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	<title>Rabino Pynchas BrenerLa rebelión de Kóraj &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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		<title>La rebelión de Kóraj</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jul 2016 14:48:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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				<description><![CDATA[KÓRAJ - Números XVI - XVIII. La rebelión de los príncipes de nuestro pueblo en contra de Moshé y Aharón es el foco de atención de nuestra lectura semanal. Las revoluciones generalmente son encabezadas, por aquellos que no logran el liderazgo a pesar de considerarse aptos y merecedores del mismo. Quien dirige esta sublevación es Kóraj, un primo de Moshé, que [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">KÓRAJ - Números XVI - XVIII</em></p> <p>La rebelión de los príncipes de nuestro pueblo en contra de <em>Moshé</em> y <em>Aharón</em> es el foco de atención de nuestra lectura semanal. Las revoluciones generalmente son encabezadas, por aquellos que no logran el liderazgo a pesar de considerarse aptos y merecedores del mismo. Quien dirige esta sublevación es <em>Kóraj</em>, un primo de <em>Moshé</em>, que pertenece igualmente a la tribu de <em>Leví, </em>a la cual le habían sido encomendadas las labores del culto. <em>Kóraj </em>considera que se ha concentrado demasiado poder en manos de los dos hermanos. Los <em>jajamim </em>estiman que <em>Kóraj </em>era un hombre de gran fortuna y por la posición económica ahora ansía el reconocimiento de la sociedad y busca el poder político que otorga la condición de líder. <em>Kóraj</em> encabeza un grupo de unas dos cientos cincuenta personas, un gran número de los cuales pertenece a la tribu del primogénito <em>Reuvén,</em> que ahora desafían el liderazgo de <em>Moshé</em> y<em> Aharón.</em> Según<em> Ibn Ezra</em>, nos encontramos frente a una rebelión que se dio en el momento (después del episodio del <em>éguel hazahav</em>) cuando los primogénitos fueron sustituidos en el servicio religioso por la tribu de <em>Leví. </em>Para eliminar la sospecha de que ésta fue una decisión personal de <em>Moshé</em>, se pone a prueba la aceptación de los sacrificios por parte de la Divinidad. <em>Kóraj </em>y su gente preparan los sacrificios, tal como anteriormente solían hacerlo por ser primogénitos.</p>
<p>Según el <em>Midrash</em>, <em>Kóraj</em> cuestiona <em>a Mos</em>hé acerca de un <em>talit shekuló tejélet</em>, que es un <em>talit</em> confeccionado totalmente del hilo azul que requiere la <em>Torá</em> únicamente para las esquinas, según el capítulo final de la lectura anterior referente a los <em>tsitsit</em>. La pregunta de <em>Kóraj</em> es, ¿requiere este<em> talit</em> que es enteramente de color azul un hilo adicional <em>tejélet</em>? La respuesta de<em> Moshé</em> es afirmativa. <em>Kóraj</em> reacciona de manera despectiva y con ironía, señalando el razonamiento del que se deduce que no es necesario el hilo azul adicional. <em>Kóraj</em> argumenta: si un solo hilo sirve para cumplir con la ley, es indudable que un <em>talit</em> confeccionado exclusivamente con ese hilo azul, cumple con el espíritu de esa misma ley.</p>
<p>Siguiendo esta línea de razonamiento, <em>Kóraj</em> pregunta si una casa que contiene muchos ejemplares de la <em>Torá</em> requiere una <em>mezuzá</em> en el dintel de la puerta. (La <em>mezuzá</em> es un pergamino sobre el cual están escritos dos párrafos específicos que de la <em>Torá</em>). La respuesta de <em>Moshé</em> sobre la necesidad de la <em>mezuzá </em>es también afirmativa. La aparente intención de <em>Kóraj </em>es demostrar que la autoridad de <em>Moshé </em>es auto impuesto y que las leyes que promulga no son de origen Divino porque carecen de toda lógica.</p>
<p>Un <em>Midrash </em>diferente nos presenta a <em>Kóraj </em>como defensor de la viuda y del huérfano. <em>Kóraj </em>plantea el siguiente caso: cuando la viuda y sus dos hijas se disponen a arar su único lote de tierra, <em>Moshé </em>se les presenta advirtiéndoles, “no se debe arar con un buey y un asno juntos”. En el momento de la siembra se les previene con “no se puede sembrar dos tipos de semillas”. En el momento de la cosecha se les recuerda que “no se puede cortar los frutos de las esquinas del campo ni se puede recoger lo olvidado”. Cuando vino la hora de almacenar los granos se les exigió que “apartasen terumá para el <em>kohén </em>y el diezmo para el <em>leví</em>”. Desesperada, debido a todas las exigencias anteriores, la viuda vendió el campo y compró dos ovejas para vestirse con la lana y poder alimentarse gracias al producto de los animales. Cuando las ovejas parieron, se presentó <em>Aharón </em>solicitando el primogénito de los recién nacidos. En el momento de esquilar, <em>Aharón </em>exigió las primeras lanas. La viuda no aguantó más y decidió sacrificar las ovejas. Nuevamente se presentó <em>Aharón </em>señalando que le pertenecían los hombros, las quijadas y el estómago. En tal caso, respondió la viuda, que vaya todo para el santuario. Dado que una promesa de palabra con referencia a <em>hékdesh </em>que son las cosas que le pertenecen al santuario, equivale a una acción contractual en otros casos, <em>Aharón </em>se llevó el animal entero, dejando a la viuda desconsolada.</p>
<p>En nuestro texto de la <em>Torá </em>no aparece ninguno de los detalles arriba mencionados y, por lo tanto, parecen ser fruto de la imaginación de nuestros <em>jajamim</em>. ¿Cuál es la enseñanza de este <em>Midrash</em>? Nuestros sabios ven en la rebelión de <em>Kóraj </em>el prototipo de <em>majlóket sheená leshem shamáyim</em>, una disputa que no proviene de una auténtica diferencia de opiniones. Para nuestros <em>jajamim</em>, <em>Kóraj</em> está motivado por razones muy personales y solamente utiliza la dialéctica, se aprovecha del caso extremo de una viuda y de sus huérfanos para desacreditar a <em>Moshé</em> a fin de provocar su destitución. Esto crearía un vacío que le daría a<em> Kóraj</em>, la posibilidad de llegar al poder. Es el estilo de los demagogos que simulan defender los derechos de los menos afortunados en aras de la justicia, pero lo que en realidad, buscan, es provecho para su propio interés, su cosecha individual. Al llegar al poder olvidan sus promesas cometiendo abusos y atropellos.</p>
<p>Suponiendo, como el <em>Midrash</em>, que las razones que impulsaron a <em>Kóraj </em>al enfrentamiento no eran altruistas, ¿se puede justificar el comportamiento de <em>Moshé </em>y de <em>Aharón </em>en el caso de la viuda en particular? Desde luego, estamos hablando de un caso exagerado y, por lo tanto, no representativo. Sin embargo, por lo menos se puede deducir una enseñanza importante. En diversos capítulos la <em>Torá</em> nos exige desarrollar una sensibilidad especial por el<em> aní</em>, el pobre, y por el <em>guer</em>, el extranjero, que reside en nuestro medio. La misma ley de <em>peá</em>, la que le exige a la viuda abstenerse de recoger la cosecha de la esquina del campo, tiene como objetivo permitir que los pobres se beneficien con el producto de la misma. La moraleja parece ser que el pobre que requiere ayuda de la sociedad, no puede abstenerse, de participar en la <em>mitsvá </em>de ayudar a otros pobres. Siempre existe alguien más pobre que uno. Los integrantes de la tribu de <em>Leví </em>que eran los recipientes del <em>maaser</em>, el diezmo, tenían que apartar una <em>terumá</em>, un aporte al <em>kohén</em>.</p>
<p>Existe la posibilidad, aunque remota, que en una casa donde haya un numerosos ejemplares de la <em>Torá</em>, no se sienta la presencia Divina. Por ejemplo, hay quienes estudian motivados por la curiosidad intelectual, que es un bien en sí. Hay quienes se interesan por el pasado histórico de los pueblos y aquellos que se empeñan en descubrir el origen de los modelos sociales por los cuales nos regimos. En la tradición judía hay diferentes opiniones acerca de la importancia relativa del estudio y sobre la acción. La decisión en este caso se inclinó a favor del estudio, porque éste conduce a la acción. (Hay una interpretación muy original del <em>Netsiv </em>acerca del pronunciamiento de nuestros antepasados de <em>naasé venishmá</em>, que fue su disposición de cumplir con la <em>Torá </em>aun antes de conocer su contenido. Dice el <em>Netsiv </em>que para cumplir con los preceptos de la <em>Torá </em>se hace indispensable algún conocimiento previo. <em>Naasé venishmá</em> implica entonces, que aun después de aprender lo imprescindible para cumplir con las <em>mitsvot</em>, nuestros antepasados afirmaron su disposición a seguir estudiando, porque el estudio en si, es un valor, es una <em>mitsvá).</em></p>
<p>El requisito de colocar la <em>mezuzá, </em>que contiene los rollos de la <em>Torá, </em>se deba tal vez a que desde el punto de vista de nuestros sabios, siempre debemos tener conciencia de la Providencia Divina, incluyendo el momento mismo del estudio. También nos exigieron la recitación de una <em>berajá </em>antes de emprender únicamente la lectura de la <em>Torá </em>para recalcar que el estudio no es un ejercicio intelectual, sino el compenetrarse con la sabiduría y la Voluntad Divinas. Mejor dicho, el estudio es una actividad religiosa, una expresión muy especial de nuestra fe en el Creador.</p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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