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	<title>Rabino Pynchas BrenerTerumá &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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	<description>Conectándote al Judaismo</description>
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		<title>DESDE EL TABERNÁCULO HASTA LA SINAGOGA</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Feb 2021 20:22:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terumá]]></category>
		<category><![CDATA[Tabernáculo]]></category>
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				<description><![CDATA[TERUMÁ Éxodo XXV &#8211; XXVII,19 Los capítulos anteriores promulgan algunas de las diversas leyes y preceptos según los cuales debemos regir nuestras vidas. Sirven para explicar que los Diez Mandamientos no son la suma total del judaísmo, sino que se requiere una minuciosa atención a los más mínimos detalles de la vida personal y social. [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<a href="https://www.pynchasbrener.com/desde-el-tabernaculo-hasta-la-sinagoga-3/"></a>
<p>TERUMÁ  Éxodo XXV &#8211; XXVII,19</p>



<p>Los capítulos anteriores promulgan algunas de las diversas leyes y preceptos según los cuales debemos regir nuestras vidas. Sirven para explicar que los Diez Mandamientos no son la suma total del judaísmo, sino que se requiere una minuciosa atención a los más mínimos detalles de la vida personal y social. (Hay quienes consideran que los Diez Mandamientos contienen, o constituyen la suma de todas las <em>mitsvot</em> de la <em>Torá</em>).&nbsp;</p>



<p>Cabe destacar que la gran mayoría de estas leyes son instrucciones dirigidas al individuo. Los Diez Mandamientos, por ejemplo, no fueron enunciados en el plural. “No matarás”, reza uno de esos mandamientos, utilizando el singular en la segunda persona. Aunque reconocemos la necesidad de legislar para la comunidad en su totalidad, como se demuestra con el establecimiento de <em>arei miklat</em>, las ciudades de refugio para quienes, sin la intención de hacerlo cometieron un crimen capital. La abrumadora mayoría de las leyes, sin embargo, está dirigida al individuo. De tal modo, el judaísmo señala que cada tiene una responsabilidad personal ineludible pero el logro del bienestar común y en la conducta moral y ética dentro del marco de la sociedad.&nbsp;</p>



<p>Esta noción de la responsabilidad individual es consecuente con el relato bíblico de la creación del hombre. En <em>Bereshit</em>, Dios crea un solo hombre y una sola mujer, ellos son la suma total de la sociedad humana y quienes perciben la totalidad del universo. Por lo tanto, según nuestros <em>jajamim</em>, debemos considerar que la existencia y el futuro del mundo dependen de las acciones individuales de cada uno de nosotros. Tal vez ésta sea la enseñanza primordial del judaísmo, a excepción de nuestra concepción de la existencia de un solo Dios. La enseñanza básica es la responsabilidad individual en el ejercicio del libre albedrío y, simultáneamente, el de la santidad de la vida individual. En el judaísmo no se puede exponer una sola vida humana en beneficio de muchos. Cada ser humano tiene un valor espiritual infinito y por lo tanto dos vidas no valen más que una sola vida.</p>



<p><em>Moshé</em> tarda cuarenta días y cuarenta noches en el Monte Sinaí para recibir la <em>Torá</em> con sus detalladas explicaciones. El pueblo se inquieta por la tardanza de <em>Moshé</em> e insta para que se le construya una deidad visible y palpable, que se traduce en el <em>éguel hazahav</em>, un becerro de oro. Este hecho es detallado en capítulos posteriores. Pero a raíz de esta rebelión, a escasos días de la revelación Divina, viene una concesión. Dios decide la construcción de un templo, de un tabernáculo portátil el que será simbólicamente. Su habitación durante la travesía por el desierto y permitirá visualizar de manera material el contenido espiritual que se deseaba transmitir. Siglos más tarde, el rey <em>Shelomó </em>construirá el primer <em>Beit HaMikdash</em> que es un Templo para el servicio de Dios sobre el mismo monte en el cual <em>Avraham</em> demostró su disposición a ofrecer como un sacrificio a su único hijo <em>Yitsjak</em>.</p>



<p>Para los efectos de la construcción de este tabernáculo que se denomina <em>Mishkán</em> en nuestro texto, Dios instruye a <em>Moshé </em>para que solicite la contribución de los materiales requeridos. Se necesitaba oro, plata y cobre; lana azul y roja; tintes y pieles de animales; maderas y aceites; especies y piedras preciosas. Desde los días del nacimiento de nuestro pueblo en adelante, la noción de contribución, <em>terumá</em> en el texto de la <em>Torá</em>, formará parte de la vida cotidiana comunitaria judía.</p>



<p>La noción de caridad es ajena al vocabulario judío. La palabra <em>tsedaká</em> que usualmente utilizamos para traducir el concepto de caridad, proviene de la raíz <em>tsédek </em>que significa justicia. En nuestra concepción, es “justo” compartir con los menos afortunados. La <em>tsedaká</em> es obligatoria y no voluntaria. La ayuda al prójimo y el compartir la abundancia no están basados en el concepto de “amor”, sino en la obligatoriedad que exige la noción de justicia. El mundo está basado sobre tres pilares, dicen nuestros <em>jajamim</em>, y <em>tsedaká</em> es uno de ellos.&nbsp;</p>



<p>En realidad, la vida social, religiosa, cultural y educativa de la comunidad judía contiene el factor de <em>tsedaká</em> como un ingrediente esencial. Las estructuras sociales de las comunidades judías de la Edad Media hasta los albores de la segunda guerra mundial hacían especial énfasis en la ayuda a los pobres y a los necesitados. Existían grupos que se ocupaban de proveer de dote a las jóvenes que carecían de posibilidades, de extender créditos y préstamos sin intereses a las personas de escasos recursos económicos. Los fondos para el funcionamiento de todos estos grupos provenían de los aportes de los miembros de las comunidades. Podrían documentarse fácilmente las bases de <em>tsedaká</em> de nuestra propia comunidad en Caracas, y en forma similar, la de comunidades judías en diferentes partes del mundo.</p>



<p>La palabra <em>terumá</em> que identifica a nuestra lectura semanal proviene de la raíz que significa elevación. Contribuir a una causa sagrada y justa es, por lo tanto, una manera de ascender, de escalar personalmente, porque uno transciende sus necesidades inmediatas y se enriquece espiritualmente al atender las solicitudes del prójimo. El poder dar es muy superior al tener que recibir.</p>



<p>El <em>Mishkán</em> contenía una serie de elementos que luego formarían parte de la estructura del <em>Beit HaMikdash</em>, que es el Templo de Jerusalem. Hay planos y detalles específicos para la elaboración de los utensilios y objetos que albergaba este <em>Mishkán</em>. Había un <em>arón</em>, el arca de madera, recubierto por una lámina de oro, que contenía las piedras sobre las cuales estaban grabados los Diez Mandamientos. La cubierta de esta arca, <em>kapóret</em> en hebreo, era de oro macizo y tenía la efigie de dos <em>keruvim</em> en sus extremos. (Según nuestros <em>jajamim</em> estos <em>keruvim</em> tenían la apariencia de dos bebés).&nbsp;</p>



<p>Sobre una mesa de madera, <em>shulján</em>, recubierta con una lámina de oro, se colocaba el <em>léjem hapanim</em>, los panes siempre presentes. Una <em>Menorá</em>, una lámpara confeccionada de un trozo de oro martillado, de siete brazos, uno de los cuales siempre permanecía encendido, completaba una parte esencial del <em>Mishkán</em>. Además de los postes y de las telas que formaban la estructura exterior, se construyó un <em>Mizbéaj</em>, un altar de madera para ofrecer los sacrificios indicados. En cada uno de estos renglones se señalan las medidas exactas para su construcción y elaboración.</p>



<p>Nuestras sinagogas están construidas siguiendo el plano esencial del <em>Mishkán</em>. El <em>Arón haKódesh</em> o <em>Hejal </em>contiene los rollos de la <em>Torá </em>(en la ausencia de las dos piedras originales con los Diez Mandamientos que de todas maneras no podrían estar presentes simultáneamente en todas las sinagogas). El <em>Ner tamid</em>, una luz que siempre permanece encendida recuerda la luz eterna de un brazo de la <em>Menorá</em>, cuya réplica está presente en nuestra sinagoga. La mesa desde la cual se dirigen los rezos ocupa el lugar del <em>shulján</em> de los panes.</p>



<p>En la sinagoga de la Unión Israelita de Caracas se escogieron deliberadamente ciertos materiales para su terminación. El arquitecto y escultor Harry Abend seleccionó el acero inoxidable y el bronce para hacer alusión a la <em>terumá</em>, a la contribución de oro, plata y cobre que se solicitó a nuestros antepasados según el texto de nuestra lectura semanal. La cúpula de la sinagoga está revestida de elementos que simbolizan las “nubes” que señalaron el camino para la travesía del desierto. Los emblemas de las doce tribus ubicadas en el entorno de esta cúpula son una manifestación de la unidad esencial entre <em>ashkenazim </em>y <em>sefaradim</em>, entre los que provienen de Polonia y los que llegaron de Marruecos, porque todos somos los descendientes de <em>Yaacov</em>, el padre de aquellos que encabezaron y dieron nombre a las doce tribus.</p>



<p>MITSVÁ: ORDENANZA DE LA TORÁ EN ESTA PARASHÁ</p>



<p>CONTIENE 2 <em>MITSVOT</em> POSITIVAS Y 1 PROHIBICIÓN</p>



<ol class="wp-block-list"><li>Éxodo 25:8 Construir el <em>Beit HaMikdash</em> (Templo Sagrado)</li><li>Éxodo 25:15 No quitar las varas del Arca</li><li>Éxodo 25:30 Presentar el “pan de las caras” (<em>léjem hapanim</em>) y el incienso</li></ol>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>Desde el Tabernáculo hasta la Sinagoga</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/desde-el-tabernaculo-hasta-la-sinagoga-2/</link>
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		<pubDate>Wed, 26 Feb 2020 20:54:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terumá]]></category>
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				<description><![CDATA[TERUMÁ - Éxodo XXV - XXVII,19. Los capítulos anteriores promulgan algunas de las diversas leyes y preceptos según los cuales debemos regir nuestras vidas. Sirven para explicar que los Diez Mandamientos no son la suma total del judaísmo, sino que se requiere una minuciosa atención a los más mínimos detalles de la vida personal y social. (Hay quienes consideran que los [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">TERUMÁ - Éxodo XXV - XXVII,19</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/desde-el-tabernaculo-hasta-la-sinagoga-2/"></a><p class="p1"><span class="s1">Los capítulos anteriores promulgan algunas de las diversas leyes y preceptos según los cuales debemos regir nuestras vidas. Sirven para explicar que los Diez Mandamientos no son la suma total del judaísmo, sino que se requiere una minuciosa atención a los más mínimos detalles de la vida personal y social. (Hay quienes consideran que los Diez Mandamientos contienen, o constituyen la suma de todas las <i>mitzvot</i> de la <i>Torá</i>). Cabe destacar que la gran mayoría de estas leyes son instrucciones dirigidas al individuo. Los Diez Mandamientos, por ejemplo, no fueron enunciados en el plural. “No matarás”, reza uno de esos mandamientos, utilizando el singular en la segunda persona. Aunque reconocemos la necesidad de legislar para la comunidad en su totalidad, como se demuestra con el establecimiento de <i>arei miklat</i>, las ciudades de refugio para quienes, sin la intención de hacerlo cometieron un crimen capital. La abrumadora mayoría de las leyes, sin embargo, está dirigida al individuo. De tal modo, el judaísmo señala que cada tiene una responsabilidad personal ineludible pero el logro del bienestar común y en la conducta moral y ética dentro del marco de la sociedad. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Esta noción de la responsabilidad individual es consecuente con el relato bíblico de la creación del hombre. En <i>Bereshit</i>, Dios crea un solo hombre y una sola mujer, ellos son la suma total de la sociedad humana y quienes perciben la totalidad del universo. Por lo tanto, según nuestros <i>jajamim</i>, debemos considerar que la existencia y el futuro del mundo dependen de las acciones individuales de cada uno de nosotros. Tal vez ésta sea la enseñanza primordial del judaísmo, a excepción de nuestra concepción de la existencia de un solo Dios. La enseñanza básica es la responsabilidad individual en el ejercicio del libre albedrío y, simultáneamente, el de la santidad de la vida individual. En el judaísmo no se puede exponer una sola vida humana en beneficio de muchos. Cada ser humano tiene un valor espiritual infinito y por lo tanto dos vidas no valen más que una sola vida.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i> Moshé</i> tarda cuarenta días y cuarenta noches en el Monte Sinaí para recibir la <i>Torá</i> con sus detalladas explicaciones. El pueblo se inquieta por la tardanza de <i>Moshé</i> e insta para que se le construya una deidad visible y palpable, que se traduce en el <i>éguel hazahav</i>, un becerro de oro. Este hecho es detallado en capítulos posteriores. Pero a raíz de esta rebelión, a escasos días de la revelación Divina, viene una concesión. Dios decide la construcción de un templo, de un tabernáculo portátil el que será simbólicamente. Su habitación durante la travesía por el desierto y permitirá visualizar de manera material el contenido espiritual que se deseaba transmitir. Siglos más tarde, el rey <i>Shelomó </i>construirá el primer <i>Beit HaMikdash</i> que es un Templo para el servicio de Dios sobre el mismo monte en el cual <i>Avraham</i> demostró su disposición a ofrecer como un sacrificio a su único hijo <i>Yitzjak</i>.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Para los efectos de la construcción de este tabernáculo que se denomina <i>Mishkán</i> en nuestro texto, Dios instruye a <i>Moshé </i>para que solicite la contribución de los materiales requeridos. Se necesitaba oro, plata y cobre; lana azul y roja; tintes y pieles de animales; maderas y aceites; especies y piedras preciosas. Desde los días del nacimiento de nuestro pueblo en adelante, la noción de contribución, <i>terumá</i> en el texto de la <i>Torá</i>, formará parte de la vida cotidiana comunitaria judía.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La noción de caridad es ajena al vocabulario judío. La palabra <i>tzedaká</i> que usualmente utilizamos para traducir el concepto de caridad, proviene de la raíz <i>tzédek </i>que significa justicia. En nuestra concepción, es “justo” compartir con los menos afortunados. La <i>tzedaká</i> es obligatoria y no voluntaria. La ayuda al prójimo y el compartir la abundancia no están basados en el concepto de “amor”, sino en la obligatoriedad que exige la noción de justicia. El mundo está basado sobre tres pilares, dicen nuestros <i>jajamim</i>, y <i>tzedaká</i> es uno de ellos. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> En realidad, la vida social, religiosa, cultural y educativa de la comunidad judía contiene el factor de <i>tzedaká</i> como un ingrediente esencial. Las estructuras sociales de las comunidades judías de la Edad Media hasta los albores de la segunda guerra mundial hacían<span class="Apple-converted-space">  </span>especial énfasis en la ayuda a los pobres y a los necesitados. Existían grupos que se ocupaban de proveer de dote a las jóvenes que carecían de posibilidades, de extender créditos y préstamos sin intereses a las personas de escasos recursos económicos. Los fondos para el funcionamiento de todos estos grupos provenían de los aportes de los miembros de las comunidades. Podrían documentarse fácilmente las bases de <i>tzedaká</i> de nuestra propia comunidad en Caracas, y en forma similar, la de comunidades judías en diferentes partes del mundo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La palabra <i>terumá</i> que identifica a nuestra lectura semanal proviene de la raíz que significa elevación. Contribuir a una causa sagrada y justa es, por lo tanto, una manera de ascender, de escalar personalmente, porque uno transciende sus necesidades inmediatas y se enriquece espiritualmente al atender las solicitudes del prójimo. El poder dar es muy superior al tener que recibir.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El <i>Mishkán</i> contenía una serie de elementos que luego formarían parte de la estructura del <i>Beit HaMikdash</i>, que es el Templo de Jerusalem. Hay planos y detalles específicos para la elaboración de los utensilios y objetos que albergaba este <i>Mishkán</i>. Había un <i>arón</i>, el arca de madera, recubierto por una lámina de oro, que contenía las piedras sobre las cuales estaban grabados los Diez Mandamientos. La cubierta de esta arca, <i>kapóret</i> en hebreo, era de oro macizo y tenía la efigie de dos <i>keruvim</i> en sus extremos. (Según nuestros <i>jajamim</i> estos <i>keruvim</i> tenían la apariencia de dos bebés). Sobre una mesa de madera, <i>shulján</i>, recubierta con una lámina de oro, se colocaba el <i>léjem hapanim</i>, los panes siempre presentes. Una <i>menorá</i>, una lámpara confeccionada de un trozo de oro martillado, de siete brazos, uno de los cuales siempre permanecía encendido, completaba una parte esencial del <i>Mishkán</i>. Además de los postes y de las telas que formaban la estructura exterior, se construyó un <i>mizbéaj</i>, un altar de madera para ofrecer los sacrificios indicados. En cada uno de estos renglones se señalan las medidas exactas para su construcción y elaboración.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Nuestras sinagogas están construidas siguiendo el plano esencial del <i>Mishkán</i>. El <i>arón hakódesh</i> o <i>hejal </i>contiene los rollos de la <i>Torá </i>(en la ausencia de las dos piedras originales con los Diez Mandamientos que de todas maneras no podrían estar presentes simultáneamente en todas las sinagogas). El <i>ner tamid</i>, una luz que siempre permanece encendida, recuerda la luz eterna de un brazo de la <i>menorá</i>, cuya réplica está presente en nuestra sinagoga. La mesa desde la cual se dirigen los rezos, ocupa el lugar del <i>shulján</i> de los panes.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> En la sinagoga de la Unión Israelita de Caracas se escogieron deliberadamente ciertos materiales para su terminación. El arquitecto y escultor Harry Abend seleccionó el acero inoxidable y el bronce para hacer alusión a la <i>terumá</i>, a la contribución de oro, plata y cobre que se solicitó a nuestros antepasados según el texto de nuestra lectura semanal. La cúpula de la sinagoga está revestida de elementos que simbolizan las “nubes” que señalaron el camino para la travesía del desierto. Los emblemas de las doce tribus ubicadas en el entorno de esta cúpula son una manifestación de la unidad esencial entre <i>ashkenazim </i>y <i>sefaradim</i>, entre los que provienen de Polonia y los que llegaron de Marruecos, porque todos somos los descendientes de <i>Yaacov</i>, el padre de aquellos que encabezaron y dieron nombre a las doce tribus.</span></p>
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		<title>EL PUEBLO ELEGIDO POR DIOS</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Feb 2019 01:05:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terumá]]></category>
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				<description><![CDATA[TERUMÁ. Una de las fuentes del antisemitismo se encuentra en la idea cristiana de que Dios retiró la preferencia que tenía por el pueblo hebreo debido a sus pecados, en particular por no reconocer la divinidad de uno de sus hijos. La escogencia original fue canjeada por el Cristianismo, mientras que los hebreos fueron condenados a [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">TERUMÁ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-pueblo-elegido-por-dios/"></a><p class="p1"><span class="s1">Una de las fuentes del antisemitismo se encuentra en la idea cristiana de que Dios retiró la preferencia que tenía por el pueblo hebreo debido a sus pecados, en particular por no reconocer la divinidad de uno de sus hijos. La escogencia original fue canjeada por el Cristianismo, mientras que los hebreos fueron condenados a ser errantes, a deambular por el mundo sin tierra propia. Así lo argumenta el Cristianismo. Por ello, el establecimiento del moderno Estado de Israel planteó un dilema a la fe cristiana y explica la renuen- cia y tardanza por establecer relaciones diplomáticas con Israel. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El <i>Talmud </i>acopia la siguiente polémica: “Un cristiano le dijo a Rabí Janiná, después de la destrucción (del <i>Beit HaMikdash</i>), ustedes (los judíos) están en un estado de impureza, tal como reza (el libro <i>Eijá</i>) ‘su impureza se pega a sus faldas’. Le respondió Rabí Janiná: ‘Ven y ve lo que está escrito, (la Presencia Divina) permanece entre ellos incluso en su estado de impureza’. Mientras el Cristianismo soste- nía que por sus pecados Dios había anulado la escogencia del pueblo hebreo, Rabí Janiná argumentó que la escogen- cia del pueblo hebreo era un hecho irreversible. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Acaso Dios escogió al pueblo hebreo porque observó que tenía una disposición previa a la moralidad? Rambam argumenta en <i>Moré Nevujim </i>que tal como es imposible indagar por qué Dios decidió crear el universo, de manera similar no se puede descifrar la razón específica por la escogencia del pueblo hebreo. Las limitaciones del intelecto humano impiden conocer cuáles son los argumentos que inclinaron al Creador por esta decisión. Además, no se puede</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">concebir que Dios haya cambiado de opinión, una vez que escogiera al pueblo hebreo. <i>Jok natán veló yaavor</i>, inclu- so las leyes de la naturaleza se rigen por leyes inmutables que Dios estableció. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Aunque las decisiones Divinas son incontrovertibles, los errores del pueblo hebreo producen el castigo, aunque no se altere el estado de su escogencia. Efectivamente, su “elección” implica que Dios juzga a este pueblo con mayor severidad. Se exige más de quien fue seleccionado para una misión: “llevar el ideal monoteísta a la Humanidad”. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Por otro lado, el pueblo hebreo no se hace eco del lamento de Tevye en la pieza teatral <i>El violinista sobre el tejado</i>, cuando le pide a Dios: “¿Por qué no escoges otro pueblo?”. Tevye siente que el pueblo está cansado de soportar los embates del antisemitismo y la discriminación como un resultado de su elección. El pueblo hebreo no puede desechar la responsabilidad implícita en la escogencia Divina, hecho que se convirtió en su destino. Esta condición expli- ca, tal vez, la diferencia con la cual se le juzga y explica por qué a diferencia de otros pueblos de la Antigüedad, el hebreo nunca fue asimilado por otros pueblos y mantiene su identidad prístina hasta el presente. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Cabe destacar que la “escogencia” ha exigido que el pueblo hebreo se esmere por mantener un nivel intelectual y espiritual superior. La tarea de servir como <i>Or lagoyim</i>, “un faro o luz para las naciones” que le fue otorgada, le ha impuesto una conducta ejemplar, porque siempre se exige más del Estado de Israel, que desde un punto de vista democrá- tico humano es injusto, pero desde una perspectiva espiritual se justifica debido a la “escogencia Divina” de este pueblo. Sería triste pensar que el cumplimiento de las <i>Mits- vot </i>durante milenios no ha producido un cambio funda- mental en la esencia del hebreo, incluso entre aquellos que no observan los mandatos de la <i>Torá </i>pero que son portado- res de los genes de sus antepasados. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Existen ciertas características nacionales que dan testimonio del efecto de esta “escogencia”. La práctica de la <i>Tse- daká </i>es desmesurada, cuantitativa y cualitativamente, cuan- do se le compara con la misma práctica de otras naciones. El apego por el estudio y la solidaridad que demuestra por sus congéneres no tienen parangón. No hay duda que el mayor anhelo del Estado de Israel es convivir en paz en la región con todos sus vecinos y así poner en práctica su destino de ser <i>Or lagoyim</i>, tanto en el campo intelectual como en el económico, social y espiritual. </span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>
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		<title>EL DOMINIO DE LAS PASIONES</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Feb 2018 01:53:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terumá]]></category>
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				<description><![CDATA[TERUMÁ. Moshé tuvo grandes dificultades con la elaboración de la Menorá, el candelabro cuya luz debía irradiar el recinto interno, el Kódesh HaKodashim, del Mishkán, y que siglos más tarde alumbraría el Beit HaMikdash. Esta dificultad se hizo presente con otros elementos que debían ser incluidos en el Mishkán. Parece que el problema fundamental para Moshé era cómo Dios, un Ser [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">TERUMÁ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-dominio-de-las-pasiones/"></a><p class="p1">Moshé tuvo grandes dificultades con la elaboración de la Menorá, el candelabro cuya luz debía irradiar el recinto <span class="s1">interno, el Kódesh HaKodashim, del Mishkán, y que siglos </span><span class="s1">más tarde alumbraría el Beit HaMikdash. Esta dificultad se </span><span class="s1">hizo presente con otros elementos que debían ser incluidos </span><span class="s1">en el Mishkán. Parece que el problema fundamental para </span><span class="s1">Moshé era cómo Dios, un Ser Infinito, podía ser contenido </span><span class="s1">en un recinto limitado que ocupa un área específica. Aparentemente </span><span class="s1">se trataba de una transición. Mientras que Dios </span><span class="s1">se había manifestado de manera pública, especialmente en </span><span class="s1">Egipto, a través de las diez plagas; después de la revelación </span><span class="s1">en el monte Sinaí, se comunicará a través de un recinto particular </span><span class="s1">en el Mishkán, y en el futuro más lejano proyectará </span><span class="s1">su voz desde el lugar de los Keruvim que estaban sobre el </span><span class="s1">Kapóret, la tapa de oro macizo del Arón HaKódesh del Beit </span><span class="s1">HaMikdash de Yerushaláyim.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Desde un comienzo, el mundo había sido creado dentro </span><span class="s1">de los cánones de la dialéctica, había que elegir entre </span><span class="s1">opciones: el bien y el mal, lo que es ético y lo inmoral. Había </span><span class="s1">que escoger entre materia y espiritualidad. O tal vez, el ser </span><span class="s1">humano tenía que aprender a sintetizar la materia con el </span><span class="s1">espíritu, a convivir con elementos aparentemente antagónicos, </span><span class="s1">tarea que luce lógica, porque el hombre contiene ambos </span><span class="s1">elementos en su ser. El reto de la vida puede ser visto como la </span><span class="s1">resolución del conflicto entre el deber y la pasión, la obligación </span><span class="s1">y el pasatiempo, la Mitsvá y el llamado del deseo carnal.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La tarea fundamental del hombre de fe es instrumentar un </span><span class="s1">clima de armonía entre estos impulsos adversos. </span><span class="s1">Para la construcción del Mishkán se exigió el aporte de </span><span class="s1">metales preciosos: oro, plata y cobre, lanas y cueros, todo ello </span><span class="s1">con colores vívidos que contrastan con la idea de que Dios </span><span class="s1">no se hace presente dentro de un marco de opulencia sino, </span><span class="s1">por el contrario, dentro de un entorno de simpleza. El donativo </span><span class="s1">necesario para hacer el Mishkán obligó al pueblo a hacer </span><span class="s1">una elección. ¿Se desprendería del oro para un objetivo </span><span class="s1">noble? Está claro que el aporte al Mishkán era una enseñanza </span><span class="s1">acerca de la doble función de las cosas. El avaro no puede </span><span class="s1">desprenderse de su oro, es su invaluable tesoro, pero al mismo </span><span class="s1">tiempo vemos que del oro se puede elaborar un candelabro </span><span class="s1">que simbolice la luz del conocimiento. El Talmud y otras </span><span class="s1">tradiciones abundan en el ejemplo de la lengua que puede ser </span><span class="s1">un manjar delicioso cuando proviene de un animal, mientras </span><span class="s1">que la lengua humana puede edificar y destruir, puede</span><span class="s1">ser utilizada para enseñar o tal vez para calumniar.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En el Gan Eden sólo había una regla que obedecer para </span><span class="s1">recordar la existencia de un solo Dios, a quien se debía adoración.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La regla era muy simple: no comer del fruto del árbol </span><span class="s1">prohibido. Se confió tal vez en que el intelecto humano </span><span class="s1">podía deducir, por sí solo, cuáles son las reglas o el comportamiento </span><span class="s1">que conduce a la convivencia social y al desarrollo </span><span class="s1">emocional y espiritual de la persona. No se menospreció el </span><span class="s1">elemento material, porque el hombre está compuesto de </span><span class="s1">cuerpo y alma. El intelecto humano tenía el reto de incorporar </span><span class="s1">o elevar el componente material a un nivel espiritual.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La pasantía de la primera pareja en el Gan Eden fue de </span><span class="s1">corta duración. Adam y Javá fueron expulsados para que </span><span class="s1">apreciaran el fruto del sudor de su frente y a través del dolor </span><span class="s1">valoraran su descendencia.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los Korbanot que serían ofrendados en la Casa Sagrada </span><span class="s1">tenían el propósito de “lekarev”, acercar el hombre a Dios, </span><span class="s1">aproximar la materia al espíritu. Al desprenderse de un animal, </span><span class="s1">al ofrecer parte de sus bienes para la construcción del </span><span class="s1">Mishkán, el hebreo que había salido de la esclavitud egipcia </span><span class="s1">demostró que estaba dominando sus deseos, que no se inclinaba </span><span class="s1">ante ellos. El aporte tenía que ser acorde con asher yidvenu </span><span class="s1">libó, “lo que el corazón permita”, la victoria de la fe </span><span class="s1">sobre el deseo de la acumulación de posesiones.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El aprendizaje tuvo efecto, porque incluso después de la </span><span class="s1">destrucción de ambas edificaciones del Beit HaMikdash, las </span><span class="s1">diversas persecuciones y exilios tuvieron el efecto de afianzar </span><span class="s1">la noción de que por encima de lo material está el ingrediente </span><span class="s1">espiritual; lo que había sido acumulado en el orden </span><span class="s1">material podía ser arrebatado, pero quedaba intacto o tal vez </span><span class="s1">fortalecido el elemento espiritual.</span></p>
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		<title>LA MENORÁ Y LA INTANGIBILIDAD DE DIOS</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Feb 2017 22:52:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terumá]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá TERUMÁ. Nuestros capítulos contienen, con minucioso detalle e instructivos precisos, los elementos necesarios para la construcción del Mishkán, el Tabernáculo: el Santuario de Dios que acompañará al pueblo hebreo durante su larga travesía por el desierto. Siglos más tarde, el rey Shelomó construirá el Beit HaMikdash, basado en las instrucciones recibidas para el levantamiento del Mishkán. Los exégetas se identifican con el [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá TERUMÁ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-menora-y-la-intangibilidad-de-dios/"></a><p class="p1"><span class="s1">Nuestros capítulos contienen, con minucioso detalle e instructivos </span><span class="s1">precisos, los elementos necesarios para la construcción </span><span class="s1">del Mishkán, el Tabernáculo: el Santuario de Dios </span><span class="s1">que acompañará al pueblo hebreo durante su larga travesía </span><span class="s1">por el desierto. Siglos más tarde, el rey Shelomó construirá </span><span class="s1">el Beit HaMikdash, basado en las instrucciones recibidas </span><span class="s1">para el levantamiento del Mishkán.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los exégetas se identifican con el asombro expresado en </span><span class="s1">el Midrash que cuestiona la lógica del instructivo divino.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Suponen que Moshé reflexionó: “Dios, Tú nos ordenas </span><span class="s1">hacer un Santuario y al mismo tiempo sabemos que los cielos </span><span class="s1">que no te pueden contener”. Esta afirmación presenta el </span><span class="s1">dilema fundamental de la percepción hebrea de un Dios que </span><span class="s1">no puede ser representado de manera física o material alguna </span><span class="s1">y la necesidad de erigir un Templo, una morada para ese </span><span class="s1">Dios. Por ello, los jajamim concluyeron que estos instructivos </span><span class="s1">no pueden ser cuestionados, porque no están sujetos a un </span><span class="s1">proceso lógico: el mandato del Mishkán era problemático.´</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">No obstante que la Torá, por ejemplo, ofrece una explicación </span><span class="s1">precisa con referencia a la elaboración de la Menorá, </span><span class="s1">según la óptica de los exégetas, Moshé tuvo dificultad con </span><span class="s1">su fabricación. Dios tuvo que mostrarle un modelo celestial </span><span class="s1">que pudiera copiar. El sitio de la Menorá estaba delante del </span><span class="s1">Parójet, la cortina que separaba al Arca que contenía las </span><span class="s1">Tablas de la Ley, como si para Dios fuese necesaria una luz </span><span class="s1">que alumbrara el camino al lugar más sagrado del recinto.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Al contrario, el texto bíblico afirma que había nubes luminosas </span><span class="s1">que Dios había creado para guiar al pueblo durante su </span><span class="s1">largo viaje por el desierto. ¿Acaso Dios necesita luz, cuando </span><span class="s1">Él es la fuente de toda luz que creó como primer acto en </span><span class="s1">Bereshit y exclamó: “Yehí or”, “que se cree la luz”? Está claro </span><span class="s1">que el Mishkán había sido una concesión divina a la necesidad </span><span class="s1">humana de “representar” una idea: dar un contenido </span><span class="s1">concreto a un ideal netamente espiritual. El Mishkán no </span><span class="s1">había sido erigido para dar cabida terrenal a Dios: su propósito </span><span class="s1">era satisfacer la necesidad humana de “ubicar” a Dios en </span><span class="s1">un lugar específico, no obstante que al mismo tiempo tendrá </span><span class="s1">que reconocer que el universo es “demasiado pequeño” </span><span class="s1">para contener a Dios.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En el pensamiento panteísta, Dios es sinónimo de la </span><span class="s1">naturaleza, pero de acuerdo con el judaísmo, Dios está más </span><span class="s1">allá de la naturaleza, porque la naturaleza y el universo son </span><span class="s1">creaciones de Dios.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El profesor Moshe Sokolow cita al gran rabino de Israel </span><span class="s1">Harav Kook, quien en una alocución sabática sugirió que la </span><span class="s1">Menorá demostraba el encuentro entre Dios y el hombre: </span><span class="s1">era un punto de intersección entre el aspecto divino y el factor </span><span class="s1">humano. Mientras que los Diez Mandamientos habían </span><span class="s1">sido promulgados por Dios, quien entregó las Tablas de la </span><span class="s1">Ley a Moshé, la Menorá requería la intervención humana.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El modelo era divino pero el encendido era humano. </span><span class="s1">Siendo el efecto fundamental de la Menorá la luz que </span><span class="s1">irradia, la tradición establece una ecuación: luz es igual a </span><span class="s1">juicio y conocimiento. Más aún: cada uno de los brazos </span><span class="s1">representa un nivel o paradigma de sabiduría, mientras que </span><span class="s1">la luz del medio simboliza la sabiduría infinita de Dios.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Según Rambam, sólo el Kohén puede preparar y limpiar la </span><span class="s1">Menorá, mientras que toda persona puede encenderla. Si se </span><span class="s1">equipara la luz con la sabiduría, es posible que el dictamen </span><span class="s1">de Rambam implique que el conocimiento puede provenir </span><span class="s1">de fuentes diferentes. Los griegos, por ejemplo, dejaron un </span><span class="s1">legado muy importante a la Humanidad, que Rambam </span><span class="s1">absorbió a través de filósofos árabes como Avicena. Este </span><span class="s1">hecho es representado por las recomendaciones y consejos </span><span class="s1">que Moshé había recibido de su suegro Yitró, un sacerdote </span><span class="s1">gentil.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">No obstante el misterio representado por el Mishkán y </span><span class="s1">sus componentes, los jajamim encontraron ideas y simbolismo </span><span class="s1">espiritual en sus elementos y nunca “personificaron” </span><span class="s1">a Dios, ni fueron seducidos por interpretaciones ilusas que </span><span class="s1">pudieran comprometer su fe en un Dios irrepresentable </span><span class="s1">por elemento alguno del universo, producto de Su misma </span><span class="s1">creación.</span></p>
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		<title>Desde el Tabernáculo hasta la sinagoga</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2016 17:07:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terumá]]></category>
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				<description><![CDATA[TERUMÁ - Éxodo XXV - XXVII,19. Los capítulos anteriores promulgan algunas de las diversas leyes y preceptos según los cuales debemos regir nuestras vidas. Sirven para explicar que los Diez Mandamientos no son la suma total del judaísmo, sino que se requiere una minuciosa atención a los más mínimos detalles de la vida personal y social. (Hay quienes consideran que los [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">TERUMÁ - Éxodo XXV - XXVII,19</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/desde-el-tabernaculo-hasta-la-sinagoga/"></a><p><a href="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg" rel="attachment wp-att-708"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" loading="lazy" class="alignleft wp-image-708" src="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?resize=500%2C500" alt="IMG_0245" width="500" height="500" srcset="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?resize=1024%2C1024&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?resize=300%2C300&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?resize=768%2C768&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?resize=180%2C180&amp;ssl=1 180w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?resize=600%2C600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?resize=35%2C35&amp;ssl=1 35w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?resize=760%2C760&amp;ssl=1 760w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?resize=400%2C400&amp;ssl=1 400w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?resize=82%2C82&amp;ssl=1 82w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?w=1520 1520w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0245.jpg?w=2280 2280w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a>Los capítulos anteriores promulgan algunas de las diversas leyes y preceptos según los cuales debemos regir nuestras vidas. Sirven para explicar que los Diez Mandamientos no son la suma total del judaísmo, sino que se requiere una minuciosa atención a los más mínimos detalles de la vida personal y social. (Hay quienes consideran que los Diez Mandamientos contienen, o constituyen la suma de todas las <em>mitsvot</em> de la <em>Torá</em>). Cabe destacar que la gran mayoría de estas leyes son instrucciones dirigidas al individuo. Los Diez Mandamientos,por ejemplo, no fueron enunciados en el plural. “No matarás”, reza uno de esos mandamientos, utilizando el singular en la segunda persona. Aunque reconocemos la necesidad de legislar para la comunidad en su totalidad, como se demuestra con el establecimiento de <em>arei miklat</em>, las ciudades de refugio para quienes, sin la intención de hacerlo cometieron un crimen capital. La abrumadora mayoría de las leyes, sin embargo, está dirigida al individuo. De tal modo, el judaísmo señala que cada tiene una responsabilidad personal ineludible pero el logro del bienestar común y en la conducta moral y ética dentro del marco de la sociedad.</p>
<p>Esta noción de la responsabilidad individual es consecuente con el relato bíblico de la creación del hombre. En <em>Bereshit</em>, Dios crea un solo hombre y una sola mujer, ellos son la suma total de la sociedad humana y quienes perciben la totalidad del universo. Por lo tanto, según nuestros <em>jajamim</em>, debemos considerar que la existencia y el futuro del mundo dependen de las acciones individuales de cada uno de nosotros. Tal vez ésta sea la enseñanza primordial del judaísmo, a excepción de nuestra concepción de la existencia de un solo Dios. La enseñanza básica es la responsabilidad individual en el ejercicio del libre albedrío y, simultáneamente, el de la santidad de la vida individual. En el judaísmo no se puede exponer una sola vida humana en beneficio de muchos. Cada ser humano tiene un valor espiritual infinito y por lo tanto dos vidas no valen más que una sola vida.</p>
<p><em>         Moshé</em> tarda cuarenta días y cuarenta noches en el Monte Sinaí para recibir la <em>Torá</em> con sus detalladas explicaciones. El pueblo se inquieta por la tardanza de <em>Moshé</em> e insta para que se le construya una deidad visible y palpable, que se traduce en el <em>éguel hazahav</em>, un becerro de oro. Este hecho es detallado en capítulos posteriores. Pero a raíz de esta rebelión, a escasos días de la revelación Divina, viene una concesión. Dios decide la construcción de un templo, de un tabernáculo portátil el que será simbólicamente. Su habitación durante la travesía por el desierto y permitirá visualizar de manera material el contenido espiritual que se deseaba transmitir. Siglos más tarde, el rey <em>Shelomó </em>construirá el primer <em>Beit HaMikdash</em> que es un Templo para el servicio de Dios sobre el mismo monte en el cual <em>Avraham</em> demostró su disposición a ofrecer como un sacrificio a su único hijo <em>Yitsjak</em>.</p>
<p>Para los efectos de la construcción de este tabernáculo que se denomina <em>Mishkán</em> en nuestro texto, Dios instruye a <em>Moshé </em>para que solicite la contribución de los materiales requeridos. Se necesitaba oro, plata y cobre; lana azul y roja; tintes y pieles de animales; maderas y aceites; especies y piedras preciosas. Desde los días del nacimiento de nuestro pueblo en adelante, la noción de contribución, <em>terumá</em> en el texto de la <em>Torá</em>, formará parte de la vida cotidiana comunitaria judía.</p>
<p>La noción de caridad es ajena al vocabulario judío. La palabra <em>tsedaká</em> que usualmente utilizamos para traducir el concepto de caridad, proviene de la raíz <em>tsédek </em>que significa justicia. En nuestra concepción, es “justo” compartir con los menos afortunados. La <em>tsedaká</em> es obligatoria y no voluntaria. La ayuda al prójimo y el compartir la abundancia no están basados en el concepto de “amor”, sino en la obligatoriedad que exige la noción de justicia. El mundo está basado sobre tres pilares, dicen nuestros <em>jajamim</em>, y <em>tsedaká</em> es uno de ellos.</p>
<p>En realidad, la vida social, religiosa, cultural y educativa de la comunidad judía contiene el factor de <em>tsedaká</em> como un ingrediente esencial. Las estructuras sociales de las comunidades judías de la Edad Media hasta los albores de la segunda guerra mundial hacían especial énfasis en la ayuda a los pobres y a los necesitados. Existían grupos que se ocupaban de proveer de dote a las jóvenes que carecían de posibilidades, de extender créditos y préstamos sin intereses a las personas de escasos recursos económicos. Los fondos para el funcionamiento de todos estos grupos provenían de los aportes de los miembros de las comunidades. Podrían documentarse fácilmente las bases de <em>tsedaká</em> de nuestra propia comunidad en Caracas, y en forma similar, la de comunidades judías en diferentes partes del mundo.</p>
<p>La palabra <em>terumá</em> que identifica a nuestra lectura semanal proviene de la raíz que significa elevación. Contribuir a una causa sagrada y justa es, por lo tanto, una manera de ascender, de escalar personalmente, porque uno transciende sus necesidades inmediatas y se enriquece espiritualmente al atender las solicitudes del prójimo. El poder dar es muy superior al tener que recibir.</p>
<p>El <em>Mishkán</em> contenía una serie de elementos que luego formarían parte de la estructura del <em>Beit HaMikdash</em>, que es el Templo de Jerusalem. Hay planos y detalles específicos para la elaboración de los utensilios y objetos que albergaba este <em>Mishkán</em>. Había un <em>arón</em>, el arca de madera, recubierto por una lámina de oro, que contenía las piedras sobre las cuales estaban grabados los Diez Mandamientos. La cubierta de esta arca, <em>kapóret</em> en hebreo, era de oro macizo y tenía la efigie de dos <em>keruvim</em> en sus extremos. (Según nuestros <em>jajamim</em> estos <em>keruvim</em> tenían la apariencia de dos bebés). Sobre una mesa de madera, <em>shulján</em>, recubierta con una lámina de oro, se colocaba el <em>léjem hapanim</em>, los panes siempre presentes. Una <em>menorá</em>, una lámpara confeccionada de un trozo de oro martillado, de siete brazos, uno de los cuales siempre permanecía encendido, completaba una parte esencial del <em>Mishkán</em>. Además de los postes y de las telas que formaban la estructura exterior, se construyó un <em>mizbéaj</em>, un altar de madera para ofrecer los sacrificios indicados. En cada uno de estos renglones se señalan las medidas exactas para su construcción y elaboración.</p>
<p>Nuestras sinagogas están construidas siguiendo el plano esencial del <em>Mishkán</em>. El <em>arón hakódesh</em> o <em>hejal </em>contiene los rollos de la <em>Torá </em>(en la ausencia de las dos piedras originales con los Diez Mandamientos que de todas maneras no podrían estar presentes simultáneamente en todas las sinagogas). El <em>ner tamid</em>, una luz que siempre permanece encendida, recuerda la luz eterna de un brazo de la <em>menorá</em>, cuya réplica está presente en nuestra sinagoga. La mesa desde la cual se dirigen los rezos, ocupa el lugar del <em>shulján</em> de los panes.</p>
<p>En la sinagoga de la Unión Israelita de Caracas se escogieron deliberadamente ciertos materiales para su terminación. El arquitecto y escultor Harry Abend seleccionó el acero inoxidable y el bronce para hacer alusión a la <em>terumá</em>, a la contribución de oro, plata y cobre que se solicitó a nuestros antepasados según el texto de nuestra lectura semanal. La cúpula de la sinagoga está revestida de elementos que simbolizan las “nubes” que señalaron el camino para la travesía del desierto. Los emblemas de las doce tribus ubicadas en el entorno de esta cúpula son una manifestación de la unidad esencial entre <em>ashkenazim </em>y <em>sefaradim</em>, entre los que provienen de Polonia y los que llegaron de Marruecos, porque todos somos los descendientes de <em>Yaacov</em>, el padre de aquellos que encabezaron y dieron nombre a las doce tribus.</p>
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