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	<title>Rabino Pynchas BrenerNITZAVIM &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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	<description>Conectándote al Judaismo</description>
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		<title>Absolución, purificación y arrepentimiento &#8211; El precepto número seiscientos trece</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Sep 2020 14:36:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[NITZAVIM]]></category>
		<category><![CDATA[VAYÉLEJ]]></category>
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				<description><![CDATA[NITSAVIM Deuteronomio XXIX,9 - XXX - VAYÉLEJ Deuteronomio XXI. La lectura de nuestros capítulos coincide con el período anual de los Yamim Noraim, los días espiritualmente solemnes, Rosh HaShaná y Yom Kipur. Estos días deben ser dedicados a la teshuvá que es el retorno a nuestras raíces (que incluye el arrepentimiento por las fallas cometidas) y la búsqueda de la kapará que es el [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">NITSAVIM Deuteronomio XXIX,9 - XXX - VAYÉLEJ Deuteronomio XXI</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/absolucion-purificacion-y-arrepentimiento-el-precepto-numero-seiscientos-trece/"></a><p class="p1"><span class="s1">La lectura de nuestros capítulos coincide con el período anual de los <i>Yamim Noraim,</i> los días espiritualmente solemnes, <i>Rosh HaShaná </i>y <i>Yom Kipur</i>. Estos días deben ser dedicados a la <i>teshuvá </i>que es el retorno a nuestras raíces (que incluye el arrepentimiento por las fallas cometidas) y la búsqueda de la <i>kapará </i>que es el perdón Divino. Nuestro texto hace referencia a este tema al afirmar <i>veshavtá ad HaShem Eloheja veshamatá bekoló</i>, que quiere decir y retornarás (hasta) a Él y escucharás (acatarás) Su voz.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i> Harav Soloveitchik</i> diferencia entre los dos vocablos <i>kapará </i>que quiere decir expiación o absolución y <i>tahará </i>que significa purificación. Así reza el texto en el <i>Séfer Vayikrá, ki vayom hazé yejaper alejem letaher etjem, mikol jatotejem, lifnei HaShem titeharu</i>, que quiere decir por cuanto ese día (el <i>kohén gadol</i>) hará expiación por vosotros, para purificaros de todos vuestros pecados ante el Eterno. Citando nuestra tradición, <i>Soloveitchik </i>señala que el propio día de <i>Yom Kipur</i> nos otorga <i>kapará</i>, que es la absolución. Pero, <i>tahará </i>que es una especie de purificación (de limpieza espiritual) tiene que ser lograda por cada uno de nosotros.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El judaísmo considera que toda falta o pecado produce un castigo como consecuencia de este. En otras palabras, pecado y castigo constituyen un par, un binomio. El pecado nos conduce, invariablemente, a ciertos resultados nefastos. Según una <i>Mishná, sejar averá, averá</i>, significa que el castigo por los pecados es el tener que vivir con la culpa emocional de haber cometido el error. En otra <i>Mishná</i>, en cambio, leemos <i>sejar mitsvá behai alma leka</i>, que quiere decir que en este mundo no se recibe la recompensa (y el castigo) por las acciones. Pero, en algún momento y en algún lugar las consecuencias de nuestras acciones se manifiestan.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El día de <i>Yom Kipur</i> es el momento de la absolución Divina por los errores cometidos. Tal como los mandatarios terrestres tienen la prerrogativa de otorgar el perdón, así también el Creador nos perdona anualmente por nuestros errores. Nuestros <i>jajamim</i>, con el probable propósito de evitar que se abuse de la generosidad Divina, nos advierten que uno no debe llevar una vida alegre y despreocupada, sin controles, pensando que el día de <i>Yom Kipur</i> nos absuelve totalmente. Podemos considerar que <i>Yom Kipur</i> nos otorga una nueva oportunidad en la vida. Conceptualmente afirmamos, hagamos borrón y cuenta nueva. Una vez cumplido el castigo (y en <i>Yom Kipur</i> perdonado por Dios) el pecado queda borrado y anulado.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Cabe entonces preguntarnos, ¿volverá acaso esta persona a pecar de nuevo?<span class="Apple-converted-space">  </span>Una vez obtenido el perdón Divino, ¿qué impide que la persona vuelva a reincidir en los mismos errores, que cometa nuevas faltas? Es aquí donde introducimos el concepto de <i>tahará</i>, que como dijimos quiere decir purificación. Con <i>kapará </i>se obtiene el perdón, pero la noción de <i>tahará </i>sugiere un cambio radical en la personalidad del ser humano, para que no reincida en los errores del pasado. La absolución puede venir desde afuera, pero la transformación de la personalidad tiene que venir desde adentro, de nuestro más profundo fuero. Hay quienes critican nuestros sistemas carcelarios porque castigan, pero no transforman al criminal. En algunas oportunidades, se convierten más bien en cursos de postgrado para los pequeños malhechores a quiénes endurecen y fortalecen en su camino criminal.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i> Adín Steinzaltz</i> cita una fábula en la que los animales de la selva decidieron hacer <i>teshuvá </i>porque concluyeron que sus pecados eran la causa de sus males. El tigre y el lobo admiten que acechan y matan a otros animales y se les perdona por su crimen. Después de todo es parte de la naturaleza de estos animales el acosar y devorar a otras criaturas que son más débiles. Así, cada uno de los animales se confiesa en voz alta y es perdonado por sus faltas. Finalmente, la oveja dice que en una oportunidad se comió la paja que servía de forro para las botas de su amo. Todos los demás animales concluyen de inmediato que esa era la causa de todos sus males. Procedieron a sacrificar a la oveja y consideraron que con ese acto de ajusticiamiento habían obtenido, para todos, el perdón deseado. La moraleja obvia de que el mundo está dispuesto a perdonar a los fuertes, pero que es implacable con los débiles, es posiblemente, una interpretación superficial de la fábula. Para <i>Steinzaltz </i>la enseñanza de la fábula reside en nuestra disposición personal de enfrentar únicamente los pecadillos. De esta manera nos escapamos de la ineludible necesidad de un examen profundo, de nuestro espíritu. Evitamos el doloroso enfrentamiento con nuestras grandes fallas, que es lo que permite iniciar el proceso de <i>tahará, </i>la purificación, y que puede darse solamente cuando se produce un cambio de personalidad radical.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i> Teshuvá </i>es el retorno hacia el prototipo ideal del judío. Este retorno requiere remontarse al pasado y reescribir los sucesos, como si fuera posible revivir lo ocurrido. No es suficiente el arrepentimiento por lo sucedido. Es necesario trasladarse en un eje temporal hacia el pasado, enfrentar la misma situación que condujo al error, y actuar, esta vez, (desde el punto de vista de la metafísica) decisiva firmemente, moral y responsablemente. Si nuestro presente y futuro dependen en gran medida de nuestras actuaciones pasadas, es obvio que debemos revivir lo sucedido en forma diferente, para que la influencia de ese pasado también sea diferente en nuestro comportamiento futuro.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Para dar comienzo a un sincero proceso de <i>teshuvá </i>se requiere llegar a la conclusión, en las palabras del profeta <i>Hoshea, ki jashaltá baavoneja</i>, “porque tropezaste en tu iniquidad.” Cuando sentimos el vacío de nuestras vidas, la falta de dirección y de sentido en nuestra existencia, estamos afirmando <i>ki jashalta baavoneja</i> y permitimos el inicio del proceso de <i>teshuvá. Teshuvá</i> carece de final. <i>Teshuvá </i>es un proceso de acercamiento hacia las raíces, que nunca termina, porque nunca llega. Así dice el citado <i>Hoshea, shuva Israel ad HaShem Eloheja</i>, que quiere decir retorna <i>Israel</i>, <i>ad</i>, “hasta” (acercándonos cada vez más, pero obviamente sin poder llegar a la divinidad propia) el Señor, tu Dios. El versículo de nuestro texto semanal que citamos inicialmente también menciona el retorno <i>ad</i>, el acercarse, porque es imposible llegar al Ser que es infinito, con pisadas humanas las que por definición son finitas.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i> Teshuvá </i>requiere que se descarten las conductas que condujeron al error, y se asuman nuevas estructuras de comportamiento. Desde cierto punto de vista, de lo que se trata es de canalizar en una nueva dirección los impulsos, que en el pasado nos llevaron al pecado. Así dicen nuestros <i>jajamim</i>, si no fuera por el <i>yétser hará</i>, que es la inclinación hacia el mal, el hombre no se casaría, ni construiría un hogar. El <i>yétser hará</i>, es tan sólo una predisposición que puede ser modificada a fin de derivarla hacia una dirección distinta a la anterior. <i>Teshuvá</i> es imponer una orientación diferente y positiva tanto a nuestra vida como a nuestro modo de ser.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><b> VAYÉLEJ</b></span></p>
<p class="p3"><span class="s2"><b><i>El precepto número seiscientos trece</i></b></span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><b> Deuteronomio XXI</b></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El tema de nuestro texto son los últimos días de <i>Moshé</i>. Es el momento de la transferencia del manto del liderazgo a <i>Yehoshua</i>. <i>Jazak veemats</i>, “sé fuerte y valiente”, le dice <i>Moshé</i> a <i>Yehoshua</i>, por la doble tarea que tenía por delante: servir de líder a un pueblo que había calificado de <i>am keshé óref</i>, “un pueblo de dura cerviz”, y enfrentar la difícil empresa que significaba el próximo inicio de la campaña para la conquista de <i>Erets Israel</i>.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i> Moshé</i> escribe el texto de la <i>Torá</i> y hace entrega de este a los <i>kohanim</i>, los sacerdotes y a los <i>zekenim</i>, los ancianos, que constituyen la dirigencia espiritual del pueblo. La <i>Torá</i> es el documento que da testimonio del <i>berit</i>, el pacto entre el Creador y Su pueblo. <i>Moshé</i> ordena que esta <i>Torá</i> sea leída cada siete años en la festividad de <i>Sucot</i>, en una convocatoria especial denominada <i>Hakhel</i>. Según los <i>jajamim</i>, en esa ocasión el <i>mélej Israel</i>, que era el rey, leía la <i>Torá</i> en voz alta. Al mismo tiempo señalan cuáles eran los capítulos del <i>séfer Devarim</i> que tenía que recitar. La selección del <i>mélej</i> para la lectura pública de la <i>Torá</i> en presencia de las masas, constituye un honor muy singular. Pero, tal vez, la intención era totalmente diferente. El propósito más probable fue el de establecer el marco debido e imponer un límite a los poderes del <i>mélej</i>, quien tiene que regirse por las <i>mitsvot</i> contenidas en la <i>Torá</i>. Estas <i>mitsvot</i> eran conocidas por todos. Porque <i>Moshé</i>, también le dice al pueblo, <i>veatá kitevú lajem</i>, que quiere decir y ahora escríbanlo ustedes, palabras que nuestros <i>jajamim</i> interpretan como la obligación individual de escribir un ejemplar de la <i>Torá</i>. La escritura de la <i>Torá</i> es la última <i>mitsvá</i> y es la número seiscientos trece.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Aun cuando uno reside en una comunidad donde hay una sinagoga con un <i>Séfer</i> <i>Torá</i>, es necesario aparentemente, escribir un ejemplar de este texto sagrado. En caso de la pérdida de ese ejemplar, uno debe escribir nuevamente una <i>Torá</i>. (Por lo tanto, al donar mi <i>Torá</i> a una sinagoga, continúo bajo la obligación de escribir otro ejemplar). Según <i>Rabenu Asher,</i> la finalidad de la escritura individual de la <i>Torá</i> es para que sea utilizada como un texto de estudio. Dado que estamos acostumbrados a los libros, (los libros no abundaban en épocas anteriores porque se copiaban a mano) uno se identifica con el espíritu de esta <i>mitsvá</i> adquiriendo ejemplares del <i>Tanaj</i>, la <i>Mishná</i>, el <i>Talmud</i> y sus comentarios. El <i>Talmud</i> afirma, sin embargo, que, si uno recibe una <i>Torá</i> como parte de una herencia paterna, este hecho no lo exime de la <i>mitsvá</i> de escribir la <i>Torá</i>. Se puede deducir, por lo tanto, que el estudio no es la única razón de esta <i>mitsvá</i>, si lo fuera, en este caso no sería necesario escribir un nuevo texto. La <i>Torá</i> recibida en herencia podría utilizarse para el estudio.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Hay quienes sostienen que la razón de escribir individualmente la <i>Torá</i>, aun cuando se haya recibido un ejemplar por herencia, tiene el propósito de aumentar el número de <i>Sifrei Torá</i> en la comunidad. Este razonamiento, apoya nuestro argumento anterior donde sostenemos que el propósito de la escritura es motivar el estudio. Porque el disponer de más ejemplares de la <i>Torá</i>, permite que un número mayor de personas tenga la posibilidad de estudiar su contenido. Por lo tanto, por el hecho de donar una <i>Torá</i> a una sinagoga, contribuyo a ampliar el alcance de su uso. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La importancia de la <i>Torá</i> en la vida judía le otorga un lugar de privilegio y de veneración (recordando siempre que la <i>Torá</i> es sagrada, únicamente, porque contiene la palabra revelada de Dios). Existen numerosos relatos acerca de personas que tuvieron que abandonar todas sus posesiones en tiempos de guerra, pero que lograron rescatar, cargándolos consigo en todo momento, los rollos de la <i>Torá</i> pertenecientes a su familia. Según <i>Rambam </i>se puede vender una <i>Torá</i>, solamente si el producto de esa venta se utiliza para la continuación de los estudios sagrados o para brindarle a una joven la posibilidad de casarse. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El <i>mélej Israel</i> tenía que escribir un ejemplar adicional de la <i>Torá</i>. El primero de estos ejemplares, en cumplimiento de su obligación como la de todo judío, se guardaba en el lugar donde estaba el tesoro del reino. El segundo ejemplar tenía que estar con él en todo momento. Cuando iba a la guerra, durante un juicio, o en caso de algún litigio. Así leímos en capítulos anteriores de <i>Devarim, vehaytá imó vekará vo kol yemei jayav</i>, que quiere decir y (la <i>Torá</i>) estará con él (el rey de <i>Israel</i>) y la leerá todos los días de su vida. Prosigue este <i>pasuk </i>señalando el propósito de este segundo ejemplar de la <i>Torá</i>, <i>lemaan yilmad leyirá et HaShem Elohav lishmor et kol divrei haTorá hazot veet hajukim haele laasotam</i>, que quiere decir para que aprenda (el rey) a temer al Eterno su Dios y sepa cumplir todas las palabras de esta Ley y sus preceptos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Indudablemente, el principal aporte espiritual del pueblo judío a la humanidad es, su concepción monoteísta de la Divinidad. El judaísmo afirma que existe un solo Dios, que es el Creador de todo el universo, y todo lo que existe proviene de El. Por eso, nadie nació para ser superior a otro. Todos provenimos de la misma fuente. Sin embargo, propongo que la <i>Torá</i> (y en especial la interpretación del <i>Talmud</i> de este texto escrito) es nuestro distintivo especial y extraordinario. En ausencia de <i>Torá</i>, no hay judaísmo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El estudio de los textos de la <i>Torá</i> es la dedicación religiosa más importante. La <i>Mishná</i> nos enseña que <i>Talmud Torá kenégued kulam</i>, que el estudio de la <i>Torá</i> es primordial y que tiene prioridad sobre otras actividades. Por lo tanto, el <i>talmid jajam</i>, el estudioso y conocedor de estos textos sagrados, ocupa un lugar de privilegio en la sociedad judía. A modo de ilustración se puede decir que se ha establecido una ecuación entre la <i>Torá</i> y el <i>talmid jajam</i>. Nuestra tradición le otorga personalidad propia al rollo de la <i>Torá</i>. Por ejemplo, cuando un ejemplar de la <i>Torá</i> se inutiliza porque los pergaminos han sufrido un deterioro tal que su reparación ya no es posible, esa <i>Torá</i> debe enterrarse como en el caso de un ser humano. La relación que se establece entre el estudioso y el texto sagrado se asemeja a la de dos interlocutores que tienen vida y personalidad individuales.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El estudio de la <i>Torá</i> no se limita a la actividad intelectual. El <i>talmid jajam</i> se involucra emocional y espiritualmente con la <i>Torá</i>. Tal como la tradición judía le asigna personalidad al día <i>Shabat</i>, al referirse a <i>Shabat malketá</i>, que quiere decir la reina de <i>Shabat</i> y se anticipa con fervor su llegada a través del servicio religioso denominado <i>Kabalat Shabat</i>, también se le otorga a la <i>Torá</i> características que usualmente son reservadas para los humanos. El estudio de la <i>Torá</i> se convierte en un diálogo entre el estudioso y el texto sagrado. Tal vez sea ésta una razón adicional para el requisito que un <i>sofer</i>, que es un escriba, tenga que escribir los rollos, letra por letra. En la escritura de un ejemplar de la <i>Torá</i> se requiere la apropiada <i>kavaná </i>que es la intención religiosa y por lo tanto, un ejemplar impreso es ritualmente inválido. El <i>sofer</i> tiene que escribir el texto de su puño y letra y de tal modo se enseña que la <i>Torá</i> necesita de la interacción con el ser humano. <i>lo bashamáyim hi</i>, “(la <i>Torá</i>) no está en los cielos”, es la expresión, en un capítulo anterior, para destacar su cercanía y relevancia. Al mismo tiempo es evidente que el estudio y cumplimiento (<i>befija uvilevavejá laasotó</i>) de las normas que contiene, constituyen la esencia de la condición judía.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>Absolution, Purification and Repentance &#8211; Precept Number Six Hundred and Thirteen</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Sep 2020 14:31:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[NITZAVIM]]></category>
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				<description><![CDATA[NITSAVIM - Deuteronomy XXIX, 9 - XXX    VAYELECH - Deuteronomy XXI. The reading of our chapters coincides with the annual period of the Yamim Noraim, the spiritually solemn days, Rosh HaShana, and Yom Kippur. These days should be dedicated to teshuvah, which is the return to our roots (which includes repentance for mistakes made) and the search for kapara, which is Divine forgiveness. Our text refers [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">NITSAVIM - Deuteronomy XXIX, 9 - XXX    VAYELECH - Deuteronomy XXI</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/absolution-purification-and-repentance-precept-number-six-hundred-and-thirteen/"></a><p class="p1"><span class="s1">The reading of our chapters coincides with the annual period of the Yamim Noraim, the spiritually solemn days, Rosh HaShana, and Yom Kippur. These days should be dedicated to teshuvah, which is the return to our roots (which includes repentance for mistakes made) and the search for kapara, which is Divine forgiveness. Our text refers to this issue by stating veshavta ad HaShem Eloheja veshamata bekolo, which means and you will return (to) Him and hear (obey) His voice.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Harav Soloveitchik differentiates between the two words kapara, which means expiation or absolution, and tahara, which means purification. Thus reads the text in the Sefer Vayikra: ki vayom haze yechaper alechem letaher etchem, mikol chatotechem, lifnei HaShem titeharu, which means because on that day (the Kohen Gadol) will make atonement for you, to purify you from all your sins before the Eternal . Citing our tradition, Soloveitchik points out that Yom Kippur itself grants us kapara, which is absolution. But, tahara that it is a kind of purification (of spiritual cleansing) has to be achieved by each one of us.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Judaism considers that every fault or sin produces a punishment as a consequence of it. In other words, sin and punishment constitute a pair, a binomial. Sin invariably leads us to certain dire results. According to a Mishnah, sechar avera, avera, means that the punishment for sins is having to live with the emotional guilt of having made the mistake. In another Mishnah, however, we read sechar mitsva behai alma leka, which means that in this world you do not receive reward (and punishment) for actions. But, at some point and somewhere the consequences of our actions manifest themselves.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">The day of Yom Kippur is the moment of Divine absolution for the mistakes made. Just as earthly rulers have the prerogative to grant forgiveness, so the Creator annually forgives us for our mistakes. Our Chachamim, with the probable purpose of preventing Divine generosity from being abused, warn us that one should not lead a joyous, carefree life without control, thinking that the day of Yom Kippur totally absolves us. We can consider that Yom Kippur gives us a new chance in life. Conceptually we affirm, let&#8217;s start a clean slate. Once the punishment is completed (and on Yom Kippur forgiven by God) the sin is erased and nullified.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">It is then worth asking ourselves, will this person ever sin again? Once Divine forgiveness has been obtained, what prevents the person from repeating the same mistakes again, from committing new mistakes? It is here where we introduce the concept of tahara, which as we said means purification. With kapara, forgiveness is obtained, but the notion of tahara suggests a radical change in the personality of the human being, so that he does not relapse into the mistakes of the past. The absolution can come from outside, but the transformation of the personality has to come from within, from the deepest of our being. There are those who criticize our prison systems because they punish, but do not transform the criminal. At times, they become more like postgraduate courses for petty criminals whom they harden and strengthen in their criminal path.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Adin Steinzaltz quotes a fable in which the jungle animals decided to do teshuva because they concluded that their sins were the cause of their evils. The tiger and the wolf admit that they stalk and kill other animals and are forgiven for their crime. After all, it is part of the nature of these animals to harass and devour other creatures that are weaker. Thus, each of the animals confesses aloud and is forgiven for their faults. Finally, the sheep says that on one occasion it ate the straw that served as lining for its master&#8217;s boots. All other animals immediately conclude that this was the cause of all their ills. They proceeded to sacrifice the sheep and considered that with that act of execution they had obtained, for all, the desired forgiveness. The obvious moral that the world is willing to forgive the strong but is unforgiving of the weak is possibly a superficial interpretation of the fable. For Steinzaltz the teaching of the fable lies in our personal disposition to face only the peccadilloes. In this way, we escape from the inescapable need for a deep examination of our spirit. We avoid the painful confrontation with our great faults, which is what allows us to start the process of tahara, purification, and which can only occur when a radical personality change occurs.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Teshuva is the return to the ideal prototype of the Jew. This return requires going back to the past and rewriting the events as if it were possible to relive what happened. Regret for what happened is not enough. It is necessary to move on a temporal axis towards the past, face the same situation that led to the error, and act, this time, (from the point of view of metaphysics) decisively, firmly, morally and responsibly. If our present and future depend to a great extent on our past actions, it is obvious that we must relive what happened in a different way, so that the influence of that past is also different in our future behavior.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">To begin a sincere teshuva process requires reaching the conclusion, in the words of the prophet Hoshea, ki chashaltá baavonecha, &#8220;because you stumbled in your iniquity.&#8221; When we feel the emptiness of our lives, the lack of direction and meaning in our existence, we are affirming ki chashalta baavonecha and allowing the teshuva process to begin. Teshuva has no end. Teshuva is a process of approaching the roots, which never ends. Thus, says the aforementioned Hoshea, shuva Israel ad HaShem Elohecha, which means Israel return, ad, “until” (getting closer and closer, but obviously without being able to reach our own divinity) the Lord, your God. The verse of our weekly text that we initially cited also mentions the return, ad, the approaching, because it is impossible to reach the Being that is infinite, with human footprints which by definition are finite.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Teshuva requires that the behavior that led to the error be discarded, and new structures of behavior be assumed. From a certain point of view, it implies we channel in a new direction the impulses, that led us to sin in the past. This is what our chachamim say, if it weren&#8217;t for the yetser hara, which is the evil inclination, man would not marry, nor would he build a home. The yetser hara is just a predisposition that can be modified in order to divert it to a different direction. Teshuva means to impose a different and positive orientation both to our life and our way of being.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">VAYELECH</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Precept number six hundred and thirteen</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Deuteronomy XXI</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">The subject of our text is the last days of Moshe. It is time for the transfer of the mantle of leadership to Yehoshua. Chazak veemats, &#8220;be strong and courageous,&#8221; Moshe tells Yehoshua, for the double task ahead of him: serving as a leader to a people that he had described as am keshe oref, &#8220;a stiff-necked people,&#8221; and facing the difficult undertaking that meant the next start of the campaign for the conquest of Erets Israel.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Moshe writes the text of the Torah and delivers it to the kohanim, the priests and the zekenim, the elders, who constitute the spiritual leadership of the people. The Torah is the document that bears witness to the berit, the covenant between the Creator and His people. Moshe orders this Torah to be read every seven years on the Sukkoth holiday, in a special convocation called Hakhel. According to the Chachamim, on this occasion the Melech Israel, the king, read the Torah aloud. At the same time, they instruct which chapters of Sefer Devarim had to be recited. The selection of the Melech for the public reading of the Torah in the presence of the masses is a very unique honor. But, perhaps, the intention was totally different. The most likely purpose was to establish the proper framework and impose a limit on the powers of the melech, who must abide by the mitsvot contained in the Torah. These mitsvot were known to all. Because Moshe also tells the people, veata kitevu lachem, which means “and now write it”, words that our Chachamim interpret as the individual obligation to write a copy of the Torah. The Torah scripture is the last mitsva and it is number six hundred and thirteen.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Even when one resides in a community where there is a synagogue with a Sefer Torah, it is apparently necessary to write a copy of this sacred text. In case of loss of that copy, one must rewrite a Torah. (Therefore, by donating my Torah to a synagogue, I remain under an obligation to write another copy.) According to Rabbenu Asher, the purpose of individual Torah writing is to be used as a study text. Since we are used to books (books were not abundant in earlier times because they were copied by hand) one identifies with the spirit of this mitzvah by acquiring copies of the Tanach, the Mishnah, the Talmud, and their commentaries. The Talmud states, however, that if one receives a Torah as part of parental inheritance, this fact does not exempt him from the mitzvah of writing the Torah. It can be deduced, therefore, that study is not the only reason for this mitzvah, if it were, in this case, it would not be necessary to write a new text. The inherited Torah could be used for the study.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">There are those who maintain that the reason for writing the Torah individually, even when a copy has been received by inheritance, is for the purpose of increasing the number of Sifrei Torah in the community. This reasoning supports our previous argument where we consider that the purpose of writing is to motivate the study. Because having more copies of the Torah allows a greater number of people to have the opportunity to study its content. Therefore, by donating a Torah to a synagogue, I am helping to expand the scope of its use.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">The importance of the Torah in Jewish life gives it a place of privilege and veneration (always remembering that the Torah is sacred only because it contains the revealed word of God). There are numerous accounts of people who had to abandon all their possessions in times of war, but who managed to rescue, carrying them with them at all times, the Torah scrolls belonging to their family. According to Rambam, a Torah can be sold only if the proceeds of that sale are used for the continuation of sacred studies or to give a young woman the possibility of marriage.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">The Melech Israel had to write an additional copy of the Torah. The first of these copies, in fulfillment of its obligation like that of every Jew, was kept in the place where the kingdom&#8217;s treasure was. The second copy had to be with him at all times. When he went to war, during a trial, or in the event of a dispute. So, we read in previous chapters of Devarim, vehayta imo vekara vo kol yemei chayav, which means and (the Torah) will be with him (the King of Israel) and he will read it every day of his life. This pasuk continues pointing out the purpose of this second copy of the Torah, lemaan yilmad leyira et HaShem Elohav lishmor et kol divrei haTorah hazot veet hachukim haele laasotam, which means so that he (the king) learn to fear the Eternal his God and know how to fulfill all the words of this Law and its precepts.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Undoubtedly, the main spiritual contribution of the Jewish people to humanity is their monotheistic conception of the Divine. Judaism affirms that there is only one God, who is the Creator of the entire universe, and everything that exists comes from Him. Therefore, no one was born to be superior to another. We all come from the same source. However, I propose that the Torah (and especially the Talmud&#8217;s interpretation of this written text) is our special and extraordinary hallmark. In the absence of Torah, there is no Judaism.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">The study of the texts of the Torah is the most important religious dedication. The Mishnah teaches us that Talmud Torah keneged kulam, that the study of Torah is paramount and that it takes precedence over other activities. Therefore, the talmid chacham, the scholar and connoisseur of these sacred texts, occupies a privileged place in Jewish society. By way of illustration, it can be said that an equation has been established between the Torah and the talmid chacham. Our tradition gives the Torah scroll its own personality. For example, when a copy of the Torah is rendered useless because the scrolls have suffered deterioration beyond repair, that Torah must be buried as in the case of a human being. The relationship established between the scholar and the sacred text is similar to that of two interlocutors who have individual lives and personalities.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Torah study is not limited to intellectual activity. The talmid chacham becomes emotionally and spiritually involved with the Torah. Just as Jewish tradition assigns personality to Shabbat, when referring to Shabbat Malketa, which means the Queen of Shabbat and her arrival is fervently anticipated through the religious service called Kabbalat Shabbat, the Torah is also given characteristics that are usually reserved for humans. The study of the Torah becomes a dialogue between the scholar and the sacred text. Perhaps this is an additional reason for the requirement that a sofer, who is a scribe, has to write the scrolls, letter by letter. In writing a copy of the Torah, the proper kavana is required which is the religious intention, and therefore a printed copy is ritually invalid. The sofer has to write the text in his own hand and thereby we learn that the Torah needs interaction with a human being. Lo bashamayim hi, &#8220;(the Torah) is not in heaven,&#8221; is the expression, in a previous chapter, to highlight its closeness and relevance. At the same time, it is evident that the study and fulfillment (beficha uvilevavecha laasoto) of the norms it contains constitute the essence of the Jewish condition.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>EL PROCESO DE LA REDENCIÓN</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Sep 2019 00:16:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[NITZAVIM]]></category>
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				<description><![CDATA[NITSAVIM. Atem nitsavim hayom kulejem lifnei HaShem, “ustedes están todos presentes hoy delante de Dios”, son las primeras pala- bras de nuestros capítulos. El “hoy” se refiere, según Rashí, al día de la muerte de Moshé y por ello, estas palabras constitu- yen su último testamento. Dado que la Torá no le asigna una fecha específica [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">NITSAVIM</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-proceso-de-la-redencion-2/"></a><p class="p1"><span class="s1"><i>Atem nitsavim hayom kulejem lifnei HaShem</i>, “ustedes están todos presentes hoy delante de Dios”, son las primeras pala- bras de nuestros capítulos. El “hoy” se refiere, según Rashí, al día de la muerte de Moshé y por ello, estas palabras constitu- yen su último testamento. Dado que la <i>Torá </i>no le asigna una fecha específica al vocablo “hoy”, este día podría interpretar- se como el presente para cada persona. La enseñanza que se desprende es que el individuo debe actuar en todo momento tal como si estuviera en la “presencia” de Dios. Mensaje muy adecuado para el mes de Elul, mes que precede <i>Rosh HaShaná </i>y en el cual se da lectura pública a este texto. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En esta ocasión, Moshé renueva el <i>Brit</i>, el pacto entre Dios y el pueblo hebreo. Más aún, hace hincapié en el hecho de que el pacto incluye no solamente a los presentes sino también a quienes no están en ese momento: las generaciones futuras. Nuevamente tenemos una prueba de una confusión de los tiempos: el presente y el futuro se conjugan, los padres pueden asumir obligaciones que comprometen a sus descendientes. Por ello, las tragedias que acontecen al pueblo son una consecuencia de su desobediencia del compromiso asumido. Desobediencia que se traducía en la antigüedad de la idolatría reinante y que producía la ira del Dios único. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los próximos capítulos, <i>Veyélej</i>, describen la ceremonia de <i>Hakhel </i>que se realizaba cada siete años, ceremonia durante la cual se daba lectura pública a la <i>Torá </i>con el propósito de <i>Lemaan hishmeú ylemaan yilmedú</i>, que sus instructivos sean escuchados y aprendidos. Esta lectura pública <i>Veyareú et HaShem Eloheijem veshamerú laasot</i>, producirá el temor por Dios que conducirá, a su vez, al cumplimiento de todas las palabras (ordenanzas) contenidas en la <i>Torá</i>. De esta manera se renovaba cada siete años el <i>Brit</i>, el pacto que Dios había concluido con el pueblo, según el cual Dios protegerá a los hebreos mientras que estos cumplirán con el conjunto de normas contenidas en la <i>Torá</i>, leyes que asegurarán su sobrevivencia sobre la faz de la tierra. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Por otro lado, la desventura y la tragedia serán el producto del incumplimiento del <i>Brit</i>. Más aún, <i>Veanojí haster astir panai</i>, “Dios seguramente esconderá su faz”, no sentiremos más su presencia porque no participará en el desarrollo del destino del pueblo. Para el hombre de fe, este hecho puede ser el castigo mayor, el aparente desinterés de Dios por su suerte. No obstante, la <i>Torá </i>ofrece la resolución de este dilema existencial causado por la “ausencia de Dios”, tal como algunos sugieren sucedió durante el período de mayor oscuridad que produjo el Holocausto en el siglo pasado. La resolución del dilema consiste en el renovado y extraordinario ímpetu del estudio de la <i>Torá </i>que presenciamos en las últimas décadas. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De acuerdo con las Sagradas Escrituras, la historia de la Humanidad tiene un telos, un propósito final que conduce a la redención. Porque eventualmente se producirá <i>Veshavtá ad HaShem&#8230;</i>, “Y retornarás a Dios&#8230;”. Basándose en estos versículos, Rabí Naftalí Zvi Yehudá Berlín, conocido como el <i>Netsiv</i>, ofrece una agenda para el proceso de la redención. La primera etapa testimoniará el renacer de la espiritualidad en el seno del pueblo judío, hecho que será acompañado por un renovado aprecio por el judío en el seno de los pueblos del mundo. El resultado de esta situación será un retorno masivo a la Tierra ancestral. Luego, Dios mismo, acudirá a los lugares más remotos para devolver a las pequeñas comunidades a esa misma tierra. Este evento no será puntual, en el sentido que afectará solo a la gente de esos días, sino que su efecto será duradero para todas las generaciones siguientes. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De acuerdo con el <i>Talmud</i>, la redención se materializará con la reconstrucción del <i>Beit HaMikdash </i>en Yerushaláyim, hecho que propiciará la llegada del <i>Mashíaj</i>, el redentor que pondrá fin al sufrimiento del pueblo hebreo y dará inicio a una etapa de entendimiento y paz para la Humanidad. Esta etapa mesiánica propiciará una metamorfosis en el corazón del ser humano que lo conducirá a amar a Dios, amor que se profundiza en la tierra de Israel. Porque en la diáspora, incluso una persona muy religiosa no puede alcanzar el auténtico amor por Dios. Porque <i>Veatem Hadeveikim baHaShem</i>, estar “adherido” a Dios sólo puede concretarse en la tierra de Israel. </span></p>
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		<title>EL PROCESO DE LA REDENCIÓN</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Sep 2018 23:22:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
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				<description><![CDATA[NITSAVIM . Atem nitsavim hayom kulejem lifnei HaShem, “ustedes están todos presentes hoy delante de Dios”, son las primeras palabras de nuestros capítulos. El “hoy” se refiere, según Rashí, al día de la muerte de Moshé y por ello, estas palabras constituyen su último testamento. Dado que la Torá no le asigna una fecha específica al vocablo “hoy”, este día podría interpretarse como [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">NITSAVIM </em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-proceso-de-la-redencion/"></a><p class="p1"><span class="s1">Atem nitsavim hayom kulejem lifnei HaShem, “ustedes están </span><span class="s1">todos presentes hoy delante de Dios”, son las primeras palabras </span><span class="s1">de nuestros capítulos. El “hoy” se refiere, según Rashí, al </span><span class="s1">día de la muerte de Moshé y por ello, estas palabras constituyen </span><span class="s1">su último testamento. Dado que la Torá no le asigna una </span><span class="s1">fecha específica al vocablo “hoy”, este día podría interpretarse </span><span class="s1">como el presente para cada persona. La enseñanza que se </span><span class="s1">desprende es que el individuo debe actuar en todo momento </span><span class="s1">tal como si estuviera en la “presencia” de Dios. Mensaje </span><span class="s1">muy adecuado para el mes de Elul, mes que precede Rosh </span><span class="s1">HaShaná y en el cual se da lectura pública a este texto.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En esta ocasión, Moshé renueva el Brit, el pacto entre </span><span class="s1">Dios y el pueblo hebreo. Más aún, hace hincapié en el hecho </span><span class="s1">de que el pacto incluye no solamente a los presentes sino </span><span class="s1">también a quienes no están en ese momento: las generaciones </span><span class="s1">futuras. Nuevamente tenemos una prueba de una confusión </span><span class="s1">de los tiempos: el presente y el futuro se conjugan, los </span><span class="s1">padres pueden asumir obligaciones que comprometen a sus </span><span class="s1">descendientes. Por ello, las tragedias que acontecen al pueblo </span><span class="s1">son una consecuencia de su desobediencia del compromiso </span><span class="s1">asumido. Desobediencia que se traducía en la </span><span class="s1">antigüedad de la idolatría reinante y que producía la ira del </span><span class="s1">Dios único.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los próximos capítulos, Veyélej, describen la ceremonia </span><span class="s1">de Hakhel que se realizaba cada siete años, ceremonia durante </span><span class="s1">la cual se daba lectura pública a la Torá con el propósito </span><span class="s1">de Lemaan hishmeú ylemaan yilmedú, que sus instructivos </span><span class="s1">sean escuchados y aprendidos. Esta lectura pública Veyareú </span><span class="s1">et HaShem Eloheijem veshamerú laasot, producirá el temor </span><span class="s1">por Dios que conducirá, a su vez, al cumplimiento de todas </span><span class="s1">las palabras (ordenanzas) contenidas en la Torá. De esta </span><span class="s1">manera se renovaba cada siete años el Brit, el pacto que Dios </span><span class="s1">había concluido con el pueblo, según el cual Dios protegerá </span><span class="s1">a los hebreos mientras que estos cumplirán con el conjunto </span><span class="s1">de normas contenidas en la Torá, leyes que asegurarán su</span><span class="s1">sobrevivencia sobre la faz de la tierra.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Por otro lado, la desventura y la tragedia serán el producto </span><span class="s1">del incumplimiento del Brit. Más aún, Veanojí haster </span><span class="s1">astir panai, “Dios seguramente esconderá su faz”, no sentiremos </span><span class="s1">más su presencia porque no participará en el desarrollo </span><span class="s1">del destino del pueblo. Para el hombre de fe, este hecho </span><span class="s1">puede ser el castigo mayor, el aparente desinterés de Dios </span><span class="s1">por su suerte. No obstante, la Torá ofrece la resolución de </span><span class="s1">este dilema existencial causado por la “ausencia de Dios”, tal </span><span class="s1">como algunos sugieren sucedió durante el período de mayor </span><span class="s1">oscuridad que produjo el Holocausto en el siglo pasado. La </span><span class="s1">resolución del dilema consiste en el renovado y extraordinario </span><span class="s1">ímpetu del estudio de la Torá que presenciamos en las </span><span class="s1">últimas décadas.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De acuerdo con las Sagradas Escrituras, la historia de la </span><span class="s1">Humanidad tiene un telos, un propósito final que conduce </span><span class="s1">a la redención. Porque eventualmente se producirá Veshavtá </span><span class="s1">ad HaShem…, “Y retornarás a Dios…”. Basándose en</span><span class="s1">estos versículos, Rabí Naftalí Zvi Yehudá Berlín, conocido </span><span class="s1">como el Netsiv, ofrece una agenda para el proceso de la </span><span class="s1">redención. La primera etapa testimoniará el renacer de la </span><span class="s1">espiritualidad en el seno del pueblo judío, hecho que será </span><span class="s1">acompañado por un renovado aprecio por el judío en el </span><span class="s1">seno de los pueblos del mundo. El resultado de esta situación </span><span class="s1">será un retorno masivo a la Tierra ancestral. Luego,</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Dios mismo, acudirá a los lugares más remotos para devolver </span><span class="s1">a las pequeñas comunidades a esa misma tierra. Este </span><span class="s1">evento no será puntual, en el sentido que afectará solo a la </span><span class="s1">gente de esos días, sino que su efecto será duradero para </span><span class="s1">todas las generaciones siguientes.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De acuerdo con el Talmud, la redención se materializará </span><span class="s1">con la reconstrucción del Beit HaMikdash en Yerushaláyim, </span><span class="s1">hecho que propiciará la llegada del Mashíaj, el redentor </span><span class="s1">que pondrá fin al sufrimiento del pueblo hebreo y dará inicio </span><span class="s1">a una etapa de entendimiento y paz para la Humanidad.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Esta etapa mesiánica propiciará una metamorfosis en el </span><span class="s1">corazón del ser humano que lo conducirá a amar a Dios, </span><span class="s1">amor que se profundiza en la tierra de Israel. Porque en la </span><span class="s1">diáspora, incluso una persona muy religiosa no puede alcanzar </span><span class="s1">el auténtico amor por Dios. Porque Veatem Hadeveikim </span><span class="s1">baHaShem, estar “adherido” a Dios sólo puede concretarse </span><span class="s1">en la tierra de Israel.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>PACTO CON LOS PRESENTES Y LOS AUSENTES y CORREREMOS TRAS DE TÍ</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Sep 2017 21:41:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[NITZAVIM]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá NITSAVIM y VAYÉLEJ. En el transcurso de sus últimas palabras, Moshé exhorta al pueblo judío a seguir por el sendero de las mitsvot, conducir sus vidas de acuerdo a los dictámenes de la Torá. Todo ello basado en un Berit, un pacto que el pueblo hizo, un compromiso asumido sólo por los allí presentes, parados ante el Creador, sino incluso con la anuencia [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá NITSAVIM y VAYÉLEJ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/pacto-con-los-presentes-y-los-ausentes-y-correremos-tras-de-ti/"></a><p class="p1"><span class="s1">En el transcurso de sus últimas palabras, Moshé exhorta al </span><span class="s1">pueblo judío a seguir por el sendero de las mitsvot, conducir </span><span class="s1">sus vidas de acuerdo a los dictámenes de la Torá. Todo ello </span><span class="s1">basado en un Berit, un pacto que el pueblo hizo, un compromiso </span><span class="s1">asumido sólo por los allí presentes, parados ante el </span><span class="s1">Creador, sino incluso con la anuencia de los ausentes en </span><span class="s1">aquel día. De esta manera, Moshé destaca que la relación del </span><span class="s1">pueblo judío con Dios es una relación eterna, incluso con </span><span class="s1">las generaciones futuras.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Aunque este pacto luce determinante para el destino del </span><span class="s1">pueblo judío, cabe preguntar: ¿cómo se puede comprometer </span><span class="s1">a quienes no están presentes? ¿Es posible acaso decidir </span><span class="s1">por las generaciones que aún no han visto la luz del día? </span><span class="s1">Varios exegetas deliberan acerca de esta dificultad, entre </span><span class="s1">ellos Rav Yitsjak Arama, autor de Akedat Yitsjak. En efecto, </span><span class="s1">argumenta Arama, este tipo de pacto no puede tener vigencia </span><span class="s1">legal, porque en la tradición judía los hijos no pagan la </span><span class="s1">culpa de los padres, ni los padres la culpa de los hijos. Cada </span><span class="s1">quien debe asumir la responsabilidad por sus propias acciones.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Y una generación no debería poder comprometer a otra </span><span class="s1">generación futura. </span><span class="s1">Yitsjak Arama argumenta que la relación entre Dios y el </span><span class="s1">pueblo judío no se rige por las normas de otras relaciones.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El amor de Dios por el pueblo judío no depende de la existencia </span><span class="s1">material del pueblo, es un fenómeno que tiene tal </span><span class="s1">vigor que su cancelación es inconcebible. Tal como una persona </span><span class="s1">no puede negar su propia identidad, de la misma </span><span class="s1">manera es inconcebible que el pueblo judío se separe de </span><span class="s1">Dios y Sus leyes. La relación del pueblo judío con Dios forma </span><span class="s1">parte del código genético de este pueblo; por lo tanto, </span><span class="s1">asumir que las generaciones futuras también están obligadas </span><span class="s1">por el mismo Berit es una manera alterna de describir la </span><span class="s1">naturaleza intrínseca del judío.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Cuando un judío cumple la Torá no es por voluntad </span><span class="s1">propia, el resultado del libre albedrío, sino que, por herencia, </span><span class="s1">está condicionado para un comportamiento acorde con </span><span class="s1">la mitsvá.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Rambam cuestiona el ordenamiento de Kofín otó, cuando </span><span class="s1">se obliga a un esposo a divorciarse de su esposa en el caso </span><span class="s1">de que el Beit Din así lo considere. Está claro que el divorcio </span><span class="s1">se puede realizar únicamente de acuerdo con la voluntad del </span><span class="s1">esposo. Incluso, el Beit Din de Rabenu Gershom Maor </span><span class="s1">Hagolá introdujo una restricción adicional: no se puede </span><span class="s1">divorciar a una mujer sin su consentimiento previo. Por </span><span class="s1">ello, ¿cómo se puede convalidar un divorcio, en el caso que </span><span class="s1">se obligó al esposo hacerlo?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Rambam responde sugiriendo que en el alma del esposo </span><span class="s1">está el deseo de hacer lo correcto, sólo que en este caso </span><span class="s1">algún sentimiento erróneo le está colocando impedimentos </span><span class="s1">y dificultades. Por ello, al obligar al esposo a efectuar el </span><span class="s1">divorcio, incluso bajo coerción, se está permitiendo que sus </span><span class="s1">deseos más profundos salgan a relucir. Porque en última instancia, </span><span class="s1">desea cumplir con la ley y la voluntad del Beit Din </span><span class="s1">que representa la halajá. Al forzar al esposo a otorgar el Guet, </span><span class="s1">el divorcio, se quita el obstáculo emocional que le impide </span><span class="s1">hacer lo propio.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El significativo retorno de muchos miembros del pueblo </span><span class="s1">judío a las tradiciones ancestrales en lo que se denomina </span><span class="s1">el “movimiento de los Baalei Teshuvá” es tal vez una manifestación </span><span class="s1">de ese deseo íntimo y profundo que aflora bajo circunstancias </span><span class="s1">que sirven de agente catalítico para los </span><span class="s1">sentimientos que siempre existieron de manera pasiva en el </span><span class="s1">fuero interno de la persona.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En el Kuzarí de Yehudá HaLeví, el argumento que sustenta </span><span class="s1">la fe en el Creador y la veracidad de la Torá es el hecho </span><span class="s1">de que la revelación Divina no se produjo en la intimidad, </span><span class="s1">no fue un hecho privado, sino un evento público; la revelación </span><span class="s1">se produjo ante toda la masa del pueblo judío que había </span><span class="s1">participado en el éxodo de Egipto. Ese evento alteró el contenido </span><span class="s1">genético del pueblo judío y cada uno de los descendientes </span><span class="s1">futuros tiene impresa sobre su alma aquella </span><span class="s1">experiencia única.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De esta manera, el estudio de la Torá no es una experiencia </span><span class="s1">totalmente novedosa para el judío. Aunque vea por </span><span class="s1">primera vez un texto, la vivencia es tal como si volviera a un </span><span class="s1">lugar que ya ha visitado en el pasado. El estudio se convierte </span><span class="s1">en un repaso, porque cada judío forma parte del colectivo </span><span class="s1">que estuvo presente en aquel momento histórico.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">VAYÉLEJ</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">CORREREMOS TRAS DE TÍ</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los últimos mensajes han sido dados y ahora se implementa </span><span class="s1">la transmisión de mando a Yehoshúa con la exhortación </span><span class="s1">pública Jazak Veemats, “debes ser fuerte y estar preparado </span><span class="s1">para la batalla”, porque la conquista de la Tierra Prometida </span><span class="s1">será una prueba de la voluntad del pueblo y de su fe en Dios. </span><span class="s1">Porque así como Dios participó activamente durante la travesía </span><span class="s1">por el desierto para vencer a Sijón y Og, los reyes de </span><span class="s1">Emor, de igual manera, el Creador estará al lado de Yehoshúa </span><span class="s1">y el pueblo durante el proceso de la conquista. De </span><span class="s1">acuerdo con el Talmud, Moshé escribió el texto de la Torá, </span><span class="s1">capítulo por capítulo, sección por sección, durante los cuarenta </span><span class="s1">años del viaje por el desierto. Ahora plasma la última </span><span class="s1">entrega y entrega formalmente el texto completo a los Kohanim </span><span class="s1">y a los ancianos del pueblo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una antigua tradición afirma que cuando Moshé adjudicó </span><span class="s1">la Torá a los Kohanim, integrantes de su propia tribu –la </span><span class="s1">de Leví–, el resto del pueblo protestó porque no le entregaron </span><span class="s1">también una copia del documento. Manifestaron que, </span><span class="s1">en el futuro, los Kohanim podrían alegar que sólo ellos recibieron </span><span class="s1">la Torá. Moshé se mostró contento por la protesta, </span><span class="s1">porque era una señal de que el pueblo estaba comprometido </span><span class="s1">con el mensaje de la Torá. Fue entonces cuando exclamó: </span><span class="s1">“Hoy se han convertido en un pueblo”, porque la Torá y el </span><span class="s1">acatamiento de sus ordenanzas es la razón de existencia del </span><span class="s1">pueblo hebreo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Moshé indica que es necesario escribir el texto Veatá </span><span class="s1">kitevú lajem et HaShirá hazot, una referencia al poema contenido </span><span class="s1">en Haazinu, que no obstante fue interpretado por los </span><span class="s1">jajamim como la obligación de escribir la Torá completa, un </span><span class="s1">texto que debe incluir este poema. Esta obligación está </span><span class="s1">vigente incluso en el caso en que se recibe un ejemplar de la </span><span class="s1">Torá por herencia. Cada judío debe escribir una Torá. Pero </span><span class="s1">dado que la mayoría no sabemos hacerlo, se puede cumplir </span><span class="s1">la Mitsvá escribiendo al menos una letra de un ejemplar </span><span class="s1">nuevo de la Torá.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De acuerdo con Rabí Baruj HaLeví Epstein, autor de </span><span class="s1">Torá Temimá, la Mitsvá no radica en la posesión de un Séfer </span><span class="s1">Torá, sino en “escribir” el texto, porque de esta manera se </span><span class="s1">incrementan los ejemplares en la comunidad y un número </span><span class="s1">cada vez mayor de personas podrán estudiar la Torá.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Unos capítulos atrás, Moshé había vaticinado que </span><span class="s1">incluso después de la conquista puede venir el exilio que </span><span class="s1">requerirá también la intervención Divina: Veshav HaShem </span><span class="s1">Eloheja et shevutejá…, “Y Dios retornará tu cautiverio…”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Muchos exégetas señalan el uso “indebido” de la palabra </span><span class="s1">Veshav, porque en su lugar hubiera sido apropiada la palabra </span><span class="s1">Veheshiv, “y hará retornar”. Basándose en un Midrash, </span><span class="s1">los intérpretes apuntan que la Shejiná, la Presencia Divina, </span><span class="s1">acompañó al pueblo durante el período de exilio. Por lo tanto, </span><span class="s1">el vocablo Veshav se refiere al retorno de Dios junto con </span><span class="s1">el retorno del pueblo a la tierra ancestral. Como una muestra </span><span class="s1">de su misericordia, Dios se autoexila, figurativamente, </span><span class="s1">como una señal de empatía por la suerte del pueblo judío.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Según Rashí, la palabra Veshav sugiere que Dios toma </span><span class="s1">de la mano a cada persona que retorna a la Tierra Prometida. </span><span class="s1">De esta manera, Rashí personaliza el proceso del retorno y </span><span class="s1">del arrepentimiento en general, tema muy apropiado, especialmente </span><span class="s1">en los días próximos a Rosh HaShaná. Aunque el </span><span class="s1">imperativo acerca de no caer en la idolatría y la necesidad del </span><span class="s1">retorno son advertencias colectivas, enunciadas al pueblo en </span><span class="s1">su totalidad, desde cierta perspectiva, son conceptos cuyo </span><span class="s1">blanco es el individuo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Mi maestro, Harav Yosef Dov HaLeví Soloveitchik, </span><span class="s1">señala que existen dos maneras para salir de una situación de </span><span class="s1">Tum’á, la impureza ritual. El primero es a través de la inmersión </span><span class="s1">en una Mikvé. El segundo es por intermedio de Haza’á, </span><span class="s1">cuando otra persona salpica agua sobre el individuo. Mientras </span><span class="s1">que en el primer caso el individuo puede actuar solo, a </span><span class="s1">través de la inmersión de la totalidad de su cuerpo, en el </span><span class="s1">segundo caso se necesita la colaboración de otra persona, la </span><span class="s1">persona que salpica el agua. Este segundo caso está representado </span><span class="s1">por la “mano” extendida de Dios, concepto implícito </span><span class="s1">en el vocablo Veshav. Tal idea se repite en Shir HaShirim </span><span class="s1">en el versículo: Moshjeni ajareja narutsa, “Hálame, correremos </span><span class="s1">tras ti”, cuando se interpreta: “Hálame, (Dios, provee el </span><span class="s1">primer impulso), (luego) correremos tras ti”.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>Absolución, purificación y arrepentimiento</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Sep 2015 16:43:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[NITZAVIM]]></category>
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				<description><![CDATA[Deuteronomio XXIX,9 - XXX -  NITZAVIM.          La lectura de nuestros capítulos coincide con el período anual de los Yamim Noraim, los días espiritualmente solemnes, Rosh HaShaná y Yom Kipur. Estos días deben ser dedicados a la teshuvá que es el retorno a nuestras raíces (que incluye el arrepentimiento por las fallas cometidas) y la búsqueda de la [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Deuteronomio XXIX,9 - XXX -  NITZAVIM</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/absolucion-purificacion-y-arrepentimiento/"></a><p style="text-align: justify;">         La lectura de nuestros capítulos coincide con el período anual de los <em>Yamim Noraim,</em> los días espiritualmente solemnes, <em>Rosh HaShaná </em>y <em>Yom Kipur</em>. Estos días deben ser dedicados a la <em>teshuvá </em>que es el retorno a nuestras raíces (que incluye el arrepentimiento por las fallas cometidas) y la búsqueda de la <em>kapará </em>que es el perdón Divino. Nuestro texto hace referencia a este tema al afirmar <em>veshavtá ad HaShem Eloheja veshamatá bekoló</em>, que quiere decir y retornarás (hasta) a El y escucharás (acatarás) Su voz.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>         Harav Soloveitchik</em> diferencia entre los dos vocablos <em>kapará </em>que quiere decir expiación o absolución y <em>tahará </em>que significa purificación. Así reza el texto en el <em>Séfer Vayikrá, ki vayom hazé yejaper alejem letaher etjem, mikol jatotejem, lifnei HaShem titeharu</em>, que quiere decir por cuanto ese día (el <em>kohén gadol</em>) hará expiación por vosotros, para purificaros de todos vuestros pecados ante el Eterno. Citando nuestra tradición, <em>Soloveitchik </em>señala que el propio día de <em>Yom Kipur</em> nos otorga <em>kapará</em>, que es la absolución. Pero, <em>tahará </em>que es una especie de purificación (de limpieza espiritual) tiene que ser lograda por cada uno de nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">         El judaísmo considera que toda falta o pecado produce un castigo como consecuencia del mismo. En otras palabras, pecado y castigo constituyen un par, un binomio. El pecado nos conduce, invariablemente, a ciertos resultados nefastos. Según una <em>Mishná, sejar averá, averá</em>, significa que el castigo por los pecados es el tener que vivir con la culpa emocional de haber cometido el error. En otra <em>Mishná</em>, en cambio, leemos <em>sejar mitzvá behai alma leka</em>, que quiere decir que en este mundo no se recibe la recompensa (y el castigo) por las acciones. Pero, en algún momento y en algún lugar las consecuencias de nuestras acciones se manifiestan.</p>
<p style="text-align: justify;">         El día de <em>Yom Kipur</em> es el momento de la absolución Divina por los errores cometidos. Tal como los mandatarios terrestres tienen la prerrogativa de otorgar el perdón, así también el Creador nos perdona anualmente por nuestros errores. Nuestros <em>jajamim</em>, con el probable propósito de evitar que se abuse de la generosidad Divina, nos advierten que uno no debe llevar una vida alegre y despreocupada, sin controles, pensando que el día de <em>Yom Kipur</em> nos absuelve totalmente. Podemos considerar que <em>Yom Kipur</em> nos otorga una nueva oportunidad en la vida. Conceptualmente afirmamos, hagamos borrón y cuenta nueva. Una vez cumplido el castigo (y en <em>Yom Kipur</em> perdonado por Dios) el pecado queda borrado y anulado.</p>
<p style="text-align: justify;">         Cabe entonces preguntarnos, ¿volverá acaso esta persona a pecar de nuevo? Una vez obtenido el perdón Divino, ¿qué impide que la persona vuelva a reincidir en los mismos errores, que cometa nuevas faltas? Es aquí donde introducimos el concepto de <em>tahará</em>, que como dijimos quiere decir purificación. Con <em>kapará </em>se obtiene el perdón, pero la noción de <em>tahará </em>sugiere un cambio radical en la personalidad del ser humano, para que no reincida en los errores del pasado. La absolución puede venir desde afuera, pero la transformación de la personalidad tiene que venir desde adentro, de nuestro más profundo fuero. Hay quienes critican nuestros sistemas carcelarios porque castigan pero no transforman al criminal. En algunas oportunidades, se convierten más bien en cursos de postgrado para los pequeños malhechores a quiénes endurecen y fortalecen en su camino criminal.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>         Adín Steinzaltz</em> cita una fábula en la que los animales de la selva decidieron hacer <em>teshuvá </em>porque concluyeron que sus pecados eran la causa de sus males. El tigre y el lobo admiten que acechan y matan a otros animales y se les perdona por su crimen. Después de todo es parte de la naturaleza de estos animales el acosar y devorar a otras criaturas que son más débiles. Así, cada uno de los animales se confiesa en voz alta y es perdonado por sus faltas. Finalmente, la oveja dice que en una oportunidad se comió la paja que servía de forro para las botas de su amo. Todos los demás animales concluyen de inmediato que esa era la causa de todos sus males. Procedieron a sacrificar a la oveja y consideraron que con ese acto de ajusticiamiento habían obtenido, para todos, el perdón deseado. La moraleja obvia de que el mundo está dispuesto a perdonar a los fuertes, pero que es implacable con los débiles, es posiblemente, una interpretación superficial de la fábula. Para <em>Steinzaltz </em>la enseñanza de la fábula reside en nuestra disposición personal de enfrentar únicamente los pecadillos. De esta manera nos escapamos de la ineludible necesidad de un examen profundo, de nuestro espíritu. Evitamos el doloroso enfrentamiento con nuestras grandes fallas, que es lo que permite iniciar el proceso de <em>tahará, </em>la purificación, y que puede darse solamente cuando se produce un cambio de personalidad radical.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>         Teshuvá </em>es el retorno hacia el prototipo ideal del judío. Este retorno requiere remontarse al pasado y re-escribir los sucesos, como si fuera posible revivir lo ocurrido. No es suficiente el arrepentimiento por lo sucedido. Es necesario trasladarse en un eje temporal hacia el pasado, enfrentar la misma situación que condujo al error, y actuar, esta vez, (desde el punto de vista de la metafísica) decisiva firmemente, moral y responsablemente. Si nuestro presente y futuro dependen en gran medida de nuestras actuaciones pasadas, es obvio que debemos revivir lo sucedido en forma diferente, para que la influencia de ese pasado también sea diferente en nuestro comportamiento futuro.</p>
<p style="text-align: justify;">         Para dar comienzo a un sincero proceso de <em>teshuvá </em>se requiere llegar a la conclusión, en las palabras del profeta <em>Hoshea, ki jashaltá baavoneja</em>, “porque tropezaste en tu iniquidad.” Cuando sentimos el vacío de nuestras vidas, la falta de dirección y de sentido en nuestra existencia, estamos afirmando <em>ki jashalta baavoneja</em> y permitimos el inicio del proceso de <em>teshuvá. Teshuvá</em> carece de final. <em>Teshuvá </em>es un proceso de acercamiento hacia las raíces, que nunca termina, porque nunca llega. Así dice el citado <em>Hoshea, shuva Israel ad HaShem Eloheja</em>, que quiere decir retorna <em>Israel</em>, <em>ad</em>, “hasta” (acercándonos cada vez más, pero obviamente sin poder llegar a la divinidad propia) el Señor, tu Dios. El versículo de nuestro texto semanal que citamos inicialmente, también menciona el retorno <em>ad</em>, el acercarse, porque es imposible llegar al Ser que es infinito, con pisadas humanas las que por definición son finitas.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>         Teshuvá </em>requiere que se descarten las conductas que condujeron al error, y se asuman nuevas estructuras de comportamiento. Desde cierto punto de vista, de lo que se trata es de proceder a canalizar en una nueva dirección los impulsos, que en el pasado nos llevaron al pecado. Así dicen nuestros <em>jajamim</em>, si no fuera por el <em>yétzer hará</em>, que es la inclinación hacia el mal, el hombre no se casaría, ni construiría un hogar. El <em>yétzer hará</em>, es tan sólo una predisposición que puede ser modificada a fin de derivarla hacia una dirección distinta a la anterior. <em>Teshuvá</em> es imponer una orientación diferente y positiva tanto a nuestra vida como a nuestro modo de ser.</p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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