<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Rabino Pynchas BrenerBEMIDBAR &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
	<atom:link href="https://www.pynchasbrener.com/category/bemidbar/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.pynchasbrener.com</link>
	<description>Conectándote al Judaismo</description>
	<lastBuildDate>Fri, 27 Mar 2026 14:01:00 +0000</lastBuildDate>
	<language>en-US</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">70727975</site>		<item>
		<title>La tragedia y el silencio de Aharón</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/la-tragedia-y-el-silencio-de-aharon-2/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/la-tragedia-y-el-silencio-de-aharon-2/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 21 May 2020 12:44:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[BEMIDBAR]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=1966</guid>

				<description><![CDATA[BEMIDBAR - Números I - IV,20. Dios ordena un censo al comienzo del cuarto libro de la Torá. Rashí nos hace recordar que esta es la tercera vez que se hace una cuenta. Por primera vez, se toma un censo del pueblo a la salida de Egipto. (La cifra mencionada de seiscientos mil adultos, sin contar niños y mujeres, fue motivo [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">BEMIDBAR - Números I - IV,20</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-tragedia-y-el-silencio-de-aharon-2/"></a><p class="p1"><span class="s1">Dios ordena un censo al comienzo del cuarto libro de la <i>Torá.</i> <i>Rashí </i>nos hace recordar que esta es la tercera vez que se hace una cuenta. Por primera vez, se toma un censo del pueblo a la salida de Egipto. (La cifra mencionada de seiscientos mil adultos, sin contar niños y mujeres, fue motivo de una controversia con <i>Ben Gurion</i> que sostenía que la cifra era muy exagerada. En reciente visita a La Habana, Fidel Castro también cuestionó este número). Después del episodio del <i>éguel hazahav</i>, que es el becerro de oro que nuestros antepasados construyeron cuando <i>Moshé </i>tardó en descender del Monte Sinaí, también se hizo un censo. Y el censo de nuestros capítulos coincide con la construcción del <i>Mishkán</i>, que es el tabernáculo del desierto dedicado al culto Divino.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Desde el comienzo de nuestra aparición como pueblo en el escenario de la historia se nos dice que somos pocos en<span class="Apple-converted-space">  </span>número. En otros capítulos se nos califica como <i>hameat mikol haamim</i>, el pueblo con el número más reducido de habitantes. Por tanto, en nuestro período formativo nacional se nos enseña a valorar la calidad, a apreciar el mérito individual. Cada quien tiene que dar su aporte al desarrollo y contribuir al bienestar del grupo. La afiliación y la identificación se efectúa <i>lemishpejotam</i>, de acuerdo al origen familiar probablemente, todos los pueblos de la antigüedad, tienen raíces familiares y tribales; con el tiempo adquieren características nacionales. Pero en los tiempos actuales estamos presenciando el desgaste de esos orígenes, lo que se presenta como una falta de cohesión en el núcleo familiar. En la tradición judía los lazos familiares continúan siendo centrales y tal vez sea esta una razón adicional para<span class="Apple-converted-space">  </span>seleccionar episodios de la <i>Torá </i>sobre la vida conyugal de <i>Avraham </i>para la lectura bíblica de <i>Rosh HaShaná</i>, que es un día muy solemne en nuestro calendario.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La enumeración de las diferentes familias y del número de sus integrantes, incluye también a la tribu de <i>Leví </i>que no heredará tierras después de la conquista de <i>Canaán</i>. Los descendientes de <i>Leví </i>tienen que dedicar sus vidas al servicio del culto. <i>Aharón </i>que era el <i>Kohén Gadol</i>, tenía cuatro hijos, pero dos de ellos, <i>Nadav</i> y <i>Avihú</i>, mueren en un extraño episodio. La reacción de <i>Aharón </i>frente a la tragedia es cortante y enigmática, pero al mismo tiempo es aleccionadora y merece nuestra reflexión.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> En capítulos anteriores se recoge la reacción de <i>Aharón </i>con la palabra <i>vayidom</i>, un silencio resignado. Las posibles respuestas frente al desastre y a la muerte suelen ser variadas. Hay quienes responden con violencia y rebeldía frente al castigo impuesto a un hijo inocente. ¿Y dónde encontrar un padre que no considere inocente a su hijo? ¿Quién hubiera podido, entonces, criticar a <i>Aharón</i>, en este caso, por su posible cuestionamiento de la justicia Divina?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El <i>Talmud </i>relata que dos hijos de<i> Rabí Meir</i> fallecieron en el transcurso de un día <i>Shabat</i>. Su esposa <i>Beruria </i>le ocultó lo ocurrido. Al término del día sagrado, <i>Beruria </i>le planteó la siguiente pregunta a su esposo. Hace unos años, alguien nos encomendó guardarle un tesoro. Dado que había pasado mucho tiempo sin reclamárnoslo, llegamos a considerar que el tesoro era realmente nuestro. Pero hoy vino el dueño a reclamar su encomienda. ¿Qué debí hacer? cuestionó <i>Beruria</i>. La respuesta de <i>Rabí Meir</i> fue inmediata e inequívoca. Debiste devolver el tesoro, afirmó. Entonces <i>Beruria </i>introdujo a su esposo a la recámara donde yacían los cuerpos de los dos hijos fallecidos. Años atrás, dijo <i>Beruria</i>, Dios nos encomendó estos dos tesoros y hoy vino a reclamarlos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La racionalización de <i>Beruria </i>se puede catalogar como un <i>Tsiduk hadín </i>que es un testimonio de la Justicia Divina. El bajo perfil de la reacción de <i>Aharón</i>, en cambio, no tiene que considerarse necesariamente como una aceptación espontánea e irreflexiva del severo veredicto. <i>Shetiká kehodaá dami</i>, el silencio es una demostración de consentimiento, cuando existe una alternativa contraria que puede negar la situación. Pero cuando el ser humano se ve imposibilitado de alterar el curso de los hechos, el silencio también puede interpretarse de diferentes maneras. Personalmente, encuentro en el silencio de <i>Aharón</i> la semilla de una seria crítica al fallo celestial. Es un silencio activo y violento, que oculta ira y furia reprimidas. Es un silencio de resignación, debido a la impotencia del ser humano para enfrentarse al Ser supremo. Es una protesta por la desigualdad intrínseca existente entre los participantes en el torneo de la vida. Es una reacción similar a la del <i>talmid jajam</i> en un campo de concentración que rehusó comer. No quiero comer porque no quiero recitar una <i>berajá</i>, una bendición de agradecimiento a Dios, exclamó. No conocía un lenguaje adecuado para cuestionar y reclamarle a Dios, pero tampoco estaba dispuesto a justificar Su ocultación y Su ausencia en los momentos más trágicos de la historia de nuestro pueblo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La muerte de un hijo nos obliga a analizar nuestro rol como padres. ¿Podía acaso <i>Aharón </i>dejar de cuestionarse acerca del papel que había desempeñado como maestro y como modelo para sus hijos? ¿Dónde y en qué residía su falla como padre?<span class="Apple-converted-space">  </span>No podía fácilmente, librarse del fuerte sentimiento de culpa por lo acontecido, por no haberlo anticipado para prevenirla. El silencio de <i>Aharón </i>manifiesta, tal vez, su indeclinable decisión de hacerse un profundo cuestionamiento acerca de la relación con sus hijos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Pregunta: ¿por qué no es el liderazgo hereditario? Cualquier respuesta tiene que tomar en consideración el hecho de que la persona que dedica el grueso de su atención y de su interés al bienestar de la comunidad, generalmente desatiende las necesidades, desconoce las angustias e ignora las inquietudes de sus familiares cercanos. El <i>vayidom </i>de <i>Aharón </i>es un silencioso retraerse a su propio yo y un contraerse en su fuero interno con el propósito de hacer ese examen sobre el alcance de quien probablemente no cumplió con sus responsabilidades como padre.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El <i>vayidom </i>de rebeldía y de protesta inicial por la tragedia sufrida da curso, eventualmente, al <i>vayidom </i>de resignación y al <i>vayidom </i>del reconocimiento de las limitaciones del intelecto humano para comprender el <i>Tsiduk hadín</i>, lo infinito y absolutamente correcto de la Justicia Divina. En la cúspide de una trayectoria de liderazgo y el poder que éste supone, <i>vayidom </i>constituye la necesaria redimensión de una estatura humana inflada y de una exagerada auto estima frente a la incomprensión por la súbita muerte de un hijo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i> Zushe </i>se encontraba en el lecho de muerte y sus discípulos notaron su tristeza próxima a la desesperación. Siempre nos has enseñado que hay que reunirse en alegría con el Creador, dijeron los que estaban a su alrededor. Después de todas las <i>mitsvot </i>que cumpliste en esta vida, seguramente te espera un lugar privilegiado en el <i>Olam Haemet</i>, que es el mundo de la verdad absoluta, alegaron sus discípulos. Pero <i>Zushe </i>respondió que su temor no era porque se le iba a exigir el no haber igualado al Patriarca <i>Avraham</i> o a cualquier otro de los gigantes espirituales que dejaron impresa su personalidad sobre nuestro carácter espiritual. La preocupación de <i>Zushe </i>se centraba en que sentía que no había sido consecuente con sus propias habilidades, que no había realizado su propio potencial. En los momentos realmente trascendentales de la vida, <i>vayidom </i>es un reconocimiento de haber fallado en nuestro potencial. <i>Vayidom </i>nos obliga a admitir lo limitado y lo reducido del alcance de nuestro pensamiento frente a <i>sheeilot hanétsaj</i>, las preguntas cuyas respuestas están en una eternidad que está más allá de nuestra perspectiva humana y mortal.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La muerte de <i>Nadav </i>y <i>Avihú </i>abre un nuevo capítulo en la vida de <i>Aharón</i>. De ahora en adelante lo acompañará probablemente la duda y pierde algo de la seguridad en sí mismo, que es indispensable para el liderazgo y da cabida a numerosos cuestionamientos. La promesa de un Más Allá que envuelve a los allí residentes en una paz eterna sirve de consuelo limitado por el destino de las almas de los hijos fallecidos. Pero los padres sobrevivientes renuncian a parte de la <i>joie de vivre</i>, del deseo y gusto por la vida y se refugian progresivamente, cada vez más, en <i>vayidom</i>, el silencio que realmente es la evasión y la decisión de no enfrentar la trágica realidad de la muerte.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/la-tragedia-y-el-silencio-de-aharon-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1966</post-id>	</item>
		<item>
		<title>EL ESPACIO ESPIRITUAL</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/el-espacio-espiritual/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/el-espacio-espiritual/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 24 May 2019 13:18:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[BEMIDBAR]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=1730</guid>

				<description><![CDATA[Parashá BAMIDBAR. Or Hajayim, penetrante comentarista de la Torá, cuestiona el orden que se encuentra en el principio del texto bíblico que declara que Dios habló con Moshé en el desierto de Sinai, en el Óhel Moed, la “Carpa de reunión”, en el primer día del segundo mes del segundo año después del éxodo de Egipto. De [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá BAMIDBAR</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-espacio-espiritual/"></a><p class="p1"><span class="s1"><i>Or Hajayim</i>, penetrante comentarista de la <i>Torá</i>, cuestiona el orden que se encuentra en el principio del texto bíblico que declara que Dios habló con Moshé en el desierto de <i>Sinai</i>, en el <i>Óhel Moed</i>, la “Carpa de reunión”, en el primer día del segundo mes del segundo año después del éxodo de Egipto. De acuerdo al estilo usual de la <i>Torá</i>, esto implicaría que el desierto se encuentra dentro de la carpa de reunión y la realidad es lo contrario: el <i>Óhel Moed </i>estaba en el desierto. Porque la <i>Torá </i>generalmente menciona un lugar específico que luego ubica dentro de un contexto general. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De acuerdo con los <i>jajamim</i>, el <i>Óhel Moed </i>era un lugar excepcional porque los seiscientos mil hebreos que habían salido de Egipto cabían entre los dos extremos del <i>Arón </i>que guardaba las dos Tablas de la Ley, que a su vez estaba dentro de esa “Carpa de Reunión”. Esto quiere decir que aunque el <i>Óhel Moed </i>estaba en el desierto, desde cierto prisma, era más vasto que el lugar que lo albergaba. El <i>Óhel Moed </i>tenía una capacidad ilimitada. El desierto es grande, enorme; pero el <i>Óhel Moed </i>es ilimitado. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Yosef Kalatsky cita el ejemplo de Radin, Polonia, la aldea donde nació y vivió Rabí Israel Meir HaCohen Kagan, conocido como <i>Jafets Jayim</i>, el célebre erudito autor de <i>Mishná Berurá</i>. Esta aldea no aparece en un mapa de Europa donde se pueden ubicar de manera prominente las grandes capitales tales como París, Londres, Madrid, etc., porque físicamente es muy pequeña. Sin embargo, en un mapa judío espiritual, Radin luce más imponente que las capitales, debido al aporte intelectual de este sabio. De acuerdo con el espacio físico, Radin lucía insignificante, pero cuando el parámetro para la medida era el valor espiritual, esta aldea destellaba. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i>Reb Jayim de Volozhin</i>, abuelo de mi maestro J. B. Soloveitchik, comenta la <i>Mishná </i>en <i>Pirkei Avot </i>que afirma que el mundo está anclado sobre tres principios: <i>Torá</i>, el estudio y cumplimiento de las <i>Mitsvot</i>; <i>Avodá</i>, el servicio a Dios que en la actualidad se cumple a través de la <i>Tefilá</i>, la oración; y <i>Guemilut Jasadim </i>(las acciones de benevolencia y solidaridad con el prójimo). Está claro que no existe límite alguno para el cumplimiento de estos tres principios fundamentales. La noción de haber estudiado suficiente <i>Torá </i>es obviamente errónea. El estudio no tiene límite, lo mismo que la plegaria y las buenas acciones. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i>Reb Jayim</i> cuestiona: ¿Cómo puede una persona de escasos recursos cumplir con <i>Guemilut Jasadim </i>a cabalidad, cuando sus posibilidades económicas son muy limitadas? Cita al <i>Talmud</i>, que testimonia que una Voz Celestial emanó desde <i>Sinai</i> que afirmó que el mundo se sostiene “debido al mérito de Mi hijo <i>Rabí Janiná ben Dosá</i>”. El <i>Talmud </i>también relata que <i>Janiná</i> era sumamente humilde y pobre, se mantenía de <i>Shabat </i>a <i>Shabat </i>con una simple verdura. Dada su carencia de recursos económicos, ¿Cómo podía <i>Janiná</i> cumplir con el principio básico de <i>Guemilut Jasadim</i>? </span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i>Reb Jayim</i> responde que según el <i>Talmud</i>, la existencia del mundo es una función de la rectitud, santidad y mérito de <i>Janiná</i>. De tal manera que los grandes filántropos debían sus fortunas a la conducta ejemplar de <i>Janiná</i>, porque su comportamiento era la razón para que el mundo fuese una realidad. De cierto modo, <i>Janiná </i>permitió la práctica de <i>Guemilut Jasadim </i>de todos. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El cuarto tomo de la <i>Torá </i>que inicia nuestro texto incluye un censo del pueblo judío. En el lenguaje de la <i>Torá </i>se debe contar las “cabezas” para llegar a la cifra final y la “cabeza” contiene al cerebro humano, el cual a través de las ideas y pensamientos, experiencias y vivencias que almacena, identifica al individuo y lo diferencia de otras personas. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Mientras el censo matemático cuantifica el número, un censo espiritual revela la sensibilidad y lealtad, moralidad y valores, y sobre todo toma en cuenta a la persona, su sinceridad y aspiraciones individuales. </span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/el-espacio-espiritual/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1730</post-id>	</item>
		<item>
		<title>SE FORJA UN PUEBLO</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/se-forja-un-pueblo/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/se-forja-un-pueblo/#respond</comments>
		<pubDate>Wed, 16 May 2018 20:08:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[BEMIDBAR]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=1432</guid>

				<description><![CDATA[BEMIDBAR. El cuarto libro de la Torá comienza con el censo del pueblo, el conteo de la gente para señalar que el colectivo está compuesto por individuos y que la efectividad de la comunidad es una función de la salud social y emocional de sus integrantes. Además, muchas Mitsvot dependen de la relación entre la persona y el prójimo. ¿Cómo [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">BEMIDBAR</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/se-forja-un-pueblo/"></a><p class="p1"><span class="s1">El cuarto libro de la Torá comienza con el censo del pueblo, </span><span class="s1">el conteo de la gente para señalar que el colectivo está compuesto </span><span class="s1">por individuos y que la efectividad de la comunidad </span><span class="s1">es una función de la salud social y emocional de sus integrantes.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Además, muchas Mitsvot dependen de la relación </span><span class="s1">entre la persona y el prójimo. ¿Cómo se puede practicar </span><span class="s1">Jésed, una de las características Divinas que el ser humano </span><span class="s1">debe emular? Se requiere de “otro”, de un amigo o conocido, </span><span class="s1">un extraño o forastero, para cumplir con la tarea fundamental </span><span class="s1">de ser solidario con las necesidades del prójimo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Cuando el futuro Rebe de Kotzk era un niño y estaba </span><span class="s1">estudiando el Jumash con su maestro, un día formuló el </span><span class="s1">siguiente cuestionamiento: si es que nuestros antepasados </span><span class="s1">recibían a diario una porción del Maná que caía del cielo y, </span><span class="s1">por lo tanto, nunca sufrieron hambre en el desierto, ¿cómo </span><span class="s1">practicaron la Tsedaká, ya que todos tenían suficiente comida?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una alusión al hecho de que el pobre proporciona la </span><span class="s1">oportunidad para compartir el pan sensibiliza a quienes tienen </span><span class="s1">más para ayudar al prójimo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Bemidbar quiere decir en el desierto. Aparentemente, </span><span class="s1">Dios consideró que era indispensable para la formación de </span><span class="s1">la nación hebrea que sus miembros pasaran primero por un </span><span class="s1">largo período de esclavitud, para que pudieran identificarse </span><span class="s1">con los oprimidos y perseguidos en la sociedad. De esta </span><span class="s1">manera se sensibilizarían frente al sufrimiento y el dolor. Al </span><span class="s1">mismo tiempo fue necesaria una extensa travesía por el </span><span class="s1">desierto, donde no hay siembra ni cosecha, para que tomaran </span><span class="s1">conciencia de su dependencia de Dios. Aunque los egipcios </span><span class="s1">les habían prestado y regalado oro y piedras preciosas </span><span class="s1">antes de su salida de Egipto, estos tesoros no podían ser utilizados </span><span class="s1">para mitigar el ambiente inhóspito del desierto. En </span><span class="s1">ambos casos, el carácter del pueblo se fortaleció y nutrió por </span><span class="s1">la adversidad, por el ingenio que tuvieron que utilizar para </span><span class="s1">superar los problemas del día a día. Cada uno se alimentaba </span><span class="s1">con el mismo Maná y bebía de las mismas fuentes de agua, </span><span class="s1">no había distinción entre ricos y pobres. Todos dependían </span><span class="s1">igualmente de Dios.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Las leyes y las normas generalmente son el resultado de </span><span class="s1">un proceso evolutivo. Las costumbres se convierten en tradiciones </span><span class="s1">que, a su vez, en cierto momento adquieren la </span><span class="s1">estructura de un código formal. Tal vez por ello Dios entregó </span><span class="s1">la Torá en el desierto, lugar en el cual no podía haber ese </span><span class="s1">cúmulo de experiencias que luego fueron plasmadas en un </span><span class="s1">documento legal. O sea que la Torá no es el resultado de las </span><span class="s1">experiencias históricas de una sociedad, sino la expresa </span><span class="s1">voluntad de Dios.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La causa y razón del tradicional sentimiento de solidaridad </span><span class="s1">que existe entre los integrantes del pueblo hebreo </span><span class="s1">–hecho que ha seguido vigente a través de la historia hasta el </span><span class="s1">presente– tiene sus raíces en la experiencia común de la </span><span class="s1">esclavitud, donde el capataz egipcio era el enemigo común.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De manera similar, el ambiente hostil del desierto, la falta de </span><span class="s1">agua y la amenaza constante de los diferentes grupos violentos </span><span class="s1">que allí habitaban, obligó al hebreo a unir filas con el </span><span class="s1">prójimo, a superar las diferencias debido al peligro que amenazaba </span><span class="s1">por igual a todos. El censo sirvió para identificar el </span><span class="s1">número de varones disponibles para la defensa y los diferentes </span><span class="s1">trabajos, pero sobre todo permitió que aflorara un mayor </span><span class="s1">sentimiento de solidaridad entre los hebreos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Más allá del peligro común y el destino compartido en </span><span class="s1">el desierto, se creó la unidad en el seno del pueblo a través de </span><span class="s1">la enseñanza de la Torá que compartían y el comportamiento </span><span class="s1">que ello implica. Así interpreta Rashí el versículo que reza </span><span class="s1">Vayijan en lugar de Vayajanú, el singular en lugar del plural, </span><span class="s1">para destacar que cuando los hebreos acamparon al pie del</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Sinaí, el pueblo se sintió unido como uno solo, en el singular, </span><span class="s1">porque tomaron conciencia de su futuro común.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/se-forja-un-pueblo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1432</post-id>	</item>
		<item>
		<title>LOS LIBROS DE LA TORÁ</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/los-libros-de-la-tora/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/los-libros-de-la-tora/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 24 May 2017 22:56:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[BEMIDBAR]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=1120</guid>

				<description><![CDATA[Parashá BEMIDBAR. La historia judía es el relato del encuentro del pueblo hebreo con Dios y la relación mutua entre las partes conocida como el berit, el pacto que Dios entabló inicialmente con los patriarcas y luego con el pueblo en su totalidad en el monte Sinaí. Bereshit, el primer libro de la Torá, describe la naturaleza del berit que Dios selló [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá BEMIDBAR</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/los-libros-de-la-tora/"></a><p class="p1"><span class="s1">La historia judía es el relato del encuentro del pueblo hebreo </span><span class="s1">con Dios y la relación mutua entre las partes conocida como </span><span class="s1">el berit, el pacto que Dios entabló inicialmente con los </span><span class="s1">patriarcas y luego con el pueblo en su totalidad en el monte </span><span class="s1">Sinaí. Bereshit, el primer libro de la Torá, describe la naturaleza </span><span class="s1">del berit que Dios selló con los patriarcas, cuyas vidas </span><span class="s1">describen cómo se constituyó la familia en el eje fundamental </span><span class="s1">tanto del pueblo judío como de su credo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El segundo libro, Shemot, destaca la relación de Dios, </span><span class="s1">esta vez no con extraordinarias individualidades tales como </span><span class="s1">los patriarcas, sino con el pueblo en su totalidad. Se nota la </span><span class="s1">transformación de una fe de familia o tribal en la evolución </span><span class="s1">hacia una comunidad que se relaciona con Dios. Esta relación </span><span class="s1">con Dios afirma que el pueblo hebreo tiene que ser Am </span><span class="s1">kadosh: un pueblo consagrado al servicio de Dios, a hacer conocer </span><span class="s1">al Creador entre las naciones y el comportamiento moral </span><span class="s1">que ello exige para que la historia de la Humanidad apunte </span><span class="s1">a una etapa idílica, la era mesiánica, cuando la armonía y el </span><span class="s1">entendimiento sean una realidad en la convivencia humana.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Al mismo tiempo, Dios se compromete a proteger al pueblo </span><span class="s1">hebreo, tal como lo hizo en Egipto cuando los liberó de la esclavitud.  </span><span class="s1">La relación entre pueblo y Dios se concreta en el </span><span class="s1">enunciado de los Diez Mandamientos, carta fundamental </span><span class="s1">del berit. Las instrucciones acerca del Mishkán sirven para </span><span class="s1">profundizar la relación que tendrá también un símbolo concreto </span><span class="s1">para la permanencia de Dios en el seno del pueblo, tal </span><span class="s1">como reza la Torá: Veasú li Mishkán veshajantí betojam, “y me </span><span class="s1">erigirán un Tabernáculo y residiré entre ustedes”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El tercer libro, Vayikrá, describe el proceso asociado con </span><span class="s1">el korbán, el sacrificio que permitirá que el pueblo manifieste </span><span class="s1">su gratitud al Creador. Tal como indica la raíz de la palabra </span><span class="s1">Korbán, el sacrificio es un medio para el acercamiento a </span><span class="s1">Dios, para entablar un diálogo no verbal con el Creador.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Además, varios capítulos están dedicados a la enumeración </span><span class="s1">de un conjunto de leyes que no están directamente enunciadas </span><span class="s1">en los Diez Mandamientos, pero que tienen un gran </span><span class="s1">contenido social. Tal vez el capítulo que le exige al pueblo </span><span class="s1">ser kedoshim, convertirse en sacro y permanecer apartado </span><span class="s1">del gentío que desconoce la responsabilidad moral y la conducta </span><span class="s1">ética, caracterizan más que cualquier otro factor el </span><span class="s1">parámetro distintivo del pueblo judío.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El berit también incluyó la promesa de conducir al pueblo </span><span class="s1">a la Tierra Prometida y es allí donde concluye el relato de </span><span class="s1">la Torá. Moshé conduce al pueblo hasta la frontera de Israel </span><span class="s1">y entrega el mando a Yehoshúa, que capitaneará la conquista </span><span class="s1">de esta tierra. Pero este relato pertenece a la segunda parte </span><span class="s1">del Tanaj: los Neviim, y en particular a los libros Yehoshúa, </span><span class="s1">Shoftim y Shemuel I y II.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La historia judía es el relato del incumplimiento del </span><span class="s1">berit por ambas partes, porque todo berit es una relación </span><span class="s1">recíproca. Pasarán muchos siglos después de la conquista de </span><span class="s1">la Tierra Prometida para que el pueblo se despoje de la idolatría </span><span class="s1">y se acoja a las admoniciones de los profetas que los </span><span class="s1">señalaban de ser desleales, tal como una mujer que traiciona </span><span class="s1">a su marido. La ingratitud a Dios simbolizada por la presencia </span><span class="s1">de la idolatría nunca se hizo presente en el segundo Beit </span><span class="s1">HaMikdash, pero esta vez la envidia y la enemistad sin causa </span><span class="s1">condujeron a su destrucción y al exilio que tiene ahora la </span><span class="s1">opción de concluir gracias al establecimiento de Medinat </span><span class="s1">Israel.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Bemidbar describe las peripecias de la travesía por el </span><span class="s1">desierto, la rebelión de Kóraj, el episodio de los Meraglim, </span><span class="s1">los espías que produjeron un informe negativo sobre la </span><span class="s1">imposibilidad de conquistar la tierra que Dios les había prometido.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Nuestros capítulos empiezan con el censo del pueblo, </span><span class="s1">dividido en tribus que se mantendrán con cierta independencia </span><span class="s1">hasta los días del profeta Shemuel, que los transforma </span><span class="s1">en un pueblo con un proyecto y un programa nacional.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/los-libros-de-la-tora/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1120</post-id>	</item>
		<item>
		<title>La tragedia y el silencio de Aharón</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/la-tragedia-y-el-silencio-de-aharon/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/la-tragedia-y-el-silencio-de-aharon/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 08 Jun 2016 23:09:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[BEMIDBAR]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=825</guid>

				<description><![CDATA[BEMIDBAR -   	Números I - IV,20. Dios   ordena un censo al comienzo del cuarto libro de la Torá. Rashí nos hace recordar que esta es la tercera vez que se hace una cuenta. Por primera vez, se toma un censo del pueblo a la salida de Egipto. (La cifra mencionada de seiscientos mil adultos, sin contar niños y mujeres, fue motivo [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">BEMIDBAR -   	Números I - IV,20</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-tragedia-y-el-silencio-de-aharon/"></a><p>Dios   ordena un censo al comienzo del cuarto libro de la <em>Torá.</em> <em>Rashí </em>nos hace recordar que esta es la tercera vez que se hace una cuenta. Por primera vez, se toma un censo del pueblo a la salida de Egipto. (La cifra mencionada de seiscientos mil adultos, sin contar niños y mujeres, fue motivo de una controversia con <em>Ben Gurion</em> que sostenía que la cifra era muy exagerado). Después del episodio del <em>éguel hazahav</em>, que es el becerro de oro que nuestros antepasados construyeron cuando <em>Moshé </em>tardó en descender del Monte Sinaí, también se hizo un censo. Y el censo de nuestros capítulos coincide con la construcción del <em>Mishkán</em>, que es el tabernáculo del desierto dedicado al culto Divino.</p>
<p>Desde el comienzo de nuestra aparición como pueblo en el escenario de la historia se nos dice que somos pocos en número. En otros capítulos se nos califica como <em>hameat mikol haamim</em>, el pueblo con el número más reducido de habitantes. Por tanto, en nuestro período formativo nacional se nos enseña a valorar la calidad, a apreciar el mérito individual. Cada quien tiene que dar su aporte al desarrollo y contribuir al bienestar del grupo. La afiliación y la identificación se efectúa <em>lemishpejotam</em>, de acuerdo al origen familiar probablemente, todos los pueblos de la antigüedad, tienen raíces familiares y tribales; con el tiempo adquieren características nacionales. Pero en los tiempos actuales estamos presenciando el desgaste de esos orígenes, lo que se presenta como una falta de cohesión en el núcleo familiar. En la tradición judía los lazos familiares continúan siendo centrales y tal vez sea esta una razón adicional para seleccionar episodios de la <em>Torá </em>sobre la vida conyugal de <em>Avraham </em>para la lectura bíblica de <em>Rosh HaShaná</em>, que es un día muy solemne en nuestro calendario.</p>
<p>La enumeración de las diferentes familias y del número de sus integrantes, incluye también a la tribu de <em>Leví </em>que no heredará tierras después de la conquista de <em>Canaán</em>. Los descendientes de <em>Leví </em>tienen que dedicar sus vidas al servicio del culto. <em>Aharón </em>que era el <em>Kohén Gadol</em>, tenía cuatro hijos, pero dos de ellos, <em>Nadav</em> y <em>Avihú</em>, mueren en un extraño episodio. La reacción de <em>Aharón </em>frente a la tragedia es cortante y enigmática, pero al mismo tiempo es aleccionadora y merece nuestra reflexión.</p>
<p>En capítulos anteriores se recoge la reacción de <em>Aharón </em>con la palabra <em>vayidom</em>, un silencio resignado. Las posibles respuestas frente al desastre y a la muerte suelen ser variadas. Hay quienes responden con violencia y rebeldía frente al castigo impuesto a un hijo inocente. ¿Y dónde encontrar un padre que no considere inocente a su hijo? ¿Quién hubiera podido, entonces, criticar a <em>Aharón</em>, en este caso, por su posible cuestionamiento de la justicia Divina?</p>
<p>El <em>Talmud </em>relata que dos hijos de<em> Rabí Meir</em> fallecieron en el transcurso de un día <em>Shabat</em>. Su esposa <em>Beruria </em>le ocultó lo ocurrido. Al término del día sagrado, <em>Beruria </em>le planteó la siguiente pregunta a su esposo. Hace unos años, alguien nos encomendó guardarle un tesoro. Dado que había pasado mucho tiempo sin reclamárnoslo, llegamos a considerar que el tesoro era realmente nuestro. Pero hoy vino el dueño a reclamar su encomienda. ¿Qué debí hacer? cuestionó <em>Beruria</em>. La respuesta de <em>Rabí Meir</em> fue inmediata e inequívoca. Debiste devolver el tesoro, afirmó. Entonces <em>Beruria </em>introdujo a su esposo a la recámara donde yacían los cuerpos de los dos hijos fallecidos. Años atrás, dijo <em>Beruria</em>, Dios nos encomendó estos dos tesoros y hoy vino a reclamarlos.</p>
<p>La racionalización de <em>Beruria </em>se puede catalogar como un <em>Tsiduk hadín </em>que es un testimonio de la Justicia Divina. El bajo perfil de la reacción de <em>Aharón</em>, en cambio, no tiene que considerarse necesariamente como una aceptación espontánea e irreflexiva del severo veredicto. <em>Shetiká kehodaá dami</em>, el silencio es una demostración de consentimiento, cuando existe una alternativa contraria que puede negar la situación. Pero cuando el ser humano se ve imposibilitado de alterar el curso de los hechos, el silencio también puede interpretarse de diferentes maneras. Personalmente, encuentro en el silencio de <em>Aharón</em> la semilla de una seria crítica al fallo celestial. Es un silencio activo y violento, que oculta ira y furia reprimidas. Es un silencio de resignación, debido a la impotencia del ser humano para enfrentarse al Ser supremo. Es una protesta por la desigualdad intrínseca existente entre los participantes en el torneo de la vida. Es una reacción similar a la del <em>talmid jajam</em> en un campo de concentración que rehusó comer. No quiero comer porque no quiero recitar una <em>berajá</em>, una bendición de agradecimiento a Dios, exclamó. No conocía un lenguaje adecuado para cuestionar y reclamarle a Dios, pero tampoco estaba dispuesto a justificar Su ocultación y Su ausencia en los momentos más trágicos de la historia de nuestro pueblo.</p>
<p>La muerte de un hijo nos obliga a analizar nuestro rol como padres. ¿Podía acaso <em>Aharón </em>dejar de cuestionarse acerca del papel que había desempeñado como maestro y como modelo para sus hijos? ¿Dónde y en qué residía su falla como padre? No podía fácilmente, librarse del fuerte sentimiento de culpa por lo acontecido, por no haberlo anticipado para prevenirla. El silencio de <em>Aharón </em>manifiesta, tal vez, su indeclinable decisión de hacerse un profundo cuestionamiento acerca de la relación con sus hijos.</p>
<p>Pregunta: ¿por qué no es el liderazgo hereditario? Cualquier respuesta tiene que tomar en consideración el hecho de que la persona que dedica el grueso de su atención y de su interés al bienestar de la comunidad, generalmente desatiende las necesidades, desconoce las angustias e ignora las inquietudes de sus familiares cercanos. El <em>vayidom </em>de <em>Aharón </em>es un silencioso retraerse a su propio yo y un contraerse en su fuero interno con el propósito de hacer ese examen sobre el alcance de quien probablemente no cumplió con sus responsabilidades como padre.</p>
<p>El <em>vayidom </em>de rebeldía y de protesta inicial por la tragedia sufrida da curso, eventualmente, al <em>vayidom </em>de resignación y al <em>vayidom </em>del reconocimiento de las limitaciones del intelecto humano para comprender el <em>Tsiduk hadín</em>, lo infinito y absolutamente correcto de la Justicia Divina. En la cúspide de una trayectoria de liderazgo y el poder que éste supone, <em>vayidom </em>constituye la necesaria redimensión de una estatura humana inflada y de una exagerada auto estima frente a la incomprensión por la súbita muerte de un hijo.</p>
<p><em>         Zushe </em>se encontraba en el lecho de muerte y sus discípulos notaron su tristeza próxima a la desesperación. Siempre nos has enseñado que hay que reunirse en alegría con el Creador, dijeron los que estaban a su alrededor. Después de todas las <em>mitsvot </em>que cumpliste en esta vida, seguramente te espera un lugar privilegiado en el <em>Olam Haemet</em>, que es el mundo de la verdad absoluta, alegaron sus discípulos. Pero <em>Zushe </em>respondió que su temor no era porque se le iba a exigir el no haber igualado al Patriarca <em>Avraham</em> o a cualquier otro de los gigantes espirituales que dejaron impresa su personalidad sobre nuestro carácter espiritual. La preocupación de <em>Zushe </em>se centraba en que sentía que no había sido consecuente con sus propias habilidades, que no había realizado su propio potencial. En los momentos realmente trascendentales de la vida, <em>vayidom </em>es un reconocimiento de haber fallado en nuestro potencial. <em>Vayidom </em>nos obliga a admitir lo limitado y lo reducido del alcance de nuestro pensamiento frente a <em>sheeilot hanétsaj</em>, las preguntas cuyas respuestas están en una eternidad que está más allá de nuestra perspectiva humana y mortal.</p>
<p>La muerte de <em>Nadav </em>y <em>Avihú </em>abre un nuevo capítulo en la vida de <em>Aharón</em>. De ahora en adelante lo acompañará probablemente la duda y pierde algo de la seguridad en sí mismo, que es indispensable para el liderazgo y da cabida a numerosos cuestionamientos. La promesa de un Más Allá que envuelve a los allí residentes en una paz eterna sirve de consuelo limitado por el destino de las almas de los hijos fallecidos. Pero los padres sobrevivientes renuncian a parte de la <em>joie de vivre</em>, del deseo y gusto por la vida y se refugian progresivamente, cada vez más, en <em>vayidom</em>, el silencio que realmente es la evasión y la decisión de no enfrentar la trágica realidad de la muerte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/la-tragedia-y-el-silencio-de-aharon/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">825</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>