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	<title>Rabino Pynchas BrenerZahor &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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	<description>Conectándote al Judaismo</description>
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		<title>Zajor</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Mar 2020 00:03:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Zahor]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá ZAJOR y TETZAVÉ. Parashá Zajor Este Shabat concluiremos la lectura de la Torá con el último párrafo de la Parashá Ki Tetsé (Devarim, Deuteronomio 25: 17-19). Esta lectura es una respuesta a la interrogante: ¿Acaso la lectura de la Torá es una obligación que impone la misma Torá? La respuesta es que la lectura de la Torá es [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá ZAJOR y TETZAVÉ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/zahor/"></a><p class="p1">Parashá Zajor</p>
<p class="p1"><span class="s1">Este Shabat concluiremos la lectura de la Torá con el último párrafo de la Parashá Ki Tetsé (Devarim, Deuteronomio 25: 17-19).</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Esta lectura es una respuesta a la interrogante: ¿Acaso la lectura de la Torá es una obligación que impone la misma Torá? La respuesta es que la lectura de la Torá es una tarea que impusieron los jajamim, los eruditos del pueblo judío. Con la excepción del citado párrafo cuya lectura (estudio) es una obligación que impone la Torá, o sea es una Mitsvá DeOraita, un instructivo que proviene directamente de Dios, esta lectura que empieza con la palabra Zajor, recuerda.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Por ello, en muchas sinagogas se llama la atención a la congregación a que preste especial atención a esta lectura, y desde luego, todos deben abstenerse de conversación durante su recitación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">No es posible saber cuál fue la consideración efectiva para que se fije este párrafo como una lectura obligatoria con la cual se cumple una Mitsvá de la Torá. Se podría especular que existen otros párrafos insignes tales como los Diez Mandamientos, Shemá Israel, para citar los más notables. Sin embargo, la narrativa de la emboscada de Amalek fue la premiada.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Amalek atacó al pueblo hebreo que apenas había logrado escapar de siglos de esclavitud egipcia y por ello podría concluirse que carecía de experiencia bélica alguna. El pueblo hebreo era una presa fácil.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Cabe destacar que el pueblo hebreo no desafió a Amalek, no se presentó como un peligro para la integridad de ese pueblo. Sin embargo, Amalek, guardó rencor y odio, tal vez envidia por el pueblo hebreo. El mensaje de libertad que proclamaba el pueblo hebreo podía socavar el orden social existente para la época. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En el fondo, el episodio de Amalek enseña que existe el odio gratuito, sin razón. Subyugar a otros, agredir, forma parte del ADN humano y una civilización, y en especial una tradición religiosa, son una respuesta, constituyen un antídoto para esta inclinación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Dado que la vida es primordial, ya que en su ausencia no hay nada, tal como testimonia el Salmo: “Lo hametim yehalel Yah”, “los muertos no alaban a Dios”, la tradición judía enseña que la protección de la vida, la existencia humana, es la primera tarea de toda sociedad. Por ello se puede violar casi todos los instructivos rituales para evitar la muerte, para salvar una vida.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La lectura de Zajor nos recuerda que el antisemitismo es básicamente irracional, tal como lo fue el ataque de Amalek contra un pueblo recién independizado de la esclavitud. La primera tarea de toda tradición religiosa debe ser la preservación de la vida, la integridad física, porque en su ausencia no puede pensarse más en una vida regida por Mitsvot, por el cumplimiento de la Voluntad de Dios y asociarse al perfeccionamiento de este mundo.</span></p>
<h1 class="entry-title">Ropajes y la memoria del corazón</h1>
<h3 class="getnoticed-entry-subtitle">TETZAVÉ -Éxodo XXVII,20 &#8211; XXX,10</h3>
<p class="first-child p1"><span class="s1"><span class="dropcap" title="E">E</span>stos capítulos enumeran las vestimentas y los ornamentos que utilizaba el <i>kohén</i>, para luego señalar las características del proceso de su consagración como sacerdote. Los estudiosos nos alertan frente al hecho de que por primera vez, desde el momento de su aparición en los anales de nuestra historia, <i>Moshé</i> está ausente del relato de la <i>Torá</i>. No se le menciona. Uno de los célebres exegetas, <i>Báal Haturim</i>, sugiere que esta ausencia se debe a que <i>Moshé</i> se expresó de una manera particular durante el episodio del becerro de oro. <i>Moshé</i> le implora a Dios que perdone al pueblo judío en aquella oportunidad, alegando que si no fuera posible: “bórrame, por favor, del libro que Tú escribiste”. A pesar de que Dios perdona a Su pueblo, lo dicho por un personaje de la trascendencia de <i>Moshé</i> se cumple aun cuando no están presentes todos los factores que condicionaron de su afirmación. Se<span class="Apple-converted-space">  </span>perdona a los hebreos, pero el nombre de <i>Moshé</i> se elimina en algún texto. Tal vez la enseñanza para nosotros es que tenemos que ser muy cuidadosos con nuestras palabras y expresiones. Por lo tanto, es conveniente ser explícitos, claros y exactos, especialmente cuando una proposición puede interpretarse de diversas maneras y en consecuencia puede dar lugar a interpretaciones erróneas y, por lo tanto, indeseables que pueden herir los sentimientos de nuestro prójimo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Por qué fueron escogidos estos capítulos para omitir el nombre de <i>Moshé</i>? ¿Para poder de esta manera dar cumplimiento a su célebre petición de “bórrame”? Cabe pensar que la ausencia del nombre de <i>Moshé</i>, el conductor del éxodo de Egipto, sea una manera de señalar la separación de los poderes y la independencia entre ellos. El sacerdocio tiene que estar separado de cualquier otra forma de liderazgo. Cada uno de ellos, <i>Moshé</i> y <i>Aharón</i>, tenían una función especial y diferente. El sacerdocio de <i>Aharón</i> es hereditario, pero el liderazgo de <i>Moshé</i> no lo es. Las leyes a cargo de los <i>kohanim</i> son inmutables. Las enseñanzas de los <i>jajamim</i> son dinámicas para que puedan responder a las cambiantes condiciones bajo las cuales se desarrolla y se desenvuelva una sociedad. Los principios en los cuales se basa la <i>halajá</i>, que es el marco de la legislación judía, están dados y conformados. Los <i>jajamim</i>, sin embargo, tienen la misión de interpretar estas normas legales para su aplicación a situaciones que no hayan sido contempladas anteriormente. En el campo de la medicina moderna, por ejemplo, existen técnicas y adelantos que exigen una nueva definición del momento exacto de la muerte. Lo mismo sucede en otros campos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Hubo momentos en nuestra historia cuando la separación entre estos poderes estuvo entre brumas. En efecto, cuando los diferentes poderes se ubicaron en un solo grupo, vino la corrupción y el inicio de un proceso de desgaste que culminó en el desastre y en la pérdida de nuestra independencia nacional.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Cuáles son las vestimentas de los <i>kohanim</i> descritas en estos capítulos? El <i>joshen</i> es una piedra preciosa que portaba el <i>kohén</i> a la altura del corazón. El <i>efod</i> es, probablemente, una serie de cinturones que unen la espalda al pecho del <i>kohén </i>y que sirve para sostener algún objeto (probablemente el <i>joshen mishpat</i>). <i>Ketónet</i> es un camisón con el cual se cubría el cuerpo y <i>meil</i> es una túnica que se colocaba por encima. El <i>tashbetz </i>servía de matriz para la colocación de ciertas piedras preciosas. El gorro utilizado por el <i>kohén</i> se denomina <i>mitznéfet</i>. El <i>avnet </i>es un cinturón con el que se amarra el <i>ketónet</i> y el <i>efod</i> sirve para asegurar el <i>meil</i>.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Encima del <i>efod</i> y, sobre los hombros del <i>kohén</i>, aparentemente se colocan dos piedras de ónice con los nombres de las doce tribus grabadas sobre ellas y con láminas de oro a su alrededor. El simbolismo es claro, visible. Los nombres de las doce tribus hacen referencia a la unidad del pueblo y, simultáneamente, señalan al <i>kohén</i> como el portavoz de la totalidad de ese mismo pueblo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Adicionalmente, el <i>kohén</i> también portaba sobre su pecho el <i>joshen</i> <i>mishpat </i>que consistía de doce piedras preciosas diferentes, ordenadas en cuatro grupos. Cada piedra individual estaba dedicada a una tribu diferente, siempre de acuerdo al orden de nacimiento de cada uno de los hijos de <i>Yaacov</i>. Los que en nuestra juventud aprendimos a leer la <i>Torá</i> con el <i>trop</i>, que es la señalización del cántico especial de cada palabra, generalmente recordamos los nombres hebreos de estas piedras preciosas. Una de ellas, la tercera de la primera fila, se denomina <i>baréket</i>, que es una palabra que aparece, coincidental mente, en un viaje al cual aludo a continuación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Algunos años después de la “Guerra de los Seis Días,” en el curso de una visita a <i>Israel</i>, nos llevaron a visitar una base aérea. Si no nos lo hubieran dicho, nos hubiéramos dado cuenta de que se trataba de un aeropuerto y mucho menos de un hangar de aviones de la fuerza aérea militar. Por razones obvias, las bases aéreas <i>Israel</i>íes son subterráneas. En esa oportunidad, fuimos invitados a un anfiteatro para escuchar una conferencia de un coronel cuyo nombre era, Baréket. El mismo coronel nos hizo recordar que su nombre aparecía en la <i>Torá</i> como el de una piedra preciosa que portaba el <i>kohén</i>. Dos afirmaciones del Coronel Baréket me quedaron grabadas. Fíjense, dijo, en un mapa de la tierra que se puede encontrar en muchos hogares y busquen la ubicación de <i>Israel</i>. Podrán constatar, continuó, que el nombre de <i>Israel</i> no cabe dentro el área que nuestro estado ocupa sobre el globo. La palabra <i>Israel</i>, invariablemente, está escrita sobre la porción que le corresponde al Mar Mediterráneo. Se trataba de un ejemplo gráfico para ilustrar -en un contexto global- las dimensiones<i> </i>mínimas de <i>Israel.</i> A continuación nos dijo que si<span class="Apple-converted-space">  </span>un avión de caza militar decide volar a lo largo de <i>Israel</i>, es decir de norte a sur, que es en longitud mayor, lo puede hacer en sólo siete (7) minutos. Y si este avión desea hacer una vuelta en “u” está obligado a sobrevolar el Mediterráneo. El Estado de <i>Israel</i> no es lo suficientemente ancho como para que un avión de combate pueda hacer esta maniobra sobre el cielo de su propio territorio.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Las dimensiones geográficas de <i>Israel</i> vienen a ser un poco más de una cincuentava parte de Venezuela. Esas son las dimensiones reales del Estado al cual se le exige proceder a una amputación<span class="Apple-converted-space">  </span>como condición inicial para una posible y frágil paz. No hay la menor duda de que todos ansiamos y soñamos con la paz. La devolución a Egipto de grandes extensiones territoriales demostró fehacientemente la firme disposición de <i>Israel</i> al proceso de paz. Al mismo tiempo señala que en cualquier negociación futura, <i>Israel</i> no constituirá ningún impedimento u obstáculo para el entendimiento en la región. Con la creciente firma de un tratado entre Israel y la <i>OLP </i>se dio un inicio tangible a este proceso en nuestros días.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La guerra interminable (que culminó en el conflicto bélico entre ambas naciones, con la intervención norteamericana) entre Irán e Irak causo, de un acuerdo a cifras oficiales, un millón de muertos probablemente por encima de los dos millones, según expertos en la materia. La <i>intifada </i>en <i>Israel</i>, al escribir estas líneas, ha arrojado un saldo de menos de cuatrocientos muertos. (Aunque toda vida tiene valor infinito y para cualquier padre o madre, la muerte de su hijo es la tragedia total, sin embargo, desde un punto de vista global, existe una diferencia real entre la muerte de centenares y la muerte de<span class="Apple-converted-space">  </span>millones). Entre otras formas, para asignarle a los hechos su importancia dentro de una jerarquía de valores, se toma en cuenta el número de centímetros-columna que los diarios le dedican al suceso en cuestión y la cantidad de minutos de noticiero televisivo que ocupa. Si nos atenemos a estos parámetros de comparación, los hechos a los que estamos aludiendo, es decir la guerra entre Irán e Irak y la <i>intifada </i>en <i>Israel</i>, deberían concluir que las cifras de muertos fueron invertidas.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Por qué se ocupa tanto de nosotros el mundo? ¿Por qué no se nos disculpa alguna torpeza ocasional y por qué siempre se nos juzga con tanta severidad? Incluso la <i>Torá</i> es discriminatoria y más exigente con nosotros. Se espera más gallardía y generosidad de nosotros y se anticipa un comportamiento más acorde con determinadas normas morales. Este tema es muy complejo y requiere<span class="Apple-converted-space">  </span>de un análisis histórico y sociológico por separado. Un tanto a la ligera, sugiero que podríamos responder en sentido doble. Tenemos razón al sentirnos heridos y señalados porque se exige más de nosotros, pero, al mismo tiempo, debemos sentirnos orgullosos de que el mundo, en su fuero interno, reconozca que el destino histórico del pueblo judío es el de servir de ejemplo a las naciones. Por eso importa mucho lo que este pueblo hace y lo que deja de hacer. De qué manera enfrenta la tragedia y cómo responde en momentos cuando se puede aspirar a la gloria. Y dado que un pueblo es la suma total de sus integrantes, cada uno de nosotros tiene que sentir el peso de la responsabilidad que implica la pertenencia a una comunidad histórica que hizo un <i>berit</i>, un pacto con Dios en el Monte Sinaí y cuyos ecos aún se escuchan.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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