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	<title>Rabino Pynchas BrenerKitavó &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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	<description>Conectándote al Judaismo</description>
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		<title>Un arameo errante fue mi padre</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Sep 2020 18:16:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Kitavó]]></category>
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				<description><![CDATA[KI TAVÓ - Deuteronomio XXVI - XXIX,8. Una vez asentados en Israel, Moshé instruye a nuestros antepasados con respecto a sus obligaciones, a pesar de que él no los conducirá a la conquista de la tierra prometida. La primera de estas Mitsvot tiene relación con los Bikurim que son los primeros frutos (de las siete especies que caracterizan a la Tierra de [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">KI TAVÓ - Deuteronomio XXVI - XXIX,8</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/un-arameo-errante-fue-mi-padre-2/"></a><p class="p2"><span class="s1">Una vez asentados en <i>Israel, Moshé</i> instruye a nuestros antepasados con respecto a sus obligaciones, a pesar de que él no los conducirá a la conquista de la tierra prometida. La primera de estas <i>Mitsvot </i>tiene relación con los <i>Bikurim </i>que son los primeros frutos (de las siete especies que caracterizan a la Tierra de <i>Israel</i>) que deben ser ofrecidos al <i>Kohén </i>en el lugar elegido por Dios. La entrega de estos frutos está acompañada por un <i>sipur</i>, la recitación de varios versículos de nuestro texto que destacan que la Providencia condujo nuestro destino desde el momento en que el patriarca <i>Yaacov</i> descendió a Egipto hasta el momento de la conquista.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> Después de varios siglos de esclavitud y de una travesía nómada por el desierto, el pueblo estaba ansioso de labrar las nuevas tierras para poder alimentarse con el fruto de sus esfuerzos. Al igual que todo campesino, anticipaban intensamente la oportunidad de saborear los frutos que habían producido con su trabajo. Pero la <i>Torá</i> les exige que los primeros frutos destinen al culto religioso. La enseñanza es clara. El hombre tiene que reconocer que Dios, a través de la naturaleza, es quien hace crecer al fruto. El hombre ara, siembra y riega, pero para poder cosechar se requiere del vigor y de la posibilidad de reproducirse que la tierra le otorga a la semilla, todo lo que proviene de Dios.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> La <i>Torá </i>no estipula la cantidad de frutos que deben ser presentadas al <i>Kohén </i>en una cesta en el momento de los mencionados <i>Bikurim</i>. El <i>Kohén </i>podía retener la cesta si estaba confeccionada de mimbre, pero si era de algún metal debía devolverla al donante. El <i>Talmud</i> sugiere una cantidad mínima de frutas correspondiente a una sesentava parte del producto total. <i>Rambam</i>, basándose en el <i>Talmud</i>, describe el proceso de la selección de los primeros frutos. Al entrar al huerto, dice <i>Rambam</i>, se inspeccionan los árboles y se amarra una cinta sobre los primeros frutos, (incluso si todavía no están maduros), separándolos de esta manera para que formen parte de los <i>Bikurim</i>. Uno mismo debe traer los <i>Bikurim </i>a <i>Yerushaláyim</i> y no enviarlos a través de un mensajero. El <i>Kohén </i>que recibía los <i>Bikurim</i>, podía consumirlos únicamente en <i>Yerushaláyim</i>.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> La tradición consiste en colocar la cesta sobre el hombro y según la <i>Mishná</i>, hasta el mismo rey Agripas lo hizo, cargando él mismo los <i>Bikurim </i>una vez en el <i>Har haBáyit</i>, el Monte del Templo, hasta la <i>azará, </i>el interior del <i>Beit HaMikdash</i>. En aquel momento los <i>leviyim</i> entonaban el canto de las palabras del salmo, <i>aromimejá HaShem ki dilitani</i>&#8230;, “te ensalzaré, Eterno, porque Tú me has sostenido y no toleraste que mis enemigos se regocijaran de mi”. La cesta era presentada al <i>Kohén </i>al mismo tiempo que se repetían unos versículos de nuestro texto a los cuales <i>Rambam</i> denomina <i>vidui</i>, que quiere decir confesión. Este <i>vidui </i>debía recitarse en hebreo y a su conclusión se colocaba la cesta al lado del <i>mizbéaj</i>, que es el altar.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> En cambio, <i>Shemá Israel</i>, que es la afirmación básica de nuestra fe, puede ser recitada en cualquier idioma. Porque lo más importante es entender la idea contenida en <i>Shemá Israel</i>. Lo esencial es comprender el alcance intelectual de la afirmación de la existencia de un solo Dios. Pero, en el caso de los <i>Bikurim</i>, hay un ceremonial esplendoroso y la misma entrega de los frutos al <i>Kohén </i>contiene el mensaje esencial de que nuestros esfuerzos son vanos sin la Divina Providencia. En un principio, quienes conocían bien el texto que acompaña a los <i>Bikurim</i>, lo recitaban de memoria, y los que no lo sabían, escuchaban su lectura. Pero dado que las personas que no conocían bien las palabras textuales empezaron a abstenerse de presentar los <i>Bikurim</i>, los <i>Jajamim </i>instituyeron que el texto original fuera leido en voz alta para todos, sin distinción alguna.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> La <i>Torá</i> ordena que para la ceremonia de los <i>Bikurim, veanita veamartá</i>, deba alzarse la voz y recitar, <i>aramí oved aví</i>, recordando que nuestro patriarca <i>Yaacov</i> había sido un arameo errante antes de bajar a Egipto. Durante el yugo egipcio, Dios escucha nuestro lamento y se hace eco de nuestro sufrimiento. Dios nos saca de la esclavitud y nos trae a la tierra donde fluye la leche y la miel. Y he aquí los <i>Bikurim</i>, los primeros frutos obtenidos gracias a la bondad Divina que constituyen motivo de regocijo y de alegría.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> Como consecuencia del episodio de los <i>Meraglim,</i> los espías, todos los que habían llegado a la mayoría de edad en Egipto, perecen en el desierto y, por lo tanto no participan en la conquista de la tierra. Los que ahora se encargan de presentar los <i>Bikurim </i>son sus descendientes o aquellos que habían sido menores de edad en el momento de la salida de Egipto. El éxodo era entonces un hecho reciente en la historia de nuestro pueblo. Sin embargo, nuestros <i>Jajamim </i>insisten en que las instrucciones de la <i>Torá</i> son válidas para todas las épocas y el texto original se debe repetir. Siglos después, cada uno se presentará delante del <i>Kohén </i>recitando igualmente, <i>aramí oved aví&#8230;, vayareu otanu hamitsrim vayaanunu</i>,<span class="Apple-converted-space">  </span>“Un arameo errante era mi padre&#8230;, pero los egipcios nos maltrataron”. Esta afirmación implica que aún persiste, en cada persona, el sentimiento de haber sido maltratado por los egipcios, a pesar de los siglos que nos separan de esa época. De manera similar, <i>Moshé Rabenu</i> afirma en un capítulo anterior <i>lo et avotenu karat HaShem et haBerit hazot</i>&#8230;, que quiere decir, no (sólo) con nuestros padres concertó este pacto (en el Monte Sinaí) sino (también) con nosotros, que estamos vivos aquí y ahora.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> La noche del <i>Séder</i>, recitamos en la <i>Hagadá, jayav adam lirot et atsmó keilu hu yatsá mimitsráyim</i>, que quiere decir que cada uno<span class="Apple-converted-space">  </span>debe considerar como si él mismo hubiese participado en el éxodo de Egipto. Hacemos un salto y nos ubicamos en el lugar y en la época de nuestros antepasados en Egipto. En efecto, recitamos estos mismos versículos de nuestro texto semanal y abundamos en detalles adicionales, para señalar que <i>Yetsiat Mitsráyim</i> es un evento inseparable de nuestra formación y nacionalidad. <i>Yetsiat Mitsráyim</i> da testimonio de la intervención de Dios en la historia y de Su respuesta a nuestras súplicas. Sí existe Quien responde a las plegarias, y sí existe Quien se interesa por los oprimidos. Especialmente en los momentos cuando sentimos la aparente ausencia de la divinidad, <i>Yetsiat Mitsráyim</i> afirma que en el momento oportuno se da la intervención Divina.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> La historia (religiosa e ideológica) del pueblo judío no consiste en un análisis de hechos y de pensamientos que pertenecen al pasado y que tienen posible influencia sobre nuestro presente y sobre nuestro futuro. Nuestra historia pasada es parte integral de nuestro presente. Los tiempos verbales no están claramente definidos en la gramática del idioma hebreo. Tal como <i>ein mukdam umeujar baTorá</i>, que quiere decir que el relato de la <i>Torá</i> no sigue un orden cronológico, en cierto sentido los sucesos que, en diferentes épocas, les acaecieron a nuestros antepasados son actuales y forman parte de nuestro presente.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"> Nunca permitimos que <i>Israel</i> perteneciera exclusivamente al relato de las hazañas de otros tiempos. En todo momento, <i>Erets Israel</i> era parte integral de nuestras discusiones y estudios, de nuestros escritos y oraciones. Elevamos nuestras plegarias por la lluvia en <i>Sheminí Atséret</i> durante el largo exilio de casi dos mil años en el momento que ésta era necesaria para <i>Israel</i>, al igual que lo hubiéramos hecho de haber residido entonces sobre la Tierra Prometida. El exilio fue un hecho físico real. Pero idealmente, nunca abandonamos esa tierra. Por lo tanto, el retorno actual a <i>Israel</i>, no exigió ajustes emocionales trascendentales para el judío y tampoco se hizo necesario un período de consolidación social y política lo que para otros pueblos suele ser una realidad en la etapa inicial de su formación nacional independiente.</span></p>
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		<title>EL PASADO ACTUAL</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Sep 2019 17:26:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Kitavó]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá KI TAVÓ. La ofrenda de los primeros frutos era una de las obligaciones que el pueblo hebreo tenía que cumplir a su entrada a la Tierra Prometida. En el transcurso de la ceremonia que acompañaba a la entrega de los primeros frutos al Kohén, el individuo tenía que recitar un texto que incluía una nota histórica acerca [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá KI TAVÓ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-pasado-actual-2/"></a><p class="p1"><span class="s1">La ofrenda de los primeros frutos era una de las obligaciones que el pueblo hebreo tenía que cumplir a su entrada a la Tierra Prometida. En el transcurso de la ceremonia que acompañaba a la entrega de los primeros frutos al <i>Kohén</i>, el individuo tenía que recitar un texto que incluía una nota histórica acerca de la esclavitud egipcia, la cual contrastaba con la libertad que se gozaba en <i>Erets Israel. </i></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De manera similar, durante la entrega del <i>Maaser</i>, el diezmo que se dispensaba al Leví, el diezmo que se consumía en Yerushalaim y el diezmo que se entregaba al pobre, también había una recitación denominada <i>Vidui Maaser</i>. Aunque en esta ocasión la persona proclama que ha tenido un trato apropiado con el Leví y el extranjero, con el huérfano y la viuda, más aún, afirma: <i>Lo avarti miMitsvoteja veló shajajti</i>, “no me aparté de tu instrucción y no olvidé”. Sin embargo, este recitado es conocido como <i>vidui</i>, una confesión. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Mi maestro Harav Soloveitchik señala que el concepto de <i>vidui </i>generalmente está acompañado por el remordi- miento, la enumeración de un listado de errores y omisiones. Sin embargo, esta vez el concepto de <i>vidui </i>está asociado con una afirmación positiva: el cumplimiento de la <i>Mitsvá</i>. De acuerdo con Soloveitchik, la denominación <i>vidui </i>se debe a que el individuo que recita este listado de obligacio- nes probablemente concluye que ha fallado en alguna o varias de ellas. Al recitar lo que debía haber hecho, la persona identifica lo que dejó de cumplir. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Tal vez para impresionar al pueblo acerca de la impor- tancia y trascendencia del cumplimiento de las <i>Mitsvot</i>, con su mirada al Har Guerizim al cual habían ascendido seis tribus de Israel, los <i>Leviyim </i>pronunciaron un listado de bendiciones que serán el resultado de cumplir las <i>Mitsvot</i>. El mismo ritual se repitió con las otras seis tribus sobre el Har Eival, pero esta vez las bendiciones se convertían en maldiciones por el incumplimiento de los instructivos Divinos. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Al entrar a la Tierra Prometida, los hebreos celebraban nuevamente un <i>Brit</i>, un pacto a través del cual se compro- metían obedecer la ley Divina. Este compromiso era fundamental porque en la tierra de Canaán tendrían que superar la seducción de la idolatría que no exigía un comportamiento riguroso, especialmente en cuanto a la conducta sexual y la alimentación. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Rambán opina que este evento se repite simbólicamente en la sinagoga al concluir la lectura de la <i>Torá</i>, cuando se levanta el rollo en un acto conocido como <i>Hagbahá</i>, para que el público pueda ver el escrito que contiene. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En este sentido, Harav Soloveitchik interpreta la ins- trucción de que tres personas sean llamadas a la lectura de la <i>Torá </i>en los días lunes, jueves y <i>Shabat </i>en la tarde. El <i>Talmud </i>cuestiona: ¿Porqué se determinó que sean llamadas tres personas? Rav Así responde que las tres personas representan <i>Torá</i>, <i>Neviim </i>y <i>Ketuvim, </i>las tres partes de la Biblia. Ravá dijo que simbolizan al <i>Kohén</i>, <i>Leví</i> e <i>Israel</i>, la división tripartita del pueblo hebreo. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Soloveitchik apunta que tanto <i>Torá</i>, <i>Neviim </i>y <i>Ketuvim</i>, como <i>Kohén</i>, <i>Leví</i> e <i>Israel</i>, representan una totalidad. Los primeros, integran las Sagradas Escrituras. Los segundos comprenden a la totalidad del pueblo. Para Soloveitchik, la lectura de la <i>Torá </i>no es solamente un período de estudio de la Palabra de Dios, es una especie de “revivir” la experiencia en el Har Sinai, cuando el pueblo en su totalidad escuchó las Diez Palabras y entabló un <i>Brit olam</i>, un “pacto eterno” con Dios. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Retomamos la idea de que en el judaísmo los tiempos no están claramente definidos, porque la historia no se refiere únicamente al pasado, tiene vigencia en el presente. Al mencionar a los patriarcas en la recitación de la <i>Amidá, </i>no nos referimos a personajes históricos sino a figuras cuyo ejemplo y enseñanza están presentes, continúan siendo per- tinentes y válidos. Esta idea está contenida en el <i>Midrash</i>, donde se afirma que las almas de las personas que nacerán en el futuro también estuvieron presente en el momento de la revelación Divina en el Har Sinai. De esta manera, con la lectura de la <i>Torá</i>, semanalmente revivimos el momento de la revelación de Dios en el desierto del Sinai. </span></p>
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		<title>EL PASADO ACTUAL</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Aug 2018 18:10:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Kitavó]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá KI TAVÓ. La ofrenda de los primeros frutos era una de las obligaciones que el pueblo hebreo tenía que cumplir a su entrada a la Tierra Prometida. En el transcurso de la ceremonia que acompañaba a la entrega de los primeros frutos al Kohén, el individuo tenía que recitar un texto que incluía una nota histórica acerca de la esclavitud egipcia, la [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá KI TAVÓ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-pasado-actual/"></a><p class="p1"><span class="s1">La ofrenda de los primeros frutos era una de las obligaciones </span><span class="s1">que el pueblo hebreo tenía que cumplir a su entrada a la </span><span class="s1">Tierra Prometida. En el transcurso de la ceremonia que </span><span class="s1">acompañaba a la entrega de los primeros frutos al Kohén, el </span><span class="s1">individuo tenía que recitar un texto que incluía una nota </span><span class="s1">histórica acerca de la esclavitud egipcia, la cual contrastaba </span><span class="s1">con la libertad que se gozaba en Érets Israel.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De manera similar, durante la entrega del Maaser, el </span><span class="s1">diezmo que se dispensaba al Leví, el diezmo que se consumía </span><span class="s1">en Yerushalaim y el diezmo que se entregaba al pobre, </span><span class="s1">también había una recitación denominada Vidui Maaser.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Aunque en esta ocasión la persona proclama que ha tenido </span><span class="s1">un trato apropiado con el Leví y el extranjero, con el huérfano </span><span class="s1">y la viuda, más aún, afirma: Lo avarti miMitsvoteja </span><span class="s1">veló shajajti, “no me aparté de tu instrucción y no olvidé&#8221;.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Sin embargo, este recitado es conocido como vidui, una </span><span class="s1">confesión.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Mi maestro Harav Soloveitchik señala que el concepto </span><span class="s1">de vidui generalmente está acompañado por el remordimiento, </span><span class="s1">la enumeración de un listado de errores y omisiones.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Sin embargo, esta vez el concepto de vidui está asociado </span><span class="s1">con una afirmación positiva: el cumplimiento de la Mitsvá.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De acuerdo con Soloveitchik, la denominación vidui se </span><span class="s1">debe a que el individuo que recita este listado de obligaciones </span><span class="s1">probablemente concluye que ha fallado en alguna o </span><span class="s1">varias de ellas. Al recitar lo que debía haber hecho, la persona </span><span class="s1">identifica lo que dejó de cumplir.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Tal vez para impresionar al pueblo acerca de la importancia </span><span class="s1">y trascendencia del cumplimiento de las Mitsvot, con </span><span class="s1">su mirada al Har Guerizim al cual habían ascendido seis tribus </span><span class="s1">de Israel, los Leviyim pronunciaron un listado de bendiciones </span><span class="s1">que serán el resultado de cumplir las Mitsvot. El </span><span class="s1">mismo ritual se repitió con las otras seis tribus sobre el Har </span><span class="s1">Eival, pero esta vez las bendiciones se convertían en maldiciones </span><span class="s1">por el incumplimiento de los instructivos Divinos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Al entrar a la Tierra Prometida, los hebreos celebraban </span><span class="s1">nuevamente un Brit, un pacto a través del cual se comprometían </span><span class="s1">obedecer la ley Divina. Este compromiso era fundamental </span><span class="s1">porque en la tierra de Canaán tendrían que superar </span><span class="s1">la seducción de la idolatría que no exigía un comportamiento </span><span class="s1">riguroso, especialmente en cuanto a la conducta </span><span class="s1">sexual y la alimentación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Rambán opina que este evento se repite simbólicamente </span><span class="s1">en la sinagoga al concluir la lectura de la Torá, cuando se </span><span class="s1">levanta el rollo en un acto conocido como Hagbahá, para </span><span class="s1">que el público pueda ver el escrito que contiene.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En este sentido, Harav Soloveitchik interpreta la instrucción </span><span class="s1">de que tres personas sean llamadas a la lectura de la </span><span class="s1">Torá en los días lunes, jueves y Shabat en la tarde. El Talmud </span><span class="s1">cuestiona: ¿Porqué se determinó que sean llamadas tres personas?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Rav Así responde que las tres personas representan </span><span class="s1">Torá, Neviim y Ketuvim, las tres partes de la Biblia. Ravá dijo </span><span class="s1">que simbolizan al Kohén, Leví e Israel, la división tripartita </span><span class="s1">del pueblo hebreo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Soloveitchi apunta que tanto Torá, Neviim y Ketuvim, </span><span class="s1">como Kohén, Leví e Israel, representan una totalidad. Los </span><span class="s1">primeros, integran las Sagradas Escrituras. Los segundos </span><span class="s1">comprenden a la totalidad del pueblo. Para Soloveitchik, la </span><span class="s1">lectura de la Torá no es solamente un período de estudio de </span><span class="s1">la Palabra de Dios, es una especie de “revivir” la experiencia </span><span class="s1">en el Har Sinai, cuando el pueblo en su totalidad escuchó las </span><span class="s1">Diez Palabras y entabló un Brit olam, un “pacto eterno” con </span><span class="s1">Dios.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Retomamos la idea de que en el judaísmo los tiempos </span><span class="s1">no están claramente definidos, porque la historia no se </span><span class="s1">refiere únicamente al pasado, tiene vigencia en el presente.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Al mencionar a los patriarcas en la recitación de la Amidá, </span><span class="s1">no nos referimos a personajes históricos sino a figuras cuyo </span><span class="s1">ejemplo y enseñanza están presentes, continúan siendo pertinentes </span><span class="s1">y válidos. Esta idea está contenida en el Midrash, </span><span class="s1">donde se afirma que las almas de las personas que nacerán </span><span class="s1">en el futuro también estuvieron presente en el momento de </span><span class="s1">la revelación Divina en el Har Sinai. De esta manera, con la </span><span class="s1">lectura de la Torá, semanalmente revivimos el momento de </span><span class="s1">la revelación de Dios en el desierto del Sinai.</span></p>
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		<title>BIKURIM Y MAASER</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Sep 2017 21:52:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
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				<description><![CDATA[KI TAVÓ. El Talmud describe con abundancia de detalle cómo se realizaba la ceremonia de los Bikurim, la presentación de los primeros frutos al Kohén. La Torá encomienda los Bikurim como la primera acción que se debe efectuar después de heredar y poblar la Tierra Prometida. La gente de todos los confines de esa tierra debía reunirse en lugares predeterminados para hacer el [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">KI TAVÓ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/bikurim-y-maaser/"></a><p class="p1"><span class="s1">El Talmud describe con abundancia de detalle cómo se realizaba </span><span class="s1">la ceremonia de los Bikurim, la presentación de los primeros </span><span class="s1">frutos al Kohén. La Torá encomienda los Bikurim </span><span class="s1">como la primera acción que se debe efectuar después de heredar </span><span class="s1">y poblar la Tierra Prometida. La gente de todos los </span><span class="s1">confines de esa tierra debía reunirse en lugares predeterminados </span><span class="s1">para hacer el peregrinaje a Yerushaláyim. Una vez en </span><span class="s1">la ciudad sagrada, eran recibidos por los que allí residían con </span><span class="s1">acompañamiento musical. Después de indagar acerca de su </span><span class="s1">bienestar, los residentes de Yerushaláyim los acompañaban al </span><span class="s1">Har HaBáyit, el monte sobre el cual estaba construido el Beit </span><span class="s1">HaMikdash, donde ofrecerían los primeros frutos al Kohén.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Cómo se obtenían estos frutos? De acuerdo con el Talmud, </span><span class="s1">las personas caminaban por sus respectivos campos </span><span class="s1">para examinar el desarrollo del crecimiento de los frutos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Cuando observaban un fruto maduro en un árbol, ataban </span><span class="s1">una cinta al fruto exclamando: “Este fruto está destinado a </span><span class="s1">Bikurim” y así sucesivamente con los higos, dátiles y demás </span><span class="s1">frutos. </span><span class="s1">¿Cuál es la cantidad apropiada de frutos para esta ofrenda?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De acuerdo con la Mishná, no se asigna a la mitsvá de </span><span class="s1">Bikurim una cantidad específica. Pertenece a Elu devarim </span><span class="s1">sheein lahem shiur, el grupo de elementos cuya cantidad </span><span class="s1">depende de la persona, de la bondad de su corazón. Así </span><span class="s1">como no hay un límite prescrito para el número de visitas a </span><span class="s1">un enfermo, o para la ayuda que la persona puede ofrecer </span><span class="s1">para asistir a una joven para que pueda casarse, no existe una </span><span class="s1">cantidad fija para este tipo de actividad o ayuda. O sea, que </span><span class="s1">se podía cumplir con esta mitsvá con un monto pequeño.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La ceremonia de los Bikurim contrasta con la que se realizaba </span><span class="s1">para el Maaser, el diezmo del producto de la tierra o </span><span class="s1">un valor equivalente, que cada persona tenía que entregar al </span><span class="s1">Leví. Además había otro diezmo que se debía consumir en </span><span class="s1">Yerushaláyim y un diezmo adicional para el pobre. Durante </span><span class="s1">cada seis de los siete años de un período de Shemitá, el año </span><span class="s1">sabático de descanso para la tierra, se debía ofrecer dos de los </span><span class="s1">mencionados diezmos anualmente. O sea, al menos un </span><span class="s1">veinte por ciento de la producción agrícola. No obstante </span><span class="s1">que se trataba de una cantidad significativa, en el momento </span><span class="s1">de la ofrenda del Maaser no había acompañamiento musical.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La ceremonia era reservada. ¿Por qué? El examen de los </span><span class="s1">dos eventos demuestra ciertas diferencias cruciales. </span><span class="s1">Mientras que el Maaser era la ofrenda de un diezmo de </span><span class="s1">la cosecha, o sea cuando el producto de la tierra estaba almacenado </span><span class="s1">y resguardado para ser consumido durante el resto </span><span class="s1">del año, Bikurim se practicaba al principio, cuando no se </span><span class="s1">conocía aún cuál sería la cantidad o calidad de la cosecha. El </span><span class="s1">Maaser era un aporte por lo que se había recibido. Bikurim </span><span class="s1">representaba la esperanza por lo que traería el futuro. Bikurim </span><span class="s1">era una demostración de fe acerca de lo que Dios proveería, </span><span class="s1">una apuesta por el futuro. Bikurim es la disposición a </span><span class="s1">compartir, incluso cuando aún no se ha totalizado el fruto </span><span class="s1">de la tierra, mientras que Maaser tiene que ver con lo que </span><span class="s1">está acumulado.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Estos capítulos son leídos durante el mes de Elul, la víspera </span><span class="s1">de Rosh HaShaná. El momento en que, de manera simbólica, </span><span class="s1">están abiertos los libros en los cuales se “escribirá” </span><span class="s1">quién vivirá y quién morirá, quién gozará de salud y quién </span><span class="s1">enfermará. Para ser inscritos apropiadamente se necesita </span><span class="s1">méritos, una cosecha de buenas acciones, generosidad y </span><span class="s1">solidaridad con el prójimo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Pero sobre todo, Rosh HaShaná es incertidumbre y </span><span class="s1">esperanza acerca del mañana. Una especie de Bikurim que </span><span class="s1">es la práctica de la ofrenda, incluso cuando se desconoce lo </span><span class="s1">que el futuro presentará. Es un acto de fe sobre la bondad </span><span class="s1">Divina, del Dios dispuesto a perdonar los deslices del pasado, </span><span class="s1">que apuesta por una mejora en el comportamiento futuro </span><span class="s1">de la persona.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El Maaser y los Bikurim no tienen la misma vigencia en </span><span class="s1">la actualidad porque no se ha reconstruido el Beit HaMikdash.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Sin embargo, son instructivos que deben servir de </span><span class="s1">ejemplo para la conducta humana. Muchas personas apartan </span><span class="s1">una décima parte de sus ingresos para Tsedaká, la ayuda </span><span class="s1">al prójimo y a la comunidad que le otorga la posibilidad de </span><span class="s1">educar a sus hijos, que provee las herramientas e instituciones </span><span class="s1">para el desarrollo de una vida de acuerdo con las mitsvot </span><span class="s1">de la Torá, tal como las interpretaron los jajamim, cuyas opiniones </span><span class="s1">fueron recogidas en el Talmud.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>LA HORA DE LA SIEMBRA</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Sep 2016 23:08:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
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				<description><![CDATA[Parashá - KI TAVÓ. Sin descartar su desengaño personal por no poder conducir al pueblo hebreo en el proceso de la conquista de la Tierra Prometida, Moisés estaba preocupado por la posibleinfluencia negativa que ejercerían los pobladores de Canaán a través de su culto idólatra. Por ello adelantó una serie de instructivos, cuyo objetivo era señalar que la tierra responde directamente al comportamiento humano. [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá - KI TAVÓ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-hora-de-la-siembra/"></a><p>Sin descartar su desengaño personal por no poder conducir al pueblo hebreo en el proceso de la conquista de la Tierra Prometida, Moisés estaba preocupado por la posibleinfluencia negativa que ejercerían los pobladores de Canaán a través de su culto idólatra. Por ello adelantó una serie de instructivos, cuyo objetivo era señalar que la tierra responde directamente al comportamiento humano. La cosecha no dependía de ningún tótem o ídolo a quien debía ofrecérsele ofrendas o sobornos. Mientras que el hombre ara y siembra, cuida y riega, en última instancia quien induce a la tierra para que brinde su fruto es únicamente Dios. En reconocimiento de este hecho instruyó que se hiciera la ofrenda de los primeros frutos para el Kohén, durante una ceremonia en la cual el agricultor tenía que reconocer que no sólo el producto de la tierra sino el desenvolvimiento de los hechos históricos responden a la voluntad de Dios. ¿Acaso Dios no los había liberado de la esclavitud egipcia? Al escuchar el gemido de su dolor, rompió las cadenas de su servidumbre.</p>
<p>La entrega de los primeros frutos, Bikurim, debe ser un momento de Simjá, alegría espiritual que se produce cuando se comparte con el Leví a quien no se le asignaría una porción durante el reparto de las tierras, y el extranjero, que tampoco podía poseer la tierra, ya que ésta sería dividida para siempre entre las tribus después de la conquista. La enseñanza es clara: no se puede tener Simjá auténtica mientras el vecino padece de hambre. Se alcanza el estado de Simjá solamente cuando se comparte con el menos afortunado.</p>
<p>Aunque el pueblo hebreo recibió la Tierra de Israel por decisión divina, virishtá veyashavta ba: para heredarla, tenía que habitarla. El pueblo hebreo estaba entrando en una´ segunda etapa de su historia nacional. Tanto durante el éxodo de Egipto como en la revelación en el monte Sinaí, el pueblo había tenido un rol pasivo. La promesa había sido HaShem yilajem lajem veatem tajarishún: Dios librará la batalla mientras ustedes permanecen en silencio. Ahora los acontecimientos tomaban otro rumbo: el pueblo tenía que  hacer” para heredar la tierra, tenía que tomar posesión de ella y defenderla de sus posibles enemigos.</p>
<p>Estas apreciaciones tuvieron eco en los albores del sionismo político de principios del siglo pasado. Mientras que a corriente central del movimiento sionista se preocupó porla adquisición de tierras mediante una negociación con los emires y potentados árabes, así como los grandes terratenientes que habían abandonado las tierras y que no habían visto ningún arado pasando sobre su superficie durante siglos, el movimiento sionista revisionista liderado por Zeev Jabotinsky proponía que la tierra tenía que ser habitada y defendida. Los títulos de posesión de nada servirían, el factor determinante sería el jaluts que estuviera “viviendo” sobre los terrenos adquiridos.</p>
<p>La Tierra Prometida no tenía solamente una ubicación geográfica específica. Israel tenía coordenadas espirituales con características sociales de avanzada. La décima parte del producto nacional tenía que ser aportada anualmente para el sustento de la tribu de Leví y los pobres que siempre existen en la sociedad. Si sumamos el diezmo que tenía que recogerse durante las festividades de Shavuot, Sucot y Pesaj, el aporte llegaba a sumar veinte por ciento. La viuda, el huérfano y el extranjero también tenían que gozar de laabundancia de la tierra, y solamente entonces habría Simjá.</p>
<p>Et HaShem heemarta, el pueblo hebreo había escogido a Dios, hecho que se traducía en Laléjet biderajav, transitar por Su camino, Lishmor jukav umitsvotav umishpatav, cuidar Sus ordenanzas (incluso cuando no las comprendemos), sus instructivos y dictámenes. Por otro lado, VaHaShem heemirjá: Dios te apartará para Él, para ser su pueblo escogido y convertirte en Am Kadosh LaShem, un pueblo consagrado para Dios.</p>
<p>Está claro que la escogencia del pueblo judío está condicionada por su comportamiento. El cumplimiento cabal de las mitsvot conduce a la escogencia de Dios. He aquí el secreto para todos los pueblos: para lograr el acercamiento a Dios y ser “escogido” por Él, se debe conducir una vida regida por el sentimiento de solidaridad con la viuda y el huérfanoy todos los desplazados por la sociedad.</p>
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		<title>Un arameo errante fue mi padre</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Sep 2015 22:35:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Kitavó]]></category>
		<category><![CDATA[Torá]]></category>
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				<description><![CDATA[Deuteronomio XXVI - XXIX,8 -  Parashá KI TAVÓ. Una vez asentados en Israel, Moshé instruye a nuestros antepasados con respecto a sus obligaciones, a pesar de que él no los conducirá a la conquista de la tierra prometida. La primera de estas mitzvot tiene relación con los bikurim que son los primeros frutos (de las siete especies que caracterizan a la Tierra de [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Deuteronomio XXVI - XXIX,8 -  Parashá KI TAVÓ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/un-arameo-errante-fue-mi-padre/"></a><p>Una vez asentados en <em>Israel, Moshé</em> instruye a nuestros antepasados con respecto a sus obligaciones, a pesar de que él no los conducirá a la conquista de la tierra prometida. La primera de estas <em>mitzvot</em> tiene relación con los <em>bikurim</em> que son los primeros frutos (de las siete especies que caracterizan a la Tierra de <em>Israel</em>) que deben ser ofrecidos al <em>kohén</em> en el lugar elegido por Dios. La entrega de estos frutos está acompañado por un <em>sipur</em>, la recitación de varios versículos de nuestro texto que destacan que la Providencia guió nuestro destino desde el momento en que el patriarca <em>Yaacov</em> descendió a Egipto hasta el momento de la conquista.</p>
<p>Después de varios siglos de esclavitud y de una travesía nómada por el desierto, el pueblo estaba ansioso de labrar las nuevas tierras para poder alimentarse con el fruto de sus esfuerzos. Al igual que todo campesino, anticipaban intensamente la oportunidad de saborear los frutos que habían producido con su trabajo. Pero la <em>Torá</em> les exige que los primeros frutos destinen al culto religioso. La enseñanza es clara. El hombre tiene que reconocer que Dios, a través de la naturaleza, es quien hace crecer al fruto. El hombre ara, siembra y riega, pero para poder cosechar se requiere del vigor y de la posibilidad de reproducirse que la tierra le otorga a la semilla, todo lo que proviene de Dios.</p>
<p>La <em>Torá </em>no estipula la cantidad de frutos que deben ser presentadas al <em>kohén </em>en una cesta en el momento de los mencionados <em>bikurim</em>. El <em>kohén</em> podía retener la cesta si estaba confeccionada de mimbre, pero si era de algún metal debía devolverla al donante. El <em>Talmud</em> sugiere una cantidad mínima de frutas correspondiente a una sesentava parte del producto total. <em>Rambam</em>, basándose en el<em>Talmud</em>, describe el proceso de la selección de los primeros frutos. Al entrar al huerto, dice <em>Rambam</em>, se inspeccionan los árboles y se amarra una cinta sobre los primeros frutos, (incluso si todavía no están maduros), separándolos de esta manera para que formen parte de los <em>bikurim</em>. Uno mismo debe traer los <em>bikurim</em> a <em>Yerushaláyim</em> y no enviarlos a través de un mensajero. El <em>kohén</em> que recibía los <em>bikurim</em>, podía consumirlos únicamente en <em>Yerushaláyim</em>.</p>
<p>La tradición consiste en colocar la cesta sobre el hombro y según la <em>Mishná</em>, hasta el mismo rey Agripas lo hizo, cargando él mismo los <em>bikurim </em>una vez en el <em>Har haBáyit</em>, el Monte del Templo, hasta la <em>azará, </em>el interior del <em>Beit HaMikdash</em>. En aquel momento los <em>leviyim</em> entonaban el canto de las palabras del salmo, <em>aromimejá HaShem ki dilitani</em>&#8230;, “te ensalzaré, Eterno, porque Tú me has sostenido y no toleraste que mis enemigos se regocijaran de mi”. La cesta era presentada al <em>kohén</em> al mismo tiempo que se repetían unos versículos de nuestro texto a los cuales <em>Rambam</em> denomina <em>vidui</em>, que quiere decir confesión. Este <em>vidui </em>debía recitarse en hebreo y a su conclusión se colocaba la cesta al lado del <em>mizbéaj</em>, que es el altar.</p>
<p>En cambio, <em>Shemá Israel</em>, que es la afirmación básica de nuestra fe, puede ser recitada en cualquier idioma. Porque lo más importante es entender la idea contenida en <em>Shemá Israel</em>. Lo esencial es comprender el alcance intelectual de la afirmación de la existencia de un solo Dios. Pero, en el caso de los <em>bikurim</em>, hay un ceremonial esplendoroso y la misma entrega de los frutos al <em>kohén</em> contiene el mensaje esencial de que nuestros esfuerzos son vanos sin la Divina Providencia. En un principio, quienes conocían bien el texto que acompaña a los <em>bikurim</em>, lo recitaban de memoria, y los que no lo sabían, escuchaban su lectura. Pero dado que las personas que no conocían bien las palabras textuales empezaron a abstenerse de presentar los <em>bikurim</em>, los <em>jajamim</em> instituyeron que el texto original fuera leido en voz alta para todos, sin distinción alguna.</p>
<p>La <em>Torá</em> ordena que para la ceremonia de los <em>bikurim, veanita veamartá</em>, deba alzarse la voz y recitar, <em>aramí oved aví</em>, recordando que nuestro patriarca <em>Yaacov</em> había sido un arameo errante antes de bajar a Egipto. Durante el yugo egipcio, Dios escucha nuestro lamento y se hace eco de nuestro sufrimiento. Dios nos saca de la esclavitud y nos trae a la tierra donde fluye la leche y la miel. Y he aquí los <em>bikurim</em>, los primeros frutos obtenidos gracias a la bondad Divina que constituyen  motivo de regocijo y de alegría.</p>
<p>Como consecuencia del episodio de los <em>meraglim,</em> los espías, todos los que habían llegado a la mayoría de edad en Egipto, perecen en el desierto y, por lo tanto no participan en la conquista de la tierra. Los que ahora se encargan de presentar los <em>bikurim</em> son sus descendientes o aquellos que habían sido menores de edad en el momento de la salida de Egipto. El éxodo era entonces un hecho reciente en la historia de nuestro pueblo. Sin embargo, nuestros <em>jajamim</em> insisten en que las instrucciones de la<em>Torá</em> son válidas para todas las épocas y el texto original se debe repetir. Siglos después, cada uno se presentará delante del <em>kohén</em> recitando igualmente, <em>aramí oved aví&#8230;, vayareu otanu hamitzrim vayaanunu</em>,  “Un arameo errante era mi padre&#8230;, pero los egipcios nos maltrataron”. Esta afirmación implica que aún persiste, en cada persona, el sentimiento de haber sido maltratado por los egipcios, no obstante los muchos siglos que nos separan de esa época. De manera similar, <em>Moshé Rabenu</em> afirma en un capítulo anterior <em>lo et avotenu karat HaShem et haberit hazot</em>&#8230;, que quiere decir, no (sólo) con nuestros padres concertó este pacto (en el Monte Sinaí) sino (también) con nosotros, que estamos vivos aquí y ahora.</p>
<p>La noche del <em>séder</em>, recitamos en la <em>Hagadá, jayav adam lirot et atzmó keilu hu yatzá mimitzráyim</em>, que quiere decir que cada quien  debe considerar como si él mismo hubiese participado en el éxodo de Egipto. Hacemos un salto y nos ubicamos en el lugar y en la época de nuestros antepasados en Egipto. En efecto, recitamos estos mismos versículos de nuestro texto semanal y abundamos en detalles adicionales, para señalar que <em>yetziat mitzráyim</em> es un hecho  inseparable de nuestra formación y nacionalidad. <em>Yetziat mitzráyim</em> da testimonio de la intervención de Dios en la historia y de Su respuesta a nuestras súplicas. Sí  existe Quien responde a las plegarias y sí existe, Quien se interesa por los oprimidos. Especialmente en los momentos cuando sentimos la aparente ausencia de la divinidad, <em>yetziat mitzráyim</em> afirma que en el momento oportuno se da la intervención Divina.</p>
<p>La historia (religiosa e ideológica) del pueblo judío no consiste en un análisis de hechos y de pensamientos que pertenecen al pasado y que tienen posible influencia sobre nuestro presente y sobre nuestro futuro. Nuestra historia pasada es parte integral de nuestro presente. Los tiempos verbales no están claramente definidos en la gramática del idioma hebreo. Tal como <em>ein mukdam umeujar baTorá</em>, que quiere decir que el relato de la <em>Torá</em> no sigue un orden cronológico, en cierto sentido los sucesos que, en diferentes épocas, les acaecieron a nuestros antepasados son actuales y forman parte de nuestro presente.</p>
<p>Nunca permitimos que <em>Israel</em> perteneciera exclusivamente al relato de las hazañas de otros tiempos. En todo momento, <em>Éretz  Israel</em> era parte integral de nuestras discusiones y estudios, de nuestros escritos y oraciones. Elevamos nuestras plegarias por la lluvia en <em>Sheminí Atzéret</em> durante el largo exilio de casi dos mil años en el momento que ésta era necesaria para <em>Israel</em>, al igual que lo hubiéramos hecho de haber residido entonces sobre la Tierra Prometida. El exilio fue un hecho físico real. Pero idealmente, nunca abandonamos esa tierra. Por lo tanto, el retorno en nuestro tiempos a<em>Israel</em>, no exigió ajustes emocionales trascendentales para el judío y tampoco se hizo necesario un período de consolidación social y política lo que para otros pueblos suele ser una realidad en la etapa inicial de su formación nacional independiente.</p>
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