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	<title>Rabino Pynchas BrenerMISHPATIM &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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	<description>Conectándote al Judaismo</description>
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		<title>La justicia: un imperativo primordial</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Feb 2020 17:06:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[MISHPATIM]]></category>
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				<description><![CDATA[MISHPATIM - 	Éxodo XXI - XXIV. Desde cualquier perspectiva que se asume es indiscutible que los  Diez Mandamientos, que forman parte de un capítulo anterior, constituyen el cimiento y el fundamento de la civilización occidental. Casi toda actividad en ya sea en el campo espiritual, social, político, cultural científico, ha sido influenciada por esta magna expresión del berit, compromiso esencial del [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">MISHPATIM - 	Éxodo XXI - XXIV</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-justicia-un-imperativo-primordial-2/"></a><p class="p1"><span class="s1">Desde cualquier perspectiva que se asume es indiscutible que los<span class="Apple-converted-space">  </span>Diez Mandamientos, que forman parte de un capítulo anterior, constituyen el cimiento y el fundamento de la civilización occidental. Casi toda actividad en ya sea en el campo espiritual, social, político, cultural científico, ha sido influenciada por esta magna expresión del <i>berit</i>, compromiso esencial del ser humano consigo mismo, con sus semejantes y con Dios. La ciencia moderna, que se basa en la experimentación y en la verificación de la teoría, también recibe la influenciada de la noción de la existencia de un solo Dios que el primer mandamiento proclama. Aunque todos los fenómenos no pueden ser reproducidos en un laboratorio, (por ejemplo en el campo de la astronomía), la posibilidad de repetir una experiencia, es fundamental para la ciencia. La base filosófica para tal hipótesis es la supuesta existencia de leyes comunes o de un ordenamiento en el universo que supone que una misma causa siempre produce efectos iguales. Las nociones de arbitrariedad y capricho propugnados por la hechicería y la idolatría, no permiten la concepción de un mundo al que se le pueden aplicar modelos matemáticos para comprenderlo. En cierta forma entonces, el monoteísmo crea el terreno propicio para el desarrollo de la ciencia y de la tecnología que es la consecuencia de la primera.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La lectura de esta semana empieza con las palabras, <i>veele hamishpatim</i>, “y estas son las ordenanzas”, sobre las cuales comentan nuestros <i>jajamim </i>señalando que la conjunción “y” sirve para unir estas leyes con las que fueron promulgadas anteriormente. Las normas que fueron enunciadas en un capítulo anterior son los Diez Mandamientos. Por lo tanto, dicen los expositores, tal como los Diez Mandamientos fueron anunciados por Dios en el Monte Sinaí,<span class="Apple-converted-space">  </span>lo fueron igualmente las leyes que les siguen. En consecuencia, en la tradición judía, se evita la jerarquización de las <i>mitzvot</i> a las cuales según la <i>Torá</i> estamos sujetos. Los Diez Mandamientos no tienen mayor obligatoriedad que otra ordenanza. Todas las <i>mitzvot</i> tienen vigencia e importancia equivalentes.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Las primeras consideraciones de nuestra lectura hacen referencia a la esclavitud. La <i>Torá</i> contempla la esclavitud en el momento histórico en que esa condición humana prevalecía. Pero la <i>Torá</i> legisla sobre la esclavitud de manera tal, que según la interpretación del <i>Talmud, mi shekaná éved, kaná rabó</i>, quiere decir: quien adquiere un esclavo, efectivamente obtiene un amo. Los intérpretes del <i>Talmud</i> sugieren que en ocasiones el esclavo tiene preferencia sobre su dueño. Por ejemplo, si en el hogar hubiese una almohada únicamente, el amo no puede utilizarla, porque en tal caso su esclavo dormiría en condiciones inferiores. El negarle a todos el uso de la almohada, equivale a un comportamiento digno de la ciudad de <i>Sedom</i>, puesto que es la máxima expresión del egocentrismo, y recordemos, que ésta fue destruida por su inmoralidad. Por lo tanto, lo correcto en este caso, sería entregarle la única almohada al esclavo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La esclavitud hebrea, que en la práctica era una especie de servidumbre, tenía una duración de seis años. El séptimo año era el <i>Shabat</i> del esclavo y era liberado. La tierra también tenía su <i>Shabat</i>, el año de <i>shemitá</i>. Por espacio de seis años se labraba la tierra, y el séptimo, era el año de descanso. La agricultura moderna también considera el “cansancio” de las tierras que se desgastan después de un determinado número de años de ser sembradas. Pero, señala la <i>Torá</i>, si<span class="Apple-converted-space">  </span>el esclavo alega <i>ahavti et adoní, et ishtí veet banai</i>; “amo a mi amo; a mi esposa (la esclava que le otorgase el dueño), y a mis hijos,” y no desea la libertad, entonces se procede a una ceremonia especial. El amo conduce al esclavo ante una corte de justicia, donde bajo el umbral de una puerta el amo le hacía un agujero en la oreja, (como señal) de que permanecería como un esclavo “para siempre”. Según el <i>Talmud</i>, no se debe entender la palabra “siempre”, en este caso, en su significado cotidiano, sino que la esclavitud terminaría con el <i>shenat hayovel</i>, que es el año jubileo. Cada cincuenta años se proclamaba el “año jubileo” que se rige con algunas normas particulares. Entre esas normas estaba incluida la libertad de todos los esclavos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La <i>Torá</i> considera la existencia de la poligamia. En el curso de la historia del pueblo judío, esta práctica no se difundió muy ampliamente. En la época del <i>Talmud</i> el hecho de tener muchas esposas no aparece como una realidad de la vida diaria. En el siglo XI, <i>Rabenu Gershón Maor Hagolá</i> y su <i>Beit Din</i> (corte religiosa) proclamaron un <i>jérem</i> que es una prohibición con anatema, prohibiendo el matrimonio con más de una mujer. El mundo <i>ashkenazí </i>(los judíos provenientes básicamente de Europa) se sometió a esta <i>takaná</i>, a este edicto.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> En la comunidad <i>sefaradí </i>(provenientes de Asia Menor, del Norte de Africa y de algunas comunidades Europeas) quedaban algunos remanentes de sociedades que practicaban la poligamia, tales como en el Yemen. Con la creación del Estado de <i>Israel</i>, se hizo necesaria la adopción de un reglamento única. La solución salomónica consistió en permitirle a cada uno la práctica de su país de origen. O sea que quien provenía del Yemen podía continuar viviendo con las esposas con las cuales se había casado anteriormente. En cambio, una vez radicado en <i>Israel</i>, no podía casarse con una esposa más, si previamente había contraído matrimonio antes.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Haciendo referencia a una joven que es vendida como una esclava, la <i>Torá</i> señala las obligaciones esenciales de todo esposo, <i>sheerá, kesutá veonatá</i>, “alimentos, vestimentas y relaciones sexuales”. El texto ordena que al tomar una esposa adicional no puede disminuirse el derecho estipulado para la esposa original y que corresponde a las citadas tres obligaciones esenciales. En el judaísmo entonces, la esposa puede exigirle al marido relaciones sexuales. El <i>Talmud</i> agrega, que una mujer debe ser sutil cuando le sugiere sus deseos sexuales al esposo. (En <i>Bereshit </i>leímos como <i>Rajel </i>le cedió a <i>Leá </i>el lecho matrimonial con <i>Yaacov </i>por una noche, a cambio de unas frutas, <i>dudaim</i>, que <i>Reuvén</i>, el primogénito de <i>Leá</i>, le traería del campo).</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><span class="Apple-converted-space">  </span>Nuestro texto es muy denso por las numerosas leyes que contiene. Una de estas normas ordena que si en el caso de una riña se golpease a una mujer embarazada y por este motivo perdiera la criatura, existen daños y perjuicios a solventar. Seguidamente nos encontramos con la ley de <i>néfesh tájat néfesh</i>, “humano por humano”, que quiere decir que cuando se extingue una vida humana, el castigo es la sentencia de muerte. Dado que en el caso citado se requiere una compensación material, los expositores del texto bíblico concluyen que en la <i>Torá</i> el feto no es considerado como un ser humano completo. Esta conclusión servirá para diversas consideraciones sobre el aborto, tema de gran actualidad en la sociedad moderna.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Nuestros capítulos contienen la famosa cita, <i>ayin tájat ayin, shen tájat shen</i>; “ojo por ojo, diente por diente”, que ha servido para señalar que el judaísmo es excesivamente severo. En realidad el judaísmo predica la justicia como un imperativo primordial y lo antepone a otras consideraciones, tales como el amor. El dictamen del <i>Talmud</i>, “ojo por ojo” debe entenderse como la obligación de compensar a un agraviado por haberlo cegado. Desde luego que<span class="Apple-converted-space">  </span>estiman el “valor material” de un ojo se presenta una enorme dificultad. Entre las opiniones consideradas por el <i>Talmud</i>, pero rechazadas, se encuentra la que sugiere que realmente hay que practicar exactamente “ojo por ojo”. Hay quiénes sugieren que esa es la justicia más correcta, pero, añaden, que es imposible administrar justicia de esa manera, porque el ojo de cada uno tiene un valor diferente. Por lo tanto, la que se adopta es la compensación material.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>LA INMUTABLE LEY DE DIOS</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Jan 2019 23:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[MISHPATIM]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá MISHPATIM. Las normas básicas para la convivencia dentro de un marco de libertad, respeto y solidaridad con el prójimo están ampliamente explicadas en estoas capítulos. Para subrayar que estas leyes tienen la misma validez que los Diez Manda- mientos, los jajamim destacaron que también provienen del Sinaí. Mientras que los Diez Mandamientos son enuncia- dos de [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá MISHPATIM</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-inmutable-ley-de-dios/"></a><p class="p1"><span class="s1">Las normas básicas para la convivencia dentro de un marco de libertad, respeto y solidaridad con el prójimo están ampliamente explicadas en estoas capítulos. Para subrayar que estas leyes tienen la misma validez que los Diez Manda- mientos, los <i>jajamim </i>destacaron que también provienen del Sinaí. Mientras que los Diez Mandamientos son enuncia- dos de los principios básicos que deben regir la convivencia, nuestro texto detalla los pormenores y las diferentes situa- ciones de cómo y cuándo se debe aplicar la Ley. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La primera consideración del texto es acerca del trato del esclavo, a quien debe considerarse como un trabajador para no despojarlo de su dignidad humana. Porque una de las mayores preocupaciones de la <i>Torá </i>es la dignidad, la autoestima del ser humano. Similar consideración recibe el pobre, incluso el animal doblegado bajo una excesiva carga sobre su cuerpo. Las responsabilidades en caso de injuria y daño material son materia de consideración. Entre los com- promisos que debe asumir el agresor se encuentra sufragar el gasto de la curación del agredido. De este hecho se des- prende que un médico puede actuar, porque si la enferme- dad es el resultado de algún pecado, no se debería interferir con la consumación del castigo. El médico interviene con el diagnóstico, las drogas y la cirugía, sin embargo, en última instancia, Dios es quien cura. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Es preciso destacar la prohibición de pagar y cobrar inte- reses por el dinero prestado. Especialmente en una econo- mía agrícola, los intereses se convertían en una carga insoportable. En los tiempos modernos, incluso durante el período del <i>Talmud</i>, el dinero se ha convertido en un ins- trumento vital para el comercio y la industria, indispensable para el desarrollo. Los <i>jajamim </i>concibieron la posibilidad de escribir un documento denominado <i>Heter Iská</i>, según el cual el prestamista se convierte en un inversionista, o sea que el interés que se deviene se convierte en un dividendo. Aun- que hay quienes alegan que se trata de un ardid de conve- niencia, no obstante, sirve para recordar que la <i>Torá </i>vela por el menos afortunado, por la persona de escasos recursos a quien los intereses elevados pueden conducir a la ruina. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Está claro que algunas de las normas contenidas en el texto tienen una directa correspondencia con otros sistemas legales. En especial, el muy citado Código de Hamurabi tie- ne algunas ordenanzas similares. Se debe destacar, sin em- bargo, que la <i>Torá </i>atribuye un origen Divino a estas normas y, por lo tanto, no son negociables ni sustituibles. De acuer- do con el salmista: “Le declara Su palabra a Yaacov y Sus es- tatutos y Sus juicios a Israel”. O sea que estas normas tam- bién son Sus normas. Dios también se rige por las leyes contenidas en nuestro texto. El <i>Midrash </i>elabora esta tema al afirmar que “Mientras la persona le ordena a otro qué hacer y él no hace nada, no así el Eterno, porque Él hace lo que or- dena a otros que hagan”. Tal como Dios instruyó al primer patriarca Avraham: “Para que mande a sus hijos y a su linaje después de él, que guarden Mis caminos con rectitud y jus- ticia&#8230;”. “Mis caminos” son los caminos de Dios. Dios tam- bién se conduce de acuerdo con los principios y leyes enun- ciados en la <i>Torá</i>. Es interesante constatar que la palabra <i>Elohim </i>en hebreo, también se refiere a los jueces, porque ad- ministran la Justicia de Dios. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Según Meir Gruzman, la razón fundamental por la cual el profeta Shemuel reaccionó de manera negativa a la peti- ción del pueblo para que designara un rey, para que goberna- ra y pudieran “ser iguales a las otras naciones”, se debía al hecho de que un monarca legislaría un nuevo código de jus- ticia. Este hecho constituiría un rechazo de la Justicia Divina. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Está claro que las leyes de la <i>Torá </i>no obedecen a ningu- na ética de situación, ni dependen de unas coordenadas de tiempo. La ley de Dios es sabia y su validez es eterna. La supervivencia milenaria del pueblo judío así lo demuestra. </span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>NORMALIZACIÓN DE LA ESCLAVITUD</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Feb 2018 16:55:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[MISHPATIM]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá Mishpatim. El primer instructivo de estos capítulos se refiere a las leyes que deben regir la esclavitud. La Torá destaca que no existe la esclavitud por siempre. El esclavo sale en libertad después de completar seis años de servidumbre. Sin embargo, en el caso del amo que le provee una esposa con la cual forma una familia, el esclavo puede solicitar [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá Mishpatim</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/normalizacion-de-la-esclavitud/"></a><p class="p1"><span class="s1">El primer instructivo de estos capítulos se refiere a las leyes </span><span class="s1">que deben regir la esclavitud. La Torá destaca que no existe </span><span class="s1">la esclavitud por siempre. El esclavo sale en libertad después </span><span class="s1">de completar seis años de servidumbre. Sin embargo, en el </span><span class="s1">caso del amo que le provee una esposa con la cual forma una </span><span class="s1">familia, el esclavo puede solicitar que su período de servidumbre </span><span class="s1">sea extendido, cuando declara “amo a mi amo, a mi </span><span class="s1">esposa y mis hijos”, de acuerdo con el texto sagrado. En este </span><span class="s1">caso puede continuar hasta el año jubilar, en cuya fecha forzosamente tiene que ser puesto en libertad, porque los seres </span><span class="s1">humanos sólo debemos ser los “sirvientes del Creador”, </span><span class="s1">pero no los sirvientes de otros sirvientes.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Por qué empieza la letanía de leyes que caracteriza esta </span><span class="s1">sección de la Torá con las que deben regir al esclavo? Cuando </span><span class="s1">se asume que la Torá utiliza un lenguaje que es inmediatamente </span><span class="s1">comprensible por los seres humanos, se puede </span><span class="s1">argumentar que el esclavo es un ejemplo del ser más vulnerable </span><span class="s1">y desamparado de la sociedad. La Torá, por lo tanto, lo </span><span class="s1">ampara porque es quien necesita mayor protección, especialmente cuando se toma en cuenta que la esclavitud existió por milenios, antes y después de la entrega de la Torá.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una razón adicional contundente y probable es el antecedente </span><span class="s1">inmediato del pueblo hebreo que había pasado doscientos </span><span class="s1">diez años de esclavitud en Egipto. Era imperativo, </span><span class="s1">por lo tanto, que se promulgara un marco de protección </span><span class="s1">para el esclavo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Además de tener simpatía por el esclavo, el pueblo </span><span class="s1">hebreo podía tener empatía por su situación. Con el vocablo </span><span class="s1">“empatía” destacamos que podía ponerse directamente </span><span class="s1">en la situación del prójimo, sentir en carne propia el dolor </span><span class="s1">ajeno, porque había pasado por la misma experiencia </span><span class="s1">durante el largo período de esclavitud egipcia. De esa manera, </span><span class="s1">el pueblo hebreo fue sensibilizado para que pudiera identificarse </span><span class="s1">totalmente con el menos afortunado.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los patriarcas pasaron por períodos de hambruna para </span><span class="s1">que pudieran entender qué implica la falta del sustento, la </span><span class="s1">ausencia del pan sobre la mesa. Durante la cena del Séder de </span><span class="s1">Pésaj, se rompe la Matsá del medio y se guarda una mitad </span><span class="s1">para el Afikomán con el cual se concluye la comida de esa </span><span class="s1">noche. La Matsá se denomina Léjem Oni, el pan de la pobreza, </span><span class="s1">porque el pobre casi nunca tiene un pan completo. Tampoco </span><span class="s1">consume todo el pan que tiene en el momento, guarda </span><span class="s1">un trozo porque no está seguro si tendrá comida al día </span><span class="s1">siguiente. Eso los saben los sobrevivientes de los campos de </span><span class="s1">concentración de los nazis: siempre se guarda alguna migaja para otro día, por si acaso.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En algunos casos, el esclavo que asciende al poder suele </span><span class="s1">ser más cruel que quienes nunca conocieron la servidumbre.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Al tanto de las posibles artimañas, se convierte en un capataz </span><span class="s1">severo que sofoca todo intento de libertad. Por ello, la Torá </span><span class="s1">insiste y advierte Vezajartá ki éved hayita beMitsráyim, “y </span><span class="s1">recordarás que fuiste un esclavo en Egipto” por la doble </span><span class="s1">razón: la experiencia de la esclavitud que debe servir para </span><span class="s1">comprender a cabalidad su efecto deshumanizador y, al mismo </span><span class="s1">tiempo, para convertir al hebreo en el portador del mensaje </span><span class="s1">de la libertad. Porque solamente bajo el manto de la </span><span class="s1">libertad se puede cumplir con los imperativos, las Mitsvot de </span><span class="s1">la Torá. El éxodo de Egipto permitió que fueran ellos quienes </span><span class="s1">dispusieran del tiempo para dedicarlo a cumplir con la </span><span class="s1">voluntad de Dios.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los capítulos de Mishpatim contienen muchas normas </span><span class="s1">que lucen razonables, leyes indispensables para la convivencia </span><span class="s1">que se pueden derivar de un proceso lógico. Su procedencia </span><span class="s1">Divina les otorga un matiz adicional y les añade una </span><span class="s1">condición fundamental. Impide, o al menos dificulta su </span><span class="s1">manipulación, que su sentido sea tergiversado a conveniencia </span><span class="s1">de la persona o de algún autoritario cuyo propósito sea </span><span class="s1">imponer su voluntad sobre el prójimo.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>LA JURISPRUDENCIA DE DIOS</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Feb 2017 23:35:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[MISHPATIM]]></category>
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				<description><![CDATA[MISHPATIM. Las Aséret HaDiberot: los Diez Pronunciamientos, conocidos mejor como los Diez Mandamientos, están incluidos en los capítulos pertenecientes a la Parashá Yitró, que antecede a la presente. Estos Mandamientos han sido sometidos a numerosos análisis y clasificaciones. Una de estas explicaciones señala que las “Dos Tablas” utilizadas para grabar de manera permanente las Aséret HaDiberot representan una separación entre los Mandamientos. Mientras [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">MISHPATIM</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-jurisprudencia-de-dios/"></a><p class="p1"><span class="s1">Las Aséret HaDiberot: los Diez Pronunciamientos, conocidos </span><span class="s1">mejor como los Diez Mandamientos, están incluidos en </span><span class="s1">los capítulos pertenecientes a la Parashá Yitró, que antecede </span><span class="s1">a la presente. Estos Mandamientos han sido sometidos a </span><span class="s1">numerosos análisis y clasificaciones. Una de estas explicaciones </span><span class="s1">señala que las “Dos Tablas” utilizadas para grabar de </span><span class="s1">manera permanente las Aséret HaDiberot representan una </span><span class="s1">separación entre los Mandamientos. Mientras que los primeros </span><span class="s1">se refieren a la relación del hombre con Dios, el tema </span><span class="s1">de los últimos es la relación del hombre con su prójimo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Nuestros capítulos constituyen una continuación de la </span><span class="s1">preocupación de la legislación divina con la relación entre </span><span class="s1">los hombres. Así los señala Rashí cuando comenta sobre la </span><span class="s1">primera palabra Veele y cuestiona por qué tenemos la conjunción </span><span class="s1">“y” al principio del versículo sino para señalar una </span><span class="s1">continuidad con el contenido de los capítulos anteriores.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Incluso las numerosas leyes contenidas en nuestro texto fueron </span><span class="s1">enunciadas en el monte Sinai.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Rashí también señala que las leyes civiles enunciadas en </span><span class="s1">nuestros capítulos son contiguas al instructivo de la Parashá </span><span class="s1">anterior acerca de la construcción del mizbéaj, para enseñar </span><span class="s1">que se debía establecer un Beit Din, una corte judicial en el </span><span class="s1">área del altar, o sea, en la entrada del Beit HaMikdash.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El profesor Hayman señala que mientras el mizbéaj </span><span class="s1">representa el orden de los sacrificios que se tenían que ofrendar </span><span class="s1">en el Beit HaMikdash por orden divina y, por lo tanto, </span><span class="s1">constituye un instructivo inmutable, el Beit Din tiene que </span><span class="s1">asumir las decisiones de acuerdo con situaciones cambiantes </span><span class="s1">y con las condiciones particulares de los litigantes. Después </span><span class="s1">de la destrucción del Beit HaMikdash, el Beit Din fue trasladado </span><span class="s1">a Yavne y según Hayman, la instrucción rabínica de </span><span class="s1">recitar las oraciones de acuerdo con el horario de los korbanot </span><span class="s1">tenía el propósito adicional de vincular al Beit Din con </span><span class="s1">un evento relacionado con los sacrificios.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una enseñanza fundamental de la cercanía del Beit Din </span><span class="s1">con el mizbéaj destaca que la espiritualidad básica, representada </span><span class="s1">por el korbán, tiene que traducirse en el comportamiento </span><span class="s1">cotidiano, simbolizado por las decisiones de las </span><span class="s1">cortes de justicia. Así como tenía que existir correlación </span><span class="s1">entre los deberes del hombre con Dios y los deberes con el </span><span class="s1">prójimo, de la misma manera tenía que establecerse la conexión </span><span class="s1">entre el sacrificio a Dios y el comportamiento justo y </span><span class="s1">equitativo en la sociedad.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El universo fuera creado por Dios y, por lo tanto, no permite </span><span class="s1">que se satanice la materia, que también es un producto </span><span class="s1">de esa creación. Por ello, la Torá insiste en relacionar lo espiritual </span><span class="s1">y lo cotidiano, “carne y alma” son ingredientes del ser </span><span class="s1">humano que recibió el “soplo” de Dios que le dio la vida.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La contigüidad entre el Beit Din y el mizbéaj destaca </span><span class="s1">que, al considerar las leyes civiles que rigen la sociedad, los </span><span class="s1">deberes de salvaguardar la propiedad ajena, evitar la injuria </span><span class="s1">y el atropello, ayudar al pobre y asistir al caído, no abstraerse </span><span class="s1">de los problemas del prójimo, no maldecir al sordo, ni </span><span class="s1">poner un obstáculo delante del ciego y las numerosas leyes </span><span class="s1">adicionales incluidas en nuestro texto bíblico, se debe tener </span><span class="s1">en cuenta que estas tienen un origen divino y su cumplimiento </span><span class="s1">se convierte en un acto religioso de fe.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La relación entre la ley de carácter civil y el sacrificio es </span><span class="s1">una manera de invitar a Dios para que salga del recinto </span><span class="s1">sagrado del Beit HaMikdash y de la sinagoga actual y se haga </span><span class="s1">presente en el mercado y en el comercio, en la profesión y en </span><span class="s1">la academia.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Así como la honra debida al padre y a la madre fue </span><span class="s1">enunciada en el Sinai y su cumplimiento es un deber religioso, </span><span class="s1">de igual manera, la devolución de un objeto prestado, </span><span class="s1">instrucción contenida en nuestros capítulos, manifiesta </span><span class="s1">la fe en el mismo Creador que enunció los Diez Mandamientos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Así como no se debe invocar en Nombre de Dios </span><span class="s1">en vano, también está el imperativo de no ofrecer ni aceptar </span><span class="s1">un soborno.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>La justicia: un imperativo primordial</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Feb 2016 03:37:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
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				<description><![CDATA[MISHPATIM - Éxodo XXI - XXIV. Desde cualquier perspectiva que se asume es indiscutible que los Diez Mandamientos, que forman parte de un capítulo anterior, constituyen el cimiento y el fundamento de la civilización occidental. Casi toda actividad en ya sea en el campo espiritual, social, político, cultural científico, ha sido influenciada por esta magna expresión del berit, compromiso esencial del [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">MISHPATIM - Éxodo XXI - XXIV</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-justicia-un-imperativo-primordial/"></a><p><a href="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg" rel="attachment wp-att-703"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" loading="lazy" class="alignleft wp-image-703" src="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?resize=500%2C500" alt="IMG_0237" width="500" height="500" srcset="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?resize=1024%2C1024&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?resize=300%2C300&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?resize=768%2C768&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?resize=180%2C180&amp;ssl=1 180w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?resize=600%2C600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?resize=35%2C35&amp;ssl=1 35w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?resize=760%2C760&amp;ssl=1 760w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?resize=400%2C400&amp;ssl=1 400w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?resize=82%2C82&amp;ssl=1 82w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?w=1520 1520w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2016/02/IMG_0237.jpg?w=2280 2280w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a></p>
<p>Desde cualquier perspectiva que se asume es indiscutible que los Diez Mandamientos, que forman parte de un capítulo anterior, constituyen el cimiento y el fundamento de la civilización occidental. Casi toda actividad en ya sea en el campo espiritual, social, político, cultural científico, ha sido influenciada por esta magna expresión del <em>berit</em>, compromiso esencial del ser humano consigo mismo, con sus semejantes y con Dios. La ciencia moderna, que se basa en la experimentación y en la verificación de la teoría, también recibe la influenciada de la noción de la existencia de un solo Dios que el primer mandamiento proclama. Aunque todos los fenómenos no pueden ser reproducidos en un laboratorio, (por ejemplo en el campo de la astronomía), la posibilidad de repetir una experiencia, es fundamental para la ciencia. La base filosófica para tal hipótesis es la supuesta existencia de leyes comunes o de un ordenamiento en el universo que supone que una misma causa siempre produce efectos iguales. Las nociones de arbitrariedad y capricho propugnados por la hechicería y la idolatría, no permiten la concepción de un mundo al que se le pueden aplicar modelos matemáticos para comprenderlo. En cierta forma entonces, el monoteísmo crea el terreno propicio para el desarrollo de la ciencia y de la tecnología que es la consecuencia de la primera.</p>
<p>La lectura de esta semana empieza con las palabras, <em>veele hamishpatim</em>, “y estas son las ordenanzas”, sobre las cuales comentan nuestros <em>jajamim </em>señalando que la conjunción “y” sirve para unir estas leyes con las que fueron promulgadas anteriormente. Las normas que fueron enunciadas en un capítulo anterior son los Diez Mandamientos. Por lo tanto, dicen los expositores, tal como los Diez Mandamientos fueron anunciados por Dios en el Monte Sinaí, lo fueron igualmente las leyes que les siguen. En consecuencia, en la tradición judía, se evita la jerarquización de las <em>mitsvot</em> a las cuales según la <em>Torá</em> estamos sujetos. Los Diez Mandamientos no tienen mayor obligatoriedad que otra ordenanza. Todas las <em>mitsvot</em> tienen vigencia e importancia equivalentes.</p>
<p>Las primeras consideraciones de nuestra lectura hacen referencia a la esclavitud. La <em>Torá</em> contempla la esclavitud en el momento histórico en que esa condición humana prevalecía. Pero la <em>Torá</em> legisla sobre la esclavitud de manera tal, que según la interpretación del <em>Talmud, mi shekaná éved, kaná rabó</em>, quiere decir: quien adquiere un esclavo, efectivamente obtiene un amo. Los intérpretes del <em>Talmud</em> sugieren que en ocasiones el esclavo tiene preferencia sobre su dueño. Por ejemplo, si en el hogar hubiese una almohada únicamente, el amo no puede utilizarla, porque en tal caso su esclavo dormiría en condiciones inferiores. El negarle a todos el uso de la almohada, equivale a un comportamiento digno de la ciudad de <em>Sedom</em>, puesto que es la máxima expresión del egocentrismo, y recordemos, que ésta fue destruida por su inmoralidad. Por lo tanto, lo correcto en este caso, sería entregarle la única almohada al esclavo.</p>
<p>La esclavitud hebrea, que en la práctica era una especie de servidumbre, tenía una duración de seis años. El séptimo año era el <em>Shabat</em> del esclavo y era liberado. La tierra también tenía su <em>Shabat</em>, el año de <em>shemitá</em>. Por espacio de seis años se labraba la tierra, y el séptimo, era el año de descanso. La agricultura moderna también considera el “cansancio” de las tierras que se desgastan después de un determinado número de años de ser sembradas. Pero, señala la <em>Torá</em>, si el esclavo alega <em>ahavti et adoní, et ishtí veet banai</em>; “amo a mi amo; a mi esposa (la esclava que le otorgase el dueño), y a mis hijos,” y no desea la libertad, entonces se procede a una ceremonia especial. El amo conduce al esclavo ante una corte de justicia, donde bajo el umbral de una puerta el amo le hacía un agujero en la oreja, (como señal) de que permanecería como un esclavo “para siempre”. Según el <em>Talmud</em>, no se debe entender la palabra “siempre”, en este caso, en su significado cotidiano, sino que la esclavitud terminaría con el <em>shenat hayovel</em>, que es el año jubileo. Cada cincuenta años se proclamaba el “año jubileo” que se rige con algunas normas particulares. Entre esas normas estaba incluida la libertad de todos los esclavos.</p>
<p>La <em>Torá</em> considera la existencia de la poligamia. En el curso de la historia del pueblo judío, esta práctica no se difundió muy ampliamente. En la época del <em>Talmud</em> el hecho de tener muchas esposas no aparece como una realidad de la vida diaria. En el siglo XI, <em>Rabenu Gershón Maor Hagolá</em> y su <em>Beit Din</em> (corte religiosa) proclamaron un <em>jérem</em> que es una prohibición con anatema, prohibiendo el matrimonio con más de una mujer. El mundo <em>ashkenazí </em>(los judíos provenientes básicamente de Europa) se sometió a esta <em>takaná</em>, a este edicto.</p>
<p>En la comunidad <em>sefaradí </em>(provenientes de Asia Menor, del Norte de Africa y de algunas comunidades Europeas) quedaban algunos remanentes de sociedades que practicaban la poligamia, tales como en el Yemen. Con la creación del Estado de <em>Israel</em>, se hizo necesaria la adopción de un reglamento única. La solución salomónica consistió en permitirle a cada uno la práctica de su país de origen. O sea que quien provenía del Yemen podía continuar viviendo con las esposas con las cuales se había casado anteriormente. En cambio, una vez radicado en <em>Israel</em>, no podía casarse con una esposa más, si previamente había contraído matrimonio antes.</p>
<p>Haciendo referencia a una joven que es vendida como una esclava, la <em>Torá</em> señala las obligaciones esenciales de todo esposo, <em>sheerá, kesutá veonatá</em>, “alimentos, vestimentas y relaciones sexuales”. El texto ordena que al tomar una esposa adicional no puede disminuirse el derecho estipulado para la esposa original y que corresponde a las citadas tres obligaciones esenciales. En el judaísmo entonces, la esposa puede exigirle al marido relaciones sexuales. El <em>Talmud</em> agrega, que una mujer debe ser sutil cuando le sugiere sus deseos sexuales al esposo. (En <em>Bereshit </em>leímos como <em>Rajel </em>le cedió a <em>Leá </em>el lecho matrimonial con <em>Yaacov </em>por una noche, a cambio de unas frutas, <em>dudaim</em>, que <em>Reuvén</em>, el primogénito de <em>Leá</em>, le traería del campo).</p>
<p>Nuestro texto es muy denso por las numerosas leyes que contiene. Una de estas normas ordena que si en el caso de una riña se golpease a una mujer embarazada y por este motivo perdiera la criatura, existen daños y perjuicios a solventar. Seguidamente nos encontramos con la ley de <em>néfesh tájat néfesh</em>, “humano por humano”, que quiere decir que cuando se extingue una vida humana, el castigo es la sentencia de muerte. Dado que en el caso citado se requiere una compensación material, los expositores del texto bíblico concluyen que en la <em>Torá</em> el feto no es considerado como un ser humano completo. Esta conclusión servirá para diversas consideraciones sobre el aborto, tema de gran actualidad en la sociedad moderna.</p>
<p>Nuestros capítulos contienen la famosa cita, <em>ayin tájat ayin, shen tájat shen</em>; “ojo por ojo, diente por diente”, que ha servido para señalar que el judaísmo es excesivamente severo. En realidad el judaísmo predica la justicia como un imperativo primordial y lo antepone a otras consideraciones, tales como el amor. El dictamen del <em>Talmud</em>, “ojo por ojo” debe entenderse como la obligación de compensar a un agraviado por haberlo cegado. Desde luego que estiman el “valor material” de un ojo se presenta una enorme dificultad. Entre las opiniones consideradas por el <em>Talmud</em>, pero rechazadas, se encuentra la que sugiere que realmente hay que practicar exactamente “ojo por ojo”. Hay quiénes sugieren que esa es la justicia más correcta, pero, añaden, que es imposible administrar justicia de esa manera, porque el ojo de cada uno tiene un valor diferente. Por lo tanto, la que se adopta es la compensación material.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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