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	<title>Rabino Pynchas BrenerVAYAKHEL &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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	<description>Conectándote al Judaismo</description>
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		<title>Los pecados de Moshé</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Jul 2020 16:54:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[VAYAKHEL]]></category>
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				<description><![CDATA[Deuteronomio III,23 - VII,11 - VAETJANÁN. Moshé conducirá al pueblo hasta los límites de Canaán, pero no cruzará el río Yardén. Ese fue el mandato del Señor. Vaetjanán, y Moshé rogó para que se modificara este severo fallo, pero sus plegarias no obtienen la respuesta ansiada. Mipnei ma nitavé Moshé likanés leErets Israel, “¿por qué deseó Moshé entrar a la Tierra [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Deuteronomio III,23 - VII,11 - VAETJANÁN</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/los-pecados-de-moshe/"></a><p class="p1"><span class="s1"><i>Moshé</i> conducirá al pueblo hasta los límites de <i>Canaán</i>, pero no cruzará el río <i>Yardén</i>. Ese fue el mandato del Señor. <i>Vaetjanán</i>, y <i>Moshé</i> rogó para que se modificara este severo fallo, pero sus plegarias no obtienen la respuesta ansiada. <i>Mipnei ma nitavé Moshé likanés leErets Israel</i>, “¿por qué deseó <i>Moshé</i> entrar a la Tierra de <i>Israel?”</i>, cuestiona el <i>Talmud</i>. En la búsqueda de respuesta se descarta la posibilidad que <i>Moshé</i> anhelara deleitarse con los abundantes y maravillosos frutos de esa tierra. Después de todo, el personaje que ejemplifica la devoción por un ideal y la entrega total a su pueblo, se abstendrá del intento de alterar la voluntad Divina por un beneficio personal. Los <i>Jajamim </i>mantienen que <i>Moshé</i> sabía que muchas <i>Mitsvot </i>eran aplicables únicamente en <i>Erets Israel</i> y tenía el deseo irresistible de cumplir con ellas y poder observar todas las posibles ordenanzas del Creador.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Los <i>Jajamim </i>describen un diálogo con Dios en el cual <i>Moshé</i> alega que quien salvó a los judíos de Egipto, es quien debe acompañarlos en la conquista de la Tierra Prometida. Pero Dios le responde, <i>shishá avonot asita</i>, cometiste, <i>Moshé</i>, seis faltas y por lo tanto no puedes entrar a <i>Canaán</i>. ¿Cuáles fueron estas faltas de <i>Moshé</i>?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La primera infracción hace referencia al hecho de que en el inicio de su designación para salvar a nuestros antepasados, <i>Moshé</i> reacciona diciendo <i>shelaj na beyad tishlaj</i>, envía Tus mensajes por mano de aquel que has de enviar. Esta fue una manifestación de la apatía de <i>Moshé</i> para cumplir el mandato Divino. Tal vez lo que sale a relucir en esta ocasión es una dosis de timidez y falta de auto estima y por lo tanto <i>Moshé</i> no debería ser culpado. Sin embargo, la lección que pudiera enseñarnos es que el llamado de una sociedad agobiada debe tener preferencia sobre cualquier consideración personal.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La impaciencia de <i>Moshé</i> en sus negociaciones con <i>Paró</i>, que es el Faraón, es el tema de su segundo error. La intervención de <i>Moshé</i> ante <i>Paró</i> resulta en el cese de la entrega de cierto material, pero exigiendo de los hebreos la elaboración diaria de la misma cantidad de ladrillos. Con toda razón, <i>Moshé</i> exclama, “desde el momento que me presenté ante <i>Paró</i> para hablarle en Tu Nombre, empeoró la situación de este pueblo”,<i> vehatsel lo hitsalta et ameja</i>, “y no lo liberaste”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i> Moshé</i> desconoce el alcance del plan Divino que incluye el “endurecimiento” del corazón de <i>Paró</i>, con propósitos probablemente didácticos. (Este endurecimiento del corazón de <i>Paró</i> fue comentado en nuestras entregas de <i>Shemot</i>, aunque de manera resumida, debido a la colisión entre el principio esencial de la libertad humana y la intervención Divina que altera o influye en nuestra voluntad de acción). Nos encontramos frente a una de las incógnitas principales de todo sistema teológico, porque la limitada inteligencia humana no puede abarcar el propósito final de la infinita sabiduría Divina. Llegamos a nuestras conclusiones sobre la base de conocimientos limitados, mientras la deidad hace un despliegue momentáneo de los sucesos históricos de la humanidad. La mencionada reacción de <i>Moshé</i> en este caso es una nueva manifestación de una fe insuficiente en la conducción Divina de los acontecimientos. La certeza en la Providencia de Dios, requiere confiar en <i>kol ma deavid rajmaná letav avid</i>, en que los propósitos y los resultados de toda intervención Divina son provechosos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i> Moshé </i>da muestra de una tercera duda cuando el pueblo exige carne, por estar hartos y cansados del <i>Man</i>, el maná que descendía desde las alturas. La vacilante reacción de <i>Moshé</i> frente a la petición de su gente, demuestra incertidumbre acerca de la capacidad Divina de proveer la carne que el pueblo pide en el desierto.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Durante el episodio de la rebelión en el desierto, <i>Moshé</i> proclama públicamente que si <i>Kóraj </i>fallece de muerte natural se podrá concluir que <i>lo HaShem shelajani</i>, que no fue Dios quien me envió. Se deduce entonces que en la eventualidad de la muerte natural de <i>Kóraj, Moshé</i> deja de ser el enviado de Dios y se convierte en un líder político que apela a los sentimientos nacionales del pueblo. Desde el prisma bíblico no existe separación entre la fe y el nacionalismo. Por ejemplo, para el pueblo los <i>Regalim</i>, las festividades religiosas, tienen al mismo tiempo un significado nacional. <i>Samuel Belkin</i>, el finado presidente de <i>Yeshiva University</i> de New York, nos enseña que para <i>Filón</i>, el sistema ideal de gobierno para el pueblo judío es una teocracia, o sea una democracia basada en los principios de la tradición religiosa judía.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> En el episodio de <i>Mará </i>cuando el pueblo se queja por la falta de agua, <i>Moshé</i> golpea la roca para que brote el preciado líquido. En la opinión de algunos, en este caso la trasgresión consistió en golpear la roca, en lugar de hablarle, como el señor se lo había indicado. Otros opinan que el pecado de <i>Moshé</i> radica en referirse a nuestros antepasados con la expresión <i>shimú na hamorim</i>, “escúchenme ahora, rebeldes”. Un líder no debe faltarle el respeto a su pueblo y no puede menospreciar la dignidad de sus seguidores. El calificativo de <i>hamorim</i>, que significa los rebeldes, era una demostración de que <i>Moshé</i> estaba perdiendo objetividad, así como el respeto a sus seguidores, a los cuales no valoraba debidamente. Aquel que conduce los destinos de una nación y despierta la inspiración de las masas, debe demostrar aprecio y amor por su pueblo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> El sexto y último error de <i>Moshé</i> consiste en su menosprecio por la generación de relevo que tenía que ampliar, profundizar y afianzar la tradición y la recientemente adquirida noción de libertad. <i>Moshé</i> designa a los hijos de los que salieron de Egipto como <i>tarbut anashim jataim</i>, los que queréis seguir el camino de vuestros padres pecadores.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> Los motivos mencionados no aparentan ser suficientes para justificar el castigo severo que <i>Moshé</i> recibe de no pisar la tierra de <i>Canaán</i>. <i>Moshé</i>, según nuestros <i>Jajamim </i>presenta un argumento adicional en su diálogo con Dios. <i>Moshé</i> razona de la forma siguiente: <i>Yosef</i>, que dedicó toda su vida al desarrollo de la sociedad y de la nación egipcia, fue enterrado en <i>Israel</i>. Por tanto, es injusto que él, <i>Moshé</i>, que dedica todas sus energías para llevar al pueblo elegido a la tierra elegida, sea enterrado fuera de <i>Israel</i>, en un lugar desconocido.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"> La respuesta de Dios es cortante e hiriente. <i>Mi shehodé beartsó nikbar beartsó</i>, quien reconoce su tierra (su origen) es enterrado en su tierra. <i>Yosef</i> se identifica en todo momento como hebreo. La esposa de <i>Potifar </i>lo conoce como tal, al igual que el panadero y el copero de <i>Paró</i>, a quienes <i>Yosef</i> dice <i>gunov gunavti meErets haivrim</i>, fui secuestrado de la tierra de los hebreos. En cambio, al principio, <i>Moshé</i> no se idenrtifica como miembro del pueblo esclavizado. Al recibir la ayuda de <i>Moshé</i>, las hijas de <i>Yitró </i>le cuentan a su padre: <i>Ish mitsrí hitsilanu</i>, un hombre egipcio nos salvó, porque <i>Moshé</i> no les hizo saber que era hebreo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i> Yosef</i> nace en <i>Canaán,</i> pero se educa y prospera en Egipto. Es claro que el impacto de los años de su niñez y de su juventud fue imborrable. Por eso, nuestros <i>Jajamim </i>sugieren que las carretas que <i>Yosef</i> envía a su anciano padre, tras diecisiete años de ausencia, le hacen recordar a <i>Yaacov </i>la ley de <i>eglá arufá</i> que ambos habían comentado años atrás. Porque <i>guirsá deyankutá delá mishtakjei</i>, el aprendizaje de la juventud no se olvida y aparentemente <i>Yosef</i> aún recordaba el tema de la última lección que había estudiado con su padre. <i>Moshé</i> en cambio, nace en Egipto y su entorno cultural es la Corte real egipcia. En el transcurso de su vida adulta, <i>Moshé</i> busca y encuentra sus raíces ancestrales. Entonces se produce una metamorfosis en su personalidad. Pero la <i>guirsá deyankutá</i> de <i>Moshé</i>, la tutela y el cuidado que en su niñez recibió en la corte de <i>Paró</i> también forman parte de su composición personal. <i>Moshé</i> adquirió un aire y un porte reales durante esos años formativos al lado de la hija de <i>Paró</i>, que luego le permitieron especular sobre la posibilidad de dirigir el éxodo del pueblo judío desde la esclavitud hacia la libertad. Pero aquellos años en palacio fueron decisivos en su formación dejando una huella que colorea y compromete su total identificación con el destino de su pueblo.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>LA PRESENCIA DE DIOS</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Feb 2019 14:15:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[VAYAKHEL]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá VAYAKHEL. Los detalles de la construcción del Mishkán, el Tabernáculo que acompañó al pueblo hebreo durante su larga travesía por el desierto, están contenidos en muchos capítulos de la Torá, y también son el tema de esta sección. Empezando con la Parashá Terumá, donde se lee: “Y me harán un santuario para que pueda residir entre [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá VAYAKHEL</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-presencia-de-dios/"></a><p class="p1"><span class="s1">Los detalles de la construcción del <i>Mishkán</i>, el Tabernáculo que acompañó al pueblo hebreo durante su larga travesía por el desierto, están contenidos en muchos capítulos de la <i>Torá</i>, y también son el tema de esta sección. Empezando con la <i>Parashá Terumá</i>, donde se lee: “Y me harán un santuario para que pueda residir entre ellos”, se ha creado el debate acerca del significado de la expresión “residencia” de Dios en un santuario. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Avigdor Hurovitz hace un recuento de las diferentes in- terpretaciones de los exégetas. De acuerdo con Saadiá Gaón, el versículo puede ser leído como: “Y me harán un santuario y haré que ‘Mi Gloria’ esté entre ellos”. Abarbanel ofrece una explicación detallada: “Y me harán un santuario&#8230; de tal manera que ‘Mi Presencia’ será sentida entre ellos, tal como aparecí ante sus ojos en el monte Sinaí como la Gloria del Señor, un fuego que consume y una nube que envuelve”. Rashí lo interpreta así: “Para la Gloria de Mi Nombre, ha- gan un lugar de santidad”. De acuerdo a Ibn Ezra: “Se llamó un santuario porque era el lugar de residencia del Nombre Sagrado”. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Efectivamente, leemos en un capítulo posterior: “Y cu- brió la nube la ‘Tienda del Encuentro’ (<i>Óhel Moed</i>) y la glo- ria del Eterno colmó el <i>Mishkán</i>. Y Moisés no pudo entrar en la ‘Tienda del Encuentro’ al posarse sobre ella la nube, pues la gloria del Eterno llenaba el <i>Mishkán</i>”. De acuerdo con estos versículos, la Presencia de Dios invadió totalmen- te el recinto sagrado, de tal manera que impidió el acceso de Moshé. Lo mismo ocurrió siglos más tarde con el <i>Beit Ha- Mikdash</i>, el Templo del rey Shelomó. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Se puede deducir de lo antedicho que la “Presencia” o la “Gloria” de Dios no son vocablos alusivos o abstractos; se trata tal vez de una especie de “energía espiritual” que tiene consecuencias en el ámbito material, porque ocupa “espa- cio” y no permite que otra cosa se introduzca en el mismo. Al tener un encuentro con Dios, Moshé sale del <i>Óhel Moed </i>con una cara “radiante” (<i>karán or panav</i>), hecho que Miguel Ángel, en su famosa estatua de Moisés, tradujo en los “cuer- nos” que colocó sobre su cabeza. Resultado de una equivo- cada interpretación de la raíz hebrea “<i>krn</i>” que quiere decir un “rayo de luz”, pero que también puede ser traducida co- mo “cuerno”. De todas maneras, por haber estado en la “Presencia” de Dios, Moshé adquiere el reflejo de la “radiación” que emana de la Deidad. En otras palabras, un “encuentro” con Dios produce no sólo una transformación espiritual, sino que tiene una secuela física visible. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Incluso después de la revelación en el monte Sinaí, Mo- shé se dirige al pueblo y exclama: “El Señor, nuestro Dios, acaba de mostrarles su Presencia majestuosa (<i>kevodó vegodló </i>) y escuchamos Su voz desde el fuego”, tal como si se pudiera percibir física o visualmente a la Divinidad. El Salmista exclama: “Los cielos, son los cielos del Señor y ha cedido la tierra a los hijos del hombre”, con una clara alusión que Dios reside en el cielo, en la infinitud del espacio. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Por otro lado, cuando el rey Shelomó inauguró el <i>Beit HaMikdash</i>, en un principio exclamó: “He construido para Ti una Casa majestuosa, un lugar donde puedes residir por siempre”. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Pero después de la introducción del Arca en el Templo, Shelomó afirmó: “¿Acaso Dios residirá en la tierra? Si los confines de los cielos no pueden contenerlo, menos aún la Casa que he construido”. Continúa luego con la plegaria porque Dios mire desde su “residencia” en el cielo hacia el Templo, revelando así que Dios realmente no se encuentra en el <i>Beit HaMikdash</i>. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Encontramos en la <i>Torá </i>que Moshé escuchó la voz de Dios que provenía desde los <i>kerubim </i>que adornaban la tapa de oro macizo del Arca. Rashí explica que la voz de Dios real- mente venía desde las alturas y que ‘reverberaba’ en los oídos de Moshé, quien se encontraba de pie entre los dos <i>kerubim</i>. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Están aquellos que consideran que la Presencia de Dios está circunscrita al recinto sagrado; un segundo veredicto postula la imposibilidad de “contener” a Dios, y por ello, la imposibilidad de fijar Su ubicación a un lugar determinado. En una visión, el profeta Yeshayahu describe una posición in- termedia: Dios sentado sobre un trono elevado en el Templo, mientras que los <i>serafim </i>afirman que la gloria de Dios colma la tierra. En otro capítulo, Yeshayahu testimonia la palabra de Dios: “El cielo es Mi trono y la tierra Mi escabel. ¿Dónde podrás construir una Casa para Mí y qué lugar Me puede ser- vir de residencia? Otro versículo reza: “Los traeré a Mi mon- taña sagrada y se regocijarán en Mi Casa de Oración”. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Cabe destacar que durante la inauguración del Segundo <i>Beit HaMikdash</i>, no hubo mención de la introducción de la gloria de Dios en el Templo. Esta vez sólo hubo la referencia a los <i>korbanot</i>, los sacrificios. Tal vez, la ausencia de la gloria de Dios revela una percepción acerca de la Presencia de Dios en todo lugar, y no circunscrita a un recinto específico. Por ello, dice Hurovitz, adquiere sentido la noción de la Sinago- ga, una Casa de Dios que puede ser construida en cualquier lugar, hecho que permitió que tuviera continuidad el judaís- mo después de la destrucción del <i>Beit HaMikdash</i>. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Sin embargo, existen lugares y objetos sagrados que invitan la Presencia de Dios. Al recitar <i>Birkat Hamazón</i>, al elevar la oración en el entorno de un <i>Minyán</i>, se hace pre- sente la <i>Shejiná</i>, se “siente” a Dios. </span></p>
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