación política de <i>Medinat Israel</i> puede resolverse únicamente con la decidida solidaridad y unificación de propósitos de todo el pueblo judío. Al mismo tiempo se afirma que las más terribles consecuencias pueden darse en la ausencia de esta indispensable concertación de esfuerzos. Norman Podhoretz, el editor de COMMENTARY en su alarmante ensayo, <i>ISRAEL</i>: A LAMENTATION FROM THE FUTURE, (<i>Israel</i>: un lamento desde el futuro), advierte sobre los hechos y desarrollos que llevaron a la destrucción del Estado. Su alerta se dirige, en especial, al rol que jugamos, por la falta de claridad de propósitos y porque no existe una firme decisión de apoyo a nosotros mismos, algo que debería haber sido incondicional con referencia a la existencia del Estado. Nuestra lealtad se ve afectada debido, en parte, por la <i>Intifada</i> y los problemas de conciencia que despierta la lucha contra mujeres y niños. Los dirigentes de la <i>Intifada, </i>probablemente con el propósito de ganarse la buena voluntad del mundo, envían a sus mujeres y niños a lanzar piedras contra los soldados, entonces por atender con demasiada simpatía a lo que consideramos son los derechos de los Palestinos, al permitir es establecimiento de una Palestina dirigida por la <i>OLP,</i> comprometemos la seguridad de <i>Israel.</i></span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Desde luego que el razonamiento en el que se basa el ensayo citado no goza de aprobación universal. Una fuerte polémica se ha entablado alrededor de esta tesis, que está siendo debatida con vehemencia y pasión. El argumento es controversial, pero, su enfoque es tradicional porque busca en nuestro propio medio las causas de la gravedad de la situación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Desde cierto ángulo, ésta es una postura optimista porque afirma que el ser humano tiene el potencial y el vigor para sobreponerse a sus dificultades. La <i>tojajá</i> que en sinagogas de práctica <i>jasídica</i> no constituye una <i>aliyá</i>, porque no se llama a ningún feligrés para su lectura, contiene, en cierta forma, el germen de la <i>nejamá</i>, que es la consolación. Porque la<i> tojajá</i> no es una afirmación de lo desesperanzador e inevitable de nuestra situación. Hay bálsamos y soluciones para nuestras aflicciones. Los medios y los remedios pueden ser difíciles, costosos y amargos, pero existen y están a nuestro alcance. En la tesis del citado Podhoretz, los resultados no son seguros, aun contando con el supuesto apoyo incondicional a <i>Israel</i>, debido a la interferencia de otras presiones internacionales. En el más lúgubre de los casos, sin embargo, evitaría remordimientos futuros y una depresión profunda como resultado de no haber actuado en su momento, a la medida de nuestras posibilidades.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La <i>tojajá</i> de nuestra lectura es interrumpida por la mención alentadora de <i>vezajartí et berití Yaacov</i>, “y recordaré Mi pacto con <i>Yaacov</i>.” Aun en los momentos de oscuridad y de<i> héster panim</i>, de la ausencia de la <i>Shejiná</i> que es la presencia Divina, el valor de nuestros patriarcas tiene actualidad y vigencia. La lección que se desprende es que a pesar de nuestras desviaciones y descuidos, sigue vigente el ejemplo de los forjadores de nuestra tradición y fe. Aunque estén temporalmente bloqueados y ocultos, difusos e imprecisos, los ejemplos de <i>jésed</i> de<i> Avraham</i>, de disposición al sacrificio de <i>Yitzjak</i>, y de dedicación al estudio de <i>Yaacov</i>, permanecen con nosotros. Tal vez sea ésta una manifestación más de una auto estima inflada. Pero la implicación es que aun en nuestro error y en nuestro pecado, continuamos siendo los descendientes espirituales y discípulos de éstos, los primeros iconoclastas y revolucionarios sociales. <i>Men ken nit opshatzen a yídishe kishke</i>, reza el dicho popular, que significa que no se puede menospreciar la gran moralidad de las entrañas judías por su profundo arraigo en nuestra íntima composición personal y humana.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Nuestra preocupación obsesiva por la introspección no debe conducirnos a desatender la multiplicidad de los factores externos circundantes. Por ejemplo, no puede analizarse el fenómeno Nazi, tan humillante para toda la humanidad, pretendiendo atribuir sus raíces al comportamiento de la comunidad judía de Alemania. Estamos presenciando hoy, la reaparición del antisemitismo organizado en diversos países. Sería infantil, ingenuo e irresponsable, dejar de detectar el fuerte ingrediente anti judío en la infame resolución de las Naciones Unidas que equipara al Sionismo con el racismo. (Unos años más tarde se anuló esta resolución). En la Polonia de la post guerra se vio un resurgimiento del antisemitismo que se basaba en la memoria de la presencia judía en el país. Es una especie de antisemitismo histórico, porque la gran masa judía ha perecido y sus sobrevivientes han emigrado. En Italia, en estos días,<span class="Apple-converted-space">  </span>aparecen manifestaciones de antisemitismo en localidades donde no vive ni siquiera un judío. En Europa, de manera general, recrudece el sentimiento anti judío. ¿El odio ciego del Islam contemporáneo hacia <i>Israel</i> no es una expresión de su antisemitismo? La guerra contra <i>Israel</i> no es un enfrentamiento contra el movimiento sionista exclusivamente. Nos encontramos cara a una confrontación de dimensiones casi globales contra el judaísmo, contra el pueblo judío en su totalidad en cualquier país donde resida actualmente. ¿Acaso los que cometen atentados terroristas saben distinguir entre judíos de la diáspora e <i>Israel</i>íes? En la medida que la <i>golá</i> aprecie, cada vez con mayor sinceridad y lucidez su identidad con el destino de <i>Israel</i>, mayor será la unidad entre ambos. Porque somos nosotros, todos juntos, los únicos garantes de nuestra sobrevivencia, para dar cumplimiento a la promesa profética de <i>nétzaj Israel</i> <i>lo yeshaker</i>, de la innegable eternidad de <i>Israel</i>. </span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>EL DUEÑO AUTÉNTICO DE LAS TIERRAS</title>
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		<pubDate>Wed, 22 May 2019 14:59:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[BEHAR]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá Behar. A diferencia de las costumbres de la época, la Torá afirma que los hebreos no deberían ser esclavos de otras personas sino siervos de Dios, que los liberó de la esclavitud egipcia. Tomando en cuenta que el éxodo de Egipto era tan sólo el primer paso de un proceso que incluiría la revelación en el [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá Behar</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-duen%cc%83o-autentico-de-las-tierras/"></a><p class="p1"><span class="s1">A diferencia de las costumbres de la época, la <i>Torá </i>afirma que los hebreos no deberían ser esclavos de otras personas sino siervos de Dios, que los liberó de la esclavitud egipcia. Tomando en cuenta que el éxodo de Egipto era tan sólo el primer paso de un proceso que incluiría la revelación en el monte Sinaí y culminaría con la conquista de la tierra de Israel, incluso la tierra le pertenece a Dios. Por ello, las leyes de <i>Shemitá </i>y <i>Yovel </i>instruyen que la tierra debe “descansar” cada siete años: después de tal período se debe declarar el “año jubilar”, en el cual las tierras deben ser devueltas a sus dueños originales. Porque en última instancia, el Creador es el dueño de las tierras, es quien las dota de energía para que broten los alimentos de sus entrañas. Al dejar de utilizar la tierra mediante los trabajos agrícolas, el hombre reconoce que quien posee la tierra es otro. Es Dios. Durante los períodos de “descanso”, el producto de la tierra estaba destinado a los pobres y a los animales, de acuerdo con el instructivo de Dios, el Creador de las tierras. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los años de <i>Shemitá </i>y <i>Yovel </i>servían para “igualar” la sociedad, porque tanto ricos como pobres podían alimentarse libremente de los frutos que brotaban de la tierra. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Incluso las deudas de los pobres eran perdonadas para que pudieran empezar de nuevo, sin carga alguna del pasado. Durante el año jubilar, en particular, todos los esclavos eran liberados y podían rehacer sus vidas, sin desventaja frente a su prójimo. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Cuando Avraham desea adquirir una propiedad que pueda servir de descanso para los restos mortales de su esposa Sará, el patriarca se auto califica como <i>Guer vetoshav</i>, “extraño y residente”. Esta expresión alude al aspecto transitorio del individuo, quien por un lado desea adquirir la tierra como una propiedad personal, pero al mismo tiempo está consciente de su transitoriedad en el tiempo y sabe que el único dueño permanente de las tierras es el Creador. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Cuando los recursos de la sociedad dependen básicamente de la agricultura y ganadería, las leyes de <i>Shemitá </i>y <i>Yovel </i>sirven para nivelar las diferencias económicas y sociales. Se impide también la transferencia permanente de las tierras, de tal manera que la división original de la Tierra de Israel entre las doce tribus se pudo mantener por muchos años. Este hecho está reflejado en el episodio de las hijas de Tselofjad, a quienes Moshé aconsejó que se casaran con hombres pertenecientes a su tribu, de tal manera que la herencia de Tselofjad no pasara a otra tribu. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Menahem Ben-Yashar menciona dos episodios en los libros bíblicos de Rut y Yirmiyahu, en los cuales sale a relucir la devolución de las tierras a sus dueños originales.<span class="Apple-converted-space">  </span>Yirmiyahu se interesa por las tierras de Anatot no obstante su cercanía a Yerushaláyim, que estaba sitiada. Fue una demostración de su confianza y fe en que la ciudad sagrada volvería a su gloria anterior. Mientras en el libro de Rut, el matrimonio de esta viuda con Boaz está relacionado con las tierras que había heredado de su primera suegra, Naomí. La familia había empobrecido y Boaz aportó los recursos para redimir las tierras y asegurar que estas permanecieran en el seno de la misma familia. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La sociedad actual es muy competitiva, estimula el enriquecimiento y produce grandes diferencias económicas. Algunos sectores prosperan mientras que otros no avanzan, o más bien retroceden materialmente, de tal manera que la brecha entre estos grupos sociales se profundiza. Por un lado, el avance de la sociedad, en todos los campos, depende del empeño y el trabajo, tanto intelectual y espiritual, como material de sus integrantes, y por otro lado, las diferencias estimulan el celo y la envidia que conducen al antagonismo y al conflicto. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La <i>Torá </i>utilizó las leyes de <i>Shemitá </i>y <i>Yovel </i>para aminorar el avance de estas diferencias. El mundo moderno todavía no ha creado un sistema que sirva de aliciente y estímulo para el desarrollo, y que también frene la brecha entre los que tienen de todo y quienes carecen de casi todo. </span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>EL CALENDARIO CELESTIAL Y EL CALENDARIO TERRENAL  y  LA FE EN DIOS</title>
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		<pubDate>Thu, 03 May 2018 18:44:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[BEHAR]]></category>
		<category><![CDATA[BEJUKOTAI]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá BEHAR y BEJUKOTAI. La Mishná considera la existencia de cuatro comienzos del año, porque existe el calendario agrícola, un segundo calendario por el cual se rige la monarquía y así sucesivamente. En el uso cotidiano notamos que existe el año escolar y el año comercial, que puede ser diferente para cada empresa. Dentro de estas variantes, existen dos fechas que sobresalen. El [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá BEHAR y BEJUKOTAI</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-calendario-celestial-y-el-calendario-terrenal-y-la-fe-en-dios/"></a><p class="p1"><span class="s1">La Mishná considera la existencia de cuatro comienzos del </span><span class="s1">año, porque existe el calendario agrícola, un segundo calendario </span><span class="s1">por el cual se rige la monarquía y así sucesivamente.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En el uso cotidiano notamos que existe el año escolar y el </span><span class="s1">año comercial, que puede ser diferente para cada empresa.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Dentro de estas variantes, existen dos fechas que sobresalen. </span><span class="s1">El primero de Nisán es proclamado por la Torá como </span><span class="s1">el comienzo del año y las festividades se rigen por este calendario.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La primera Mitsvá que recibió el pueblo hebreo fue el </span><span class="s1">cálculo de los meses empezando con Nisán. Por ello, Rosh </span><span class="s1">HaShaná se conmemora el primer día del séptimo mes, </span><span class="s1">Tishrei. Pero existe otro calendario que considera que el primer </span><span class="s1">día de Tishrei es el comienzo del año y que, según la tradición, </span><span class="s1">es el onomástico del universo. Dios creó el universo </span><span class="s1">el primer día de Rosh HaShaná.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Se nota una diferencia fundamental. El calendario que </span><span class="s1">empieza con el primer día de Nisán depende de la aparición </span><span class="s1">mensual de la luna nueva, y la duración del mes es una función </span><span class="s1">del tiempo que tarda la luna en girar una vez alrededor </span><span class="s1">de la tierra, fenómeno que se observa porque la luna nace y </span><span class="s1">aumenta de tamaño progresivamente hasta que desaparece </span><span class="s1">para completar el ciclo de unos veintinueve días y trece </span><span class="s1">horas. En cambio, el año que comienza en Rosh HaShaná no </span><span class="s1">depende del movimiento de la luna alrededor de la tierra.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Dios estableció, desde un comienzo, la noción del período </span><span class="s1">semanal según el cual el séptimo día es Shabat, el día de descanso.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En este caso, las dos unidades son el día y la semana. </span><span class="s1">Por ello, Haim Burgansky sugiere que el año que empieza </span><span class="s1">en Nisán puede ser llamado el año judío, mientras que el </span><span class="s1">conteo del año con el mes de Tishrei puede ser considerado </span><span class="s1">el año universal, de la naturaleza.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El año de Shemitá, año de descanso para la tierra en cada </span><span class="s1">período de siete años, comienza en el mes de Tishrei que da </span><span class="s1">comienzo al invierno en el hemisferio norte, donde se ubica </span><span class="s1">la Tierra de Israel. El año de Shemitá se conoce en la Torá </span><span class="s1">como un año de Shabat, descanso para la tierra, hecho que </span><span class="s1">invoca al Shabat de la creación que es el séptimo día, mientras </span><span class="s1">que Shemitá se celebra el séptimo año.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De manera similar, el conteo del Ómer se realiza por </span><span class="s1">cuarenta y nueve días, equivalente a siete semanas, hecho </span><span class="s1">que a su vez sirve para fijar la festividad de Shavuot. No se </span><span class="s1">puede dejar de observar la similitud entre el conteo de los </span><span class="s1">siete períodos de siete años para llegar al año Yovel –el año </span><span class="s1">jubilar en el que la tierra tiene que descansar nuevamente y </span><span class="s1">todas las tierras retornan a sus dueños originales– y el conteo </span><span class="s1">de siete períodos de siete días para arribar a Shavuot.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Cabe destacar que en el caso del conteo del Ómer, los </span><span class="s1">jajamim interpretaron el versículo Mimojorat HaShabat, “al </span><span class="s1">día siguiente del Shabat” como una referencia al primer día </span><span class="s1">de Pésaj y no al primer día de la semana, bajo el alegato de </span><span class="s1">que las festividades –y entre ellas está Pésaj– también se </span><span class="s1">denominan Shabat. O sea que el Ómer se empieza a contar </span><span class="s1">al día siguiente de la festividad, o sea, el segundo día de </span><span class="s1">Pésaj, sin tomar en cuenta su coincidencia con algún día </span><span class="s1">específico de la semana.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Tal vez la razón de optar por la interpretación que </span><span class="s1">afirma que el Ómer se cuenta del segundo día de Pésaj y no </span><span class="s1">desde el domingo –que sería el primer día después del Shabat– </span><span class="s1">se debe al hecho de que las reglas que rigen el Ómer </span><span class="s1">están contenidas en la sección que se refiere a las festividades, </span><span class="s1">y éstas se rigen de acuerdo con el año lunar que empieza </span><span class="s1">en Nisán. Los jajamim interpretaron que, dado que el </span><span class="s1">Ómer está relacionado con la festividad de Pésaj, el día </span><span class="s1">siguiente al Shabat se refiere al segundo día de Pésaj. Porque </span><span class="s1">las festividades se observan de acuerdo con el calendario </span><span class="s1">establecido por el Beit Din. El Talmud testimonia que al </span><span class="s1">indagar los ángeles cuándo es Rosh HaShaná, recibieron la </span><span class="s1">respuesta de que tenían que plantear esa pregunta a un Beit </span><span class="s1">Din terrenal, porque allí eran establecidas las fechas. Por </span><span class="s1">ello, la Berajá en la Amidá de Yom Tov reza Mekadesh Yisrael </span><span class="s1">vehaZemanim, es el pueblo de Israel el que determina la </span><span class="s1">fecha de las festividades, de acuerdo con el calendario terrenal.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En cambio, la Berajá del día Shabat es Mekadesh Ha- </span><span class="s1">Shabat: esta vez no hay mención de Yisrael en la Berajá </span><span class="s1">porque el pueblo de Israel no interviene en la fijación de ese </span><span class="s1">día sagrado. El séptimo día semanal fue establecido durante </span><span class="s1">los siete días de la creación y el año de Shemitá se rige igualmente </span><span class="s1">por ese calendario, el calendario celestial.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">BEJUKOTAI &#8211; </span><span class="s1">LA FE EN DIOS</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La Torá promete la paz y la residencia en la tierra sin temor </span><span class="s1">como consecuencia de Bejukotai teleju veet Mitsvotai tishmerú,</span><span class="s1">“caminar de acuerdo con las normas y observar las </span><span class="s1">Mitsvot” que Dios ha revelado. Los exégetas enseñan que </span><span class="s1">Jukim son las normas que no son fácilmente entendibles, </span><span class="s1">imperativos que deben ser cumplidos porque provienen de </span><span class="s1">la voluntad de Dios, mientras que las Mitsvot son ordenanzas</span><span class="s1">corroboradas por el intelecto humano, el comportamiento </span><span class="s1">que la lógica igualmente dictaría. Por ejemplo, para </span><span class="s1">la convivencia entre los seres humanos es indispensable el </span><span class="s1">respeto por la propiedad ajena, la solidaridad con el menos </span><span class="s1">afortunado, abstenerse de mentir, no asesinar. En cambio, </span><span class="s1">las leyes del Kashrut no están basadas en conceptos que puedan </span><span class="s1">ser comprobados por la lógica o por la experiencia. Si </span><span class="s1">consideramos que el Kashrut promueve la salud, ¿acaso </span><span class="s1">quienes no observan estas leyes sufren de un promedio </span><span class="s1">mayor de enfermedades? Nos regimos por las leyes del Kashrut </span><span class="s1">porque así lo ordenó Dios, a través de normas que luego </span><span class="s1">fueron explicadas y ampliadas por los jajamim.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El rabino Leo Jung, difunto líder espiritual del Jewish </span><span class="s1">Center de New York y profesor de Yeshiva University, solía </span><span class="s1">argumentar en sus clases que en el judaísmo, a diferencia de </span><span class="s1">otras religiones, no hay dogmas. No es necesario suscribir </span><span class="s1">artículos de fe que carezcan de una base en la lógica. No obstante </span><span class="s1">esta respetable opinión, es innegable que la Torá está </span><span class="s1">basada en el primer Mandamiento que reza Anojí HaShem </span><span class="s1">Eloheja, “Yo soy HaShem tu Dios que te sacó de la tierra de </span><span class="s1">Egipto”. La base fundamental del judaísmo es la fe en la </span><span class="s1">existencia de Dios, la confianza en que la Torá contiene su </span><span class="s1">palabra revelada. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Incluso las Mitsvot que la mente humana </span><span class="s1">puede captar y entender tienen un trasfondo trascendental </span><span class="s1">que va más allá de la lógica.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El Beit HaLeví, abuelo de mi maestro Soloveitchik, </span><span class="s1">argumentaba que aunque muchas Mitsvot tienen un contenido </span><span class="s1">histórico, como el caso de Sucot, tienen, sin embargo, </span><span class="s1">una significación más profunda que el hecho que conmemoran.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Se construye una Sucá porque los hebreos se protegieron </span><span class="s1">de la intemperie en el desierto por intermedio de </span><span class="s1">Sucot, construyendo chozas. Sin embargo, argumenta el </span><span class="s1">Beit HaLeví, la Sucá también tiene una significación independiente </span><span class="s1">de cualquier suceso que le aconteciera al pueblo </span><span class="s1">hebreo. Tal vez el mensaje fundamental es destacar que </span><span class="s1">incluso una choza puede ser un hogar cuando en su interior </span><span class="s1">está presente el entendimiento y la armonía entre quienes la </span><span class="s1">comparten. Ese mensaje es independiente de la historia del </span><span class="s1">pueblo hebreo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El texto bíblico contiene una serie de advertencias acerca </span><span class="s1">de cuáles serán las consecuencias por el incumplimiento </span><span class="s1">y la desobediencia: se multiplicarán las enfermedades en el </span><span class="s1">seno del pueblo, será quebrantado el orgullo de ser y existir, </span><span class="s1">e incluso los árboles dejarán de producir el fruto. Uno tropezará </span><span class="s1">con su prójimo como en una estampida, tal como si </span><span class="s1">estuviera huyendo de la espada, sin que nadie le persiga. El </span><span class="s1">incumplimiento conduce a un vacío, a una falta del sentido </span><span class="s1">de la vida.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Hay muchísimas personas que no creen en una Divinidad, </span><span class="s1">algunos son ateos, otros son agnósticos y muchos continúan </span><span class="s1">con su vida sin preocuparse acerca de la veracidad de </span><span class="s1">la existencia de un Ser Supremo. Tal vez la lección de estos </span><span class="s1">capítulos es que la vida adquiere mayor sentido para el creyente, </span><span class="s1">para quien fundamenta su vida en la existencia de un </span><span class="s1">Dios que exige un comportamiento solidario con el prójimo, </span><span class="s1">el cual no puede ser negociado de acuerdo con las circunstancias </span><span class="s1">y la conveniencia personal.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El texto abre un paréntesis cuando enumera las atrocidades </span><span class="s1">que son consecuencia de la desobediencia para Vezajartí </span><span class="s1">et Berit Yaacov…, para recordar la trayectoria de los </span><span class="s1">patriarcas y, de esa manera, dar lección de que incluso cuando </span><span class="s1">no es popular o políticamente correcto hacerlo, hay personas </span><span class="s1">que desafían a la mayoría para ser consecuentes con lo </span><span class="s1">que su alma siente: la Presencia de Dios, el Ser responsable </span><span class="s1">por la creación del universo y gran maestro acerca de cuál </span><span class="s1">debe ser la conducta terrenal del ser humano.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>¿A QUIÉN LE PERTENECE LA TIERRA?</title>
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		<pubDate>Wed, 17 May 2017 21:28:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[BEHAR]]></category>
		<category><![CDATA[BEJUKOTAI]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá BEHAR - BEJUKOTAI. El tema que destaca en estos capítulos bíblicos es la obligación de propiciar el descanso (Shabat) de la tierra cada siete años. Haciéndose eco, tal vez, de los seis días de la Creación, la Torá ordena que la tierra también tenga derecho a un descanso periódico, según el cual el día es sustituido por el año, dado que la siembra [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá BEHAR - BEJUKOTAI</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/a-quien-le-pertenece-la-tierra/"></a><p class="p1"><span class="s1">El tema que destaca en estos capítulos bíblicos es la obligación </span><span class="s1">de propiciar el descanso (Shabat) de la tierra cada siete </span><span class="s1">años. Haciéndose eco, tal vez, de los seis días de la Creación, </span><span class="s1">la Torá ordena que la tierra también tenga derecho a un descanso </span><span class="s1">periódico, según el cual el día es sustituido por el año, </span><span class="s1">dado que la siembra y la consecuente cosecha son procesos </span><span class="s1">que exigen meses y no días.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Consciente del beneficio para la agricultura, Maimónides </span><span class="s1">argumenta en su Guía para los Perplejos que el propósito </span><span class="s1">de la Torá al exigir que la tierra “descanse” cada siete años es </span><span class="s1">resguardar su productividad para que la cosecha sea más </span><span class="s1">abundante. Es conocido que la tierra sufre de un marcado </span><span class="s1">agotamiento cuando no se permite su “descanso”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">No obstante muchos otros comentaristas argumentan </span><span class="s1">que, a partir de la premisa de que la Torá no es un manual de </span><span class="s1">agricultura, no se puede inscribir esta ordenanza que prohíbe </span><span class="s1">la siembra en el séptimo año dentro de un marco de leyes </span><span class="s1">cuyo objetivo sea la protección de la “salud” de la tierra. El </span><span class="s1">objetivo de la mitsvá tiene que ser el bienestar del ser humano, </span><span class="s1">su finalidad debe ser la elevación espiritual del individuo </span><span class="s1">para encauzarlo por un sendero de rectitud. El beneficio </span><span class="s1">agrícola es un corolario, el sujeto del teorema es el hombre, </span><span class="s1">su relación con el prójimo, su dependencia del Creador.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Según el Midrash, la desobediencia de este instructivo, </span><span class="s1">Shemitá, produce el exilio. La tierra “vomita” a quienes la </span><span class="s1">explotan y expulsa a los que no la dejan descansar. La consecuencia </span><span class="s1">del exilio es que se ausenten quienes aren la tierra </span><span class="s1">para depositar las semillas que a su vez obliguen a la tierra a </span><span class="s1">“trabajar”. El exilio permite que la tierra “descanse”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El año de Shemitá también puede interpretarse como </span><span class="s1">una devolución simbólica de la tierra que es pertenencia de </span><span class="s1">Dios, el Creador del universo. La noción de posesión de la </span><span class="s1">tierra es problemática porque, generalmente, la adquisición </span><span class="s1">de un objeto se realiza a través de una mejora que se practica </span><span class="s1">sobre una materia prima. La persona se adueña del fruto del </span><span class="s1">árbol al arrancarlo de la rama, o tal vez por haberlo sembrado </span><span class="s1">y cuidado.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Por qué se recita una bendición especial sobre el pan, </span><span class="s1">Hamotsí léjem min haárets, a diferencia de otros alimentos </span><span class="s1">que comparten la bendición con alimentos afines, tales </span><span class="s1">como las frutas y los dulces, en cuyo caso existe una bendición </span><span class="s1">genérica? El caso del pan es diferente, porque para su </span><span class="s1">consumo se debe pasar por varias etapas previas. La siembra </span><span class="s1">del trigo es sucedida por la separación del grano de la concha, </span><span class="s1">que luego es triturada por el molino para producir la </span><span class="s1">harina que será amasada, y recién después de ser horneada, </span><span class="s1">puede ser ingerida en forma de pan.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Acaso es posible adquirir una hectárea sin haberla trabajado? </span><span class="s1">En realidad, la tierra es del Señor. Nos posesionamos </span><span class="s1">de ella cuando aramos, sembramos, cuidamos y cosechamos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Pero en realidad, el único dueño de la tierra es Dios. </span><span class="s1">La Shemitá nos obliga a recordar, periódicamente, que </span><span class="s1">podemos gozar del usufructo que es el fruto de nuestra </span><span class="s1">labor, pero quien dota la tierra con una energía interior, la </span><span class="s1">cual permite que crezcan los árboles y los arbustos, las verduras </span><span class="s1">y los granos que nos sustentan, es el verdadero amo y </span><span class="s1">señor de la tierra: el Creador.</span></p>
<p class="p1">
<p class="p1"><span class="s1">BEJUKOTAI</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">UN FARO DE LUZ PARA LAS NACIONES </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los exégetas bíblicos asumen que la Torá es ante todo un </span><span class="s1">texto moralista, que traza cuál es la línea de conducta que el </span><span class="s1">ser humano debe asumir como hijo del Creador, a quien </span><span class="s1">debe reconocer como el Adón Olam, el Señor del Universo, </span><span class="s1">o tal como algunos traducen este concepto: el Señor Eterno.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Pero, al mismo tiempo, este código de conducta conduce </span><span class="s1">invariablemente a la convivencia social y produce felicidad </span><span class="s1">espiritual para el individuo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Dado que el hombre fue lo último que Dios hizo en los </span><span class="s1">seis días de Bereshit, los jajamim asumen que todo lo creado </span><span class="s1">fue hecho en función de la Humanidad y sus necesidades.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El sol y la luna fueron creados obviamente para alumbrar el </span><span class="s1">ambiente, y para que el ser humano pudiera calcular los días </span><span class="s1">y años y supiera la fecha de las celebraciones.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Este concepto es reforzado por nuestros capítulos, que </span><span class="s1">exhortan a la persona a comportarse de acuerdo con los dictámenes </span><span class="s1">y promete que el cumplimiento de los imperativos</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">divinos inducirá a la tierra para que haga brotar su fruto, y </span><span class="s1">que los cielos serán generosos con el agua de las lluvias. En </span><span class="s1">cambio, si la persona no cumple las mitsvot, Dios le enviará</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">un severo castigo por medio de la naturaleza: además de una </span><span class="s1">naturaleza rebelde que no responderá porque no dará fruto, </span><span class="s1">el enemigo humano que siempre acechará, lo perseguirá y</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">doblegará.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La lectura de estas admoniciones, conocidas como Tojajá </span><span class="s1">y repetidas con ciertas variantes en el Deuteronomio, </span><span class="s1">intimida al lector o a quien escucha estas advertencias durante </span><span class="s1">la lectura de la Torá en la sinagoga. Muchos acostumbran </span><span class="s1">leer los versículos con menos decibeles y, en algunas co munidades, </span><span class="s1">el lector de la Torá o el gabai es llamado para la </span><span class="s1">lectura de estos versículos. Incluso está la tradición de no llamar </span><span class="s1">a nadie durante esta lectura, debido al temor de que sea </span><span class="s1">el objetivo personal de las admoniciones y sufra sus consecuencias.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En el transcurso de la Tojajá, súbitamente aparece un </span><span class="s1">versículo alentador que afirma vezajartí: Dios recuerda el </span><span class="s1">Berit, el pacto que entabló con Yaacov, Yitsjak y Avraham, e </span><span class="s1">incluso recordará la tierra, una referencia a la Tierra Prometida. </span><span class="s1">Como una señal de alivio y esperanza, quien lee la Torá </span><span class="s1">levanta la voz, sube los decibeles al recitar esta promesa divina.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">No obstante las numerosas transgresiones, Dios también </span><span class="s1">toma en cuenta el mérito ancestral y, por ello, se supone que </span><span class="s1">será compasivo y reducirá la severidad del merecido castigo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La inclusión del “recuerdo” divino acerca de las bondades </span><span class="s1">de los patriarcas apunta al hecho de que dentro de toda </span><span class="s1">tragedia también se puede encontrar la semilla de la salvación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una enseñanza rabínica afirma que el día de la quema </span><span class="s1">del Beit HaMikdash nació el Mashíaj. No hay acontecimiento </span><span class="s1">demoledor que no contenga simultáneamente el germen </span><span class="s1">de la salvación. El intento de vezajartí era eliminar la desesperación, </span><span class="s1">incluso en los momentos de mayor oscuridad, y </span><span class="s1">sirvió como “luz de esperanza” para un pequeño sector de </span><span class="s1">quienes pasaron por la “noche” del Holocausto, según la </span><span class="s1">dramática expresión de Elie Wiesel. De alguna manera, Dios </span><span class="s1">no los abandonaría debido al mérito de sus antepasados.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una interpretación alterna de vezajartí alega que el versículo </span><span class="s1">forma parte de la Tojajá, constituyendo una admonición </span><span class="s1">adicional. Tal vez se puede excusar o entender el </span><span class="s1">comportamiento inmoral de quien nunca aprendió a regir </span><span class="s1">su comportamiento, pero ¿cómo se pueden disculpar los </span><span class="s1">errores y aberraciones espirituales de los descendientes de </span><span class="s1">los Patriarcas, cuya conducta personal fue ejemplar?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El entorno no judío siempre ha exigido una conducta </span><span class="s1">intachable para el judío, dispuesto a tolerar las debilidades </span><span class="s1">de otros. En el caso judío juzga con el mayor grado de severidad </span><span class="s1">todas las acciones. En el caso del Estado de Israel se </span><span class="s1">exige un comportamiento moral óptimo, que no tolera el </span><span class="s1">castigo de quienes atacan físicamente al Estado y desean </span><span class="s1">destruirlo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Tal vez la Tojajá alude al comportamiento ejemplar que </span><span class="s1">el pueblo “elegido” tiene que asumir, porque una de sus </span><span class="s1">tareas es or lagoyim, constituirse en un faro de luz para las </span><span class="s1">naciones.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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