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	<title>Rabino Pynchas BrenerKI TETZÉ &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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	<description>Conectándote al Judaismo</description>
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		<title>La guerra y la paz en la perspectiva bíblica</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Aug 2020 19:14:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[KI TETZÉ]]></category>
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				<description><![CDATA[KI TETSÉ - Deuteronomio XXI,10 - XXV. El tema primario de nuestra lectura semanal es el de las guerras que invariablemente ocurren periódicamente. En particular, nuestra generación a la que ha tocado ser testigo del exterminio de una tercera parte del pueblo judío, los horrores de Bosnia, y del África Central conoce el sufrimiento y la desesperación, la crueldad y la inhumanidad [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">KI TETSÉ - Deuteronomio XXI,10 - XXV</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-guerra-y-la-paz-en-la-perspectiva-biblica-2/"></a><p class="p1"><span class="s1">El tema primario de nuestra lectura semanal es el de las guerras que invariablemente ocurren periódicamente. En particular, nuestra generación a la que ha tocado ser testigo del exterminio de una tercera parte del pueblo judío, los horrores de Bosnia, y del África Central conoce el sufrimiento y la desesperación, la crueldad y la inhumanidad que son el resultado de la guerra. Porque e<i>in báyit asher ein bo met</i>, no existe hogar judío que no haya sufrido en carne propia el Holocausto que los nazis cometieron. Por lo tanto, una de las características esenciales de la era mesiánica, que es sinónimo de armonía y de convivencia, de entendimiento y de amor entre los seres humanos, es la ausencia de conflictos bélicos. Estas son las palabras del profeta <i>Yeshayahu: vehayá beajarit hayamim&#8230;, vejitetú jarvotam leitim vajaninotehem lemazmerot, lo yisá goi el goi jérev veló yilmedú od miljamá</i>; que quiere decir, “y ocurrirá al fin de los días&#8230;, y convertirán sus espadas en arados, y sus lanzas en hoces, ninguna nación levantará espada contra otra nación, ni aprenderán más la guerra”. En nuestros días, que son anteriores a esta era mesiánica, debemos estudiar el texto bíblico que contiene una serie de ordenanzas cuyo objetivo es el de mitigar el drama de toda guerra.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La conquista inicial de la tierra de <i>Canaán</i> se lleva a cabo luchando y derramando sangre. En la tradición judía estas guerras se ubican bajo el rubro de <i>Miljémet Mitsvá</i>, un concepto que se puede traducir como el de una guerra ordenada por la Divinidad en el primer período de nuestra historia colectiva. Desde luego que la noción de una guerra sancionada u ordenada por Dios colide con una de nuestras ideas básicas sobre la deidad. El texto de la bendición de los <i>Kohanim</i>, por ejemplo, concluye implorando que Dios nos otorgue la paz. La palabra <i>shalom </i>que significa paz, es utilizada para el saludo diario destacando de esta manera nuestro anhelo constante de armonía y tranquilidad. La fe auténtica en Dios debe resultar en una especie de paz interna. En fin, no podemos concebir al Creador sin que ello implique a la noción de paz. En el <i>kadish, </i>que se ha transformado en una oración por los fallecidos, afirmamos, <i>osé shalom bimeromav</i>, <i>Hu yaasé shalom alenu</i>, que quiere decir, “Quien hace la paz en las alturas, El nos otorgará la paz (en la tierra)”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> En busca de respuesta a la dificultad planteada, podemos subrayar que el momento histórico al cual hacemos referencia, se caracteriza por los sacrificios humanos y las más grandes aberraciones en el comportamiento social. Por lo tanto, los efectos de la conquista pueden considerarse como un castigo para los pueblos conquistados. Sin embargo, se puede señalar que había opciones diferentes. Posiblemente, el camino a seguir debía haber sido el didáctico. En lugar de exterminar a los residentes de la tierra prometida de <i>Canaán</i>, existía la opción de que nuestros antepasados les enseñaran la verdad descubierta por el patriarca <i>Avraham</i>. Está claro, por ejemplo, que los <i>Aséret hadibrot</i>, que son los Diez Mandamientos, podían haber sido utilizados para diseminar una nueva ley moral en esas tierras. Otra posibilidad podía haber sido la insistencia en el cumplimiento de las <i>sheva Mitsvot debenei Nóaj</i>, que son las siete leyes básicas de la época de <i>Nóaj</i>. De esta manera, los residentes de <i>Canaán</i> se hubieran podido incorporar a la gran familia monoteísta que se estaba creando en el seno de la humanidad. Pero existía el enorme peligro que el pueblo judío también pudiera sucumbir a la idolatría.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Las investigaciones científicas de la historia y de la arqueología nos llevan a la conclusión de que en el pasado hubo personajes extraordinarios que concibieron la noción de un solo Dios. El célebre Faraón <i>Ikhnaton</i>, por ejemplo, era esencialmente monoteísta. No obstante, ninguno de estos descubrimientos religiosos sobrevivió en la sociedad. Fueron intentos fugaces, destellos de luz que se consumen instantáneamente. Su corta duración se deba, tal vez, al hecho de que aparecen en medio del politeísmo reinante y no pueden resistir ni a su embate constante ni al reto del facilismo y del placer característico de la idolatría. Es curioso observar que el politeísmo se distingue por su tolerancia. Los griegos que concentraron a sus múltiples dioses en el Monte Olimpo podían concebir la existencia de deidades adicionales. Por tanto, cuando conquistaban tierras nuevas, acostumbraban a rendir homenaje a la deidad local, porque consideraban que éste los había ayudado en su victoria. En cambio, el monoteísmo, es muy celoso. No permite que el Dios único otorgue espacio vital alguno a otro dios. Existe un solo Dios y nadie más.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Es muy probable que el judaísmo también hubiera sucumbido ante la idolatría que reinaba por doquier. La historia nos enseña que durante el período del primer <i>Beit HaMikdash</i>, el Templo de Jerusalem, la idolatría y su concomitante casta sacerdotal a veces se involucraban en ritos ajenos, lo que constituía un problema fundamental para el desarrollo espiritual de nuestro pueblo. Por lo tanto, era necesario erradicar, en lo posible, todo vestigio de la atractiva y contagiosa idolatría que fomenta la licencia sexual y la ciega embriaguez religiosa.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Además de la mencionada guerra de conquista de la Tierra Prometida, nuestra tradición considera dos tipos adicionales de guerra. En el caso de agresión externa se debe responder con <i>Miljémet jová</i>, que quiere decir una guerra obligada. El <i>Mélej</i>, que es el rey de <i>Israel</i>, no requiere del consentimiento de ningún cuerpo deliberante para enfrentar una agresión bélica de esta naturaleza. En cambio, en el caso de <i>Miljémet reshut</i>, que hace referencia a una guerra optativa cuyo propósito sea el de agrandar los límites del país, se necesita la aprobación previa del <i>Sanhedrín</i>, el cuerpo de setenta y uno notables religiosos. Después las fuerzas armadas deben ser informadas sobre el propósito de la guerra. (En el período de la guerra de Vietnam, nos encontramos con el hecho que la nación norteamericana desconocía al propósito y el alcance del conflicto. Esta fue una de las razones por las que el gobierno no obtuvo el apoyo mayoritario de su pueblo). Nuestro texto inicial que reza, <i>ki teitsei lamiljamá al oiveja</i>, quiere decir que cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, argumenta para que nuestros <i>Jajamim </i>exijan que se compruebe que realmente se trata de <i>oiveja</i>, que significa tus enemigos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> De acuerdo con las instrucciones de nuestro texto, los oficiales tenían que hablarle al pueblo señalando, <i>mi haish asher baná báyit jadash veló janajó yelej veyashov leveitó</i>&#8230;, “qué hombre hay que haya construido una casa y no la haya estrenado, que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la guerra y otro estrene su casa”. El haber plantado una viña y el haber esposado una mujer y no haberla tomado, eran igualmente razones suficientes para no tener que participar en la guerra. Igualmente podían abstenerse de ir a la guerra <i>hayaré veharaj levav</i>, “el temeroso y el de corazón débil”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Primero se le debe ofrecer al adversario la posibilidad de la paz, según el <i>Talmud</i>. La aceptación por el enemigo de las leyes básicas de <i>Nóaj</i>, es una razón suficiente para no matar a ningún ser viviente. En tal caso, se puede imponer la servidumbre y exigir el pago de ciertos impuestos. Cuando se establece un sitio a una ciudad debe descuidarse la vigilancia de uno de los lados del perímetro, para permitir que escape quien desee salvarse. No se deben cortar los árboles que dan frutos comestibles y hay que permitir la entrada del agua necesaria.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> En el <i>Talmud </i>nos encontramos con la siguiente observación: <i>kol zemán sheIsrael</i> <i>mistaklín klapei maalá hem mitgabrim, veim lav noflim,</i> que quiere decir que mientras (el pueblo de) <i>Israel</i> tiene su mirada fijada hacia el cielo es victorioso; si no, la caída es inevitable. Esta enseñanza hace alusión al mérito relativo del propósito de las guerras las que deben tener metas y beneficios sociales importantes. Desde luego que hay quienes argumentan que toda guerra es diabólica, aun sí se toma en cuenta la posibilidad de que algunos de sus objetivos tengan una intención noble. Los países latinoamericanos, por ejemplo, prefieren sus propias dictaduras frente a la alternativa, por ejemplo, de una intervención armada norteamericana.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> No obstante, las instrucciones contenidas en nuestro texto que fueron interpretadas ampliamente por nuestros <i>Jajamim </i>para atenuar los desastres de los conflictos bélicos, nuestras aspiraciones y deseos tienen como norte el entendimiento y la armonía entre los pueblos. <i>Jarvotam leitim</i>, la conversión de las espadas en arados es el símbolo y el lema para una mayor humanización de nuestro conflictivo globo terráqueo.</span></p>
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		<title>EL MATRIMONIO CONSAGRADO</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Sep 2019 18:48:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
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				<description><![CDATA[KI TETSÉ. Respondiendo a la tendencia “natural” del hombre para apoderarse de las mujeres del enemigo como parte del botín de guerra, la Torá regula esta apetencia insistiendo que el hombre tiene que ver a la mujer cautiva cuando está despojada de las joyas y atractivos que antiguamente se solían utilizar para seducir a los enemigos. Todo [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">KI TETSÉ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-matrimonio-consagrado-2/"></a><p class="p1"><span class="s1">Respondiendo a la tendencia “natural” del hombre para apoderarse de las mujeres del enemigo como parte del botín de guerra, la <i>Torá </i>regula esta apetencia insistiendo que el hombre tiene que ver a la mujer cautiva cuando está despojada de las joyas y atractivos que antiguamente se solían utilizar para seducir a los enemigos. Todo ello de acuerdo a Rashí, quien argumenta que la suerte de ese matrimonio será la separación y, más aún, un <i>Ben sorer umoré</i>, un “hijo glotón y rebelde” será el producto de esta unión. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Incluso en este caso que representa solamente la satisfacción de un deseo carnal, una atracción física exclusiva en la cual no se percibe el ingrediente emocional, la <i>Torá </i>insiste en normalizar la unión entre el hombre y la mujer para la formación de un hogar. Porque el matrimonio, institución pivote de la sociedad, es una <i>Mitsvá </i>y tal como en el cumplimiento de otras <i>Mitsvot</i>, se recita un <i>Berajá</i>, una bendición que reconoce la presencia de Dios en las actuaciones de la persona. Porque incluso durante la práctica de las <i>Mitsvot </i>que el hombre podría validar a través del intelecto, sin la intervención Divina, aún en estos casos el judaísmo exige invocar la voluntad de Dios, porque la totalidad de nuestro comportamiento debe tener el sello Divino, la aceptación de Dios. En efecto, en este texto semanal también encontramos la noción del matrimonio entre el hombre y la mujer en el versículo <i>Ki yikaj ish ishá</i>, “cuando un hombre tome una mujer” que según el <i>Talmud </i>se refiere a la institución matrimonial. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">A diferencia de otras <i>Mitsvot</i>, en el caso del matrimonio no se utiliza la formulación aceptada de la <i>Berajá</i>: <i>Asher kideshanu beMitsvotav vetsinanu&#8230;</i>, “nos santificó con sus <i>Mitsvot </i>y nos instruyó&#8230;”. En el caso del <i>Lulav </i>en <i>Sucot, </i>se agregan las palabras <i>Al netilat lulav</i>; o <i>Al keviyat mezuzá</i>, al colocar una <i>mezuzá </i>sobre una puerta. En el orden de las <i>berajot </i>del matrimonio deberíamos pronunciar <i>Asher kideshanu beMitsvotav vetsivanu lakájat ishá</i>, por ejemplo. O tal vez <i>Lekadesh ishá</i>, “para santificar una mujer”, de acuerdo con la palabra <i>Kidushín</i>, utilizada para hacer referencia al matrimonio. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Más aún, la <i>Berajá </i>que se utiliza incluye la prohibición de convivir con la mujer con la cual sólo se ha realizado el acto del compromiso (en realidad es una referencia a la primera etapa del acto matrimonial, que en los tiempos talmúdicos constaba de dos etapas). Jacob Gartner, de la Universidad Bar Ilán, cita al comentarista talmúdico Rosh y a otros exégetas que destacan que en el caso de la comida <i>kasher</i>, por ejemplo, no se menciona que Dios nos prohibió ciertos animales mientras que permitió otros. ¿Por qué se mencionan las relaciones prohibidas en la <i>Berajá </i>que santifica el matrimonio? La respuesta de Rosh es que en este caso la <i>Berajá </i>no está directamente relacionada con la <i>Mitsvá </i>que se refiere claramente a la propagación de la especie humana. En el caso de la ceremonia matrimonial, la <i>Berajá </i>sirve para expresar <i>Shévaj vehodayá</i>, “agradecimiento y alabanza” al Señor. Es un reconocimiento al Dios que nos enseñó a conducir la vida de manera diferente a las otras naciones de la época que simplemente se apoderaban de una mujer, considerada usualmente por el hombre como una parte de sus pertenencias. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Dado que la identidad y pureza espiritual del pueblo hebreo dependen de la santidad del matrimonio, la <i>Berajá </i>advierte que un comportamiento, tal como el convivir con la “prometida”, compromete la integridad del núcleo familiar que debe retener pureza para poder adquirir santidad. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En diferentes momentos de la historia, la sociedad ha ensayado otros tipos de enlace entre el hombre y la mujer, incluso la noción del no-enlace que implica una unión entre los sexos, sin compromiso de duración alguna. El hecho que el matrimonio tradicional ha superado diversos intentos de cambio, es una demostración adicional de que continúa siendo la base y el fundamento para la supervivencia de la especie humana. </span></p>
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		<title>EL MATRIMONIO CONSAGRADO</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Aug 2018 17:56:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
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				<description><![CDATA[Parashá KI TETSÉ. Respondiendo a la tendencia “natural” del hombre para apoderarse de las mujeres del enemigo como parte del botín de guerra, la Torá regula esta apetencia insistiendo que el hombre tiene que ver a la mujer cautiva cuando está despojada de las joyas y atractivos que antiguamente se solían utilizar para seducir a los enemigos. Todo ello de acuerdo a Rashí, quien [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá KI TETSÉ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-matrimonio-consagrado/"></a><p class="p1"><span class="s1">Respondiendo a la tendencia “natural” del hombre para </span><span class="s1">apoderarse de las mujeres del enemigo como parte del botín </span><span class="s1">de guerra, la Torá regula esta apetencia insistiendo que el </span><span class="s1">hombre tiene que ver a la mujer cautiva cuando está despojada </span><span class="s1">de las joyas y atractivos que antiguamente se solían utilizar </span><span class="s1">para seducir a los enemigos. Todo ello de acuerdo a Rashí, </span><span class="s1">quien argumenta que la suerte de ese matrimonio será la </span><span class="s1">separación y, más aún, un Ben sorer umoré, un “hijo glotón y </span><span class="s1">rebelde” será el producto de esta unión.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Incluso en este caso que representa solamente la satisfacción </span><span class="s1">de un deseo carnal, una atracción física exclusiva en </span><span class="s1">la cual no se percibe el ingrediente emocional, la Torá insiste </span><span class="s1">en normalizar la unión entre el hombre y la mujer para la </span><span class="s1">formación de un hogar. Porque el matrimonio, institución </span><span class="s1">pivote de la sociedad, es una Mitsvá y tal como en el cumplimiento </span><span class="s1">de otras Mitsvot, se recita un Berajá, una bendición </span><span class="s1">que reconoce la presencia de Dios en las actuaciones de </span><span class="s1">la persona. Porque incluso durante la práctica de las Mitsvot </span><span class="s1">que el hombre podría validar a través del intelecto, sin la </span><span class="s1">intervención Divina, aún en estos casos el judaísmo exige </span><span class="s1">invocar la voluntad de Dios, porque la totalidad de nuestro </span><span class="s1">comportamiento debe tener el sello Divino, la aceptación </span><span class="s1">de Dios. En efecto, en este texto semanal también encontramos </span><span class="s1">la noción del matrimonio entre el hombre y la mujer </span><span class="s1">en el versículo Ki yikaj ish ishá, “cuando un hombre tome </span><span class="s1">una mujer” que según el Talmud se refiere a la institución </span><span class="s1">matrimonial.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">A diferencia de otras Mitsvot, en el caso del matrimonio </span><span class="s1">no se utiliza la formulación aceptada de la Berajá: Asher </span><span class="s1">kideshanu beMitsvotav vetsinanu…, “nos santificó con sus </span><span class="s1">Mitsvot y nos instruyó…”. En el caso del Lulav en Sucot, se </span><span class="s1">agregan las palabras Al netilat lulav; o Al keviyat mezuzá, al </span><span class="s1">colocar una mezuzá sobre una puerta. En el orden de las </span><span class="s1">berajot del matrimonio deberíamos pronunciar Asher kideshanu </span><span class="s1">beMitsvotav vetsivanu lakájat ishá, por ejemplo. O tal </span><span class="s1">vez Lekadesh ishá, “para santificar una mujer”, de acuerdo </span><span class="s1">con la palabra Kidushín, utilizada para hacer referencia al </span><span class="s1">matrimonio.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Más aún, la Berajá que se utiliza incluye la prohibición </span><span class="s1">de convivir con la mujer con la cual sólo se ha realizado el </span><span class="s1">acto del compromiso (en realidad es una referencia a la primera </span><span class="s1">etapa del acto matrimonial, que en los tiempos talmúdicos </span><span class="s1">constaba de dos etapas). Jacob Gartner, de la Universidad </span><span class="s1">Bar Ilán, cita al comentarista talmúdico Rosh y a otros </span><span class="s1">exégetas que destacan que en el caso de la comida kasher, por </span><span class="s1">ejemplo, no se menciona que Dios nos prohibió ciertos animales </span><span class="s1">mientras que permitió otros. ¿Por qué se mencionan </span><span class="s1">las relaciones prohibidas en la Berajá que santifica el matrimonio?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La respuesta de Rosh es que en este caso la Berajá no </span><span class="s1">está directamente relacionada con la Mitsvá que se refiere </span><span class="s1">claramente a la propagación de la especie humana. En el </span><span class="s1">caso de la ceremonia matrimonial, la Berajá sirve para expresar </span><span class="s1">Shévaj vehodayá, “agradecimiento y alabanza” al Señor.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Es un reconocimiento al Dios que nos enseñó a conducir </span><span class="s1">la vida de manera diferente a las otras naciones de la época </span><span class="s1">que simplemente se apoderaban de una mujer, </span><span class="s1">considerada usualmente por el hombre como una parte de </span><span class="s1">sus pertenencias.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Dado que la identidad y pureza espiritual del pueblo </span><span class="s1">hebreo dependen de la santidad del matrimonio, la Berajá </span><span class="s1">advierte que un comportamiento, tal como el convivir con </span><span class="s1">la “prometida”, compromete la integridad del núcleo familiar </span><span class="s1">que debe retener pureza para poder adquirir santidad.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En diferentes momentos de la historia, la sociedad ha </span><span class="s1">ensayado otros tipos de enlace entre el hombre y la mujer, </span><span class="s1">incluso la noción del no-enlace que implica una unión entre </span><span class="s1">los sexos, sin compromiso de duración alguna. El hecho que </span><span class="s1">el matrimonio tradicional ha superado diversos intentos de </span><span class="s1">cambio, es una demostración adicional de que continúa </span><span class="s1">siendo la base y el fundamento para la supervivencia de la </span><span class="s1">especie humana.</span></p>
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		<title>LA FE QUE SE MANIFIESTA EN LA ACCIÓN</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Aug 2017 20:04:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[KI TETZÉ]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá  KI TETSÉ. Densos con los detalles de leyes fundamentales, nuestros capítulos empiezan señalando cuál es el comportamiento requerido con las mujeres del enemigo que ha sido vencido. Al mismo tiempo la Torá exige que no se dé un trato preferencial a la esposa más querida por encima de una segunda esposa. Se debe recordar que la Torá concibe la posibilidad que un [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá  KI TETSÉ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-fe-que-se-manifiesta-en-la-accion/"></a><p class="p1"><span class="s1">Densos con los detalles de leyes fundamentales, nuestros </span><span class="s1">capítulos empiezan señalando cuál es el comportamiento </span><span class="s1">requerido con las mujeres del enemigo que ha sido vencido.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Al mismo tiempo la Torá exige que no se dé un trato preferencial </span><span class="s1">a la esposa más querida por encima de una segunda </span><span class="s1">esposa. Se debe recordar que la Torá concibe la posibilidad </span><span class="s1">que un hombre tenga más de una esposa, aunque el Talmud </span><span class="s1">no reseña ningún caso de que alguno de los Tanaim o Amoraim, </span><span class="s1">los sabios de la época, tuviera más de una esposa.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Durante el siglo X, el Beit Din de Rabenu Guershom </span><span class="s1">Maor HaGolá, formalizó la prohibición que impide tener </span><span class="s1">más de una esposa. Esta Guezerá (edicto) fue aceptada por el </span><span class="s1">mundo ashkenazí. Con el establecimiento del Estado de </span><span class="s1">Israel, la inmigración de judíos del Yemen evidenció la presencia </span><span class="s1">de familias en las cuales algunos hombres tenían más </span><span class="s1">de una esposa. El Estado aceptó situación presente, pero </span><span class="s1">prohibió que se añadiera nuevas esposas, porque la monogamia </span><span class="s1">era la ley de la nación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La Torá hace un listado de diferentes engaños y yerros </span><span class="s1">que pueden ocurrir en el estado matrimonial, incluyendo la </span><span class="s1">disposición que contempla el divorcio. La severa prohibición </span><span class="s1">contra el secuestro es seguida por la exhortación de </span><span class="s1">escuchar las enseñanzas de los miembros de la tribu de Leví, </span><span class="s1">quienes eran los maestros del pueblo. El pobre y la viuda son </span><span class="s1">igualmente motivo de preocupación y se propone varias vías </span><span class="s1">para socorrerlos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La honradez y la justicia se expresan claramente cuando </span><span class="s1">la Torá advierte que es primordial dar el peso correcto.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Mientras que algunas personas engañan a otros a través con </span><span class="s1">dos tipos de pesas, versión antigua de mantener en el comercio </span><span class="s1">dos libros diferentes de contabilidad, nuestros capítulos </span><span class="s1">lo prohíben de manera terminante. Incluso la longevidad en </span><span class="s1">este mundo es una función de la honradez, de acuerdo con </span><span class="s1">la Torá. Porque la fe tiene que manifestarse también a través </span><span class="s1">de la acción.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Finalmente, la Torá recuerda que se debe “borrar” la </span><span class="s1">memoria de Amalek, el enemigo ejemplar del pueblo </span><span class="s1">hebreo. De acuerdo con el Midrash, la razón de mencionar a </span><span class="s1">Amalek inmediatamente después de exhortar acerca de la </span><span class="s1">decepción a través de pesas falsas, implica que esta inmoralidad </span><span class="s1">provoca la ira del Señor que se expresa por la agresión de </span><span class="s1">los gentiles en contra del pueblo hebreo de esa generación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una explicación alterna sostiene que el engaño con la </span><span class="s1">pesa es la manifestación de una falta de temor por Dios que </span><span class="s1">reconoce el embuste. La falta de temor por Dios será sustituida </span><span class="s1">entonces por el temor hacia el enemigo terrenal: Amalek.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Cuál es una característica básica de Amalek? La ausencia </span><span class="s1">del temor por Dios. Por lo tanto, quien utiliza una pesa </span><span class="s1">falsa se identifica con la falta de ese valor esencial: el temor </span><span class="s1">por Dios.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El poder que Amalek puede ejercer sobre Israel está en </span><span class="s1">relación inversa al comportamiento del pueblo hebreo, a su </span><span class="s1">apego a las virtudes y a la Palabra del Señor. Amalek se torna </span><span class="s1">vulnerable cuando Israel sigue el sendero de Dios. O sea que </span><span class="s1">el “temor por Dios” tiene que manifestarse de manera concreta </span><span class="s1">a través de la conducta en todos los campos, incluso en </span><span class="s1">la empresa comercial al utilizar la pesa correcta.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Amalek sólo puede vencer cuando existe una dicotomía, </span><span class="s1">una separación entre fe y acción, cuando el “temor por </span><span class="s1">Dios” no se traduce en una actitud moral en la relación con </span><span class="s1">el prójimo. El Midrash afirma que Dios pudo distinguir </span><span class="s1">entre los primogénitos de los hebreos y de los egipcios por </span><span class="s1">las pesas que utilizaban. Una pesa correcta definía al hogar </span><span class="s1">hebreo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una de las tareas del pueblo hebreo al salir de Egipto era </span><span class="s1">enseñar a la Humanidad que era necesario poner en la práctica </span><span class="s1">el ideal sublime de la fe en Dios, el cual no podía permanecer </span><span class="s1">en el mundo de la filosofía, la teología y la </span><span class="s1">especulación intelectual. La fe debía tener una aplicación en </span><span class="s1">la vida cotidiana, tal como la transparencia y autenticidad </span><span class="s1">en el comercio. En cambio, Amalek representa la tentación </span><span class="s1">de separar entre el ideal y la práctica, la fe y el comportamiento </span><span class="s1">cotidiano. “Darle al César lo que es del César y lo </span><span class="s1">que es de Dios a Dios” es un principio traicionero que tolera </span><span class="s1">el engaño bajo el manto de una religión.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Incluso bajo la norma contemporánea de la separación </span><span class="s1">entre el Estado y la religión, los principios morales que subyacen </span><span class="s1">en la civilización humana deben tener vigencia y pertinencia </span><span class="s1">en el comportamiento de la persona. Porque la calle </span><span class="s1">también necesita un soporte ético que se alimenta de las </span><span class="s1">experiencias de la Humanidad, que incluyen el encuentro </span><span class="s1">con Dios, la epifanía en el monte Sinaí donde se escucharon </span><span class="s1">las Diez Palabras que son la base para la convivencia y la fraternidad </span><span class="s1">entre los hombres.</span></p>
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		<title>LOS INESCRUTABLES DESIGNIOS DE DIOS</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Sep 2016 18:10:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[KI TETZÉ]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá KI TETSÉ. Milton Steinberg fue una de las figuras rabínicas más prominentes de su época debido a su sensibilidad y calidad humana. Su libro “As a Driven Leaf” es la historia novelada dla vida de Elisha ben Abuya, el Taná que abandonó la fe cuando enfrentó un conflicto interno de carácter universal; por ello, esta obra continúa teniendo resonancia en el [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá KI TETSÉ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/los-inescrutables-designios-de-dios/"></a><p>Milton Steinberg fue una de las figuras rabínicas más prominentes de su época debido a su sensibilidad y calidad humana. Su libro “As a Driven Leaf” es la historia novelada dla vida de Elisha ben Abuya, el Taná que abandonó la fe cuando enfrentó un conflicto interno de carácter universal; por ello, esta obra continúa teniendo resonancia en el espíritu de los lectores. El tema del libro es: ¿cómo se puede retener la fe cuando, muchas veces, la realidad contradice las promesas de la tradición?</p>
<p>El punto en referencia es la ley de Shilúaj hakán: ahuyentar a la madre antes de apropiarse de los polluelos o huevos del nido. El Talmud es categórico cuando sostiene que se debe silenciar a quien sostiene que esta ley es una manifestación de la piedad de Dios por su creación. Maimónides, siguiendo la enseñanza del Talmud, en su comentario sobre la Mishná señala que no se puede sostener que esta ley es una demostración de la compasión de Dios por las aves, porque si esta fuera la razón, no estaría permitido sacrificar un ave para la comida.</p>
<p>Más aún, la Torá promete que quien cumple la ley de Shilúaj hakán será premiado con Arijat yamim, vivirá por mucho tiempo. A primera vista, esta ley no aparenta tener gran contenido moral, porque no se refiere a la relación entre el hombre y uno de sus semejantes, mientras que una recompensa de larga vida debería estar reservada para una mitsvá de mayor importancia. Por otro lado, está claramente prohibido el comportamiento cruel con un animal. No se debe herir a un animal y mucho menos matarlo, a menos que sea para utilizar su carne o piel. Por ello, la caza no está concebida para el judío, porque para ingerir la carne de ese animal es necesario utilizar la metodología de la Shejitá, cuya práctica requiere la intervención de una persona especialmente preparada que debe sacrificar al animal con un cuchillo muy afilado y de acuerdo con un reglamento muy rígido.</p>
<p>En efecto, la Torá promete Arijat yamim en el caso de “honra a tu padre y a tu madre”, instrucción que forma parte de los Diez Mandamientos. Aunque de manera general, la Torá se abstiene de especificar tanto la recompensa como el castigo, hay casos –como en los citados– en los que se hace una excepción.</p>
<p>Resulta muy difícil hacer una equivalencia entre Shilúaj hakán y Kibud av veem, la honra que se debe a los padres. La salud de la sociedad –en realidad, la base en la cual se apoya– es la familia, y en especial, la relación entre padres e hijos. Elisha ben Abuya, conocido en el Talmud como Ajer para evitar la divulgación de su nombre, perdió la fe cuando vio a un joven subiendo por una escalera hacia un nido y, en ese momento, escuchó la voz del padre que instruía a su hijo para que ahuyentara a la madre ave antes de agarrar a los polluelos. Lamentablemente, la escalera cedió, el joven cayó y murió en el instante. Este acontecimiento produjo una crisis de fe en el espíritu de Elisha ben Abuya. Si tomamos en cuenta que ambas mitsvot prometen una larga vida, aquí había una demostración de lo contrario.</p>
<p>¿Cómo se puede resolver esta aparente contradicción? Una primera respuesta es que la recompensa por las mitsvot no se concreta en este mundo. Ni el castigo ni la recompensa se reciben durante la vida terrenal, porque están reservados para el Más Allá. De tal manera que no hay contradicción cuando se observa a un asesino, a una persona de una conducta totalmente inmoral, que goza de beneficios materiales. El castigo está reservado para otra dimensión. Sin embargo, en este caso es difícil aplicar este concepto, porque Arijat yamim se refiere probablemente a una larga vida sobre la tierra.</p>
<p>Un segundo intento de explicación se apoya en la incapacidad humana. Señala que somos ignorantes de los designios del Creador, y que incluso en las ocasiones en que observamos inconsistencias y contradicciones debemos tener absoluta confianza en la Justicia Divina, porque nuestro intelecto y comprensión son limitados: los seres humanos no pueden penetrar y comprender la Sabiduría Infinita del Creador.</p>
<p>Hay quienes sostienen que esta ley promete un mayor bienestar como estímulo. Porque si una mitsvá tiene por objeto evitar el sufrimiento de un animal, para que la madre no presencie el momento cuando se le arrebata su polluelo, ¿cuánto más abundante será la recompensa cuando se hace el bien a otra persona?</p>
<p>Se puede argumentar que el vocablo Arijat yamim no se refiere a una cantidad mayor de días sobre la tierra. Podría interpretarse, tal vez, como una promesa de que cada día será más largo y provechoso. Todos conocemos a personas que saben utilizar cada momento y a otras que desperdician sus años. Una vida regida por la moralidad conduce a una existencia más provechosa, no por la cantidad de los días, sino por su cualidad, por la tranquilidad y el sentimiento de satisfacción que produce una acción noble, el comportamiento solidario con la sociedad.</p>
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		<title>La guerra y la paz en la perspectiva bíblica</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Aug 2015 14:07:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Judaismo]]></category>
		<category><![CDATA[KI TETZÉ]]></category>
		<category><![CDATA[Torá]]></category>
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				<description><![CDATA[   Parashá KI TETZÉ -  Deuteronomio XXI,10 - XXV. El tema primario de nuestra lectura semanal es el de las guerras que invariablemente ocurren periódicamente. En particular, nuestra generación a la que ha tocado ser testigo del exterminio de una tercera parte del pueblo judío, los horrores de Bosnia, y del África Central conoce el sufrimiento y la desesperación, la crueldad y la inhumanidad [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">   Parashá KI TETZÉ -  Deuteronomio XXI,10 - XXV</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-guerra-y-la-paz-en-la-perspectiva-biblica/"></a><p>El tema primario de nuestra lectura semanal es el de las guerras que invariablemente ocurren periódicamente. En particular, nuestra generación a la que ha tocado ser testigo del exterminio de una tercera parte del pueblo judío, los horrores de Bosnia, y del África Central conoce el sufrimiento y la desesperación, la crueldad y la inhumanidad que son el resultado de la guerra. Porque e<em>in báyit asher ein bo met</em>, no existe hogar judío que no haya sufrido en carne propia el Holocausto que los nazis cometieron. Por lo tanto, una de las características esenciales de la era mesiánica, que es sinónimo de armonía y de convivencia, de entendimiento y de amor entre los seres humanos, es la ausencia de conflictos bélicos. Estas son las palabras del profeta <em>Yeshayahu: vehayá beajarit hayamim&#8230;, vejitetú jarvotam leitim vajaninotehem lemazmerot, lo yisá goi el goi jérev veló yilmedú od miljamá</em>; que quiere decir, “y ocurrirá al fin de los días&#8230;, y convertirán sus espadas en arados, y sus lanzas en hoces, ninguna nación levantará espada contra otra nación, ni aprenderán más la guerra”. En nuestros días, que son anteriores a esta era mesiánica, debemos estudiar el texto bíblico que contiene una serie de ordenanzas cuyo objetivo es el de mitigar el drama de toda guerra.</p>
<p>La conquista inicial de la tierra de <em>Canaán</em> se lleva a cabo luchando y derramando sangre. En la tradición judía estas guerras se ubican bajo el rubro de <em>miljémet mitzvá</em>, un concepto que se puede traducir como el de una guerra ordenada por la Divinidad en el primer período de nuestra historia colectiva. Desde luego que la noción de una guerra sancionada u ordenada por Dios, colide con una de nuestras ideas básicas sobre la deidad. El texto de la bendición de los <em>kohanim</em>, por ejemplo, concluye implorando que Dios nos otorgue la paz. La palabra <em>shalom </em>que significa paz, es utilizada para el saludo diario destacando de esta manera nuestro anhelo constante de armonía y tranquilidad. La fe auténtica en Dios debe resultar en una especie de paz interna. En fin, no podemos concebir al Creador sin que ello implique a la noción de paz. En el <em>kadish, </em>que se ha transformado en una oración por los fallecidos, afirmamos, <em>osé shalom bimeromav</em>, <em>Hu yaasé shalom alenu</em>, que quiere decir, “Quien hace la paz en las alturas, El nos otorgará la paz (en la tierra)”.</p>
<p>En busca de respuesta a la dificultad planteada, podemos subrayar que el momento histórico al cual hacemos referencia, se caracteriza por los sacrificios humanos y las más grandes aberraciones en el comportamiento social. Por lo tanto, los efectos de la conquista pueden considerarse como un castigo para los pueblos conquistados. Sin embargo, se puede señalar que había opciones diferentes. Posiblemente, el camino a seguir debía haber sido el didáctico. En lugar de exterminar a los residentes de la tierra prometida de <em>Canaán</em>, existía la opción de que nuestros antepasados les enseñaran la verdad descubierta por el patriarca <em>Avraham</em>. Está claro por ejemplo, que los <em>Aséret hadibrot</em>, que son los Diez Mandamientos, podían haber sido utilizados para diseminar una nueva ley moral en esas tierras. Otra posibilidad podía haber sido la insistencia en el cumplimiento de las <em>sheva mitzvot debenei Nóaj</em>, que son las siete leyes básicas de la época de <em>Nóaj</em>. De esta manera, los residentes de <em>Canaán</em> se hubieran podido incorporar a la gran familia monoteísta que se estaba creando en el seno de la humanidad. Pero existía el enorme peligro que el pueblo judío también pudiera sucumbir a la idolatría.</p>
<p>Las investigaciones científicas de la historia y de la arqueología nos llevan a la conclusión de que en el pasado hubo personajes extraordinarios que concibieron la noción de un solo Dios. El célebre Faraón <em>Ikhnaton</em>, por ejemplo, era esencialmente monoteísta. No obstante, ninguno de estos descubrimientos religiosos sobrevivieron en la sociedad. Fueron intentos fugaces, destellos de luz que se consumen instantáneamente. Su corta duración se deba, tal vez, al hecho de que aparecen en medio del politeísmo reinante y no pueden resistir ni a su embate constante ni al reto del facilismo y del placer característico de la idolatría. Es curioso observar que el politeísmo se distingue por su tolerancia. Los griegos que concentraron a sus múltiples dioses en el Monte Olimpo, podían concebir la existencia de deidades adicionales. Por tanto, cuando conquistaban tierras nuevas, acostumbraban rendir homenaje a la deidad local, porque consideraban que éste los había ayudado en su victoria. En cambio, el monoteísmo, es muy celoso. No permite que el Dios único otorgue espacio vital alguno a otro dios. Existe un solo Dios y nadie más.</p>
<p>Es muy probable que el judaísmo también hubiera sucumbido ante la idolatría que reinaba por doquier. La historia nos enseña que durante el período del primer <em>Beit HaMikdash</em>, el Templo de Jerusalem, la idolatría y su concomitante casta sacerdotal a veces se involucraban en ritos ajenos, lo que constituía un problema fundamental para el desarrollo espiritual de nuestro pueblo. Por lo tanto, era necesario erradicar, en lo posible, todo vestigio de la atractiva y contagiosa idolatría que fomenta la licencia sexual y la ciega embriaguez religiosa.</p>
<p>Además de la mencionada guerra de conquista de la Tierra Prometida, nuestra tradición considera dos tipos adicionales de guerra. En el caso de agresión externa se debe responder con <em>miljémet jová</em>, que quiere decir una guerra obligada. El <em>mélej</em>, que es el rey de <em>Israel</em>, no requiere del consentimiento de ningún cuerpo deliberante para enfrentar una agresión bélica de esta naturaleza. En cambio, en el caso de <em>miljémet reshut</em>, que hace referencia a una guerra optativa cuyo propósito sea el de agrandar los límites del país, se necesita la aprobación previa del <em>Sanhedrín</em>, el cuerpo de setentiún notables religiosos. Después las fuerzas armadas deben ser informadas sobre el propósito de la guerra. (En el período de la guerra de Vietnam, nos encontramos con el hecho que la nación norteamericana desconocía al propósito y el alcance del conflicto. Esta fue una de las razones por las que el gobierno no obtuvo el apoyo mayoritario de su pueblo). Nuestro texto inicial que reza, <em>ki teitzei lamiljamá al oiveja</em>, quiere decir que cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, argumenta para que nuestros <em>jajamim </em>exijan que se compruebe que realmente se trata de <em>oiveja</em>, que significa tus enemigos.</p>
<p>De acuerdo a las instrucciones de nuestro texto, los oficiales tenían que hablarle al pueblo señalando, <em>mi haish asher baná báyit jadash veló janajó yelej veyashov leveitó</em>&#8230;, “qué hombre hay que haya construido una casa y no la haya estrenado, que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la guerra y otro estrene su casa”. El haber plantado una viña y el haber esposado una mujer y no haberla tomado, eran igualmente razones suficientes para no tener que participar en la guerra. Igualmente podían abstenerse de ir a la guerra <em>hayaré veharaj levav</em>, “el temeroso y el de corazón débil”.</p>
<p>Primero se le debe ofrecer al adversario la posibilidad de la paz, según el <em>Talmud</em>. La aceptación por el enemigo de las leyes básicas de <em>Nóaj</em>, es una razón suficiente para no matar a ningún ser viviente. En tal caso, se puede imponer la servidumbre y exigir el pago de ciertos impuestos. Cuando se establece un sitio a una ciudad debe descuidarse la vigilancia de uno de los lados del perímetro, para permitir que escape quien desee salvarse. No se deben cortar los árboles que dan frutos comestibles y hay que permitir la entrada del agua necesaria.</p>
<p>En el <em>Talmud </em>nos encontramos con la siguiente observación: <em>kol zemán sheIsrael</em> <em>mistaklín klapei maalá hem mitgabrim, veim lav noflim,</em> que quiere decir que mientras (el pueblo de) <em>Israel</em> tiene su mirada fijada hacia el cielo es victorioso; si no, la caída es inevitable. Esta enseñanza hace alusión al mérito relativo del propósito de las guerras las que deben tener metas y beneficios sociales importantes. Desde luego que hay quienes argumentan que toda guerra es diabólica, aun sí se toma en cuenta la posibilidad de que algunos de sus objetivos tengan una intención noble. Los países latinoamericanos, por ejemplo, prefieren sus propias dictaduras frente a la alternativa, por ejemplo, de una intervención armada norteamericana.</p>
<p>No obstante las instrucciones contenidas en nuestro texto que fueron interpretadas ampliamente por nuestros <em>jajamim </em>para atenuar los desastres de los conflictos bélicos, nuestras aspiraciones y deseos tienen como norte el entendimiento y la armonía entre los pueblos. <em>Jarvotam leitim</em>, la conversión de las espadas en arados, es el símbolo y el lema para una mayor humanización de nuestro conflictivo globo terráqueo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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