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	<title>Rabino Pynchas BrenerSHEMINÍ &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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	<description>Conectándote al Judaismo</description>
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		<title>El pecado, el perdón y la pureza ritual</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2020 20:22:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[SHEMINÍ]]></category>
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				<description><![CDATA[SHEMINÍ. Moshé había procedido a la consagración de los kohanim y en el octavo día, sheminí, que corresponde al día de la erección del Mishkán en el desierto, se le dieron las instrucciones a Aharón para que hiciera la ofrenda de un becerro. Según nuestros jajamim este becerro era simbólico, porque se demostraba de tal manera [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">SHEMINÍ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-pecado-el-perdon-y-la-pureza-ritual-2/"></a><p class="p1"><span class="s1"><i>Moshé</i> había procedido a la consagración de los <i>kohanim</i> y en el octavo día, <i>sheminí</i>, que corresponde al día de la erección del <i>Mishkán</i> en el desierto, se le dieron las instrucciones a <i>Aharón</i> para que hiciera la ofrenda de un becerro. Según nuestros <i>jajamim</i> este becerro era simbólico, porque se demostraba de tal manera que el pecado del <i>éguel hazahav</i>, el “becerro de oro”, en el que <i>Aharón</i> había tenido una participación importante, quedaba expiado y perdonado. <i>Moshé</i> tuvo, en un principio que decirle a <i>Aharón, kerav el hamizbéaj</i> acércate al altar, porque su hermano no se sentía seguro de sí mismo, después del mencionado episodio. <i>Aharón</i>, en el momento del sacrificio, tiene que pedir perdón por sus propios errores primero, y luego pedir el perdón por los pecados de todo el pueblo. No es cuestión de cortesía. Porque, únicamente una persona de integridad y de conducta intachables, puede interceder por otros. Por lo tanto, para poder pedir perdón por el pueblo, <i>Aharón</i> debe enfrentar, primero, su propia situación y obtener la dispensa por sus acciones.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> En el judaísmo, la obtención del perdón es un proceso que requiere varias etapas. Ante todo es indispensable <i>hakarat hajet</i>, el reconocimiento y la admisión de haber errado. Porque uno tiene que llegar a admitir que ha pecado para poder cumplir con su propósito de enmienda y emprender un nuevo camino. La segunda etapa consiste en el arrepentimiento y el recogimiento sinceros por la falta cometida. El tercer y último paso es la firme determinación de no volver a cometer el mismo error en el futuro. La fórmula para la obtención del perdón es aparentemente simple y directa. Sin embargo, cada uno de los pasos enumerados está acompañado de angustia y necesita coraje. En el proceso de reconocer las faltas que cometemos es necesaria una apreciación objetiva y la confrontación honesta de las debilidades que nos caracterizan. Pero al mismo tiempo se activan en nuestro ser numerosos mecanismos emocionales que sirven para protegernos de las molestias y del dolor, tratan de racionalizar y justificar nuestras acciones impidiendo así que se produzca un genuino auto análisis.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El episodio de la trágica muerte de <i>Nadav </i>y <i>Avihú</i>, hijos de <i>Aharón</i>, es uno de los temas importantes de nuestra lectura. La <i>Torá</i> relata que estos <i>kohanim</i> se acercaron a Dios con su ofrenda, pero con un “fuego extraño” que no había sido ordenado y que fueron muertos en el acto. ¿Cuál es el significado de la expresión “fuego extraño”? Algunos expositores sugieren que <i>Nadav</i> y <i>Avihú</i> debían haber esperado a que el fuego descendiera del cielo para consumar su sacrificio y por no hacerlo así, perecieron. <i>Rabí Eliézer</i> sostiene que su falta consistió en que pretendieron explicar la ley y su aplicación en presencia de <i>Moshé</i>, el gran maestro del pueblo. Un<span class="Apple-converted-space">  </span>discípulo, no debería intentar dilucidar un texto o responder<span class="Apple-converted-space">  </span>una pregunta, sí su maestro y mentor se encuentra en el mismo lugar. <i>Rabí Yishmael</i> sugiere que <i>Nadav</i> y <i>Avihú</i> estaban ebrios en el momento del sacrificio, basándose probablemente en el hecho que la <i>Torá</i> instruye, a la conclusión del episodio, que todo <i>kohén </i>debe de abstenerse de tomar vino (bebidas alcohólicas) antes de entrar al <i>Mishkán</i>.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Cualquiera que fuese la interpretación de los sucesos, el castigo parece ser demasiado severo en relación a la falta cometida. No obstante, es posible especular, a raíz de este episodio, que el líder religioso tiene responsabilidades cuyo incumplimiento se refleja en castigos ejemplares. Las prerrogativas y los privilegios que el rol de <i>kohén</i> otorgan, están unidos a obligaciones y deberes mayores de que los que el pueblo tiene. Las acciones del <i>kohén</i> tienen eco y resonancia en la comunidad. Por lo tanto, cuando éste comete una falla intencional, el castigo tiende a ser ejemplar y severo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El tema de <i>kashrut</i>, que trata acerca de las comidas permitidas y de los alimentos prohibidos, es el motivo central de algunos<span class="Apple-converted-space">  </span>capítulos. Según el entendimiento de los <i>jajamim</i>, el hombre y la mujer, en un principio, fueron vegetarianos. Después del episodio del diluvio el hombre recibe la dispensa para comer carne. Naturalmente, para comer carne es necesario matar a un animal y entre las leyes que recibe <i>Nóaj</i>, se encuentra una que prohíbe arrancar una extremidad del cuerpo de un animal vivo. Para comer la carne de un animal, dice esta ley, es necesario matar al animal primero.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> En nuestra lectura se especifican los animales cuya carne nos es permitida. En el caso de los cuadrúpedos, estos requieren tener la pezuña partida y ser rumiantes. La <i>Torá</i> menciona tres animales que son rumiantes, pero cuya pezuña no está partida, tal como el camello. El cerdo es el ejemplo contrario citado, porque tiene la pezuña partida, pero no es rumiante. (Recuerdo haberlo leído, pero no puedo ubicar la fuente, que no se ha encontrado ningún animal, además de los que están mencionados en nuestra lectura, que posea únicamente una de las dos características mencionadas. O bien tienen las dos características, la pezuña partida y el ser rumiantes, o carecen de ambas). Pueda que esta ley sea la raíz de la expresión en <i>yídish </i>de mostrar <i>dos jázer físel</i>, que quiere decir mostrar la pata de cerdo. Porque si juzgamos al cerdo, únicamente por sus patas, llegamos a la conclusión que este animal es <i>kasher</i>. El dicho <i>yídish</i> nos alerta para no llegar a conclusiones apresuradas sobre la<span class="Apple-converted-space">  </span>base de evidencias incompletas.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> En la práctica judía, el proceso de <i>kashrut </i>requiere de pasos adicionales para poder ingerir la carne de un animal. El punto esencial es que tenemos que partir de un animal <i>kasher</i> para poder comer su carne después de cumplir con cierto proceso adicional. En el caso de los peces, se requieren aletas y escamas para obtener el calificativo de <i>kasher</i>. En vista de que dado que los crustáceos y los moluscos no poseen estas características, no pueden calificarse de <i>kasher</i>. La <i>Torá</i> enumera una serie de aves que no deben formar parte de nuestra dieta. Son, generalmente, las aves de rapiña. La<span class="Apple-converted-space">  </span><i>halajá</i> señala como <i>kasher</i> a las aves de corral. En el caso de una ave desconocida en un lugar, se requiere una <i>masorá</i>, que es un antecedente tradicional de haber sido ingerida como <i>kasher</i> en algún otro lugar. También están incluidos como <i>kasher</i> una serie de insectos, cuya identificación exacta en la nomenclatura moderna, nos es difícil. Por lo tanto, nos abstenemos totalmente de comer insectos. (Tengo entendido que en ciertas comunidades del Norte de África existía una tradición de comer ciertos insectos que, según la <i>halajá</i> habían sido identificados como permitidos). En las palabras de la <i>Torá</i>, el motivo de las leyes de <i>kashrut</i> está ligado con la noción de santidad. Leemos en <i>Vayikrá </i>(Levítico) XI, 44: “Por cuanto Yo soy el Eterno, vuestro Dios, vosotros os santificaréis, pues Yo soy santo, por lo cual no mancharéis vuestras almas con ninguno de los reptiles que reptan sobre la tierra”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Existe una extensa literatura acerca de las razones para la observancia del <i>kashrut</i>. Los razonamientos con los cuales puede uno identificarse, no siempre son relevantes para otros. Personalmente, considero que el <i>kashrut</i> pertenece a las reglas que estimulan y fortalecen los mecanismos personales para desarrollar una mayor independencia y libertad de acción. Las complejas y minuciosas reglas en este campo no permiten que me convierta en dependiente de la comida o en un glotón. Me alimento para vivir, pero no vivo para comer. La observancia del <i>kashrut</i> me obliga a reflexionar y a ser cuidadoso en el proceso de consumir los alimentos. Después de todo, una criatura de Dios, aunque sea un animal, tuvo que ser sacrificada para que yo pueda alimentarme. (Incidentalmente, en el judaísmo, la caza como deporte está prohibida). No se puede disparar al primer animal que aparezca. Es necesario todo un proceso de preparación (<i>shejitá, bediká, hadajá</i> y <i>melijá</i>. El animal es sacrificado por un <i>shojet</i>, que es especialista en la materia, de acuerdo a un conjunto de reglas religiosas; su carne es puesta en remojo por un tiempo especifico y luego se cubre con sal durante otro lapso, antes de ser consumida) lo que nos hace estar<span class="Apple-converted-space">  </span>conscientes de que un ser vivo ha perdido la vida para saciar nuestra hambre. En últimas cuentas, es un factor adicional que me enseña a ser mesurado en el proceso de satisfacer el hambre, a controlar mis deseos y ser el dueño de mis pasiones, para poder ejercer el libre albedrío y poder tomar las decisiones, independientemente, de apetitos pasajeros. Es el propósito de sacralizar, de espiritualizar aun el acto más rutinario, como es el de comer. Retrasar un poco el placer, la satisfacción del apetito, es un comienzo de vigilancia que va algo más del hedonismo.</span></p>
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		<title>AMOR Y TEMOR</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Mar 2019 15:22:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
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				<description><![CDATA[Parashá SHEMINÍ. En el segundo capítulo de Mishné Torá, Rambam afirma que es una Mitsvá “amar y temer” a Dios. ¿Cuál es el sendero que conduce al amor? Rambam responde que el amor es el resultado de la contemplación y la reflexión acerca de las acciones de Dios, sus numerosas bondades y proezas extraordinarias. La persona que [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá SHEMINÍ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/amor-y-temor/"></a><p class="p1"><span class="s1">En el segundo capítulo de <i>Mishné Torá</i>, <i>Rambam</i> afirma que es una <i>Mitsvá </i>“amar y temer” a Dios. ¿Cuál es el sendero que conduce al amor? <i>Rambam</i> responde que el amor es el resultado de la contemplación y la reflexión acerca de las acciones de Dios, sus numerosas bondades y proezas extraordinarias. La persona que observa todo ello no puede sino tratar de acercarse para conocerlo mejor. Tal como exclamó el rey David en un salmo: <i>Tsam’á nafshí lElohim lEl Jai</i>, “mi alma tiene sed por Dios, el Dios viviente”. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Luego viene una segunda etapa en la cual la persona contrasta la magnificencia de Dios con su propia estatura mínima. Surge entonces el temor, el asombro. Tal como lo expresara el rey <i>David</i>: <i>Ki er’é Shemeja, maasé etsbeoteja, ma enosh ki tizkerenu</i>, “cuando contemplo Tu Nombre, las acciones de Tus ‘dedos’, qué es el hombre para que lo recuerdes”. (En el capítulo anterior, <i>Rambam</i> señala que hay expresiones que atribuyen características humanas a Dios, que son utilizadas solamente con propósitos didácticos, pero que de ninguna manera se refieren a un carácter corpóreo de Dios, el Ser Infinito y único, cuyo Ser no puede ser captado totalmente por el intelecto finito del hombre). </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Durante la última parte de su estadía en Egipto, los hebreos empezaron a amar a Dios porque sintieron la preocupación del Creador por su destino. Dios no permaneció́ indiferente al sufrimiento causado por la esclavitud. Castigó con diez plagas a los egipcios para que permitieran o propiciaran el éxodo. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Al salir de Egipto, cuando las hordas egipcias los perseguían y estaban atrapados entre ellos y el mar, <i>Moshé</i> levantó su vara, por instrucción de Dios, y partió́ las aguas para que el pueblo pudiera escapar. Reza el texto bíblico: <i>Vayar Israel et Hayad haguedolá asher asá beMitsráyim, vayir’ú haam et HaShem vayaaminu beMoshé avdó</i>, “cuando <i>Israel</i> vio la gran mano, lo que hizo con Egipto, el pueblo temió́ a Dios y creyeron en su siervo <i>Moshé</i>”. Después de haber sentido la cercanía del Dios que se identificó con su sufrimiento, presenciaron nuevamente el poder infinito que los continuó protegiendo para que pudieran escapar de sus perseguidores. Del amor pasaron al temor y al asombro, cuan- do presenciaron cómo se partían las aguas del mar para que pudieran escapar de los caballos y las carrozas egipcias que los acosaban. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Tal vez existe una tensión entre estas dos cualidades: amor y temor. Amor implica cercanía, preocupación, identificación con el prójimo. Temor es alejamiento, indefinición ante la actitud del prójimo. Después del pecado del <i>Éguel Hazahav</i>, era necesario un nuevo acercamiento a Dios. El <i>Mishkán </i>significó la presencia de Dios, su cercanía al pueblo. Era una reafirmación del amor entre <i>HaShem</i> y el pueblo hebreo. Aparentemente, ambos sentimientos, amor y temor, son necesarios en la relación del hombre con Dios. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Las plagas que forzaron la realización del éxodo, la partición de las aguas del mar y la revelación en el monte Sinaí́ cambiaron la historia del pueblo, señalando su relación con Dios; la salvación del colectivo, la comunicación con el pueblo. Con la construcción del <i>Mishkán</i>, la relación hombre-Dios adquirió́ un significado personal también. Significó el amor de Dios por cada hebreo, un sentimiento reciproco porque el <i>Korbán</i>, el sacrificio, al igual que el <i>Todá</i>, podía expresar el agradecimiento personal del individuo. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Lamentablemente, <i>Nadav</i> y <i>Avihú</i>, los hijos del <i>Kohén Gadol Aharón</i>, fallecieron en el momento de la inauguración del <i>Mishkán </i>por ofrendar de un “fuego extraño”. Después del todo, estaban actuando en nombre de todo el pueblo y su yerro podía haber causado una gran desgracia para el colectivo. Pero el <i>Mishkán </i>destaca la relación individual, el amor directo entre el hombre y Dios, por ello, sola- mente quienes erraron fueron ajusticiados. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El <i>Mishkán </i>produjo el <i>Beit HaMikdash</i>, y éste a su vez fue el padre de la sinagoga. Aunque la sinagoga requiere de un <i>Minyán </i>para el servicio público religioso, tiene una característica similar al <i>Mishkán</i>: es portátil, se puede reproducir en cada comunidad. En última instancia, incluso en presencia del <i>Minyán</i>, la sinagoga es un recinto que sirve para el encuentro del individuo con el Creador. </span></p>
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		<title>SÍNTESIS ENTRE HUMILDAD Y CONFIANZA</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Apr 2018 22:12:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
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				<description><![CDATA[Parashá  SHEMINÍ. El Mishkán debía servir como “la casa de Dios”, el lugar sagrado desde el cual Moshé tendría una comunicación directa con el Creador, aunque, tal como lo advierte la Torá, Dios reside Betojam, en el seno del pueblo hebreo. Al mismo tiempo, el Mishkán era el sitio para las ofrendas y estos capítulos relatan la ceremonia que se realizó en [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá  SHEMINÍ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/sintesis-entre-humildad-y-confianza/"></a><p class="p1"><span class="s1">El Mishkán debía servir como “la casa de Dios”, el lugar </span><span class="s1">sagrado desde el cual Moshé tendría una comunicación </span><span class="s1">directa con el Creador, aunque, tal como lo advierte la Torá, </span><span class="s1">Dios reside Betojam, en el seno del pueblo hebreo. Al mismo </span><span class="s1">tiempo, el Mishkán era el sitio para las ofrendas y estos </span><span class="s1">capítulos relatan la ceremonia que se realizó en el octavo día, </span><span class="s1">después de que Aharón y sus hijos fuesen apartados por un </span><span class="s1">período de siete días de purificación antes de emprender el </span><span class="s1">servicio de los sacrificios. En efecto, el primer Korbán fue un </span><span class="s1">becerro, un sacrificio Jatat de expiación, y este becerro tenía </span><span class="s1">como propósito solicitar el perdón por el pecado del “becerro </span><span class="s1">de oro”, ídolo que confeccionaron cuando Moshé tardó </span><span class="s1">en descender el monte Sinaí.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">No obstante que Aharón participó en la elaboración del </span><span class="s1">“becerro de oro”, la Torá testimonia que su arrepentimiento </span><span class="s1">por ese pecado permitió que dirigiera junto con sus hijos el </span><span class="s1">servicio de las ofrendas en el momento de la inauguración.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El Talmud especula que Aharón nunca habría cometido este </span><span class="s1">error de no haber sido porque Jur, hijo de su hermana Miryam, </span><span class="s1">fue ultimado por las hordas cuando trató de impedir </span><span class="s1">la elaboración del ídolo. Aharón pensó que correría la misma </span><span class="s1">suerte que Jur y temía por la reacción Divina contra el </span><span class="s1">pueblo frente a ese hecho. No temía por su vida, porque </span><span class="s1">estaba dispuesto a ofrendarla, su recelo se centró en las consecuencias </span><span class="s1">que el magnicidio podría acarrearle al pueblo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Aharón posiblemente pensó que si Moshé no retornaba, </span><span class="s1">el pueblo sería castigado por la idolatría, pero si en su </span><span class="s1">furia lo hubieran asesinado, el castigo sería mayor. Porque el </span><span class="s1">Creador puede perdonar una falta contra Él, pero es implacable </span><span class="s1">frente al asesinato de un ser humano.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Sin embargo, el comportamiento de Aharón no fue el </span><span class="s1">adecuado, especialmente cuando es contrastado con la </span><span class="s1">acción decisiva de Moshé, quien al descender del monte </span><span class="s1">Sinaí y observar el fervor de la danza idólatra, convocó: Mi </span><span class="s1">LaShem elai, “quien esté con Dios, que venga a mi lado”. La </span><span class="s1">tribu de Leví respondió al llamado. Moshé percibió que </span><span class="s1">quedaba un grupo fiel a las enseñanzas de los patriarcas, para </span><span class="s1">quienes la revelación en el Sinaí había sido una experiencia </span><span class="s1">inolvidable, significativa y duradera. En cambio, Aharón se </span><span class="s1">apoyo sólo en su persona y sintió que no podía enfrentar a </span><span class="s1">una muchedumbre que clamaba por un nuevo líder debido </span><span class="s1">a la ausencia de Moshé.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En efecto, Moshé tuvo que repetir la orden Divina para </span><span class="s1">que Aharón se acercara al Mizbéaj, el altar sobre el cual se </span><span class="s1">realizaría la ofrenda. Aharón no estaba seguro de haber </span><span class="s1">obtenido el perdón de Dios después del episodio del “becerro </span><span class="s1">de oro”. Sentía un enorme amor y empatía por el pueblo, </span><span class="s1">pero también se sentía inseguro sobre si merecía ser el </span><span class="s1">representante del pueblo en el momento de la ofrenda. La </span><span class="s1">Torá señala que el ser humano más humilde era Moshé, pero </span><span class="s1">ello no quiere decir que no pudiera enfrentar una situación </span><span class="s1">de emergencia, que no reaccionaría con energía frente a la </span><span class="s1">injusticia.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">A diferencia del padre, los hijos de Ahorna, Nadav y </span><span class="s1">Avihú, padecían de una dosis excesiva de orgullo y según el </span><span class="s1">Talmud su error fue anticipar la muerte de Moshé y Aharón </span><span class="s1">para heredar el mando. Se sentían demasiado seguros de sí </span><span class="s1">mismos. Mientras que Aharón utilizó las vestimentas que </span><span class="s1">fueron adquiridas por el donativo, la participación de todo </span><span class="s1">el pueblo, Nadav y Avihú trajeron sus utensilios personales </span><span class="s1">al Mishkán, como si fuera un servicio individual y no representativo </span><span class="s1">del colectivo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Tal vez la Torá desea destacar que tanto la inseguridad de </span><span class="s1">Aharón como la excesiva confianza de sus hijos en sí mismos </span><span class="s1">no los hacía aptos para el liderazgo. El líder religioso debe </span><span class="s1">representar una síntesis de estos sentimientos: humildad </span><span class="s1">frente al prójimo a quien debe servir y, al mismo tiempo, </span><span class="s1">confianza en la certeza y justicia de su cometido espiritual.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>LA RESPONSABILIDAD DEL INDIVIDUO Y LA TAREA DE LA SOCIEDAD</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Apr 2017 15:36:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[SHEMINÍ]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá SHEMINÍ. El Talmud enseña: im ein deá, havdalá minain, “si no hay entendimiento, ¿de dónde puede provenir la diferenciación?”, y por ello se recita la Havdalá, que separa al día sagrado de los otros días, en la oración por el entendimiento y el juicio. Este principio enseña que la capacidad intelectual, una de las características fundamentales del hombre, es indispensable para separar [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá SHEMINÍ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-responsabilidad-del-individuo/"></a><p class="p1"><span class="s1">El Talmud enseña: im ein deá, havdalá minain, “si no hay </span><span class="s1">entendimiento, ¿de dónde puede provenir la diferenciación?”, </span><span class="s1">y por ello se recita la Havdalá, que separa al día sagrado </span><span class="s1">de los otros días, en la oración por el entendimiento y el </span><span class="s1">juicio. Este principio enseña que la capacidad intelectual, </span><span class="s1">una de las características fundamentales del hombre, es </span><span class="s1">indispensable para separar y diferenciar entre la luz y la </span><span class="s1">oscuridad, lo sagrado y lo profano, lo puro y lo impuro, que </span><span class="s1">son los temas fundamentales de nuestros capítulos bíblicos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Mientras que los animales también tienen la capacidad de </span><span class="s1">diferenciar entre luz y oscuridad, el frío y el calor, tan sólo el </span><span class="s1">hombre puede distinguir entre las categorías morales y espirituales; </span><span class="s1">únicamente el ser humano posee la sutileza intelectual </span><span class="s1">para separar entre matices de gris para escoger entre </span><span class="s1">alternativas afines, las cuales, no obstante, son distintas.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Tanto el Shabat como el kashrut se han convertido en </span><span class="s1">un termómetro que mide el cumplimiento de las mitsvot.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Cualquier familia que practica el judaísmo cumple, al </span><span class="s1">menos, con estos dos importantes renglones, que también </span><span class="s1">sirven para diferenciar entre los hogares que se rigen por </span><span class="s1">estas leyes y aquellos que no las observan. Durante el período </span><span class="s1">del Talmud, el énfasis se colocó sobre el tema de la pureza </span><span class="s1">y de la impureza. Quienes cumplían con las diversas </span><span class="s1">obligaciones de maaser y terumá, aportes para la tribu de </span><span class="s1">Leví, los pobres, y los Kohanim, recibían la nomenclatura de </span><span class="s1">Javer, mientras que Am haárets era la designación para quienes </span><span class="s1">no prestaban suficiente atención a las reglas de la pureza </span><span class="s1">y no hacían los aportes mencionados con regularidad. Por </span><span class="s1">ello, muchas personas no ingerían alimentos en la casa de un </span><span class="s1">Am haárets por temor de que el maaser no hubiera sido separado </span><span class="s1">de antemano.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Hillel Neuman apunta que el segundo tema de nuestros </span><span class="s1">capítulos se refiere al ideal de la santidad, representado por </span><span class="s1">el acto de dedicación formal del Tabernáculo, cuyos pormenores </span><span class="s1">se detallaron en las últimas secciones del libro Shemot.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Esta noción de santidad es inclusiva: proclama que todos los </span><span class="s1">hebreos pertenecen a un pueblo consagrado por Dios, sin </span><span class="s1">distingos. La Shejiná, la Presencia de Dios, se encontrará en </span><span class="s1">el seno del pueblo y no estará circunscrita a ninguna Casa </span><span class="s1">Sagrada, de acuerdo con la interpretación de los exégetas.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Dios habita dentro de la comunidad, entre los ricos y los </span><span class="s1">pobres, los sabios y los ignorantes. De tal manera que, mientras </span><span class="s1">las leyes de kashrut crean una separación, una brecha </span><span class="s1">entre los que son observantes y los que no lo son, el ideal de </span><span class="s1">la santidad une a la gente. Dios reside en medio del pueblo, </span><span class="s1">sin diferenciar entre la persona y su prójimo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Las leyes de kashrut y la santidad del Tabernáculo apuntan </span><span class="s1">a dos elementos fundamentales: el individuo y la sociedad.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Mientras que el kashrut destaca la responsabilidad de la </span><span class="s1">persona ante la ley, hecho que se refleja en la utilización de la </span><span class="s1">segunda persona del singular en los Diez Mandamientos, el </span><span class="s1">Tabernáculo representa el rol trascendental del pueblo </span><span class="s1">judío, que fue escogido para santificar el Nombre de Dios </span><span class="s1">en la tierra: educar a la Humanidad acerca de la existencia </span><span class="s1">del Dios único, con todo lo ello que implica.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El énfasis tradicional ha sido sobre el individuo y su responsabilidad </span><span class="s1">ante la ley. Veshinantam levaneja, “y educarás a </span><span class="s1">tus hijos”, frase bíblica que se repite durante la recitación del </span><span class="s1">Shemá, ha sido un factor decisivo para el desarrollo intelectual </span><span class="s1">de la juventud, característica indispensable para el desarrollo, </span><span class="s1">tanto cultural como material, de la Humanidad.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Desde otra perspectiva está la tarea de Tikún Olam, la enmienda </span><span class="s1">del mundo, que es una tarea para el colectivo que </span><span class="s1">también se apoya en el aporte de sus miembros.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>El pecado, el perdón y la pureza ritual</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Mar 2016 16:45:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
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				<description><![CDATA[Parashá SHEMINÍ - Levítico IX - XI. Moshé había procedido a la consagración de los kohanim y en el octavo día, sheminí, que corresponde al día de la erección del Mishkán en el desierto, se le dieron las instrucciones a Aharón para que hiciera la ofrenda de un becerro. Según nuestros jajamim este becerro era simbólico, porque se demostraba de tal manera [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá SHEMINÍ - Levítico IX - XI</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-pecado-el-perdon-y-la-pureza-ritual/"></a><p><em><a href="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design.png" rel="attachment wp-att-764"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" loading="lazy" class="alignleft wp-image-764 size-medium" src="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design.png?resize=300%2C300" alt="Design" width="300" height="300" srcset="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design.png?resize=300%2C300&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design.png?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design.png?resize=768%2C768&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design.png?resize=180%2C180&amp;ssl=1 180w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design.png?resize=600%2C600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design.png?resize=35%2C35&amp;ssl=1 35w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design.png?resize=760%2C760&amp;ssl=1 760w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design.png?resize=400%2C400&amp;ssl=1 400w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design.png?resize=82%2C82&amp;ssl=1 82w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/03/Design.png?w=800&amp;ssl=1 800w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Moshé</em> había procedido a la consagración de los <em>kohanim</em> y en el octavo día, <em>sheminí</em>, que corresponde al día de la erección del <em>Mishkán</em> en el desierto, se le dieron las instrucciones a <em>Aharón</em> para que hiciera la ofrenda de un becerro. Según nuestros <em>jajamim</em> este becerro era simbólico, porque se demostraba de tal manera que el pecado del <em>éguel hazahav</em>, el “becerro de oro”, en el que <em>Aharón</em> había tenido una participación importante, quedaba expiado y perdonado. <em>Moshé</em> tuvo, en un principio que decirle a <em>Aharón, kerav el hamizbéaj</em> acércate al altar, porque su hermano no se sentía seguro de sí mismo, después del mencionado episodio. <em>Aharón</em>, en el momento del sacrificio, tiene que pedir perdón por sus propios errores primero, y luego pedir el perdón por los pecados de todo el pueblo. No es cuestión de cortesía. Porque, únicamente una persona de integridad y de conducta intachables, puede interceder por otros. Por lo tanto, para poder pedir perdón por el pueblo, <em>Aharón</em> debe enfrentar, primero, su propia situación y obtener la dispensa por sus acciones.</p>
<p>En el judaísmo, la obtención del perdón es un proceso que requiere varias etapas. Ante todo es indispensable <em>hakarat hajet</em>, el reconocimiento y la admisión de haber errado. Porque uno tiene que llegar a admitir que ha pecado para poder cumplir con su propósito de enmienda y emprender un nuevo camino. La segunda etapa consiste en el arrepentimiento y el recogimiento sinceros por la falta cometida. El tercer y último paso es la firme determinación de no volver a cometer el mismo error en el futuro. La fórmula para la obtención del perdón es aparentemente simple y directa. Sin embargo, cada uno de los pasos enumerados está acompañado de angustia y necesita coraje. En el proceso de reconocer las faltas que cometemos es necesaria una apreciación objetiva y la confrontación honesta de las debilidades que nos caracterizan. Pero al mismo tiempo se activan en nuestro ser numerosos mecanismos emocionales que sirven para protegernos de las molestias y del dolor, tratan de racionalizar y justificar nuestras acciones impidiendo así que se produzca un genuino auto análisis.</p>
<p>El episodio de la trágica muerte de <em>Nadav </em>y <em>Avihú</em>, hijos de <em>Aharón</em>, es uno de los temas importantes de nuestra lectura. La <em>Torá</em> relata que estos <em>kohanim</em> se acercaron a Dios con su ofrenda, pero con un “fuego extraño” que no había sido ordenado y que fueron muertos en el acto. ¿Cuál es el significado de la expresión “fuego extraño”? Algunos expositores sugieren que <em>Nadav</em> y <em>Avihú</em> debían haber esperado a que el fuego descendiera del cielo para consumar su sacrificio y por no hacerlo así, perecieron. <em>Rabí Eliézer</em> sostiene que su falta consistió en que pretendieron explicar la ley y su aplicación en presencia de <em>Moshé</em>, el gran maestro del pueblo. Un discípulo, no debería intentar dilucidar un texto o responder una pregunta, sí su maestro y mentor se encuentra en el mismo lugar. <em>Rabí Yishmael</em> sugiere que <em>Nadav</em> y <em>Avihú</em> estaban ebrios en el momento del sacrificio, basándose probablemente en el hecho que la <em>Torá</em> instruye, a la conclusión del episodio, que todo <em>kohén </em>debe de abstenerse de tomar vino (bebidas alcohólicas) antes de entrar al <em>Mishkán</em>.</p>
<p>Cualquiera que fuese la interpretación de los sucesos, el castigo parece ser demasiado severo en relación a la falta cometida. No obstante, es posible especular, a raíz de este episodio, que el líder religioso tiene responsabilidades cuyo incumplimiento se refleja en castigos ejemplares. Las prerrogativas y los privilegios que el rol de <em>kohén</em> otorgan, están unidos a obligaciones y deberes mayores de que los que el pueblo tiene. Las acciones del <em>kohén</em> tienen eco y resonancia en la comunidad. Por lo tanto, cuando éste comete una falla intencional, el castigo tiende a ser ejemplar y severo.</p>
<p>El tema de <em>kashrut</em>, que trata acerca de las comidas permitidas y de los alimentos prohibidos, es el motivo central de algunos capítulos. Según el entendimiento de los <em>jajamim</em>, el hombre y la mujer, en un principio, fueron vegetarianos. Después del episodio del diluvio el hombre recibe la dispensa para comer carne. Naturalmente, para comer carne es necesario matar a un animal y entre las leyes que recibe <em>Nóaj</em>, se encuentra una que prohíbe arrancar una extremidad del cuerpo de un animal vivo. Para comer la carne de un animal, dice esta ley, es necesario matar al animal primero.</p>
<p>En nuestra lectura se especifican los animales cuya carne nos es permitida. En el caso de los cuadrúpedos, estos requieren tener la pezuña partida y ser rumiantes. La <em>Torá</em> menciona tres animales que son rumiantes, pero cuya pezuña no está partida, tal como el camello. El cerdo es el ejemplo contrario citado, porque tiene la pezuña partida, pero no es rumiante. (Recuerdo haberlo leído, pero no puedo ubicar la fuente, que no se ha encontrado ningún animal, además de los que están mencionados en nuestra lectura, que posea únicamente una de las dos características mencionadas. O bien tienen las dos características, la pezuña partida y el ser rumiantes, o carecen de ambas). Pueda que esta ley sea la raíz de la expresión en <em>yídish </em>de mostrar <em>dos jázer físel</em>, que quiere decir mostrar la pata de cerdo. Porque si juzgamos al cerdo, únicamente por sus patas, llegamos a la conclusión que este animal es <em>kasher</em>. El dicho <em>yídish</em> nos alerta para no llegar a conclusiones apresuradas sobre la base de evidencias incompletas.</p>
<p>En la práctica judía, el proceso de <em>kashrut </em>requiere de pasos adicionales para poder ingerir la carne de un animal. El punto esencial es que tenemos que partir de un animal <em>kasher</em> para poder comer su carne después de cumplir con cierto proceso adicional. En el caso de los peces, se requieren aletas y escamas para obtener el calificativo de <em>kasher</em>. En vista de que dado que los crustáceos y los moluscos no poseen estas características, no pueden calificarse de <em>kasher</em>. La <em>Torá</em> enumera una serie de aves que no deben formar parte de nuestra dieta. Son, generalmente, las aves de rapiña. La <em>halajá</em> señala como <em>kasher</em> a las aves de corral. En el caso de una ave desconocida en un lugar, se requiere una <em>masorá</em>, que es un antecedente tradicional de haber sido ingerida como <em>kasher</em> en algún otro lugar. También están incluidos como <em>kasher</em> una serie de insectos, cuya identificación exacta en la nomenclatura moderna, nos es difícil. Por lo tanto, nos abstenemos totalmente de comer insectos. (Tengo entendido que en ciertas comunidades del Norte de África existía una tradición de comer ciertos insectos que, según la <em>halajá</em> habían sido identificados como permitidos). En las palabras de la <em>Torá</em>, el motivo de las leyes de <em>kashrut</em> está ligado con la noción de santidad. Leemos en <em>Vayikrá </em>(Levítico) XI, 44: “Por cuanto Yo soy el Eterno, vuestro Dios, vosotros os santificaréis, pues Yo soy santo, por lo cual no mancharéis vuestras almas con ninguno de los reptiles que reptan sobre la tierra”.</p>
<p>Existe una extensa literatura acerca de las razones para la observancia del <em>kashrut</em>. Los razonamientos con los cuales puede uno identificarse, no siempre son relevantes para otros. Personalmente, considero que el <em>kashrut</em> pertenece a las reglas que estimulan y fortalecen los mecanismos personales para desarrollar una mayor independencia y libertad de acción. Las complejas y minuciosas reglas en este campo no permiten que me convierta en dependiente de la comida o en un glotón. Me alimento para vivir, pero no vivo para comer. La observancia del <em>kashrut</em> me obliga a reflexionar y a ser cuidadoso en el proceso de consumir los alimentos. Después de todo, una criatura de Dios, aunque sea un animal, tuvo que ser sacrificada para que yo pueda alimentarme. (Incidentalmente, en el judaísmo, la caza como deporte está prohibida). No se puede disparar al primer animal que aparezca. Es necesario todo un proceso de preparación (<em>shejitá, bediká, hadajá</em> y <em>melijá</em>. El animal es sacrificado por un <em>shojet</em>, que es especialista en la materia, de acuerdo a un conjunto de reglas religiosas; su carne es puesta en remojo por un tiempo especifico y luego se cubre con sal durante otro lapso, antes de ser consumida) lo que nos hace estar conscientes de que un ser vivo ha perdido la vida para saciar nuestra hambre. En últimas cuentas, es un factor adicional que me enseña a ser mesurado en el proceso de satisfacer el hambre, a controlar mis deseos y ser el dueño de mis pasiones, para poder ejercer el libre albedrío y poder tomar las decisiones, independientemente, de apetitos pasajeros. Es el propósito de sacralizar, de espiritualizar aun el acto más rutinario, como es el de comer. Retrasar un poco el placer, la satisfacción del apetito, es un comienzo de vigilancia que va algo más del hedonismo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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