<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Rabino Pynchas BrenerTSAV &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
	<atom:link href="https://www.pynchasbrener.com/category/tsav/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.pynchasbrener.com</link>
	<description>Conectándote al Judaismo</description>
	<lastBuildDate>Fri, 27 Mar 2026 14:01:00 +0000</lastBuildDate>
	<language>en-US</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">70727975</site>		<item>
		<title>El Templo a imagen y semejanza Ecos del Templo de Jerusalem</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/el-templo-a-imagen-y-semejanza-ecos-del-templo-de-jerusalem-2/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/el-templo-a-imagen-y-semejanza-ecos-del-templo-de-jerusalem-2/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Apr 2020 19:13:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[TSAV]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=1918</guid>

				<description><![CDATA[Parashá TZAV  Levítico VI - VIII.    El sistema y el orden de los sacrificios son el tema principal de nuestros capítulos. La Torá detalla los diferentes momentos y razones para el ofrecimiento de un korbán, que es un sacrificio. En lecturas anteriores de la Torá se nos había participado que un korbán tenía que ser mikem, “de ustedes” o sea [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá TZAV  Levítico VI - VIII</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-templo-a-imagen-y-semejanza-ecos-del-templo-de-jerusalem-2/"></a><p class="p1"><span class="s1"><span class="Apple-converted-space">   </span></span><span class="s1">El sistema y el orden de los sacrificios son el tema principal de nuestros capítulos. La <i>Torá</i> detalla los diferentes momentos y razones para el ofrecimiento de un <i>korbán</i>, que es un sacrificio. En lecturas anteriores de la <i>Torá </i>se nos había participado que un <i>korbán</i> tenía que ser <i>mikem</i>, “de ustedes” o sea que la ofrenda, en su esencia requiere el ofrecimiento personal, porque sacrificar implica dar algo de sí mismo.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> El universo de los sacrificios nos es ajeno a las mayorías y probablemente colide con algunos conceptos básicos de nuestra mentalidad actual. Para empezar, ¿cuál podría ser el posible propósito de estos sacrificios? Está claro que la intención no es la de “alimentar” a Dios con la carne y la sangre del animal ofrecido. Hay quienes sugieren que es una vía adicional para acercarse al Creador. Nos dicen que el <i>korbán</i> es el instrumento que el hombre utiliza para comunicarse con Dios y al mismo tiempo para tomar mayor conciencia de Su existencia y de Su providencia. Si esta era la intención original, ¿en qué forma podemos suplir actualmente esta necesidad cuando, debido a la destrucción del <i>Beit HaMikdash</i>, no podemos continuar con los sacrificios? El <i>Talmud</i>, anticipando nuestra pregunta, reseña una conversación en la cual <i>Avraham</i> le plantea a Dios esta misma pregunta. ¿”Cómo obtendrá el pueblo judío el perdón por sus pecados en ausencia de los sacrificios”? La respuesta que se obtiene es, “cuando <i>Israel</i> recite el orden bíblico de las ofrendas, lo consideraré como si los hubiesen ofrecido en realidad y les perdonaré sus pecados”. De esta manera la tradición judía se refugia en la palabra y en el estudio y señala a éste última, como el factor que puede compensar las circunstancias transitorias y que, en última instancia, entroniza al estudio como el bien supremo.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> El orden de nuestros rezos diarios se rige por los sacrificios del <i>Beit HaMikdash</i>. Apoyándose en el hecho que había un <i>korbán</i> denominado <i>tamid</i>, los <i>jajamim</i> ordenaron un servicio diario denominado <i>Shajarit</i> que debe recitarse en las primeras horas de la mañana que coincide con el horario de este sacrificio. Para recordar las ofrendas del incienso, en las tardes, sobre un altar dorado, <i>mizbéaj hapenimí</i>, se instituyó el servicio de <i>Minjá</i>. Según el <i>Zóhar</i>, la recitación del orden del ofrecimiento del incienso sirve para remover las impurezas del mundo para que las plegarias sean atendidas. Igualmente se sugirió la recitación de <i>Arvit </i>o <i>Maariv </i>para hacer alusión al ofrecimiento de las horas de la noche. Dado que en los días festivos se ofrecían ofrendas adicionales, nuestros rezos reflejan este hecho con la inclusión del servicio de <i>Musaf.</i></span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> El culto dentro de la Sinagoga es, por lo tanto, un eco de lo que acontecía en el Templo de Jerusalem y el hogar de cada uno tiene ciertas características que igualmente hacen alusión al mismo <i>Beit HaMikdash</i>. La mesa de la casa debe considerarse como un altar y los alimentos como sacrificios, así opinan nuestros <i>jajamim</i>. Por lo tanto, nos lavamos las manos antes de comer, porque el <i>kohén</i>, según la instrucción bíblica tenía que lavarse las manos antes de la ofrenda. En el <i>Beit HaMikdash</i> había un <i>kiyor</i>, un recipiente con agua santificada de donde se derramaba ese líquido sobre las manos y los pies del <i>kohén</i> antes de los sacrificios.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> El día empezaba en el Templo con el cuidado y limpieza de la <i>menorá</i>, el candelabro que se había confeccionado martillando una pieza maciza de oro. A continuación se procedía a remover del altar las cenizas sobrantes del día anterior. Se mantenían alimentadas tres llamas en el altar. El <i>korbán</i> se ofrecía sobre la <i>maarajá guedolá</i>, la primera gran llama del centro del altar. La segunda llama, <i>maarajá sheniyá shel ketóret</i>, ubicada en el sur oeste del altar, era utilizada para los inciensos. La tercera llama, <i>maarajá lekiyum haesh</i> permanecía siempre encendida en caso que algunas de las otras llamas se apagasen.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> El primer <i>korbán</i> mencionado es el <i>olat tamid</i>, el ofrecimiento constante de todos los días. Se adquiría el animal para el sacrificio con los dineros de la contribución comunitaria de <i>majtzit hashékel</i>, dándole a todos igual participación en este servicio del Templo. El sacrificio es una demostración de la disposición al cumplimiento de la voluntad Divina. Este <i>korbán</i> era incinerado en su totalidad. Se procedía luego con un ofrecimiento de harina con aceite de olivo, <i>minjat nesajim</i>, para luego derramar vino sobre el altar.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> La desobediencia “sin intención” de las reglas del <i>Shabat </i>requieren el ofrecimiento de un <i>jatat</i>, un sacrificio de expiación. Desde la perspectiva tradicional, aun cuando la acción carezca de intención específica de obviar la ley, no se puede alegar total inocencia. La persona que está consciente en todo momento de sus responsabilidades no incurre en falta. La infracción de la ley por descuido, revela despreocupación y falta de seriedad frente a un imperativo Divino.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> Las ofrendas comunitarias por la paz se denominan <i>shalmei tzibur</i> y se llama <i>asham </i>al <i>korbán</i> de culpa que se ofrece por alguna desobediencia. Si uno jurase en falso con referencia a un objeto que le había sido encomendado para su cuidado o por cometer un robo, o como el resultado de algún préstamo, tenía que ofrecer la ofrenda <i>asham guezelot</i>. El uso indebido para beneficio propio de un objeto perteneciente al culto religioso del Templo, exige la ofrenda <i>asham meilot</i>. (Es obvio que en el clima de corrupción administrativa de numerosas sociedades contemporáneas, un <i>Beit HaMikdash</i> del siglo XX tendría dificultades para atender a todos los <i>asham meilot</i> que deberían ofrecerse). Un <i>nazir </i>(persona que había asumido el compromiso de abstenerse de beber vino, cortarse el pelo, y de no tener contacto con un cadáver) tenía que ofrecer un <i>asham nazir</i> si, accidentalmente, tenía contacto con un cadáver. Al octavo día, después de pronunciársele curado al <i>metzorá</i>, un leproso, éste tenía que ofrecer un <i>asham metzorá</i>. En la interpretación de nuestros sabios, la lepra era una manifestación externa de una enfermedad espiritual interna. <i>Metzorá </i>era interpretado como <i>motzí ra</i>, en particular como <i>motzí shem ra</i>, aquel que calumnia e injuria con falsedades a su prójimo. Una duda sobre la necesidad de traer al Templo un <i>jatat</i>, (anteriormente mencionado) requiere el ofrecimiento de un <i>asham talui</i>, por una culpa dudosa.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> El salvarse de algún peligro o el superar una enfermedad severa es motivo para una ofrenda de <i>todá</i>, de agradecimiento a la Providencia. De tal modo, los momentos significativos de la vida eran acompañados una ofrenda, bien de expiación o bien de agradecimiento a Dios. Debemos notar que las infracciones intencionales no podían expiarse con un <i>korbán</i>. Los sacrificios no son artefactos para “faltar a la ley” y luego arrepentirse. El <i>korbán</i> es un instrumento de acercamiento a la divinidad ya sea en los momentos de alegría o en los de recogimiento.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> Aunque carecemos hoy de un <i>Beit HaMikdash</i>, el principio del sacrificio continúa vigente. En toda relación humana de importancia y significación se requiere de nuestro dar, de nuestro aporte personal y en última instancia, de nuestra entrega total.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/el-templo-a-imagen-y-semejanza-ecos-del-templo-de-jerusalem-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1918</post-id>	</item>
		<item>
		<title>EL FUEGO CONSTANTE DEL BEIT HAMIKDASH</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/el-fuego-constante-del-beit-hamikdash/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/el-fuego-constante-del-beit-hamikdash/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 21 Mar 2019 13:29:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[TSAV]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=1670</guid>

				<description><![CDATA[Parashá TSAV. Los diferentes Korbanot –sacrificios– son el tema de estos capítulos. Estas ofrendas requerían la utilización del fuego tanto en el Mishkán como siglos más tarde en el Beit HaMikdash donde había tres fuentes para este propósito. Mokdá o Maarajá Guedolá era la fogata principal. La segunda fogata, Maarajá Sheniyá consistía en carbones utilizados para el [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá TSAV</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-fuego-constante-del-beit-hamikdash/"></a><p class="p1"><span class="s1">Los diferentes <i>Korbanot </i>–sacrificios– son el tema de estos capítulos. Estas ofrendas requerían la utilización del fuego tanto en el <i>Mishkán </i>como siglos más tarde en el <i>Beit HaMikdash </i>donde había tres fuentes para este propósito. <i>Mokdá </i>o <i>Maarajá Guedolá </i>era la fogata principal. La segunda fogata, <i>Maarajá Sheniyá </i>consistía en carbones utilizados para el ofrecimiento del incienso de la mañana y tarde. Una fogata adicional, <i>Maarajá Lekiyum Haesh</i>, era utilizada en el caso que se extinguiera una de las otras dos. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La fogata, <i>Esh Tamid</i>, tenia que ser alimentada constantemente con leña para asegurar que no se apagara. ¿Cuál es el simbolismo de una llama perpetua en el <i>Beit HaMikdash</i>? Zeev Falk sostiene que la llama perpetua expresa la continua Presencia de Dios en el <i>Beit HaMikdash</i>. Por un lado, los <i>Korbanot </i>son la vía para el “acercamiento” del hombre al Creador, tal como alude la misma palabra <i>Korbán</i>. Por otro lado, el fuego simboliza que Dios está presente con el pueblo a todo momento. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El fuego tiene características especiales y fue considerado durante muchos siglos como uno de los elementos fundamentales de la naturaleza. La mayoría de los alimentos pasan por el fuego antes de ser colocados sobre la mesa. Es un elemento colmado de misterio que en ocasiones se comporta con una furia impredecible, pero al mismo tiempo facilita la conversión de materiales naturales en elementos útiles para la sociedad. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Hay quienes sostienen que la Deidad posee características similares: severidad y ternura, misterio indescifrable y preocupación por la suerte del ser humano. El fuego también refleja al ser humano por su fragilidad esencial, porque el viento o soplo bien dirigido lo apaga. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La exigencia de mantener la llama del altar constantemente viva es una alusión a la necesidad de la constancia en el estudio de la <i>Torá </i>y el cumplimiento de las <i>Mitsvot</i>, tal como luego se afirmará en los libros de <i>Tehilim </i>y <i>Mishlei</i>. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Sin desvirtuar la relación de los rezos diarios: <i>Shajarit</i>, <i>Minjá </i>y <i>Arvit</i>, instituidos para compensar la ausencia del <i>Korbán </i>después de la destrucción del <i>Beit HaMikdash</i>, la oración exige la renovación espiritual, tal como las llamas de las fogatas que tenían que ser constantemente alimentadas para que no se apagaran. Mientras que la ofrenda por un error cometido sin intención, para ser efectivo requería la <i>Teshuvá</i>, el arrepentimiento, la oración exige la <i>Kavaná</i>, la concentración y el designio espiritual. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En el universo del Jasidismo, la renovación y el comportamiento extático forma parte integral de la <i>Tefilá</i>. La persona tiene que presentarse ante el Creador, tal como si su <i>neshamá </i>estuviera consumiéndose por una llama que surge de la parte más interior de su ser. Al igual que el <i>Korbán Olá</i>, que según su nombre tenia que ascender directamente al trono celestial, durante la recitación de la <i>Kedushá </i>la persona se coloca sobre las puntas de los pies en un acto simbólico del deseo por un ascenso a las alturas. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Muchas de las figuras trascendentales en el mundo de las letras y ciencias, artes y política, actuaron impulsados por una llama o ardor interior que no les permitió́ el descanso y los impulsó a explorar los temas y activar en los campos que otros no se habían atrevido a incursar. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Al mismo tiempo, puede surgir el fundamentalismo ciego que también es alimentado por un fuego interno que quema u opaca al raciocinio, mientras que alimenta y estimula el fanatismo. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Concluimos que el fuego es un elemento neutro, pero poderoso. Es indispensable para la construcción, pero también puede ser muy eficiente en la destrucción. Así́ es con el fervor religioso que puede conducir a una mayor espiritualidad o al fanatismo equivocado, tal como fue el caso de <i>Shabetai Zvi</i> y de otros falsos mesías que sintieron una llama interna que los impulsaba a retar a los <i>jajamim </i>de la época para auto denominarse los salvadores del pueblo. Llegaron incluso a “santificar” el acto de la desobediencia de las <i>Mitsvot </i>como una expresión de su visión mesiánica. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Por ello, Maimónides apunta que la <i>Torá </i>que Dios entregó al pueblo judío es inalterable. Incluso, dos hijos de <i>Aharón</i> que trajeron al <i>Mishkán Esh Zará</i>, un fuego extraño, fueron castigados severamente. El fuego puede consumir una vivienda pero también puede transformar el hierro en una herramienta para la construcción. </span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/el-fuego-constante-del-beit-hamikdash/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1670</post-id>	</item>
		<item>
		<title>EL DERRAME DE LA SANGRE</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/el-derrame-de-la-sangre/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/el-derrame-de-la-sangre/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 05 Apr 2017 13:38:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[TSAV]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=1076</guid>

				<description><![CDATA[Parashá TSAV. La Torá advierte que no se debe ingerir o beber la sangre del animal, pese a que su carne esté permitida. De acuerdo con la explicación de los jajamim, la prohibición se refiere a dam shebeén, la sangre que está a la vista, que se encuentra de manera fluida en la superficie de la carne. Por ello, antes de cocinarla, [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá TSAV</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-derrame-de-la-sangre/"></a><p class="p1"><span class="s1">La Torá advierte que no se debe ingerir o beber la sangre del </span><span class="s1">animal, pese a que su carne esté permitida. De acuerdo con </span><span class="s1">la explicación de los jajamim, la prohibición se refiere a dam </span><span class="s1">shebeén, la sangre que está a la vista, que se encuentra de </span><span class="s1">manera fluida en la superficie de la carne. Por ello, antes de </span><span class="s1">cocinarla, se debe remojar primero la carne para ablandarlas </span><span class="s1">y cubrirla totalmente con sal, para succionar la sangre que se </span><span class="s1">encuentra en la superficie. Está claro que con este proceso </span><span class="s1">no se elimina la sangre que por dentro está mezclada con la </span><span class="s1">carne del animal. Podríamos concluir, sin embargo, que no </span><span class="s1">existe una prohibición intrínseca en contra de ingerir la sangre: </span><span class="s1">el problema reside en la sangre que está a la vista. Porque </span><span class="s1">la Torá identifica la sangre con el elan vital del ser y </span><span class="s1">probablemente considera que al beber la sangre se estaría </span><span class="s1">ingiriendo la sustancia esencial que otorga el ánimo, la vida </span><span class="s1">propiamente dicha.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De acuerdo con el Gran Rabino de Israel, Avraham Yizhak </span><span class="s1">HaKohen Kook, el alimento permitido para el hombre </span><span class="s1">está en el reino vegetal. El hombre se convirtió en carnívoro </span><span class="s1">después del episodio del Diluvio. El “permiso” para consumir </span><span class="s1">la carne fue una especie de concesión que Dios le otorgó </span><span class="s1">al hombre pecador, cuya actuación inmoral mereció la </span><span class="s1">destrucción del planeta. Incluso Nóaj y su familia, a quienes </span><span class="s1">Dios salvó del Diluvio, reciben un calificativo comedido y </span><span class="s1">limitado por parte de los jajamim, que consideran a Nóaj </span><span class="s1">una persona justa únicamente cuando es comparado con </span><span class="s1">otras personas de su generación. Se estima que, de haber </span><span class="s1">vivido en la época de Avraham, Nóaj no hubiera alcanzado </span><span class="s1">el nivel espiritual del patriarca. Si asumimos con Harav </span><span class="s1">Kook que el permiso para comer carne ocurrió como una </span><span class="s1">concesión a la fragilidad del hombre, se puede concluir que </span><span class="s1">el destino de la Humanidad es retornar al vegetarianismo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El Talmud sugiere que la persona que actúa como Shojet </span><span class="s1">nutre instintos destructivos. No se puede minimizar la influencia </span><span class="s1">sobre el carácter de la persona que ha de matar un </span><span class="s1">animal; especialmente, si tomamos en cuenta que hay personas </span><span class="s1">que se desmayan en la presencia del Brit de una criatura, </span><span class="s1">¿cuál podría ser su reacción ante el acto de la Shejitá?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Cabe destacar que una gran parte de las leyes del kashrut </span><span class="s1">se refiere a las carnes permitidas y a la prohibición de mezclar </span><span class="s1">la leche o sus derivados con la carne. Si nos apoyamos </span><span class="s1">en la opinión de Harav Kook, un judaísmo de signo vegetariano </span><span class="s1">eliminaría totalmente este conjunto de leyes que sirve </span><span class="s1">de sostén fundamental para la práctica actual.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Está claro que los seres vivos matan a otros animales </span><span class="s1">para sobrevivir o al menos consumen el producto vivo de la </span><span class="s1">tierra en su manifestación vegetal. Al tratar de diferenciar </span><span class="s1">entre los animales y el reino vegetal, aludiendo que los primeros </span><span class="s1">manifiestan dolor y tal vez tristeza –como un perro </span><span class="s1">que no se mueve del lecho de su amo enfermo–, también se </span><span class="s1">puede aludir que las plantas reaccionan a la música utilizada</span><span class="s1">para hacerlas florecer.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Según el prisma del judaísmo, el reino animal puede </span><span class="s1">servir de alimento para la Humanidad. Al mismo tiempo, </span><span class="s1">sin embargo, el principio de Tsáar baalei jayim implica que </span><span class="s1">no se debe infligir dolor a un animal. Esta percepción contradictoria, </span><span class="s1">que permite la Shejitá pero que prohibe hacer </span><span class="s1">sufrir al animal, tiene como objetivo la educación moral de </span><span class="s1">la persona. Se puede sacrificar al animal únicamente para </span><span class="s1">sobrevivir, pero no se puede matar por diversión: la caza del </span><span class="s1">zorro con perros adiestrados para perseguirlo, deporte tan </span><span class="s1">apreciado por los lores ingleses, es simplemente una abominación</span><span class="s1">según la óptica judía.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La Biblia instruye que no se debe permanecer indiferente </span><span class="s1">ante “el derrame de sangre”, eufemismo que denota el </span><span class="s1">asesinato de una persona, y por ello, cualquier evento o </span><span class="s1">situación que se refiere a la sangre es tratado con especial </span><span class="s1">esmero. Cuando se sacrifica un ave y ciertos animales, la sangre </span><span class="s1">que se derrama en este acto debe ser cubierta con tierra, </span><span class="s1">una especie de entierro simbólico del elemento identificado </span><span class="s1">como la fuente de la vida. Pese a que para sobrevivir el hombre </span><span class="s1">tiene que matar, el judaísmo se empeña en minimizar el </span><span class="s1">daño emocional y espiritual que ello puede provocar sobre </span><span class="s1">el individuo.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/el-derrame-de-la-sangre/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1076</post-id>	</item>
		<item>
		<title>El Templo a imagen y semejanza &#8211; Ecos del Templo de Jerusalem</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/el-templo-a-imagen-y-semejanza-ecos-del-templo-de-jerusalem/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/el-templo-a-imagen-y-semejanza-ecos-del-templo-de-jerusalem/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 24 Mar 2016 21:55:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[TSAV]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=755</guid>

				<description><![CDATA[Parashá TSAV. El sistema y el orden de los sacrificios son el tema principal de nuestros capítulos. La Torá detalla los diferentes momentos y razones para el ofrecimiento de un korbán, que es un sacrificio. En lecturas anteriores de la Torá se nos había participado que un korbán tenía que ser mikem, “de ustedes” o sea que [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá TSAV</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-templo-a-imagen-y-semejanza-ecos-del-templo-de-jerusalem/"></a><p><a href="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design-3.jpg" rel="attachment wp-att-756"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" loading="lazy" class="wp-image-756 size-medium alignright" src="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design-3.jpg?resize=300%2C300" alt="Design (3)" width="300" height="300" srcset="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design-3.jpg?resize=300%2C300&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design-3.jpg?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design-3.jpg?resize=768%2C768&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design-3.jpg?resize=180%2C180&amp;ssl=1 180w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design-3.jpg?resize=600%2C600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design-3.jpg?resize=35%2C35&amp;ssl=1 35w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design-3.jpg?resize=760%2C760&amp;ssl=1 760w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design-3.jpg?resize=400%2C400&amp;ssl=1 400w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design-3.jpg?resize=82%2C82&amp;ssl=1 82w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design-3.jpg?w=800&amp;ssl=1 800w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>El sistema y el orden de los sacrificios son el tema principal de nuestros capítulos. La <em>Torá</em> detalla los diferentes momentos y razones para el ofrecimiento de un <em>korbán</em>, que es un sacrificio. En lecturas anteriores de la <em>Torá </em>se nos había participado que un <em>korbán</em> tenía que ser <em>mikem</em>, “de ustedes” o sea que la ofrenda, en su esencia requiere el ofrecimiento personal, porque sacrificar implica dar algo de sí mismo.</p>
<p>El universo de los sacrificios nos es ajeno a las mayorías y probablemente colide con algunos conceptos básicos de nuestra mentalidad actual. Para empezar, ¿cuál podría ser el posible propósito de estos sacrificios? Está claro que la intención no es la de “alimentar” a Dios con la carne y la sangre del animal ofrecido. Hay quienes sugieren que es una vía adicional para acercarse al Creador. Nos dicen que el <em>korbán</em> es el instrumento que el hombre utiliza para comunicarse con Dios y al mismo tiempo para tomar mayor conciencia de Su existencia y de Su providencia. Si esta era la intención original, ¿en qué forma podemos suplir actualmente esta necesidad cuando, debido a la destrucción del <em>Beit HaMikdash</em>, no podemos continuar con los sacrificios? El <em>Talmud</em>, anticipando nuestra pregunta, reseña una conversación en la cual <em>Avraham</em> le plantea a Dios esta misma pregunta. ¿”Cómo obtendrá el pueblo judío el perdón por sus pecados en ausencia de los sacrificios”? La respuesta que se obtiene es, “cuando <em>Israel</em> recite el orden bíblico de las ofrendas, lo consideraré como si los hubiesen ofrecido en realidad y les perdonaré sus pecados”. De esta manera la tradición judía se refugia en la palabra y en el estudio y señala a éste última, como el factor que puede compensar las circunstancias transitorias y que, en última instancia, entroniza al estudio como el bien supremo.</p>
<p>El orden de nuestros rezos diarios se rige por los sacrificios del <em>Beit HaMikdash</em>. Apoyándose en el hecho que había un <em>korbán</em> denominado <em>tamid</em>, los <em>jajamim</em> ordenaron un servicio diario denominado <em>Shajarit</em> que debe recitarse en las primeras horas de la mañana que coincide con el horario de este sacrificio. Para recordar las ofrendas del incienso, en las tardes, sobre un altar dorado, <em>mizbéaj hapenimí</em>, se instituyó el servicio de <em>Minjá</em>. Según el <em>Zóhar</em>, la recitación del orden del ofrecimiento del incienso sirve para remover las impurezas del mundo para que las plegarias sean atendidas. Igualmente se sugirió la recitación de <em>Arvit </em>o <em>Maariv </em>para hacer alusión al ofrecimiento de las horas de la noche. Dado que en los días festivos se ofrecían ofrendas adicionales, nuestros rezos reflejan este hecho con la inclusión del servicio de <em>Musaf.</em></p>
<p>El culto dentro de la Sinagoga es, por lo tanto, un eco de lo que acontecía en el Templo de Jerusalem y el hogar de cada uno tiene ciertas características que igualmente hacen alusión al mismo <em>Beit HaMikdash</em>. La mesa de la casa debe considerarse como un altar y los alimentos como sacrificios, así opinan nuestros <em>jajamim</em>. Por lo tanto, nos lavamos las manos antes de comer, porque el <em>kohén</em>, según la instrucción bíblica tenía que lavarse las manos antes de la ofrenda. En el <em>Beit HaMikdash</em> había un <em>kiyor</em>, un recipiente con agua santificada de donde se derramaba ese líquido sobre las manos y los pies del <em>kohén</em> antes de los sacrificios.</p>
<p>El día empezaba en el Templo con el cuidado y limpieza de la <em>menorá</em>, el candelabro que se había confeccionado martillando una pieza maciza de oro. A continuación se procedía a remover del altar las cenizas sobrantes del día anterior. Se mantenían alimentadas tres llamas en el altar. El <em>korbán</em> se ofrecía sobre la <em>maarajá guedolá</em>, la primera gran llama del centro del altar. La segunda llama, <em>maarajá sheniyá shel ketóret</em>, ubicada en el sur oeste del altar, era utilizada para los inciensos. La tercera llama, <em>maarajá lekiyum haesh</em> permanecía siempre encendida en caso que algunas de las otras llamas se apagasen.</p>
<p>El primer <em>korbán</em> mencionado es el <em>olat tamid</em>, el ofrecimiento constante de todos los días. Se adquiría el animal para el sacrificio con los dineros de la contribución comunitaria de <em>majtsit hashékel</em>, dándole a todos igual participación en este servicio del Templo. El sacrificio es una demostración de la disposición al cumplimiento de la voluntad Divina. Este <em>korbán</em> era incinerado en su totalidad. Se procedía luego con un ofrecimiento de harina con aceite de olivo, <em>minjat nesajim</em>, para luego derramar vino sobre el altar.</p>
<p>La desobediencia “sin intención” de las reglas del <em>Shabat </em>requieren el ofrecimiento de un <em>jatat</em>, un sacrificio de expiación. Desde la perspectiva tradicional, aun cuando la acción carezca de intención específica de obviar la ley, no se puede alegar total inocencia. La persona que está consciente en todo momento de sus responsabilidades no incurre en falta. La infracción de la ley por descuido, revela despreocupación y falta de seriedad frente a un imperativo Divino.</p>
<p>Las ofrendas comunitarias por la paz se denominan <em>shalmei tsibur</em> y se llama <em>asham </em>al <em>korbán</em> de culpa que se ofrece por alguna desobediencia. Si uno jurase en falso con referencia a un objeto que le había sido encomendado para su cuidado o por cometer un robo, o como el resultado de algún préstamo, tenía que ofrecer la ofrenda <em>asham guezelot</em>. El uso indebido para beneficio propio de un objeto perteneciente al culto religioso del Templo, exige la ofrenda <em>asham meilot</em>. (Es obvio que en el clima de corrupción administrativa de numerosas sociedades contemporáneas, un <em>Beit HaMikdash</em> del siglo XX tendría dificultades para atender a todos los <em>asham meilot</em> que deberían ofrecerse). Un <em>nazir </em>(persona que había asumido el compromiso de abstenerse de beber vino, cortarse el pelo, y de no tener contacto con un cadáver) tenía que ofrecer un <em>asham nazir</em> si, accidentalmente, tenía contacto con un cadáver. Al octavo día, después de pronunciársele curado al <em>metsorá</em>, un leproso, éste tenía que ofrecer un <em>asham metsorá</em>. En la interpretación de nuestros sabios, la lepra era una manifestación externa de una enfermedad espiritual interna. <em>Metsorá </em>era interpretado como <em>motsí ra</em>, en particular como <em>motsí shem ra</em>, aquel que calumnia e injuria con falsedades a su prójimo. Una duda sobre la necesidad de traer al Templo un <em>jatat</em>, (anteriormente mencionado) requiere el ofrecimiento de un <em>asham talui</em>, por una culpa dudosa.</p>
<p>El salvarse de algún peligro o el superar una enfermedad severa es motivo para una ofrenda de <em>todá</em>, de agradecimiento a la Providencia. De tal modo, los momentos significativos de la vida eran acompañados una ofrenda, bien de expiación o bien de agradecimiento a Dios. Debemos notar que las infracciones intencionales no podían expiarse con un <em>korbán</em>. Los sacrificios no son artefactos para “faltar a la ley” y luego arrepentirse. El <em>korbán</em> es un instrumento de acercamiento a la divinidad ya sea en los momentos de alegría o en los de recogimiento.</p>
<p>Aunque carecemos hoy de un <em>Beit HaMikdash</em>, el principio del sacrificio continúa vigente. En toda relación humana de importancia y significación se requiere de nuestro dar, de nuestro aporte personal y en última instancia, de nuestra entrega total.</p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/el-templo-a-imagen-y-semejanza-ecos-del-templo-de-jerusalem/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">755</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>