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	<title>Rabino Pynchas BrenerParashá de la semana &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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	<description>Conectándote al Judaismo</description>
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		<title>CENTRALIDAD DE YERUSHALÁYIM</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Aug 2017 13:34:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Parasha]]></category>
		<category><![CDATA[Parashá de la semana]]></category>
		<category><![CDATA[Reé]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá Reé. Uno de los temas fundamentales de los últimos discursos de Moshé se refiere a la obliteración de la idolatría. Incluso en los Diez Mandamientos, sobresale el segundo de ellos: Lo taasé lejá pésel, “No harás un ídolo para tí”. Si excluimos momentáneamente la opinión de Rambam que sostiene que Anojí HaShem Eloheja asher hotsetija meÉrets [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá Reé</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/centralidad-de-yerushalayim/"></a><p>Uno de los temas fundamentales de los últimos discursos de Moshé se refiere a la obliteración de la idolatría. Incluso en los Diez Mandamientos, sobresale el segundo de ellos: Lo taasé lejá pésel, “No harás un ídolo para tí”. Si excluimos momentáneamente la opinión de Rambam que sostiene que Anojí HaShem Eloheja asher hotsetija meÉrets Mitsráyim, “Yo soy tu Dios quien te sacó de la tierra de Egipto”, es una afirmación-mandamiento acerca de la existencia de un solo Dios, encontramos que el primer instructivo es, en realidad,’  una orden negativa: no hacer ídolos. El judaísmo considera que la idolatría es la base de la mayoría de los males que azotan a la Humanidad. Lleva al paganismo que, a su vez, conduce al egoísmo, a una visión de dioses caprichosos que son sobornables por el hombre.</p>
<p>Aunque la guerra contra la idolatría y sus practicantes se convirtiera en un proyecto importante, el mensaje fundamental del judaísmo es la enseñanza acerca de la soberanía de Dios y su consecuencia crucial: la hermandad entre los seres humanos que fueron creados por este Dios único, con la consecuente responsabilidad de los unos por los otros que ello implica. No hay duda que la solidaridad con el prójimo exige sacrificio, dar sin esperar algo a cambio. Este principio se manifiesta con toda claridad en el servicio de las<br />
ofrendas que se realizaba en el Beit HaMikdash. A través del Korbán, el sacrificio, el hombre se desprende de un bien para elevarlo a la Divinidad, demostrando de esta manera su disposición de compartir con el Creador y por ende, con su prójimo.</p>
<p>Nuestros capítulos enseñan que el Korbán debía ser ofrendado en el Makom, un lugar que será especificado.</p>
<p>¿Por qué no señala, con toda claridad, cuál es el sitio en el que se debe hacer la ofrenda, tal como lo hace en otras oportunidades? Aunque la respuesta tradicional es Yerushaláyim, la Torá debería haberlo expresado así para evitar cualquier confusión futura. Rambam ofrece varias razones para ello. Primero, se hace así para que ningún otro pueblo ocupe ese lugar privilegiado, ya que el pueblo judío había identificado el sitio desde los días de Avraham, cuando se dirigió a ofrendar a su hijo Yitsjak en el Har HaMoriyá, que<br />
es otro nombre del Har HaBáyit, el monte sobre el cual se erigirá, siglos más tarde, el Beit HaMikdash en la ciudad de Yerushaláyim.</p>
<p>Rambam considera la posibilidad de que los otros pueblos hayan destruido ese monte para evitar que el pueblo hebreo lo utilizara para el Korbán, el acercamiento a Dios.</p>
<p>Por ello, la Torá no menciona el lugar con la debida precisión. De acuerdo a Rabí Yosef Karó, ello podría haber conducido a un enfrentamiento feroz entre las naciones, porque al saber que es un lugar propicio para elevar oraciones al Todopoderoso, podría haberse desatado una guerra “santa”<br />
y sangrienta para conquistar el lugar.<br />
Una tercera razón tiene que ver con el pueblo hebreo. El lugar no fue especificado para evitar la riña entre las tribus, porque cada una de ellas hubiera preferido que Yerushaláyim<br />
fuera su herencia, integrada a su parte durante la distribución de la Tierra Prometida.</p>
<p>Una interpretación alterna recuerda que el pueblo hebreo tenía una triple tarea después de conquistar la tierra.</p>
<p>Primero, nombrar un rey. Segundo, eliminar cualquier vestigio de la descendencia de Amalek. Tercero, la construcción del Beit HaMikdash. Para lograr el tercer cometido era<br />
necesario que se estableciera la monarquía y se librara la guerra contra la estirpe de Amalek.</p>
<p>Sobre todo, el Beit HaMikdash diferenciaba el proceder del pueblo judío de la idolatría en varios aspectos. Mientras que el ídolo se podía adorar en cualquier lugar, el Beit HaMikdash tenía una ubicación única en la ciudad de Yerushaláyim. Solamente el Kohén, descendiente de Aharón podía oficiar, asistido por los integrantes de la tribu de<br />
Leví que acompañaban con salmos y cantos el sacrificio.</p>
<p>Tal vez, la insistencia de la Torá sobre el Makom, el lugar específico que sería señalado o revelado, es una alusión a Dios, quien también es conocido como Makom. Tal como dice el Midrash, Dios es el Makom del universo, pero el universo no es el Makom de Dios. O sea que Dios puede albergar al universo, pero el universo no puede darle cabida a Dios. El universo no puede contener a Dios. Dios está más allá de los confines del espacio físico.</p>
<p>Mientras que el universo no puede contener a Dios, el fervor de un corazón humano le puede dar albergue. Tal vez Makom no sea un concepto material o físico, sino un concepto<br />
metafísico, netamente espiritual, al cual sólo puede acercarse el ser humano, el ser que fue creado a través del “soplo” Divino. Tal como reza la Torá en Bereshit: Vayipaj beapav nishmat jayim, “Y le insufló en sus narices con el soplo de la vida”. Rashí explica: “Lo hizo de lo terrenal y celestial, el cuerpo de lo terrenal y el espíritu de lo celestial”.</p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>CÓMO ESCOGER UNA FILOSOFÍA PARA LA VIDA</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Nov 2016 14:36:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[JAYEI SARÁ]]></category>
		<category><![CDATA[Parasha]]></category>
		<category><![CDATA[Parashá de la semana]]></category>
		<category><![CDATA[Torá]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá JAYEI SARÁ. El estudio de la vida y de las características individuales de los patriarcas es fundamental para comprender las bases del judaísmo. La historia del judaísmo empieza con Avraham y continúa con sus descendientes incluyendo el momento cuando empieza la construcción de la nación con el éxodo de Egipto. El judaísmo hace su aparición en el escenario con el [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá JAYEI SARÁ</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/como-escoger-una-filosofia-para-la-vida/"></a><p class="p1"><span class="s1">El estudio de la vida y de las características individuales de los </span><span class="s1">patriarcas es fundamental para comprender las bases del judaísmo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La historia del judaísmo empieza con Avraham y continúa </span><span class="s1">con sus descendientes incluyendo el momento cuando </span><span class="s1">empieza la construcción de la nación con el éxodo de Egipto.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El judaísmo hace su aparición en el escenario con el llamado </span><span class="s1">de Dios a Avraham, Lej lejá: vete del hogar de tus padres a una </span><span class="s1">tierra que te indicaré y paulatinamente se descubren cuáles </span><span class="s1">son los elementos que distinguen a esta nueva filosofía de la </span><span class="s1">vida con el potencial de convertirse en una teología.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Nuestros capítulos informan acerca de la muerte de </span><span class="s1">Sará, la primera matriarca. La ausencia de detalles de su deceso </span><span class="s1">es complementada por la Torá Oral, con el Midrash que </span><span class="s1">revela que Sará murió al escuchar que su único hijo Yitsjak </span><span class="s1">sería sacrificado como una ofrenda a Dios, en una difícilmente </span><span class="s1">entendible demostración de un amor ilimitado por </span><span class="s1">Dios. ¿Cuál fue la reacción de Avraham? ¿Acaso se sintió </span><span class="s1">culpable de la muerte de su esposa y como consecuencia de </span><span class="s1">ella entró en un estado de depresión aguda? Avraham llora </span><span class="s1">por su mujer y reflexiona acerca de sus virtudes y luego </span><span class="s1">enfrenta la realidad: se debe buscar un lugar apropiado para </span><span class="s1">enterrar a Sará. Avraham adquiere un amplio terreno donde </span><span class="s1">reposarán los restos mortales de los patriarcas y según una </span><span class="s1">antigua tradición, allí también se encuentran enterrados </span><span class="s1">Adam y Javá. Mearat Hamajpelá, es el nombre del lugar, el </span><span class="s1">mausoleo de los patriarcas, ubicado en la ciudad de Jevrón y </span><span class="s1">motivo de disputa actual entre Israel y los palestinos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La muerte de Sará podía haber provocado una reacción </span><span class="s1">de ascetismo, según observa el profesor Dov Schwartz. Existen costumbres primitivas según las cuales los sobrevivientes </span><span class="s1">laceran sus cuerpos ante la muerte de un deudo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una visión ascética implica probablemente la negación </span><span class="s1">de la vida familiar y comunal, porque la concentración sobre </span><span class="s1">la deidad debe ser total. Tal vez el sacerdocio cristiano, </span><span class="s1">que exige el celibato, comparte esa noción. Es un comportamiento </span><span class="s1">que niega el valor del mundo material para entronar </span><span class="s1">el universo espiritual como alternativa única.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La idea bíblica del nazir, la persona que promete abstenerse </span><span class="s1">de ciertos placeres como el consumo del producto de </span><span class="s1">la vid, evadir el contacto con un muerto y no cortarse el pelo, </span><span class="s1">apunta hacia una vida de privación material y una dedicación </span><span class="s1">exclusiva hacia lo celestial.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Hay quienes señalan acertadamente que la Torá exige un </span><span class="s1">sacrificio al término del período de nezirut, señalando de </span><span class="s1">esta manera que el nazir no debe considerarse como un </span><span class="s1">héroe espiritual, una condición óptima para el judío. A diferencia </span><span class="s1">de Shimshón quien permaneció toda su vida bajo el </span><span class="s1">signo de nezirut, el Talmud postula que, cuando no se especifica, </span><span class="s1">el período de nezirut tiene la duración de un mes. O </span><span class="s1">sea que, de acuerdo al Talmud, ser nazir debe ser una elección </span><span class="s1">pasajera.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Avraham no opta por convertir a Sará en un ícono, llora </span><span class="s1">por ella, pero también la entierra; no la olvida, pero tampoco </span><span class="s1">la venera. La muerte de su esposa no implica el fin de </span><span class="s1">su historia familiar. Ahora tiene que dedicarse a Yitsjak, a la </span><span class="s1">búsqueda de una esposa apropiada para su hijo, tiene que </span><span class="s1">pensar en el futuro del pueblo que está engendrando. La </span><span class="s1">dificultad de engendrar con Sará lo ha sensibilizado para </span><span class="s1">valorar aún más a Yitsjak, quien a través de la Akedá demostró </span><span class="s1">su disposición de ofrecer su vida en el servicio de Dios.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Al mismo tiempo, el Creador demostró que no deseaba el </span><span class="s1">sacrificio humano.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El judaísmo tendrá que escoger entre varias alternativas, </span><span class="s1">inclinándose por una más que otra sin desechar alguna; entre </span><span class="s1">el ascetismo y una vía que busca un término medio, y que </span><span class="s1">acentúa el modelo espiritual pero no niega el valor del mundo </span><span class="s1">material. El conflicto y la dicotomía ocasionados por </span><span class="s1">tener que escoger entre el bien y el mal, el mundo secular y el </span><span class="s1">entorno espiritual, el interés propio y el altruismo, y la cobardía </span><span class="s1">y la valentía, es el fermento catalítico que obliga a pensar </span><span class="s1">y reflexionar, a la continúa búsqueda e identificación del sendero </span><span class="s1">que debe servir para el crecimiento y desarrollo espiritual </span><span class="s1">que comenzó con Avraham y que continúa hasta el </span><span class="s1">presente. Vivir es buscar. En el Más Allá se encuentra una </span><span class="s1">contemplación de la radiante Presencia de Dios.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>EL PACTO DIOS-HOMBRE</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Oct 2016 13:56:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bereshit]]></category>
		<category><![CDATA[Parasha]]></category>
		<category><![CDATA[Parashá de la semana]]></category>
		<category><![CDATA[Torá]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá BERESHIT. Cada lectura de los textos bíblicos es diferente. El texto es inmutable, el lector cambia. Por ello, el comienzo de un nuevo ciclo de la Torá consitutye un hito en la evolución intelectual y espiritual del judío. El reto de los primeros capítulos del Génesis no desaparece: es el desafío de quienes proponen que la Torá es en realidad un [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá BERESHIT</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-pacto-dios-hombre/"></a><p class="p1"><span class="s1">Cada lectura de los textos bíblicos es diferente. El texto es </span><span class="s1">inmutable, el lector cambia. Por ello, el comienzo de un nuevo </span><span class="s1">ciclo de la Torá consitutye un hito en la evolución intelectual </span><span class="s1">y espiritual del judío.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El reto de los primeros capítulos del Génesis no desaparece: </span><span class="s1">es el desafío de quienes proponen que la Torá es en realidad </span><span class="s1">un compuesto basado en textos primarios. Este hecho </span><span class="s1">resalta con la repetición de la historia de la creación del universo </span><span class="s1">porque, según algunos, representa una huella de los </span><span class="s1">textos que sirvieron al supuesto autor o autores humanos de </span><span class="s1">las Sagradas Escrituras.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Según muchos exégetas tradicionales, existe una razón </span><span class="s1">didáctica para las dos versiones. Mientras que el primer capítulo </span><span class="s1">constituye un relato general sobre los orígenes de lo </span><span class="s1">que nos rodea, el segundo capítulo es específico: se concentra </span><span class="s1">en la historia del hombre, quien es el punto de referencia </span><span class="s1">terrenal de la creación y, en especial, su relación única con el </span><span class="s1">Creador: sólo el ser humano puede entrar en una correspondencia </span><span class="s1">mutua con Dios, un berit que establece obligaciones </span><span class="s1">de parte y parte. La historia religiosa de la Humanidad </span><span class="s1">se refiere a la estructura y condiciones de este berit, las </span><span class="s1">violaciones y los cumplimientos que invariablemente tienen </span><span class="s1">que ver con ese “pacto” con Dios. Cuando la relación </span><span class="s1">con Dios se fractura, encontramos la semilla de la destrucción, </span><span class="s1">hecho que se ve incrementado con el proceso imparable </span><span class="s1">de la globalización, que ha convertido al globo terráqueo </span><span class="s1">en una aldea.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los jajamim estaban atentos a las dificultades textuales, </span><span class="s1">por ello sostuvieron serias discusiones acerca de la inclusión </span><span class="s1">de algunos textos en el compendio del Tanaj. En particular, </span><span class="s1">el libro de Ester presentó la gran interrogante: ¿acaso es posible </span><span class="s1">insertar dentro de las Escrituras Sagrados un texto que </span><span class="s1">no menciona el nombre de Dios? Tomaron una decisión </span><span class="s1">afirmativa debido a la frase: kiyemú vekibelú hayehudim </span><span class="s1">aleihem veal zaram veal kol hanilvim aleihem veló yaavor lihyot </span><span class="s1">osim…, “los judíos decidieron que ellos, su simiente y </span><span class="s1">todos los que se les unieran, continuasen observando escrupulosamente </span><span class="s1">conforme a lo establecido…”. El cumplimiento </span><span class="s1">de los instructivos de Ester y Mordejai a la población </span><span class="s1">judía fue el hecho decisivo para que el libro de Ester fuese </span><span class="s1">incluído en el canon de la Biblia. Además de la crítica que se </span><span class="s1">puede efectuar con referencia al texto, se debe tomar en </span><span class="s1">cuenta la influencia que el escrito ha ejercido para corregir y </span><span class="s1">perfeccionar la disposición y actitud moral de la sociedad.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El relato del Génesis es majestuoso. La creación no es el </span><span class="s1">resultado de una colisión de voluntades entre los dioses, el </span><span class="s1">producto de cataclismos que se produjeron en el cosmos. El </span><span class="s1">mundo nace como expresión de la voluntad de Dios, quien </span><span class="s1">con la expresión Vayomer Elohim, “Y Dios dijo”, colocó a la </span><span class="s1">idea y al pensamiento por encima de cualquier actividad </span><span class="s1">física. Bereshit enseña que hay propósito en la creación, no se </span><span class="s1">trata de un universo en el cual reinan el caos y la incertidumbre, </span><span class="s1">el capricho y el azar. Existe un creador y por lo tanto </span><span class="s1">coexiste la finalidad y el designio.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La ubicación del hombre y de la mujer en el idílico Gan </span><span class="s1">Eden muestra una naturaleza amiga que provee el fruto para </span><span class="s1">el sustento. Cuando esta naturaleza se rebela puede ser </span><span class="s1">amaestrada o controlada, se puede hacer construcciones antisísmicas, </span><span class="s1">por ejemplo. En cambio, quien hace peligrar, de </span><span class="s1">manera sostenida, la existencia de la especie humana es el </span><span class="s1">hombre mismo debido a su agresividad, cualidad probablemente </span><span class="s1">indispensable para el crecimiento y el desarrollo, la </span><span class="s1">evolución y el perfeccionamiento, pero que demanda un </span><span class="s1">precio altísimo. Por ello, la Torá exige que la conducta del </span><span class="s1">hombre se rija por un conjunto de leyes que sabiamente </span><span class="s1">enseña el judaísmo, según una revelación directa del Creador </span><span class="s1">que recibió en Sinai. Dios no podía abandonar su creación </span><span class="s1">en manos de esos seres a quienes dotó con gran </span><span class="s1">inteligencia y cuyo potencial puede tomar el rumbo de la </span><span class="s1">construcción o de la destrucción. Para asegurar la supervivencia </span><span class="s1">de la especie y de la naturaleza junto con la flora </span><span class="s1">y fauna que posee, legisló la mitsvá para asegurar un comportamiento </span><span class="s1">que garantice Yemot HaMashíaj, una era de </span><span class="s1">convivencia que no será una consecuencia de la Voluntad de </span><span class="s1">Dios, sino que será el producto del convencimiento de su </span><span class="s1">creación de última hora, en el sexto día: el ser humano.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>Bileam: profeta e idólatra</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jul 2016 03:42:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antisemitismo]]></category>
		<category><![CDATA[Balak]]></category>
		<category><![CDATA[Bileam]]></category>
		<category><![CDATA[Parasha]]></category>
		<category><![CDATA[Parashá de la semana]]></category>
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				<description><![CDATA[BALAK - Números XXII,2 - XXV,9. Sijón, el rey de Emorí y Og, el rey de Bashán han sido derrotados y ahora el pueblo se aproxima a Moav, para terror de su rey Balak. ¿Cómo detener la marcha inexorable de unos siervos egipcios en su afán de conquistar nuevas tierras y pueblos? Balak concluye que resultará inútil enfrentarse con soldados y [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">BALAK - Números XXII,2 - XXV,9</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/bileam-profeta-e-idolatra/"></a><p><em>Sijón</em>, el rey de <em>Emorí</em> y <em>Og</em>, el rey de <em>Bashán </em>han sido derrotados y ahora el pueblo se aproxima a <em>Moav</em>, para terror de su rey <em>Balak</em>. ¿Cómo detener la marcha inexorable de unos siervos egipcios en su afán de conquistar nuevas tierras y pueblos? <em>Balak</em> concluye que resultará inútil enfrentarse con soldados y armas a unas tribus de esclavos desesperados, ebrios de entusiasmo a causa de su reciente libertad. Es imposible, concluye, tratar de detenerlos recurriendo al uso del poder, porque está al tanto del hecho de que la fortaleza hebrea no es de orden físico, sino que reside en convicciones firmes y en su apego a una nueva ideología. El arrojo invencible de estas tribus, que fueron arrojadas al desierto, demuestra que las ideas y el pensamiento son su alimento, que se nutren de la palabra y de la reflexión. <em>Balak</em> concluye que la palabra debe ser enfrentada con la palabra y que la idea sólo puede ser conquistada por otra idea. En su intento de frenar al avance de estas hordas, <em>Balak</em> recurre a los servicios del profeta de los gentiles, <em>Bileam</em>.</p>
<p>Nuestro texto nos enseña que la sensibilidad de <em>Bileam</em>, (caracterizado en la tradición judía como ejemplo del malvado pero con la capacidad de la comunicación Divina directa que es la profecía), no es indiferente a la sobresaliente armonía que reina en el campamento hebreo. Y cuando, atendiendo a la petición de <em>Balak</em> se dispone a maldecir a los hebreos, su verbo se convierte en uno de los comentarios más hermosos y descriptivos sobre la estructura del hogar judío. En efecto, su frase <em>Ma tovu ohaleja Yaacov, mishkenoteja Israel</em>, que quiere decir, “cuán hermosas son tus tiendas, oh <em>Yaacov</em>, y tus moradas, oh <em>Israel</em>”, se utiliza para iniciar nuestros rezos diarios. Parece irónico el hecho de que no fue posible encontrar un <em>pasuk</em>, (versículo de la Biblia), auténticamente judío y que tuviésemos que recurrir a la elocuencia de un gentil para dar comienzo a nuestro servicio religioso matutino. Cabe argumentar, que ésta es una demostración de nuestra amplitud de criterio y, a la vez, de nuestra perspicacia para reconocer la calidad de lo auténtico, sin prejuicio alguno en cuanto a la fuente de donde provenga.</p>
<p>El relato correspondiente a nuestros capítulos semanales comienza con el envío de una delegación de notables para solicitar los servicios de <em>Bileam</em> para maldecir al pueblo judío. La respuesta de <em>Bileam</em> es que él responde únicamente a las directrices del Creador. El resultado de una consulta Divina es negativo. <em>Balak</em> decide entonces enviar una comitiva compuesta por emisarios de mayor categoría y esta vez, después de una nueva consulta nocturna con Dios, <em>Bileam</em> accede a la petición. Según nuestro texto, <em>Bileam</em> incurre en la ira de Dios por haber aceptado la invitación de <em>Balak</em>. Tal vez el enojo del Eterno se da porque <em>Bileam</em> convierte un “permiso” en una “misión sagrada”, y convierte una “opción” en una <em>mitsvá</em>. Aunque <em>Bileam</em> afirma constantemente que él responde estrictamente a las instrucciones Divinas, se puede leer entre líneas lo que él busca es la oportunidad adecuada a fin de que los designios de <em>Balak </em>sean satisfechos totalmente.</p>
<p>Una de las cualidades esenciales de todo profeta es su absoluta sinceridad cuando eleva su oración. La profecía es el momento supremo de la honestidad y de la autenticidad, cuando se deja de lado toda consideración por las consecuencias eventuales de las palabras, que pueden resultar no sólo dolorosas sino también fatales. ¿Cómo se explica, por ejemplo, el atrevimiento del profeta <em>Natán</em> cuando enfrenta al poderoso y autoritario rey <em>David</em> por haber enviado a <em>Uría</em>, el esposo de la codiciada <em>Bat Sheva</em>, a una muerte segura? <em>Atá haish</em>, “tú eres el hombre”, exclama el profeta cuando acusa a <em>David</em> del vil crimen.</p>
<p>La profecía hace que el profeta se traslade a una dimensión diferente de la realidad, donde el temor y el instinto por sobrevivir no juegan papel alguno. La profecía exige y permite una visión clara de las cosas que no está matizada ni distorsionada por intereses personales o por consideraciones particulares que interfieren con la correcta apreciación de la condición humana.</p>
<p><em>         Bileam</em> es, sin dudas, una personalidad compleja y conflictiva. Pertenece al mundo de los gentiles y se identifica personalmente con los temores de <em>Balak</em> ante el aparente poderío y la aplastante fuerza de los esclavos hebreos liberados. Conoce las hazañas y ha escuchado acerca de la trayectoria victoriosa del pueblo judío y por lo tanto anticipa con terror al posible destino del pueblo de <em>Moav</em>. Pero al mismo tiempo, se ha independizado intelectualmente de la hechicería, de la idolatría y ha abandonado las supersticiones que afectan el pensamiento de sus contemporáneos. <em>Bileam</em> sabe que hay un solo Dios que rige los destinos del universo. Intelectual y espiritualmente, <em>Bileam</em> es un profeta, pero emocionalmente sigue ligado a conceptos e ideas que permiten que un ser humano sea considerado como un objeto, que el hombre puede ser propiedad de otro ser humano. Continúa en la creencia de que es posible y   Aun considera que es posible y por lo tanto, correcto intentar, por medio de sobornos y alabanzas, influir en la voluntad Divina con el fin de modificarla.</p>
<p>La profecía de <em>Moshé</em>, en cambio, no es parcial ni circunstancial porque todo su ser participa en la misma. En el libro de <em>Shemot</em> nos habíamos encontrado la expresión <em>hu Moshé veAharón</em>, “son el mismo <em>Moshé </em>y <em>Aharón</em>”, que es un versículo que podemos interpretar como la calificación de la cualidad de indivisible de la personalidad de <em>Moshé</em>. En ningún momento detectamos en él duda alguna acerca de la Providencia. La única debilidad que podemos detectar en <em>Moshé</em> es cierta vacilación con respecto a la voluntad de su gente, los hebreos, para sobreponerse a las dificultades inherentes a la construcción de una sociedad y un pueblo nuevos.</p>
<p><em>         Moshé</em> desconoce la esclavitud en carne propia pues fue educado en el palacio del Faraón por su hermana <em>Miryam</em> y su madre <em>Yojéved</em>. Por esta razón, <em>Moshé</em> no necesita sustituir su bagaje cultural y religioso por el de los egipcios, ya que no estuvo realmente expuesto a ellos. En cambio, <em>Bileam</em> sobresale porque rompe con la tradición de los suyos para iniciarse en el servicio del Dios único de toda la humanidad. Sostengo, sin embargo, que <em>Bileam</em> no logra apartarse por completo del entorno que lo nutrió. En su fuero interno hay cabida aún para sortilegios y hechizos. Aunque no totalmente, vive en un mundo donde se concibe la posibilidad de influir en los designios Divinos a través de la ofrenda de animales sacrificados.</p>
<p>Muchos siglos han transcurrido desde entonces y muchos acontecimientos han modificado las estructuras sociales y los patrones culturales de la humanidad. En gran medida, hemos superado la etapa bíblica Egipcia de la idolatría, con su culto a los muertos y su obsesión por conocer, de cerca, el Más Allá. Nuestra meta es, sin duda, acercarnos a la sensibilidad social de los <em>neviim</em>, que son los profetas y poder observar de cerca el sublime entorno espiritual en el que un<em> Moshé </em>actuó. Se puede argüir y señalar que las características de nuestra época muestran una mayor afinidad con la personalidad de un <em>Bileam</em>. Es cierto que tenemos momentos de exaltación espiritual y visiones proféticas que se traducen en una identificación ocasional con los menos afortunados y con aquellos que son objeto de grandes vejaciones y discriminaciones.</p>
<p>Pero muchas veces nos identificamos con las idolatrías contemporáneas que se manifiestan en la búsqueda constante del placer, en la acumulación de bienes materiales y en la indiferencia frente a la pobreza, al hambre, a las enfermedades y al malestar que afectan a una gran parte de la población de nuestro planeta. El <em>Shabat</em>, que es un momento que se ubica fuera de los quehaceres cotidianos del resto de la semana y que ordena la lectura de algunos capítulos de la <em>Torá</em>, junto con las reflexiones que se desprenden de su estudio, puede ser el incentivo para iniciarnos por el sendero auténticamente judío: el de <em>Avraham</em>, <em>Yitsjak y Yaacov</em>. Este es el sendero de <em>guemilut jasadim, hakravat korbán y Talmud Torá</em>, que consiste en mantener activa la conciencia social y la disposición de dar de uno mismo además del estudio creativo de las bases espirituales del hombre.</p>
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<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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		<title>Los peldaños de la justicia</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Aug 2015 18:19:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Parashá de la semana]]></category>
		<category><![CDATA[Shoftim]]></category>
		<category><![CDATA[Torá]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá SHOFTIM - Deuteronomio XVI,18 - XXI,9. La Torá ordena el establecimiento de un sistema de administración de justicia para todas las ciudades del país. Nuestro texto exige la ubicación de los shoftim, que son los jueces, en el sháar, que es el portal de la ciudad. Aparentemente este sháar no era un simple portón, sino un lugar específico donde se ubicaba [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá SHOFTIM - Deuteronomio XVI,18 - XXI,9</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/los-peldanos-de-la-justicia/"></a><p>La <em>Torá</em> ordena el establecimiento de un sistema de administración de justicia para todas las ciudades del país. Nuestro texto exige la ubicación de los <em>shoftim</em>, que son los jueces, en el <em>sháar</em>, que es el portal de la ciudad. Aparentemente este <em>sháar</em> no era un simple portón, sino un lugar específico donde se ubicaba un conjunto de entidades comunitarias que ejercían funciones diversas. Entre las funciones que se cumplen en el <em>sháar</em> se incluye la administración de la justicia. (En el libro bíblico <em>Rut</em>, leemos que <em>Bóaz</em>, el pariente rico de la familia del difunto esposo de <em>Rut</em>, se dirige al <em>sháar</em>, o sea a las autoridades religiosas que se encuentran en ese lugar) para reclamar su derecho a esposarla.</p>
<p>El concepto de justicia es un factor esencial de la enseñanza bíblica. Nuestros <em>jajamim</em> en el <em>Talmud </em>se hacen eco de la importancia fundamental de esta idea, al afirmar que el mundo está anclado sobre tres pilares. La justicia es uno de ellos. Para algunos, el énfasis sobre la justicia supone una característica de severidad o de carencia de sentimiento del amor, señalando que el judaísmo es intransigente e inflexible. Los que hemos vivido en las democracias nacientes donde la justicia no constituye aún un poder enteramente independiente de los otros intereses políticos de la sociedad, sabemos lo comprometidos que pueden ser los fallos y las decisiones. ¿Es que puede haber justicia cuando la igualdad ante la ley, no existe?</p>
<p>Dentro de los cargos directivos numerosas comunidades judías se incluye una comisión de arbitraje que sirve para limar o resolver las divergencias entre sus miembros. Isaac Bashevis Singer se refiere a diversos individuos que acudían al <em>Beit Din shtíbel</em>, la habitación de la casa de su padre, Rabino en Varsovia, que se utilizaba para atender las demandas y quejas de los litigantes. Durante siglos, en aldeas y ciudades los hogares de los Rabinos servían de cortes de justicia.</p>
<p>El bíblico rey <em>Shelomó</em> que se destaca por su aguda inteligencia, es el prototipo del árbitro y del juez que busca la solución justa en situaciones de conflicto. Recordamos la sagacidad de <em>Shelomó</em> en el caso de un recién nacido al que dos madres reclamaban como suyo.</p>
<p>Según el <em>Yalkut Shimoní</em>, uno de los textos pertenecientes al <em>midrash </em>que recopila comentarios sobre las escrituras sagradas, había seis peldaños frente al trono del rey <em>Shelomó</em>. Cuando <em>Shelomó</em> comenzaba su ascenso al trono, se anunciaba en cada uno de los peldaños una de las ordenanzas de nuestro texto.</p>
<p>Al primer escalón correspondía <em>lo taté mishpat</em>, que quiere decir, no torcerás el juicio. Según el <em>Talmud</em>, las falsedades y las medias verdades alejan y exilian la Presencia Divina de entre nosotros. Una de las características del Ser Supremo es la verdad, tal como lo afirma nuestra tradición al declarar, <em>jotamó shel Hakadosh Baruj Hu emet</em>, que significa que el sello de Dios es la verdad. Hay quienes observan que el sello se aplica de una sola vez. Un sello no requiere de un proceso, tal como la escritura o la palabra que tiene un comienzo y un desarrollo en el tiempo, para llegar a su término. Un sello se coloca de una sola vez sobre el papel. Igualmente ocurre con la verdad. Tiene que ser total e inmediata. No existen verdades a medias, que se van revelándose a medida que el tiempo va pasando.</p>
<p>Al subir el segundo peldaño, <em>Shelomó</em> escuchaba la admonición, <em>lo takir panim</em>, que quiere decir, no harás excepciones entre las personas. Todos tienen que ser iguales ante la ley y ante los jueces. Nuestro folklore cuenta que en una ocasión una mujer le dijo a su marido que iba a llevar a la sirvienta ante el rabino porque sospechaba que estaba robando, el esposo respondió que la acompañaría. La esposa adujo que no hacía falta porque ella sabía defenderse sola; el esposo le respondió que su propósito más bien era proteger a la sirvienta, que podría sentirse intimidada ante la presencia del Rabino. Se da testimonio de que en la habitación que utilizaba <em>Rabí Shmelke Nickelsburger</em> para sus decisiones en casos de litigios, en la pared estaban colgados un bastón y un bolso. Estos objetos estaban presentes en todo momento, como evidencia palpable de que el incorruptible <em>Rabí </em>estaba dispuesto a abandonar la ciudad en cualquier instante, antes que permitir que los mercaderes del poder, intentaran influir en sus fallos.</p>
<p><em>         Lo tikaj shójad</em>, no admitirás sobornos, era la exhortación en el tercer peldaño. Nuestro texto nos advierte, que ningún juez escapa a las consecuencias del regalo de una de las partes, <em>ki hashójad yeaver einei jajamim</em>, porque el soborno ciega los ojos del sabio. (En el <em>Midrash</em> encontramos el dictamen de un juez que recibe <em>shójad, </em>por lo que antes de morir, encegueció. Con referencia a esta aseveración, se relata una anécdota en la que los habitantes de cierta aldea cuestionaron el <em>midrash</em> porque el juez de la localidad que tenía reputación de actuar en forma dudosa, había ensordecido. Esto contradice nuestro <em>midrash</em> que afirma que el resultado del comportamiento en cuestión es la ceguera, en base al texto bíblico que señala que el soborno ciega los ojos del sabio. Se resolvió la contradicción señalando que nuestro juez no había recibido <em>shójad</em>; tan sólo se lo habrían prometido). El <em>Talmud</em> sugiere que el vocablo <em>shójad</em> proviene de la raíz <em>jad</em>, que quiere decir afilado, con lo cual se insinúa que el <em>shójad </em>resulta cortante y lacerante tanto para quien lo ofrece como para quien lo recibe.</p>
<p>El ascenso al cuarto peldaño correspondía a la proclamación de <em>lo titá lejá asherá</em>, que significa, no plantarás (en relación a la idolatría) árbol alguno (junto al altar). Según el tratado del <em>Sanhedrín</em>, que es el volumen del <em>Talmud</em> de donde provienen nuestras citas anteriores, la elección de un juez que no está preparado para desempeñar su función, equivale a fomentar la idolatría en la comunidad. En la visión de nuestros <em>jajamim,</em> la idolatría se identifica con la arbitrariedad y el azar. La <em>Torá</em> en cambio, es la voluntad manifiesta de Dios, es inmutable, no depende de caprichos y no permite la ignorancia. Todo fallo tiene que estar basado en reglas claras y transparentes. La presentación de argumentos contundentes, basados en la <em>halajá</em>, puede dar lugar a la revisión de cualquier decisión anterior.</p>
<p><em>         Veló takim lejá matzevá</em>, “y no te erigirás estatuas (o monumentos)”, es la exhortación del quinto escalón. Tal vez la moraleja que el juez no puede abstraerse de las condiciones reinantes en la sociedad que lo circunda y ubicarse por encima o fuera de su entorno. Para poder comprender de que trata el litigio, es necesario identificarse y vivir la realidad de su tiempo. En el momento de la adoración del <em>éguel hazahav</em>, el becerro de oro, Dios le sugiere a <em>Moshé </em>que desde las alturas del Monte Sinaí no puede apreciar la situación real del pueblo hebreo. Dios le ordena, <em>lej reid</em>, “vete y desciende,” porque únicamente conociendo y viviendo en medio de la situación, podrá, entonces, <em>Moshé </em>decidir que acción a tomar.</p>
<p>En el sexto y último peldaño se anunciaba, <em>lo tizbaj laShem Eloheja&#8230; kol davar ra</em>, que quiere decir, no sacrificarás al Eterno tu Dios&#8230; cualquier cosa mala (defectuosa). Esto constituye un llamado de atención para recordar que en la tradición judía el fin no justifica los medios. El fallo no puede ser utilizado para aliviar sufrimientos y dolencias, ni para corregir otros males de la sociedad. Todo juicio tiene que ser enteramente justo y correcto para las partes involucradas.</p>
<p>Nuestros capítulos enumeran diferentes leyes adicionales que son necesarias para regular las relaciones entre los miembros de la comunidad. Aunque la compasión, la comprensión y la sensibilidad ante los males que afligen al prójimo son cualidades morales de primer calibre, la justicia y la equidad no tienen parangón en el ordenamiento y en la jerarquía de los imperativos que son esenciales para la convivencia, la armonía y el desarrollo material y espiritual de toda sociedad.</p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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