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	<title>Rabino Pynchas BrenerVayakhel-Pekudei &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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	<description>Conectándote al Judaismo</description>
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		<title>La santidad del Shabat &#8211; La democratización religiosa</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Mar 2020 19:27:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vayakhel-Pekudei]]></category>
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				<description><![CDATA[VAYAKHEL - Éxodo XXXV - XXXVIII,20 - PEKUDEI Éxodo XXXVIII,21 - XL. La Torá nuevamente insiste sobre la naturaleza especial del Shabat y en especial acerca de la necesidad de abstenerse de melajá, que es el trabajo prohibido en ese día sagrado. El texto hace mención específica de no encender fuego en Shabat. Según nuestros jajamim hay treinta y nueve categorías de actividades manuales que están prohibidas [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">VAYAKHEL - Éxodo XXXV - XXXVIII,20 - PEKUDEI Éxodo XXXVIII,21 - XL</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-santidad-del-shabat-la-democratizacion-religiosa/"></a><p class="p1"><span class="s1">La <i>Torá</i> nuevamente insiste sobre la naturaleza especial del <i>Shabat</i> y en especial acerca de la necesidad de abstenerse de <i>melajá</i>, que es el trabajo prohibido en ese día sagrado. El texto hace mención específica de no encender fuego en <i>Shabat</i>. Según nuestros <i>jajamim</i> hay treinta y nueve categorías de actividades manuales que están prohibidas en <i>Shabat</i>, incluye la de no encender fuego alguno, señalada en nuestro texto. ¿Por qué se menciona como un aparente ejemplo de los trabajos prohibidos, <i>pinkt </i>(especialmente) <i>lo tevaarú esh</i>, “no encenderéis fuego”? Respondiendo a esta inquietud, el <i>Talmud</i>, cita una diferencia de opinión entre <i>Rabí Yosí</i> y <i>Rabí Natán</i>. Según <i>Rabí Yosí</i>, la mención específica de esta prohibición, parece un caso excepcional, que sirve para enseñar que el castigo por encender fuego en <i>Shabat</i> es menor que el que se recibe por desobedecer cualquier otra <i>melajá</i>. Según <i>Rabí Natán</i> de<span class="Apple-converted-space">  </span>nuestro texto se deduce, que cada desobediencia resulta en un castigo aparte. O sea, la trasgresión de dos prohibiciones en <i>Shabat</i>, significa recibir dos castigos. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Una lectura objetiva del mismo texto, en cambio, nos sugiere que el encendido del fuego es el ejemplo típico de lo que no debe hacerse en <i>Shabat</i>. Después de todo, el fuego y el calor son los agentes que utilizamos generalmente para transformar la naturaleza y sus elementos, o para darle un uso diferente a las cosas. Por ejemplo, no se debe cocinar en <i>Shabat</i>, porque por efecto del calor<span class="Apple-converted-space">  </span>los alimentos se vuelven comestibles. El <i>Talmud </i>especula que el “primer invento” de <i>Adam </i>fue la utilización del fuego, el instrumento necesario para todo avance tecnológico. El desarrollo de la civilización, tal como la conocemos, es inconcebible sin el uso del fuego. La idea básica de “no trabajar en <i>Shabat</i>” busca aparentemente que el hombre puede utilizar y aprovechar lo que existe en la naturaleza, pero al mismo tiempo debe abstenerse de toda actividad de creatividad intencional. O sea que no se debe pulsar el interruptor de electricidad, porque al hacerlo, se propicia que la electricidad existente en los cables, se transforme en la luz que irradia del bombillo. Antes de pulsar el interruptor no se puede leer en la habitación por la oscuridad, pero después sí se puede. Con mi acción he transformado y alterado el uso que se puede dar a esa habitación en particular, y por ello, la prohibición. La abstención de toda actividad creativa en <i>Shabat</i>, hace que reconozca y admita, simbólicamente, que el auténtico creador del universo es Dios, porque El también cesó de crear en ese séptimo día.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Las treinta y nueve categorías de “trabajos prohibidos” en <i>Shabat</i> pueden agruparse bajo tres renglones generales de acuerdo con el Dr. Michael Gutmann en su “Trabajo en <i>Shabat</i> de acuerdo con la <i>halajá</i>”. Estos son los “trabajos” relacionados con la agricultura, los que están presentes generalmente en la preparación de los alimentos y los que se utilizan en la artesanía. Bajo el rubro de la agricultura nos encontramos con la prohibición de sembrar, arar, segar, cosechar, trillar, aventar y separar. Con referencia a la preparación de los alimentos no se debe moler, amasar y hornear.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Dado que la instrucción de “no trabajar en <i>Shabat</i>” se repite junto con las instrucciones acerca de la construcción del <i>Mishkán</i>, deducimos que efectivamente están prohibidos en <i>Shabat</i> todos los trabajos que fueron necesarios para la construcción de este tabernáculo. Numerosas actividades del <i>Mishkán</i> eran operaciones textiles tales como esquilar, blanquear, desplumar y teñir la lana. Además, se realizaban operaciones tales como hilar, tejer, empalmar, desatar, coser, rasgar. Igualmente, los trabajos involucrados en la elaboración del cuero tales como cazar, sacrificar, despellejar, curtir, raspar, cortar, escribir, borrar. Incluidos, desde luego, en la erección de este <i>Mishkán</i> están el construir y el destruir. Bajo el rubro de los trabajos de orfebrería se incluye encender, apagar y terminar. Por último está la prohibición de no transferir un objeto de un dominio privado a un dominio público y viceversa; y el transporte de un objeto en el mismo dominio público.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Las <i>melajot</i>, que son las categorías de trabajo arriba mencionadas, contienen prohibiciones adicionales que se derivan de ellas y cuya suma global es impresionante. Nuestra conclusión inicial podría ser por lo tanto, que en el día de <i>Shabat</i> la obsesión constante es con todo lo que “no” debemos hacer. “No hagas” parece ser la esencia del día sagrado. Para algunos, pueda ser que sea así. La tradición, en cambio, enseña algo muy diferente. El espíritu y la intención de la multiplicidad de estas prohibiciones propicia el que podamos, alejarnos airosamente de nuestros quehaceres mundanos para que tengamos la oportunidad de concentrarnos en otras actividades, tales como el estudio y la reflexión, la conversación y la compenetración con los diversos miembros de nuestras familias, que son, después del todo, las cosas, los seres y las relaciones que tienen trascendencia y propósito en nuestras vidas mortales.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> ¿Es acaso la concepción <i>halájica </i>del <i>Shabat</i> compatible con la vida moderna? En una sociedad donde los medios de comunicación lo son todo, ¿es posible aislarse, por un período de veinticuatro horas semanales, del obligado uso del teléfono, de la televisión y del automóvil? La respuesta ni es obvia ni fácil. Requiere una dosis especial de disciplina encerrarse en una “fortaleza judaica auténtica” en <i>Shabat</i>, después de haber compartido durante seis días de cada semana, el ritmo de vida y los avanzados tecnológicos de<span class="Apple-converted-space">  </span>nuestros tiempos. En tiempos anteriores el problema era más agudo aún por la escasez de los medios de subsistencia. El no trabajar un día, significaba que no se comía un día.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> A fin de cuentas, la observancia de las leyes de <i>Shabat</i>, tiene que ser el resultado de una firme decisión muy personal, lo que, desde luego, tienes invariablemente, grandes consecuencias. Asher Ginsburg, mejor conocido como <i>Ajad Haam</i>, solía citar que “más que los judíos cuidaran el <i>Shabat</i>, el <i>Shabat</i> cuidó de los judíos”. Existe una identificación y una simbiosis entre el <i>Shabat</i> y el judío, que son difíciles de delinear con precisión. En los albores del movimiento Reformista en el judaísmo se hizo el intento de sustituir el domingo por el <i>Shabat</i>. ¿Cuáles fueron las consideraciones para este paso, que fue abandonado con el tiempo? Hay quienes sostienen que la decisión fue tomada para facilitar la asistencia a la sinagoga en épocas cuando el sábado era un día laboral para las grandes mayorías. Otros sostienen que fue un intento adicional de “cristianizar” el judaísmo y de diferenciar al judío lo menos posible de los otros miembros de la sociedad que le ofrecían, por primera vez, la opción de la ciudadanía. El cambio del domingo por el <i>Shabat</i>, le daba la posibilidad al judío de asistir a su propia “iglesia” judía el mismo día en que el resto de la población se dirigía a las iglesias cristianas. De una manera u otra, el judaísmo no pudo absorber esta obvia imitación y retornó a la celebración del <i>Shabat</i>, mientras los reformistas siguieron con sus novedosos principios ideológicos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La recitación inicial de seis salmos que aluden a los seis días de la semana en el rezo de <i>Kabalat Shabat</i>, fue instituido por los <i>Kabalistas </i>de <i>Tzefat</i>. Estos místicos solían salir a los campos durante crepúsculo del viernes para recibir a <i>Shabat malketá</i>, a la “Reina de <i>Shabat</i>” que se acercaba. Encontramos el origen de esta costumbre en el <i>Talmud</i> donde se relata que los sabios vestidos con sus mejores ropas solían saludarse diciendo, “vamos a recibir a la Reina <i>Shabat</i>”. Lo que se decía en forma simbólica en los tiempos del <i>Talmud</i>, se sentía aparentemente como una realidad en el mundo de la <i>Kabalá</i>. Y en nuestros tiempos también, toda familia que observa el <i>Shabat</i> puede dar testimonio de que existe una paz y un manto de santidad que envuelve todos los rincones de ese hogar donde las leyes de este día son consagradas.</span></p>
<p class="p3"><span class="s1"><b>PEKUDEI</b></span></p>
<p class="p3"><span class="s2"><b>La democratización religiosa</b></span></p>
<p class="p3"><span class="s2"><b>Éxodo XXXVIII,21 &#8211; XL</b></span></p>
<p class="p2"><span class="s1"><span class="Apple-converted-space">                                     </span></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La construcción del <i>Mishkán</i>, que es el tabernáculo que le servirá a nuestros antepasados en su culto al Creador, recibe minuciosa atención en nuestros capítulos. Tal como conocemos de las lecturas anteriores, no es ésta la primera vez que nuestro texto detalla los diferentes objetos y trabajos que fueron necesarios para el <i>Mishkán</i>. Algunos expositores e intérpretes bíblicos se esfuerzan por encontrar un razonamiento para esta insistencia y repetición. Antes de intentar responder a esta interrogante, es importante notar cierta modalidad en el proceso de la construcción de este <i>Mishkán</i>.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El <i>Mishkán</i> se construye con la participación de toda la sociedad. Se exhorta a cada miembro para que contribuya con <i>majtzit hashékel</i>, que es una cantidad igual para todos, para evitar posiblemente que alguna persona o grupo se apodere de la conducción y del funcionamiento de este <i>Mishkán</i>. En cierta forma, los <i>kohanim</i> que componen el sacerdocio del culto, no tienen exclusividad del recinto sagrado, porque el pueblo, en su totalidad, ha participado en su construcción y continuará haciéndolo con su mantenimiento y con sus contribuciones para las necesidades de este <i>Mishkán</i>. El aporte de los diferentes materiales necesarios para la construcción del <i>Mishkán</i> le ha dado a cada uno una vía adicional para expresar de manera concreta su inquietud y fervor religiosos. El judío se sentirá, de aquí en adelante, involucrado personalmente y como factor activo en el culto de la fe, hecho que es una característica esencial y un pilar fundamental de la tradición judía.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Al entrar a una sinagoga se nota de inmediato la diferencia entre ésta y otros templos. No existe un oficio o sacrificio simbólico ofrecido por un sacerdote. El <i>jazán</i> que dirige los rezos en la sinagoga, (aunque con algunas excepciones) viene a ser en gran medida, director de orquesta que pone orden a la recitación de las plegarias por parte del público asistente, el que a su vez, tiene que ser un participante activo en todos los aspectos del servicio religioso. En un principio, durante el culto en la sinagoga, cada persona llamada para una <i>aliyá</i>, que es la lectura de la <i>Torá,</i> efectivamente leía, él mismo, los versículos de la porción que se le había asignado. Pero cuando los <i>jajamim</i> notaron que en los oficios había feligreses que no podían cumplir con esta tarea y, que por lo tanto, quedaban discriminados, optaron por delegarle a una persona, designada de antemano (<i>báal keriá</i>), para que a nombre de todos declamara y cantara la lectura.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La enseñanza judía, por lo tanto, es diferente a la de otros, y hasta revolucionaria, porque arrebata el monopolio del sacerdocio en el culto religioso. Durante la última etapa de nuestra historia, anterior a la destrucción del <i>Beit HaMikdash</i>, que era el Templo sagrado de Jerusalem, se acentuó la rivalidad entre dos de las corrientes existentes. Por un lado estaban los <i>Tzedukim</i>, Saduceos que representan básicamente a los <i>kohanim</i> que componen el sacerdocio, y por el otro lado encontramos a los <i>Perushim</i>, Fariseos que agrupa a los <i>jajamim</i> que son los maestros y estudiosos de la tradición.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La destrucción del <i>Beit HaMikdash</i> aceleró esta rivalidad que culminó con el predominio intelectual de los <i>Perushim</i>. Estos últimos interpretaron las Sagradas Escrituras y estamparon con sus enseñanzas la esencia de la práctica y de la fe judía. Su obra magna es el <i>Talmud</i> que recoge las discusiones y las polémicas de las grandes academias de estudio de Babilonia y de Palestina. Desde cierta estrecha, pero afinada perspectiva, el <i>Talmud</i> revela, de manera más auténtica que la misma Biblia, el <i>geist</i> del judaísmo. El <i>Talmud</i> nunca podría ser incorporado a la vida de otro grupo si este grupo no abandonase previamente su identidad anterior. La Biblia, en cambio, fue adoptada por el cristianismo, el cual aunque similar en algunos aspectos, es muy diferente y “otro” del judaísmo en un gran número de proposiciones fundamentales. La mencionada participación mancomunada en la construcción del tabernáculo en el desierto, constituye, entonces, un primer paso para la “democratización religiosa popular” que será una premisa fundamental del judaísmo. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La decisión Divina de ordenar la construcción de este <i>Mishkán</i> parece ser, como ya anotamos en un capítulo anterior, un compromiso con la noción de la existencia de un Dios que no es visible. El pueblo exige alguna representación tangible de un concepto que es enteramente abstracto. No era posible borrar rápidamente la memoria de la experiencia egipcia de centenares de años. Por lo tanto, el <i>Mishkán</i> y la <i>menorá</i> y todos los objetos que contiene este recinto sagrado son símbolos de ideas que fueron revolucionarias en su momento, pero que representan, al mismo tiempo, verdades permanentes.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Por siglos, incluyendo el de la gloriosa época de la construcción del <i>Beit HaMikdash</i> durante el reino de <i>Shelomó</i>, continuó la lucha por desterrar las costumbres y las ideas paganas del seno de nuestro pueblo. El monoteísmo no se impuso de inmediato con la maravillosa revelación en el Monte Sinaí. Fue necesario destruir numerosos ídolos y falsos conceptos, en un proceso de maduración y desarrollo de las nuevas ideas que revolucionarían al mundo entero.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La destrucción del segundo <i>Beit HaMikdash</i> y el destierro de nuestros antepasados causaron un trauma nacional de enormes proporciones. En el exilio no había la posibilidad de ofrecer los sacrificios que constituían el culto diario en el <i>Beit HaMikdash</i>. La etapa que había comenzado con el <i>Mishkán</i> después del Éxodo de Egipto había llegado a su conclusión. Peligraba ahora la estabilidad de la fe en el Dios único que finalmente se había arraigado y formaba parte de la identidad judía. El <i>Beit HaMikdash</i> no es portátil y no podía ser incorporado a un nuevo estilo de vida religiosa fuera de la tierra ancestral.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> En este momento de la historia se impone con mayor fuerza la perspectiva de los <i>Perushim </i>que toman para sí la bandera del estudio y del esfuerzo por una comprensión más profunda de los principios de la tradición religiosa. Con la pérdida del culto de los <i>kohanim</i> que se realizaba en Jerusalem, surgen las academias y las tertulias. Aflora con vigor la Sinagoga, cuyas raíces se habían constituido, tímidamente, durante el último período de la existencia del <i>Beit HaMikdash</i>. La figura del <i>Rabí </i>(rabino) que es el maestro, el experto intérprete de la tradición, adquiere prominencia en la jerarquía religiosa. En algún momento de la Edad Media, nos encontramos con la profesionalización de este <i>Rabí </i>que percibe una remuneración de la comunidad (equivalente a lo que hubiera percibido por otro oficio, si le dedicase un tiempo similar) a fin de entregarse, a tiempo completo, al estudio y a los quehaceres espirituales de la sociedad.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> De tal modo, se da la transición de una fe cuyo centro físico está en Jerusalem, a una tradición que puede ser transportada y llevada a los confines del mundo. El sacrificio tiene que ofrecerse en el <i>Beit HaMikdash</i>, pero las oraciones y el estudio no están circunscritos a un área geográfica. Esta nueva adaptación de la fe, obligada por el exilio, reforzó la determinación por la sobrevivencia y afinó nuestro ingenio creativo en la búsqueda de nuevas modalidades para expresar las verdades espirituales que habíamos heredado. Sin embargo, la posibilidad actual de residir en <i>Medinat Israel</i> abre nuevas perspectivas para desarrollar con la experiencia obtenida en el exilio, una apreciación y comprensión<span class="Apple-converted-space">  </span>más profundas del gran descubrimiento del patriarca <i>Avraham</i> que es la existencia de un solo Dios y en consecuencia, el de la hermandad entre todos los seres humanos.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>SHABAT Y EL MISHKÁN &#8211; LAS NUBES DE GLORIA DEL MISHKÁ</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Mar 2017 17:47:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Parasha]]></category>
		<category><![CDATA[Vayakhel-Pekudei]]></category>
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				<description><![CDATA[Vayakhel-Pekudei. Vayakhel Paralelamente a las instrucciones relativas a la construcción del Mishkán en el desierto, edificación que servirá de modelo para el Beit HaMikdash, la Torá menciona la obligación de observar el Shabat. Rambán señala que en muchas ocasiones la Torá advierte acerca de los peligros de la idolatría y la necesidad de cumplir con las leyes del Shabat, y de [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Vayakhel-Pekudei</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/shabat-y-el-mishkan-las-nubes-de-gloria-del-mishka/"></a><p class="p1"><strong>Vayakhel</strong></p>
<p class="p1"><span class="s1">Paralelamente a las instrucciones relativas a la construcción </span><span class="s1">del Mishkán en el desierto, edificación que servirá de modelo </span><span class="s1">para el Beit HaMikdash, la Torá menciona la obligación </span><span class="s1">de observar el Shabat.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Rambán señala que en muchas ocasiones la Torá advierte </span><span class="s1">acerca de los peligros de la idolatría y la necesidad de cumplir </span><span class="s1">con las leyes del Shabat, y de esta manera otorga una </span><span class="s1">importancia especial al cumplimiento de estas dos mitsvot.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los jajamim sostuvieron que su cumplimiento equivale al </span><span class="s1">cumplimiento de todas las otras mitsvot. Dado que el Mishkán </span><span class="s1">estaba dedicado al Dios único, representaba simultáneamente </span><span class="s1">la negación de la idolatría y, por ello, es apropiado </span><span class="s1">que la ordenanza acerca del Shabat sea recordada en el texto </span><span class="s1">que especifica las leyes del Mishkán.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Otra razón para la inclusión del Shabat en los asuntos </span><span class="s1">del Mishkán destaca que en el proceso de la edificación del </span><span class="s1">Mishkán no se debe violar las leyes del Shabat: enseñanza </span><span class="s1">que apunta al principio de que el fin no justifica los medios.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Mi colega, el rabino Shubert Spero, sugiere que se puede </span><span class="s1">encontrar una enseñanza diferente en la inclusión de las </span><span class="s1">leyes del Shabat en las leyes del Mishkán. El hecho es que la </span><span class="s1">Torá desea establecer un equilibrio entre ciertos tipos de </span><span class="s1">mitsvot empezando con los Diez Mandamientos, que contienen </span><span class="s1">ordenanzas que deben regir la relación del hombre </span><span class="s1">con Dios y aquellas que se refieren a las relaciones del hombre </span><span class="s1">con su prójimo. La Torá señala que ambas relaciones son </span><span class="s1">importantes y, por lo tanto, quien se esmera por observar las </span><span class="s1">leyes del Shabat al pie de la letra, pero es omiso en cuanto a </span><span class="s1">la honra del padre y la madre, está claramente incumpliendo </span><span class="s1">una mitsvá que no puede ser compensada con un celo </span><span class="s1">mayor acerca de otra mitsvá. De manera similar, se comete </span><span class="s1">un error al considerar que las mitsvot que manifiestan un </span><span class="s1">alto contenido ético, están moralmente por encima de aquellas </span><span class="s1">en las cuales solamente se puede apreciar un valor ritual.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La Torá busca el equilibrio y la armonía entre todas las mitsvot, </span><span class="s1">porque no se debe olvidar que el hombre está compuesto </span><span class="s1">de materia y espíritu, fuerza y emoción.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El pueblo hebreo se extasió de emoción con la construcción </span><span class="s1">del Mishkán y estuvo dispuesto a contribuir con el </span><span class="s1">oro, la plata, el cobre y todo lo necesario para la elaboración </span><span class="s1">de sus diferentes elementos. Después de siglos de esclavitud </span><span class="s1">en el ambiente idólatra egipcio, podían identificarse con </span><span class="s1">una edificación. En este caso, estaba claramente dedicada al </span><span class="s1">Dios único. El Shabat, en cambio, representa un elemento </span><span class="s1">intangible, no material. Mientras que el Mishkán era la santificación </span><span class="s1">del lugar, de una casa, el Shabat apuntaba a la santificación </span><span class="s1">del tiempo. Mientras que el Mishkán estaba </span><span class="s1">circunscrito a un lugar que posiblemente no podía albergar </span><span class="s1">a todos al mismo tiempo, el Shabat no tiene un límite físico: </span><span class="s1">toda persona, en cualquier lugar, puede sentir la santidad </span><span class="s1">del día.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Después de la destrucción del Beit HaMikdash en el año </span><span class="s1">70, el único recuerdo de esta edificación se concentra en las </span><span class="s1">oraciones que rememoran los sacrificios que allí se ofrendaban </span><span class="s1">y en el estudio de los textos bíblicos y del Talmud, que </span><span class="s1">versan sobre los detalles que se debían observar en la ofrenda </span><span class="s1">de cada uno de los diferentes sacrificios. En cambio, el </span><span class="s1">Shabat acompañó al pueblo judío al exilio. En momentos de </span><span class="s1">abundancia y pobreza, en libertad, e incluso bajo un régimen </span><span class="s1">tiránico, el pueblo se esforzó por no abandonar la </span><span class="s1">observancia del Shabat. De tal manera que se cumplió el </span><span class="s1">edicto: más que el pueblo observara el Shabat, el Shabat cuidó </span><span class="s1">al pueblo.</span></p>
<p class="p1"><strong><span class="s1">PEKUDEI</span></strong></p>
<p class="p1">Cinco lecturas semanales están relacionadas con la construcción <span class="s1">del Mishkán, el tabernáculo que servirá como la </span><span class="s1">“Casa de Dios” durante los cuarenta años de travesía por el </span><span class="s1">desierto después del éxodo de Egipto. La detallada descripción </span><span class="s1">llega a un final en nuestros capítulos, texto con el cual </span><span class="s1">también se concluye la sección Shemot del Pentateuco.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los jajamim tuvieron grandes dificultades conceptuales </span><span class="s1">con la noción de una edificación que pudiera contener a </span><span class="s1">un Dios incorpóreo e indescriptible con categorías del intelecto </span><span class="s1">humano. Por ello, destacaron que Dios reside dentro </span><span class="s1">del pueblo. Según la feliz expresión jasídica: “Dios reside en </span><span class="s1">aquellos corazones que se abren ante Su Presencia”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Incluso el rey Shelomó, edificador del primer Beit </span><span class="s1">HaMikdash que fue construido según los instructivos del </span><span class="s1">Mishkán, expresó una idea similar que leemos en Melajim: </span><span class="s1">“Te he construido una Casa señorial, lugar donde puedes </span><span class="s1">habitar por siempre”. Pero unos versículos más adelante </span><span class="s1">exclama: “¿Acaso Dios habitará realmente en la tierra? Si los </span><span class="s1">cielos, en su más lejano límite, no te pueden contener, </span><span class="s1">¿cómo podrá hacerlo la Casa que he construido?”. Shelomó </span><span class="s1">implora que al menos la mirada de Dios esté dirigida hacia el </span><span class="s1">Beit HaMikdash, a sabiendas de que Dios no puede estar </span><span class="s1">limitado al espacio físico del Templo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Sin embargo, leemos en la Torá que “Nubes de Gloria” </span><span class="s1">descendían desde los cielos como señal de la Presencia Divina </span><span class="s1">que llenaba totalmente el espacio del Mishkán, de tal </span><span class="s1">manera que nadie podía ingresar en el recinto durante ese </span><span class="s1">período. Mientras que Rabí Akivá opina que Sucot recuerda </span><span class="s1">las “cabañas” que Dios hizo para los hebreos durante su travesía </span><span class="s1">por el desierto, Rabí Eliéser sostiene que la razón para </span><span class="s1">observar esta festividad se debe a las “Nubes de Gloria” que </span><span class="s1">protegieron y guiaron a los hebreos durante su travesía por </span><span class="s1">el desierto.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Rabí Eliéser justifica la fecha de la celebración de Sucot. </span><span class="s1">Con el 15 de Nisán se comienza con la celebración de Pésaj, </span><span class="s1">porque coincide con la fecha del éxodo de Egipto. Shavuot </span><span class="s1">se conmemora 49 días después del primer día de Pésaj, día </span><span class="s1">que corresponde a la entrega de la Torá en el monte Sinaí.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Por qué se celebra Sucot empezando con el 15 de Tishrei </span><span class="s1">cuando, en realidad, Dios protegió con sucot al pueblo </span><span class="s1">hebreo durante todos los cuarenta años?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Cuando nos atenemos a la opinión de Rabí Eliéser, </span><span class="s1">quien señala que la razón por la cual celebramos Sucot no son </span><span class="s1">las cabañas físicas que Dios edificó para proteger a los hebreos, </span><span class="s1">sino que se debe a las “Nubes de Gloria”, se debe </span><span class="s1">recordar que éstas hicieron su aparición con la construcción </span><span class="s1">del Mishkán. La edificación del Mishkán empezó efectivamente </span><span class="s1">en el mes de Tishrei, después de Yom Kipur, día que </span><span class="s1">simboliza el perdón divino por el pecado del “becerro de </span><span class="s1">oro” que adoraron cuando pensaron que Moshé no retornaría </span><span class="s1">del monte Sinaí. Por ello, Sucot se celebra en Tishrei.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El término “Nubes de Gloria” carece de precisión y da </span><span class="s1">pie a diversas explicaciones e interpretaciones. ¿Qué quiere </span><span class="s1">decir “Nubes de Gloria” cuando se habla de la “Gloria” de </span><span class="s1">Dios? Tal vez esta indefinición, que conduce a pensar en categorías </span><span class="s1">espirituales, puede ser utilizada como un contrapeso </span><span class="s1">a la noción de un Mishkán, una “Casa” que pueda dar albergue </span><span class="s1">a Dios. Casa para el Ser que desafía al hombre, cuyas </span><span class="s1">limitaciones intelectuales y emocionales le hacen difícil </span><span class="s1">concebir a Dios, un Ser totalmente diferente a lo que existe </span><span class="s1">en el universo físico, plenamente espiritual e inmaterial.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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