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	<title>Rabino Pynchas BrenerShoftim &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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		<title>CORTES DE JUSTICIA</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Sep 2019 20:11:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Shoftim]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá SHOFTIM. Una de las bases de la legislación de la Torá es la justicia. Tsédek tsédek tirdof, “abundante justicia perseguirás”, sentencia el texto bíblico. La repetición de la palabra Tsédek que subraya el concepto de justicia y en hebreo significa “mucha justicia”. Esta repetición da pie al comentario de los Jajamim, Tsédek betsédek tirdof, la justicia [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá SHOFTIM</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/cortes-de-justicia-2/"></a><p>Una de las bases de la legislación de la Torá es la justicia. Tsédek tsédek tirdof, “abundante justicia perseguirás”, sentencia el texto bíblico. La repetición de la palabra Tsédek que subraya el concepto de justicia y en hebreo significa “mucha justicia”. Esta repetición da pie al comentario de los Jajamim, Tsédek betsédek tirdof, la justicia debe ser obtenida a través de métodos justos. No se puede alegar que el fin justifica los medios, porque cada etapa de un proceso también puede ser considerado como un fin.</p>
<p>La democracia no puede valerse de la metodología de la tiranía.</p>
<p>Las sociedades modernas exigen una justicia con velocidad. De poca utilidad es aquella justicia que demora meses y años para emitir un veredicto y en el ínterin mantiene en suspenso –incluso bajo custodia preventiva– al acusado. Por ello, el ideal de la justicia debe estar acompañado con una reglamentación para su implementación.</p>
<p>Está claro que para que impere la justicia es necesario establecer un número significativo de cortes que puedan atender los casos que se presenten con la indispensable fluidez. Siguiendo el instructivo bíblico, Rambam especifica que primero se debía establecer en el Beit HaMikdash, la Corte Suprema, el Sanhedrín de setenta y un jueces y dos cortes adicionales integradas por veintitrés magistrados cada una de ellas: la primera en la entrada al patio del Templo y la segunda a la entrada del monte sobre el cual estaba construido el Beit HaMikdash. Además, era necesario establecer una corte de veintitrés magistrados, el Sanhedrín Ketaná, en cada ciudad con una población no menor de ciento veinte almas. Las ciudades que tenían una población menor a las ciento veinte personas gozaban de un tribunal de tres magistrados.</p>
<p>Los casos en los cuales existía la posibilidad de aplicar la pena de muerte tenían que ser juzgados por una corte integrada por veintitrés magistrados. Pero la Mishná advierte que los casos en los cuales se sentenciaba la muerte no existían. Incluso un Beit Din, una corte que sentencia cada siete años la pena de muerte –y de acuerdo con una segunda opinión, da un fallo de muerte una vez en setenta años– puede ser considerada como una corte asesina.</p>
<p>El gran número de jueces que operaban en la tierra de Israel –número que está muy por encima de lo que se estila en la actualidad en el mundo occidental– aseguraba que todo litigio recibiera una atención inmediata. Porque tal como lo señaláramos, la justicia que es lenta en efecto se convierte en injusticia.<br />
De acuerdo a Rambam, no le está permitido al juez recibir una remuneración por impartir justicia. Sin embargo, si el juez solicita que se nombre y remunere a una persona que pueda cumplir con su trabajo habitual para liberarlo de su tarea cotidiana, este arreglo es permitido. De manera similar, si el juez solicita que se le remunere por el tiempo que tiene que dedicar al asunto del juicio en montos iguales de ambas partes del litigio –hecho que, a su vez, le impide cumplir con su dedicación normal–, esta solicitud también es permisible.</p>
<p>Pinchas Hayman señala que la razón por la cual se exigía un número tan elevado de jueces –que en el caso de una ciudad pequeña implicaba que cada quinta persona fuera nombrada como juez– se debía al hecho de que en la tradición judía muchísimos asuntos eran adjudicados por este sistema legal. La idea era que la justicia imperara en todos los aspectos de la vida de la persona. Porque donde no impera la justicia, el engaño y la corrupción se convierten en el orden del día de la sociedad.</p>
<p>El sistema de justicia que la Torá ordena no contempla interventores y abogados. Los jueces eran los responsables de las averiguaciones y la defensa de las partes. Cuando escuchaban a los litigantes, no debían permitir que una parte permaneciera de pie mientras la otra estaba sentada. No se podía ofrecer un lapso mayor de tiempo a uno de los litigantes para presentar su caso. Ninguna de las partes debía sentirse menospreciada, porque la presentación de sus argumentos podría verse afectada por percibir cualquier ápice de discriminación.</p>
<p>La ubicación del Gran Sanhedrín en una Cámara del Beit HaMikdash permitía que el pueblo presenciara sus actividades, especialmente en la época de los Shalosh Regalim: las festividades de Pésaj, Shavuot y Sucot cuando se cumplía el peregrinaje a Yerushaláyim. Porque la corte no sólo administraba justicia: en realidad era de manera simultánea una gran academia superior del estudio de la Torá.</p>
<p>Ante la inminencia de la destrucción de Yerushaláyim y el Beit HaMikdash perpetrada por las legiones de Tito, Rabí Yojanán ben Zakai solicitó que se permitiera el traslado del Sanhedrín a la ciudad de Yavne, donde se instaló una gran academia de estudio.</p>
<p>Esta actitud fue criticada por algunos como un acto de cobardía y sumisión al imperio romano, pero la historia justifica la acción porque mientras ciudades y edificaciones pueden ser destruidas, el conocimiento y el estudio permanecen como baluartes que pueden mantener viva la tradición y constituyen el elemento indispensable para asegurar la continuidad social y espiritual de un pueblo con claridad de los ideales que debe aspirar.</p>
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		<title>CORTES DE JUSTICIA</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Aug 2018 14:25:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
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				<description><![CDATA[Parashá Shofetim. Una de las bases de la legislación de la Torá es la justicia. Tsédek tsédek tirdof, “abundante justicia perseguirás”, sentencia el texto bíblico. La repetición de la palabra Tsédek que subraya el concepto de justicia y en hebreo significa “mucha justicia”. Esta repetición da pie al comentario de los Jajamim, Tsédek betsédek, la justicia debe ser obtenida a través [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá Shofetim</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/cortes-de-justicia/"></a><p class="p1"><span class="s1">Una de las bases de la legislación de la Torá es la justicia. Tsédek </span><span class="s1">tsédek tirdof, “abundante justicia perseguirás”, sentencia </span><span class="s1">el texto bíblico. La repetición de la palabra Tsédek que </span><span class="s1">subraya el concepto de justicia y en hebreo significa “mucha </span><span class="s1">justicia”. Esta repetición da pie al comentario de los Jajamim,</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Tsédek betsédek, la justicia debe ser obtenida a través de </span><span class="s1">métodos justos. No se puede alegar que el fin justifica los </span><span class="s1">medios, porque cada etapa de un proceso también puede ser </span><span class="s1">considerado como un fin. La democracia no puede valerse </span><span class="s1">de la metodología de la tiranía.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Las sociedades modernas exigen una justicia con velocidad. </span><span class="s1">De poca utilidad es aquella justicia que demora meses </span><span class="s1">y años para emitir un veredicto y en el ínterin mantiene en </span><span class="s1">suspenso –incluso bajo custodia preventiva– al acusado. Por </span><span class="s1">ello, el ideal de la justicia debe estar acompañado con una </span><span class="s1">reglamentación para su implementación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Está claro que para que impere la justicia es necesario </span><span class="s1">establecer un número significativo de cortes que puedan </span><span class="s1">atender los casos que se presenten con la indispensable fluidez.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Siguiendo el instructivo bíblico, Rambam especifica </span><span class="s1">que primero se debía establecer en el Beit HaMikdash, la </span><span class="s1">Corte Suprema, el Sanhedrín de setenta y un jueces y dos </span><span class="s1">cortes adicionales integradas por veintitrés magistrados </span><span class="s1">cada una de ellas: la primera en la entrada al patio del Templo </span><span class="s1">y la segunda a la entrada del monte sobre el cual estaba </span><span class="s1">construido el Beit HaMikdash. Además, era necesario establecer </span><span class="s1">una corte de veintitrés magistrados, el Sanhedrín </span><span class="s1">Ketaná, en cada ciudad con una población no menor de </span><span class="s1">ciento veinte almas. Las ciudades que tenían una población </span><span class="s1">menor a las ciento veinte personas también gozaban de un </span><span class="s1">tribunal de tres magistrados.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los casos en los cuales existía la posibilidad de aplicar la </span><span class="s1">pena de muerte tenían que ser juzgados por una corte integrada </span><span class="s1">por veintitrés magistrados. Pero la Mishná advierte </span><span class="s1">que los casos en los cuales se sentenciaba la muerte no existían. </span><span class="s1">Incluso un Beit Din, una corte que sentencia cada siete </span><span class="s1">años la pena de muerte –y que, de acuerdo con una </span><span class="s1">segunda opinión, da un fallo de muerte una vez en setenta </span><span class="s1">años– puede ser considerada como una corte asesina.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El gran número de jueces que operaban en la tierra de</span><span class="s1">Israel –número que está muy por encima de lo que se estila</span><span class="s1">en la actualidad en el mundo occidental– aseguraba que</span><span class="s1">todo litigio recibiera una atención inmediata. Porque tal</span><span class="s1">como lo señaláramos, la justicia que es lenta en efecto se</span><span class="s1">convierte en una gran injusticia.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De acuerdo con Rambam, no le está permitido al juez</span><span class="s1">recibir una remuneración por impartir justicia. Sin embargo,</span><span class="s1">si el juez solicita que se nombre y remunere a una persona</span><span class="s1">que pueda cumplir con su trabajo habitual para liberarlo</span><span class="s1">de su tarea cotidiana, este arreglo es permitido. De manera</span><span class="s1">similar, si el juez solicita que se le remunere por el tiempo</span><span class="s1">que tiene que dedicar al asunto del juicio en montos iguales</span><span class="s1">de ambas partes del litigio –hecho que, a su vez, le impide</span><span class="s1">cumplir con su dedicación normal–, esta solicitud también</span><span class="s1">es permisible.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Pinchas Hayman señala que la razón por la cual se exigía</span><span class="s1">un número tan elevado de jueces –que en el caso de una ciudad </span><span class="s1">pequeña implicaba que cada quinta persona fuera nombrada </span><span class="s1">como juez– se debía al hecho de que en la tradición </span><span class="s1">judía muchísimos asuntos eran adjudicados por este sistema </span><span class="s1">legal. La idea era que la justicia imperara en todos los </span><span class="s1">aspectos de la vida de la persona. Porque donde no impera la </span><span class="s1">justicia, el engaño y la corrupción se convierten en el orden </span><span class="s1">del día de la sociedad.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El sistema de justicia que la Torá ordena no contempla </span><span class="s1">interventores y abogados. Los jueces eran los responsables </span><span class="s1">de las averiguaciones y la defensa de las partes. Cuando escuchaban </span><span class="s1">a los litigantes, no debían permitir que una parte </span><span class="s1">permaneciera de pie mientras la otra estaba sentada. No se </span><span class="s1">podía ofrecer un lapso mayor de tiempo a uno de los litigantes </span><span class="s1">para presentar su caso. Ninguna de las partes debía </span><span class="s1">sentirse menospreciada, porque la presentación de sus argumentos </span><span class="s1">podría verse afectada por percibir cualquier ápice de </span><span class="s1">discriminación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La ubicación del Gran Sanhedrín en una Cámara del </span><span class="s1">Beit HaMikdash permitía que el pueblo presenciara sus actividades, </span><span class="s1">especialmente en la época de los Shalosh Regalim: </span><span class="s1">las festividades de Pésaj, Shavuot y Sucot cuando se cumplía </span><span class="s1">el peregrinaje a Yerushaláyim. Porque la corte no sólo administraba </span><span class="s1">justicia: en realidad era de manera simultánea una </span><span class="s1">gran academia superior del estudio de la Torá.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Ante la inminencia de la destrucción de Yerushaláyim y </span><span class="s1">el Beit HaMikdash perpetrada por las legiones de Tito, Rabí </span><span class="s1">Yojanán ben Zakai solicitó que se permitiera el traslado del </span><span class="s1">Sanhedrín a la ciudad de Yavne, donde se instaló una gran </span><span class="s1">academia de estudio. Esta actitud fue criticada por algunos </span><span class="s1">como un acto de cobardía y sumisión al imperio romano, </span><span class="s1">pero la historia justifica la acción porque ciudades y </span><span class="s1">edificaciones pueden ser destruidas, más el conocimiento y </span><span class="s1">el estudio son los baluartes que pueden sostener el ánimo y </span><span class="s1">constituyen el elemento indispensable para asegurar la continuidad </span><span class="s1">de un pueblo y un ideal en el futuro.</span></p>
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		<title>JUSTICIA A TRAVÉS DEL MÉTODO JUSTO</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Aug 2017 17:33:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Shoftim]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá SHOFETIM. Estos capítulos se leen unas semanas antes de los Yamim Noraim, fecha durante la cual imploraremos la Justicia Divina, mejor dicho, la piedad y misericordia del Creador, para ser inscritos en el Libro de la Vida. Uno de los nombres de Rosh HaShaná es Yom HaDín, Día del Juicio; por ello, también es una época apropiada para reflexionar acerca de [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá SHOFETIM</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/justicia-a-traves-del-metodo-justo/"></a><p class="p1"><span class="s1">Estos capítulos se leen unas semanas antes de los Yamim Noraim, </span><span class="s1">fecha durante la cual imploraremos la Justicia Divina, </span><span class="s1">mejor dicho, la piedad y misericordia del Creador, para ser </span><span class="s1">inscritos en el Libro de la Vida. Uno de los nombres de Rosh </span><span class="s1">HaShaná es Yom HaDín, Día del Juicio; por ello, también es </span><span class="s1">una época apropiada para reflexionar acerca de la justicia </span><span class="s1">humana, el tema de Shofetim, texto que impone la selección </span><span class="s1">de jueces y alguaciles –en los portales de todas las ciudades– </span><span class="s1">para dispensar justicia, porque en su ausencia, la convivencia </span><span class="s1">entre los seres humanos es imposible.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Mi colega Jacob Schacter destaca que Álef, la primera </span><span class="s1">letra del mes de Elul que antecede a Rosh HaShaná, trae a </span><span class="s1">colación el versículo de la Meguilá: Ish lere’ehu umatanot </span><span class="s1">laevyonim, “cada persona debe ser solidaria con su amigo y </span><span class="s1">obsequiar a los pobres”. En lo personal tenemos la obligación </span><span class="s1">de velar por el bienestar del prójimo, de la persona más </span><span class="s1">cercana y dar preferencia a los pobres del mismo poblado </span><span class="s1">antes de atender a otros necesitados.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El Shofet, en cambio, no puede dar preferencia a persona </span><span class="s1">alguna, su obligación primaria es con la justicia, que no </span><span class="s1">puede estar sujeta a amistades o vínculos familiares. Incluso </span><span class="s1">cuando uno tiene mayor carencia material que el otro litigante, </span><span class="s1">el juez no puede inclinar la balanza a favor del más </span><span class="s1">pobre si la justicia del caso exige un fallo diferente.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una enseñanza similar se desprende de la enumeración </span><span class="s1">de las aves que no están permitidas. La Torá incluye a la Jasidá, </span><span class="s1">ave que muchos identifican con la cigüe.a. El Talmud </span><span class="s1">cuestiona: ¿por qué le da ese nombre la Torá, nomenclatura </span><span class="s1">que significa “piadosa”? La respuesta es porque comparte la </span><span class="s1">comida con su amiga. Si eso es así, ¿por qué se prohíbe </span><span class="s1">comerla? Porque de acuerdo con Rambam, una de las razones </span><span class="s1">por la cual la Torá prohíbe ingerir ciertos animales es por </span><span class="s1">su característica de crueldad: al comer su carne podríamos </span><span class="s1">contagiarnos de su ferocidad. Vemos, sin embargo, que la </span><span class="s1">carne de la Jasidá está prohibida no obstante su probada </span><span class="s1">bondad, ya que comparte la comida con su compañera.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Tal vez la razón de la prohibición de no comer la Jasidá </span><span class="s1">se deba efectivamente al hecho de que comparte la comida </span><span class="s1">solamente con su amiga, mientras que la Torá quería recalcar </span><span class="s1">que se debe atender a quien tenga hambre, al necesitado, </span><span class="s1">sin tomar en cuenta el factor de la camaradería. En este sentido, </span><span class="s1">el Shofet no puede preferir o atender las necesidades de </span><span class="s1">sus amigos o conocidos con mayor esmero o preferencia, </span><span class="s1">todos debemos ser iguales ante la ley de la Torá.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En el caso de que un Beit Din, una corte, tuviera una </span><span class="s1">duda acerca de la ley, el asunto tendría pasar a una corte </span><span class="s1">superior hasta llegar el mismo Sanhedrín. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Uno de los propósitos </span><span class="s1">de este instructivo es que “las disputas no se incrementen </span><span class="s1">dentro de Israel”, de acuerdo con el Talmud. Porque </span><span class="s1">incluso el Sanhedrín resolvía las cuestiones por unanimidad </span><span class="s1">o por el voto de una mayoría; por ello, toda corte constaba </span><span class="s1">de un número impar de jueces. La decisión tomada se convertía </span><span class="s1">entonces en Halajá, la ley de la nación judía. Las diferencias </span><span class="s1">de opinión se resolvían según la opinión de la </span><span class="s1">mayoría, porque la Torá es el encuentro entre la Palabra de </span><span class="s1">Dios y su interpretación de acuerdo con las normas que ella </span><span class="s1">mismo dispuso, Al pi harov: de acuerdo con la opinión de la </span><span class="s1">mayoría de los jajamim.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Muchas sociedades no desarrollan su potencial porque </span><span class="s1">la justicia no impera en su medio. El soborno y el tráfico de </span><span class="s1">influencias suelen ser las vías preferidas en estos sistemas. La </span><span class="s1">Torá advierte que el soborno es perverso y nadie es inmune </span><span class="s1">a su vil influencia, enceguece incluso a los sabios y eruditos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Más aún, la justicia no puede valerse de métodos que no </span><span class="s1">son cónsonos con las virtudes que pregona. Reza el versículo: </span><span class="s1">Tsédek tsédek tirdof, “Justicia justicia perseguirás”. La </span><span class="s1">repetición de la palabra Tsédek sirve para enfatizar la importancia </span><span class="s1">suprema de esta virtud para la sociedad. Algunos exégetas </span><span class="s1">sugieren, en cambio, que la repetición de la palabra </span><span class="s1">debe ser entendida como una admonición para que la justicia </span><span class="s1">se consiga a través de métodos que sean justos. No se </span><span class="s1">puede invocar la violencia y el embuste para arribar a una </span><span class="s1">solución justa, porque cada paso, aunque sea considerado </span><span class="s1">intermedio, también puede ser concebido como una meta </span><span class="s1">por sí mismo.</span></p>
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		<title>Los peldaños de la justicia</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Aug 2015 18:19:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Parashá de la semana]]></category>
		<category><![CDATA[Shoftim]]></category>
		<category><![CDATA[Torá]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá SHOFTIM - Deuteronomio XVI,18 - XXI,9. La Torá ordena el establecimiento de un sistema de administración de justicia para todas las ciudades del país. Nuestro texto exige la ubicación de los shoftim, que son los jueces, en el sháar, que es el portal de la ciudad. Aparentemente este sháar no era un simple portón, sino un lugar específico donde se ubicaba [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá SHOFTIM - Deuteronomio XVI,18 - XXI,9</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/los-peldanos-de-la-justicia/"></a><p>La <em>Torá</em> ordena el establecimiento de un sistema de administración de justicia para todas las ciudades del país. Nuestro texto exige la ubicación de los <em>shoftim</em>, que son los jueces, en el <em>sháar</em>, que es el portal de la ciudad. Aparentemente este <em>sháar</em> no era un simple portón, sino un lugar específico donde se ubicaba un conjunto de entidades comunitarias que ejercían funciones diversas. Entre las funciones que se cumplen en el <em>sháar</em> se incluye la administración de la justicia. (En el libro bíblico <em>Rut</em>, leemos que <em>Bóaz</em>, el pariente rico de la familia del difunto esposo de <em>Rut</em>, se dirige al <em>sháar</em>, o sea a las autoridades religiosas que se encuentran en ese lugar) para reclamar su derecho a esposarla.</p>
<p>El concepto de justicia es un factor esencial de la enseñanza bíblica. Nuestros <em>jajamim</em> en el <em>Talmud </em>se hacen eco de la importancia fundamental de esta idea, al afirmar que el mundo está anclado sobre tres pilares. La justicia es uno de ellos. Para algunos, el énfasis sobre la justicia supone una característica de severidad o de carencia de sentimiento del amor, señalando que el judaísmo es intransigente e inflexible. Los que hemos vivido en las democracias nacientes donde la justicia no constituye aún un poder enteramente independiente de los otros intereses políticos de la sociedad, sabemos lo comprometidos que pueden ser los fallos y las decisiones. ¿Es que puede haber justicia cuando la igualdad ante la ley, no existe?</p>
<p>Dentro de los cargos directivos numerosas comunidades judías se incluye una comisión de arbitraje que sirve para limar o resolver las divergencias entre sus miembros. Isaac Bashevis Singer se refiere a diversos individuos que acudían al <em>Beit Din shtíbel</em>, la habitación de la casa de su padre, Rabino en Varsovia, que se utilizaba para atender las demandas y quejas de los litigantes. Durante siglos, en aldeas y ciudades los hogares de los Rabinos servían de cortes de justicia.</p>
<p>El bíblico rey <em>Shelomó</em> que se destaca por su aguda inteligencia, es el prototipo del árbitro y del juez que busca la solución justa en situaciones de conflicto. Recordamos la sagacidad de <em>Shelomó</em> en el caso de un recién nacido al que dos madres reclamaban como suyo.</p>
<p>Según el <em>Yalkut Shimoní</em>, uno de los textos pertenecientes al <em>midrash </em>que recopila comentarios sobre las escrituras sagradas, había seis peldaños frente al trono del rey <em>Shelomó</em>. Cuando <em>Shelomó</em> comenzaba su ascenso al trono, se anunciaba en cada uno de los peldaños una de las ordenanzas de nuestro texto.</p>
<p>Al primer escalón correspondía <em>lo taté mishpat</em>, que quiere decir, no torcerás el juicio. Según el <em>Talmud</em>, las falsedades y las medias verdades alejan y exilian la Presencia Divina de entre nosotros. Una de las características del Ser Supremo es la verdad, tal como lo afirma nuestra tradición al declarar, <em>jotamó shel Hakadosh Baruj Hu emet</em>, que significa que el sello de Dios es la verdad. Hay quienes observan que el sello se aplica de una sola vez. Un sello no requiere de un proceso, tal como la escritura o la palabra que tiene un comienzo y un desarrollo en el tiempo, para llegar a su término. Un sello se coloca de una sola vez sobre el papel. Igualmente ocurre con la verdad. Tiene que ser total e inmediata. No existen verdades a medias, que se van revelándose a medida que el tiempo va pasando.</p>
<p>Al subir el segundo peldaño, <em>Shelomó</em> escuchaba la admonición, <em>lo takir panim</em>, que quiere decir, no harás excepciones entre las personas. Todos tienen que ser iguales ante la ley y ante los jueces. Nuestro folklore cuenta que en una ocasión una mujer le dijo a su marido que iba a llevar a la sirvienta ante el rabino porque sospechaba que estaba robando, el esposo respondió que la acompañaría. La esposa adujo que no hacía falta porque ella sabía defenderse sola; el esposo le respondió que su propósito más bien era proteger a la sirvienta, que podría sentirse intimidada ante la presencia del Rabino. Se da testimonio de que en la habitación que utilizaba <em>Rabí Shmelke Nickelsburger</em> para sus decisiones en casos de litigios, en la pared estaban colgados un bastón y un bolso. Estos objetos estaban presentes en todo momento, como evidencia palpable de que el incorruptible <em>Rabí </em>estaba dispuesto a abandonar la ciudad en cualquier instante, antes que permitir que los mercaderes del poder, intentaran influir en sus fallos.</p>
<p><em>         Lo tikaj shójad</em>, no admitirás sobornos, era la exhortación en el tercer peldaño. Nuestro texto nos advierte, que ningún juez escapa a las consecuencias del regalo de una de las partes, <em>ki hashójad yeaver einei jajamim</em>, porque el soborno ciega los ojos del sabio. (En el <em>Midrash</em> encontramos el dictamen de un juez que recibe <em>shójad, </em>por lo que antes de morir, encegueció. Con referencia a esta aseveración, se relata una anécdota en la que los habitantes de cierta aldea cuestionaron el <em>midrash</em> porque el juez de la localidad que tenía reputación de actuar en forma dudosa, había ensordecido. Esto contradice nuestro <em>midrash</em> que afirma que el resultado del comportamiento en cuestión es la ceguera, en base al texto bíblico que señala que el soborno ciega los ojos del sabio. Se resolvió la contradicción señalando que nuestro juez no había recibido <em>shójad</em>; tan sólo se lo habrían prometido). El <em>Talmud</em> sugiere que el vocablo <em>shójad</em> proviene de la raíz <em>jad</em>, que quiere decir afilado, con lo cual se insinúa que el <em>shójad </em>resulta cortante y lacerante tanto para quien lo ofrece como para quien lo recibe.</p>
<p>El ascenso al cuarto peldaño correspondía a la proclamación de <em>lo titá lejá asherá</em>, que significa, no plantarás (en relación a la idolatría) árbol alguno (junto al altar). Según el tratado del <em>Sanhedrín</em>, que es el volumen del <em>Talmud</em> de donde provienen nuestras citas anteriores, la elección de un juez que no está preparado para desempeñar su función, equivale a fomentar la idolatría en la comunidad. En la visión de nuestros <em>jajamim,</em> la idolatría se identifica con la arbitrariedad y el azar. La <em>Torá</em> en cambio, es la voluntad manifiesta de Dios, es inmutable, no depende de caprichos y no permite la ignorancia. Todo fallo tiene que estar basado en reglas claras y transparentes. La presentación de argumentos contundentes, basados en la <em>halajá</em>, puede dar lugar a la revisión de cualquier decisión anterior.</p>
<p><em>         Veló takim lejá matzevá</em>, “y no te erigirás estatuas (o monumentos)”, es la exhortación del quinto escalón. Tal vez la moraleja que el juez no puede abstraerse de las condiciones reinantes en la sociedad que lo circunda y ubicarse por encima o fuera de su entorno. Para poder comprender de que trata el litigio, es necesario identificarse y vivir la realidad de su tiempo. En el momento de la adoración del <em>éguel hazahav</em>, el becerro de oro, Dios le sugiere a <em>Moshé </em>que desde las alturas del Monte Sinaí no puede apreciar la situación real del pueblo hebreo. Dios le ordena, <em>lej reid</em>, “vete y desciende,” porque únicamente conociendo y viviendo en medio de la situación, podrá, entonces, <em>Moshé </em>decidir que acción a tomar.</p>
<p>En el sexto y último peldaño se anunciaba, <em>lo tizbaj laShem Eloheja&#8230; kol davar ra</em>, que quiere decir, no sacrificarás al Eterno tu Dios&#8230; cualquier cosa mala (defectuosa). Esto constituye un llamado de atención para recordar que en la tradición judía el fin no justifica los medios. El fallo no puede ser utilizado para aliviar sufrimientos y dolencias, ni para corregir otros males de la sociedad. Todo juicio tiene que ser enteramente justo y correcto para las partes involucradas.</p>
<p>Nuestros capítulos enumeran diferentes leyes adicionales que son necesarias para regular las relaciones entre los miembros de la comunidad. Aunque la compasión, la comprensión y la sensibilidad ante los males que afligen al prójimo son cualidades morales de primer calibre, la justicia y la equidad no tienen parangón en el ordenamiento y en la jerarquía de los imperativos que son esenciales para la convivencia, la armonía y el desarrollo material y espiritual de toda sociedad.</p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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