<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Rabino Pynchas BrenerHAAZINU &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
	<atom:link href="https://www.pynchasbrener.com/category/haazinu/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.pynchasbrener.com</link>
	<description>Conectándote al Judaismo</description>
	<lastBuildDate>Fri, 27 Mar 2026 14:01:00 +0000</lastBuildDate>
	<language>en-US</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">70727975</site>		<item>
		<title>LA CEREMONIA DE HAKHEL</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/la-ceremonia-de-hakhel-2/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/la-ceremonia-de-hakhel-2/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 08 Oct 2019 14:41:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[HAAZINU]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=1791</guid>

				<description><![CDATA[HAAZINU. El último versículo del capítulo anterior reza: “Moshé pro- nunció a los oídos de toda la congregación (kahal) de Israel las palabras de este canto hasta su conclusión”. El canto referido es el texto de nuestros capítulos: Haazinu. De acuerdo con el mencionado capítulo anterior, este canto tenía que ser leído cada siete años durante [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">HAAZINU</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-ceremonia-de-hakhel-2/"></a><p class="p1"><span class="s1">El último versículo del capítulo anterior reza: “Moshé pro- nunció a los oídos de toda la congregación (<i>kahal</i>) de Israel las palabras de este canto hasta su conclusión”. El canto referido es el texto de nuestros capítulos: <i>Haazinu</i>. De acuerdo con el mencionado capítulo anterior, este canto tenía que ser leído cada siete años durante la festividad de <i>Sucot </i>en una asamblea de todo el pueblo, reunión masiva denominada <i>Hakhel</i>, palabra relacionada con el vocablo <i>kahal</i>. Reunidos hombres, mujeres, niños y los extranjeros que residían con el pueblo de Israel, la lectura pública tenía el propósito de que (las mujeres) pudieran escuchar, (los hombres) lograran aprender y obtuvieran un mérito adicional por traer a las criaturas. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La presencia de todo el pueblo servía para revivir la experiencia en el Monte Sinaí y se convertía en una especie de renovación del pacto, el <i>Brit</i>, entre Dios y pueblo: el pueblo servirá al Dios único y Dios protegerá a su pueblo. Esta revelación Divina también es designada como <i>Yom HaKahal</i>, el día de la asamblea y de allí también la designación de <i>Hakhel</i>. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Yehudá Zoldan, de la <i>Midrashá </i>para mujeres de la Universidad Bar Ilán, hace recordar que en el <i>Talmud </i>hay una mención de tal celebración durante el período del Primer <i>Beit HaMikdash </i>durante el reino de Rejovoham, y otra celebración en la época del Segundo <i>Beit HaMikdash </i>dirigida por el rey Agripas. Después de la destrucción del <i>Beit HaMikdash </i>esta celebración quedó en desuso y por alguna razón, los <i>jajamim </i>no ordenaron que se celebrara como un recordatorio de la práctica anterior. Es posible que después del establecimiento de la lectura semanal de la <i>Torá</i>, esta convocación cada siete años careciera de la urgencia inicial. Leemos el libro de <i>Kohélet </i>durante <i>Shabat Jol HaMoed Sucot </i>porque, según el <i>Talmud</i>, este libro era leído durante la ceremonia de <i>Hakhel </i>que se realizaba durante la festividad de <i>Sucot</i>. Está claro que la nomenclatura <i>Kohélet </i>está relacionada con el vocablo <i>Hakhel</i>. Se sugiere que la lectura de <i>Kohélet </i>durante esta ceremonia de gran significación, además de su contenido ético, sirvió para apuntalar su carácter espiritual y justificar su inclusión en el canon del <i>Tanaj</i>. Los versos de <i>Haazinu </i>empiezan invocando al cielo y a la tierra como testigos eternos de la relación del hombre y Dios, elementos que recuerdan los primeros versículos de <i>Bereshit </i>que describen la creación del cielo y la tierra. Manifiestan la cercanía de Moshé a ambos elementos que a su vez sintetiza una enseñanza básica del judaísmo que se refleja en el famoso sueño de Yaacov de la escalera que une a la tierra con el cielo. El judaísmo es una enseñanza de carácter espiritual que no niega el valor de lo que es terrenal, a su vez simbolizado por el ingrediente carnal y espiritual del ser humano.<br />
</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los <i>jajamim </i>encuentran el origen de bendecir a Dios, agradecerle por las numerosas bondades que brinda, en uno de los versículos, mientras que un segundo destaca que Dios siempre actúa con el patrón de justicia. El texto hace una relación entre las diferentes generaciones y subraya el rol de maestro del padre y del anciano. Pero sobre todo está la protección Divina, tal como un águila que cuida a su nido y carga a sus polluelos sobre sus alas. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La abundancia, apunta el texto, conlleva a la rebelión y conduce a la adoración de dioses extraños que, cada generación probablemente sustituye por las tentaciones de la época. El resultado es el ocultamiento de Dios, quien desaparece del escenario de la historia y permite que surja la perver- sidad y el mal. En nuestros días, un destacado líder espiritual israelí sugirió que el Holocausto probablemente es una consecuencia de las faltas cometidas por la gente de la época. Esta afirmación produjo una reacción enérgica de protesta, especialmente si se toma en cuenta el fervor religioso de la gran mayoría de quienes fueron vilmente torturados y ani- quilados. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">A fin de cuentas, continúa el texto, <i>Aní amit vajayé, majatsti vaaní erpá</i>, “Soy (yo) Dios quien envía a la muerte y quien otorga la vida, quien hiere y quien cura”, afirmación que está envuelta en el misterio de la Justicia Divina, muchas veces incomprensible para el individuo. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La ceremonia de <i>Hakhel </i>servía para renovar la experiencia en el Monte Sinaí y al mismo tiempo hacer recordar las bases sobre las cuales descansa la fe y la manera de vivir que el judaísmo predica. </span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/la-ceremonia-de-hakhel-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1791</post-id>	</item>
		<item>
		<title>LA CEREMONIA DE HAKHEL</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/la-ceremonia-de-hakhel/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/la-ceremonia-de-hakhel/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 20 Sep 2018 18:00:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[HAAZINU]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=1531</guid>

				<description><![CDATA[Parashá HAAZINU. El último versículo del capítulo anterior reza: “Moshé pronunció a los oídos de toda la congregación (kahal) de Israel las palabras de este canto hasta su conclusión”. El canto referido es el texto de nuestros capítulos: Haazinu. De acuerdo con el mencionado capítulo anterior, este canto tenía que ser leído cada siete años durante la festividad de Sucot en una asamblea [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá HAAZINU</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/la-ceremonia-de-hakhel/"></a><p class="p1"><span class="s1">El último versículo del capítulo anterior reza: “Moshé pronunció </span><span class="s1">a los oídos de toda la congregación (kahal) de Israel </span><span class="s1">las palabras de este canto hasta su conclusión”. El canto referido </span><span class="s1">es el texto de nuestros capítulos: Haazinu. De acuerdo </span><span class="s1">con el mencionado capítulo anterior, este canto tenía que </span><span class="s1">ser leído cada siete años durante la festividad de Sucot en una </span><span class="s1">asamblea de todo el pueblo, reunión masiva denominada </span><span class="s1">Hakhel, palabra relacionada con el vocablo kahal. Reunidos </span><span class="s1">hombres, mujeres, niños y los extranjeros que residían con </span><span class="s1">el pueblo de Israel, la lectura pública tenía el propósito de </span><span class="s1">que (las mujeres) pudieran escuchar, (los hombres) lograran </span><span class="s1">aprender y obtuvieran un mérito adicional por traer a las </span><span class="s1">criaturas.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La presencia de todo el pueblo servía para revivir la </span><span class="s1">experiencia en el Monte Sinaí y se convertía en una especie </span><span class="s1">de renovación del pacto, el Brit, entre Dios y pueblo: el pueblo </span><span class="s1">servirá al Dios único y Dios protegerá a su pueblo. Esta </span><span class="s1">revelación Divina también es designada como Yom HaKahal,</span><span class="s1">el día de la asamblea y de allí también la designación de </span><span class="s1">Hakhel.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Yehudá Zoldan, de la Midrashá para mujeres de la Universidad </span><span class="s1">Bar Ilán, hace recordar que en el Talmud hay una </span><span class="s1">mención de tal celebración durante el período del Primer </span><span class="s1">Beit HaMikdash durante el reino de Rejovoham, y otra celebración </span><span class="s1">en la época del Segundo Beit HaMikdash dirigida </span><span class="s1">por el rey Agripas. Después de la destrucción del Beit </span><span class="s1">HaMikdash esta celebración quedó en desuso y por alguna </span><span class="s1">razón, los jajamim no ordenaron que se celebrara como un </span><span class="s1">recordatorio de la práctica anterior. Es posible que después </span><span class="s1">del establecimiento de la lectura semanal de la Torá, esta </span><span class="s1">convocación cada siete años careciera de la urgencia inicial.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Leemos el libro de Kohélet durante Shabat Jol HaMoed </span><span class="s1">Sucot porque, según el Talmud, este libro era leído durante la </span><span class="s1">ceremonia de Hakhel que se realizaba durante la festividad </span><span class="s1">de Sucot. Está claro que la nomenclatura Kohélet está relacionada </span><span class="s1">con el vocablo Hakhel. Se sugiere que la lectura de </span><span class="s1">Kohélet durante esta ceremonia de gran significación, además </span><span class="s1">de su contenido ético, sirvió para apuntalar su carácter </span><span class="s1">espiritual y justificar su inclusión en el canon del Tanaj.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los versos de Haazinu empiezan invocando al cielo y a </span><span class="s1">la tierra como testigos eternos de la relación del hombre y </span><span class="s1">Dios, elementos que recuerdan los primeros versículos de </span><span class="s1">Bereshit que describen la creación del cielo y la tierra.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Manifiestan la cercanía de Moshé a ambos elementos que a </span><span class="s1">su vez sintetiza una enseñanza básica del judaísmo que se </span><span class="s1">refleja en el famoso sueño de Yaacov de la escalera que une a </span><span class="s1">la tierra con el cielo. El judaísmo es una enseñanza de carácter </span><span class="s1">espiritual que no niega el valor de lo que es terrenal, a su </span><span class="s1">vez simbolizado por el ingrediente carnal y espiritual del ser </span><span class="s1">humano.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los jajamim encuentran el origen de bendecir a Dios, </span><span class="s1">agradecerle por las numerosas bondades que brinda, en uno </span><span class="s1">de los versículos, mientras que un segundo destaca que Dios </span><span class="s1">siempre actúa con el patrón de justicia. El texto hace una </span><span class="s1">relación entre las diferentes generaciones y subraya el rol de </span><span class="s1">maestro del padre y del anciano. Pero sobre todo está la protección</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Divina, tal como un águila que cuida a su nido y carga </span><span class="s1">a sus polluelos sobre sus alas.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La abundancia, apunta el texto, conlleva a la rebelión y </span><span class="s1">conduce a la adoración de dioses extraños que, cada generación </span><span class="s1">probablemente sustituye por las tentaciones de la época.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El resultado es el ocultamiento de Dios, quien desaparece </span><span class="s1">del escenario de la historia y permite que surja la perversidad </span><span class="s1">y el mal. En nuestros días, un destacado líder espiritual </span><span class="s1">israelí sugirió que el Holocausto probablemente es una </span><span class="s1">consecuencia de las faltas cometidas por la gente de la época.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Esta afirmación produjo una reacción enérgica de protesta, </span><span class="s1">especialmente si se toma en cuenta el fervor religioso de la </span><span class="s1">gran mayoría de quienes fueron vilmente torturados y aniquilados.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">A fin de cuentas, continúa el texto, Aní amit vajayé, </span><span class="s1">majatsti vaaní erpá, “Soy (yo) Dios quien envía a la muerte y </span><span class="s1">quien otorga la vida, quien hiere y quien cura”, afirmación </span><span class="s1">que está envuelta en el misterio de la justicia Divina, </span><span class="s1">muchas veces incomprensible para el individuo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La ceremonia de Hakhel servía para renovar la experiencia </span><span class="s1">en el Monte Sinaí y al mismo tiempo hacer recordar las </span><span class="s1">bases sobre las cuales descansa la fe y la manera de vivir que </span><span class="s1">el judaísmo predica.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/la-ceremonia-de-hakhel/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1531</post-id>	</item>
		<item>
		<title>CONCIENCIACIÓN DE LA HISTORIA</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/concienciacion-de-la-historia/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/concienciacion-de-la-historia/#respond</comments>
		<pubDate>Tue, 19 Sep 2017 20:42:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[HAAZINU]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=1243</guid>

				<description><![CDATA[HAAZINU. Moshé utiliza el poema para expresar lo que la prosa no permite. Es el momento antes de su muerte, hora apropiada para un paseo recordatorio de los sucesos de antaño. Instruye, Zejor yemot olam, recuerda el pasado, o tal vez los días de la eternidad, aprende de la historia para entender mejor qué es lo que Dios espera del [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">HAAZINU</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/concienciacion-de-la-historia/"></a><p class="p1"><span class="s1">Moshé utiliza el poema para expresar lo que la prosa no permite.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Es el momento antes de su muerte, hora apropiada </span><span class="s1">para un paseo recordatorio de los sucesos de antaño. Instruye, </span><span class="s1">Zejor yemot olam, recuerda el pasado, o tal vez los días de </span><span class="s1">la eternidad, aprende de la historia para entender mejor qué </span><span class="s1">es lo que Dios espera del pueblo. En Shemot se había recibido </span><span class="s1">la instrucción de contar a la descendencia cuáles fueron </span><span class="s1">los sucesos que ocasionaron el éxodo de Egipto. En esa ocasión, </span><span class="s1">la Hagadá, el recuento será para el beneficio de los hijos </span><span class="s1">de quienes salieron de Egipto, las nuevas generaciones. En </span><span class="s1">esta oportunidad, Moshé considera que el contenido de la </span><span class="s1">Hagadá, la memoria histórica del pueblo, no es una respuesta </span><span class="s1">a una pregunta, sino la indispensable herramienta </span><span class="s1">para entender el presente y poder hacer preparativos para el </span><span class="s1">futuro.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Contrasta el desarrollo de la historia humana, con sus </span><span class="s1">vaivenes, debilidad y fortaleza, obediencia y desobediencia, </span><span class="s1">lealtad y traición, frente a la inmutable voluntad del Eterno, </span><span class="s1">la Roca que dio vida a toda criatura sobre la faz de la tierra.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En un principio, Dios creó un solo hombre, Adam, </span><span class="s1">pero su descendencia fue heterogénea, con marcadas diferencias </span><span class="s1">de pensamientos y creencias. De allí nació la diversidad </span><span class="s1">que, lamentablemente, incluyó el abandono de la fe en </span><span class="s1">un solo Dios.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La respuesta Divina al yerro de la Humanidad –por </span><span class="s1">apartarse de la tradición de sus ancestros al introducir una </span><span class="s1">seductora idolatría– fue la creación del pueblo hebreo. Ocurrió </span><span class="s1">la selección de una nación para que fuera el estandarte </span><span class="s1">que sirviera de ejemplo para la humanidad. Concluyó en un </span><span class="s1">Berit, un pacto con este pueblo que es inmutable, eterno.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Incluso cuando el pueblo se desvía del sendero, viene el castigo, </span><span class="s1">más nunca el rompimiento. Siglos más tarde, el profeta </span><span class="s1">Hoshea hará una comparación. Sugiere que la relación </span><span class="s1">entre Dios y el pueblo hebreo es similar a la del esposo con la </span><span class="s1">esposa. En el caso humano, cuando ocurren diferencias y </span><span class="s1">disputas, el divorcio puede ser una alternativa. En el caso de </span><span class="s1">Dios con el pueblo hebreo se trata de Veerastij li leolam, una </span><span class="s1">relación que tiene permanencia, es por siempre.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La relación que Dios estableció con el pueblo judío </span><span class="s1">incluye una correspondencia especial con la Tierra Prometida, </span><span class="s1">la tierra que Moshé no conquistará. La misma tierra que </span><span class="s1">el Creador había prometido a Abraham, ahora será repartida </span><span class="s1">entre las doce tribus como una herencia eterna. Entre las </span><span class="s1">cualidades extraordinarias de la Tierra de Israel está su poder </span><span class="s1">de redención, tal como reza la Torá: Vejiper admató amó, la </span><span class="s1">tierra expiará por su pueblo. Por ello, muchas personas desean </span><span class="s1">ser enterradas en Israel. Como una nota personal, señalo </span><span class="s1">que mi difunto padre, Harav Avram Moshé Brener, </span><span class="s1">nunca llegó a pisar la tierra de Israel, pero sus restos físicos </span><span class="s1">yacen en Har HaMenujot, en la entrada de Yerushaláyim.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De acuerdo con el Talmud, el entierro en Israel es tal </span><span class="s1">como si el cuerpo del fallecido estuviera bajo el Mizbéaj, el </span><span class="s1">altar del Beit HaMikdash, el lugar del sacrificio, elemento </span><span class="s1">necesario para la obtención del perdón Divino. Por ello, </span><span class="s1">Yaacov insistió: Al na tikbereni beMitsráyim, quiso asegurar </span><span class="s1">que sus restos físicos serían trasladados a la tierra de los </span><span class="s1">patriarcas. Incluso Yosef, que se había integrado a las filas de </span><span class="s1">la monarquía egipcia, exigió ser enterrado en Israel. En efecto, </span><span class="s1">según la tradición, mientras los hebreos solicitaban préstamos </span><span class="s1">de enseres de los egipcios antes del éxodo, Moshé se </span><span class="s1">ocupó de los restos del fallecido Yosef.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los hebreos que consideraron a Egipto como su residencia </span><span class="s1">permanente desaparecieron del mapa de la historia.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Quienes participaron en el éxodo sabían que el futuro estaba </span><span class="s1">en la Tierra que Dios había prometido a los patriarcas.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Ahora, después de cuarenta años de travesía por el desierto, </span><span class="s1">con el documento fundamental en la mano, la Torá con la </span><span class="s1">palabra revelada de Dios y las explicaciones y enseñanzas </span><span class="s1">constantes de Moshé, el gran líder carismático del pueblo, </span><span class="s1">estaban preparados moral y espiritualmente para la culminación </span><span class="s1">de su proyecto nacional-religioso, que sólo podía </span><span class="s1">concretarse en Erets Israel.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/concienciacion-de-la-historia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">1243</post-id>	</item>
		<item>
		<title>EL TRAYECTO HACIA DIOS</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/el-trayecto-hacia-dios/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/el-trayecto-hacia-dios/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 13 Oct 2016 22:40:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[HAAZINU]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=934</guid>

				<description><![CDATA[Parashá HAAZINU. El canto final de Moshé, Haazinu, es una súplica en la cual el gran líder recuerda al pueblo hebreo que la razón de ser es la fe en el Creador, y que su permanencia en la Tierra Prometida sería una función de su conducta acorde con los principios de la Torá. En los capítulos anteriores de Vayélej había ordenado que [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá HAAZINU</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-trayecto-hacia-dios/"></a><p class="p1"><span class="s1">El canto final de Moshé, Haazinu, es una súplica en la cual </span><span class="s1">el gran líder recuerda al pueblo hebreo que la razón de ser es </span><span class="s1">la fe en el Creador, y que su permanencia en la Tierra Prometida </span><span class="s1">sería una función de su conducta acorde con los </span><span class="s1">principios de la Torá. En los capítulos anteriores de Vayélej </span><span class="s1">había ordenado que se efectuara cada siete años, en una reunión </span><span class="s1">denominada Hakhel, la lectura pública del texto de la </span><span class="s1">Torá. El lector tenía que ser el rey que habría de ser designado </span><span class="s1">después de la conquista de Canaán, en una demostración </span><span class="s1">de que la monarquía no era absoluta. El rey tenía que </span><span class="s1">desempeñarse en sus tareas de acuerdo con los instructivos </span><span class="s1">de la Torá. Más aún, en un atrevido comentario, el Midrash </span><span class="s1">sugiere que incluso Dios utilizó la Torá como una especie de </span><span class="s1">plano en el proceso de la creación del universo. De otra </span><span class="s1">manera serían incomprensibles los “reclamos” de los patriarcas </span><span class="s1">y del mismo Moshé. Asumen que Dios también “obedece” </span><span class="s1">a una constitución: la Torá.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Pero el ser humano se desvía del camino de la Torá: su </span><span class="s1">carácter y estructura emotiva permiten que sea seducido por </span><span class="s1">la transgresión, el ejercicio del libre albedrío le permite la </span><span class="s1">desobediencia, pero al mismo tiempo le permite alcanzar la </span><span class="s1">generosidad y la caballerosidad, el altruismo y la magnamidad. </span><span class="s1">El tropiezo, en muchas ocasiones, es una consecuencia </span><span class="s1">de la abundancia. Así reza el texto: Shamanta avita kasita, </span><span class="s1">vayitosh Eloah asahu, vayenabel Tsur yeshuató: “Al cubrirse de </span><span class="s1">gordura abandonó a Dios, su Creador, y se olvidó de la Roca </span><span class="s1">de su salvación”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La tradición judía dispone que la persona pueda hacer </span><span class="s1">enmiendas. Existe la posibilidad de la teshuvá: el retorno a </span><span class="s1">las raíces auténticas del judaísmo. Este proceso exige, ante </span><span class="s1">todo, el reconocimiento del pecado, de la separación de la </span><span class="s1">fuente original, hecho que a su vez pudo producir el “alejamiento” </span><span class="s1">de Dios. Así reza el texto de un capítulo anterior: </span><span class="s1">“Y ese día Yo les ocultaré Mi rostro por las abominaciones </span><span class="s1">en que incurrieron volviéndose a otros dioses”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Hay quienes consideran que la presencia del “mal” en el </span><span class="s1">mundo es una consecuencia del “alejamiento”, el “ocultamiento” del rostro de Dios permite que prolifere la vileza. </span><span class="s1">Aunque el hombre tiene la posibilidad de escoger el bien, </span><span class="s1">pierde un estímulo importante con la aparente “ausencia” </span><span class="s1">de Dios. Con cada desviación se produciría un “alejamiento” </span><span class="s1">mayor. Más riguroso aún es el hecho de que la “ausencia” </span><span class="s1">de Dios no permite avizorar la yeshuá: la salvación y redención </span><span class="s1">de la neshamá, el ingrediente espiritual que distingue al </span><span class="s1">ser humano por encima del resto de la creación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El proceso de teshuvá exige la verbalización de la confesión, </span><span class="s1">el reconocimiento hablado del error que a su vez invita </span><span class="s1">al interlocutor: Dios, en cuya presencia la insinceridad se </span><span class="s1">vuelve una blasfemia. La noción de estar ante el Creador </span><span class="s1">recuerda que el alma humana, la neshamá, proviene de Él y </span><span class="s1">por lo tanto tiene un origen celestial y no puede ser profanada </span><span class="s1">por el pecado, siempre permanece en su estado de </span><span class="s1">pureza originaria. Pero con cada acción indebida se crea una </span><span class="s1">membrana de impureza que cubre la neshamá e impide que </span><span class="s1">ejerza una influencia beneficiosa sobre la persona. Cada </span><span class="s1">pecado forma una especie de callo que insensibiliza al individuo, </span><span class="s1">su alma se endurece.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El proceso de teshuvá exige que se vayan desmembrando </span><span class="s1">las sucesivas capas, producto de los errores, destapando </span><span class="s1">este “callo” que impide que la neshamá inspire y señale el </span><span class="s1">camino que pueda producir un cambio en el comportamiento </span><span class="s1">de la persona.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los capítulos de Haazinu se leen en la víspera de Yom </span><span class="s1">Kipur, el Día del Perdón, en el cual el judío desnuda su neshamá </span><span class="s1">ante Dios. Es un asunto harto complejo que exige </span><span class="s1">valentía y coraje para enfrentar los errores propios, no obstante </span><span class="s1">la inclinación, casi natural, de culpar a otros, a la sociedad, </span><span class="s1">por las deficiencias personales. Una normativa acertada </span><span class="s1">sugiere que la teshuvá hay que realizarla paso a paso, eliminando </span><span class="s1">membrana por membrana esa cubierta que impide </span><span class="s1">que la neshamá auténtica de origen divino sea la guía de </span><span class="s1">nuestro comportamiento.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/el-trayecto-hacia-dios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">934</post-id>	</item>
		<item>
		<title>El sendero de la redención</title>
		<link>https://www.pynchasbrener.com/el-sendero-de-la-redencion/</link>
		<comments>https://www.pynchasbrener.com/el-sendero-de-la-redencion/#respond</comments>
		<pubDate>Thu, 24 Sep 2015 19:54:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[HAAZINU]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.pynchasbrener.com/?p=564</guid>

				<description><![CDATA[Deuteronomio XXXII - HAAZINU. El mensaje final de Moshé se convierte en un discurso poético en nuestros capítulos semanales. Según Rambam, en algunos centros tradicionales, se solía cantar este himno al concluir los servicios religiosos diarios. El Talmud menciona que las seis estrofas de este himno eran cantados por los leviyim cuando se ofrecían los musafim, los sacrificios adicionales [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Deuteronomio XXXII - HAAZINU</em></p> <a href="https://www.pynchasbrener.com/el-sendero-de-la-redencion/"></a><p><a href="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" loading="lazy" class="size-medium wp-image-565 alignleft" src="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg?resize=300%2C300" alt="IMG_0083" width="300" height="300" srcset="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg?resize=300%2C300&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg?resize=1024%2C1024&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg?resize=180%2C180&amp;ssl=1 180w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg?resize=600%2C600&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg?resize=35%2C35&amp;ssl=1 35w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg?resize=760%2C760&amp;ssl=1 760w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg?resize=400%2C400&amp;ssl=1 400w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg?resize=82%2C82&amp;ssl=1 82w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg?w=1520 1520w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2015/09/IMG_0083.jpg?w=2280 2280w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>El mensaje final de <em>Moshé</em> se convierte en un discurso poético en nuestros capítulos semanales. Según <em>Rambam,</em> en algunos centros tradicionales, se solía cantar este himno al concluir los servicios religiosos diarios. El <em>Talmud</em> menciona que las seis estrofas de este himno eran cantados por los <em>leviyim</em> cuando se ofrecían los <em>musafim</em>, los sacrificios adicionales de las festividades en el <em>Beit HaMikdash</em>, el Templo de Jerusalén.</p>
<p>Nuestro texto comienza con el siguiente enunciado, <em>haazinu hashamáyim vaadabera, vetishmá haáretz imrei fi</em>, que quiere decir escuchad, oh cielos y hablaré, y oiga la tierra las palabras de mi boca. Según <em>Rashí</em>, el cielo y la tierra no constituyen imágenes de la expresión poética, sino que se convierten en los testigos reales de nuestro comportamiento. El cielo y la tierra sobreviven a los mortales y por lo tanto pueden dar testimonio sobre las actividades y la obra de las diferentes generaciones humanas. (De acuerdo con el <em>midrash</em>, el pueblo de <em>Israel</em> también es eterno, tal como lo son el cielo y la tierra). Más aún, el cielo y la tierra pueden ser los primeros en reaccionar frente a nuestro comportamiento. Si cumplimos las <em>mitzvot</em>, los cielos son generosos con la lluvia y la tierra nos ofrece sus frutos en abundancia. En caso contrario, el cielo y la tierra son los primeros en castigarnos al negarnos los elementos indispensables para la existencia.</p>
<p>El profeta <em>Yeshayahu </em>en su amonestación al pueblo utiliza los mismos términos. <em>Shimú shamáyim vehaazini éretz</em>, “escuchad, oh cielos, y apresta el oído, oh tierra”, exclama el profeta. Nuestros <em>jajamim</em> señalan que la palabra <em>haazinu</em> es utilizada por <em>Moshé</em> con referencia al cielo, mientras que <em>Yeshayahu</em> la emplea con relación a la tierra. Según el <em>Sifrí</em> existe una diferencia semántica. <em>Haazinu</em> implica escuchar de cerca, y <em>tishmá</em> se refiere a escuchar de lejos. <em>Moshé</em> que se encontraba cercano a lo Divino emplea el primer vocablo cuando se refiere a los cielos, pero <em>Yeshayahu</em> se encontraba más cercano a la tierra y por lo tanto el uso diferente de los vocablos.</p>
<p>En los albores de nuestra historia nacional estábamos más cercanos a las fuentes de nuestra tradición religiosa. El <em>Talmud</em> afirma que durante el período de <em>yetziat mitzráyim</em>, el éxodo de Egipto, una sirvienta vio un mayor despliegue y una revelación más clara de la divinidad, que <em>Yejezkel</em> en sus visiones proféticos. <em>Moshé</em> conversaba con Dios <em>panim el panim</em>, que quiere decir cara a cara. En el caso de los <em>neviim</em>, en cambio, el Creador aparece como un reflejo en un espejo, y para el profeta gentil Dios se presenta, casualmente, en un sueño. La utilización respectiva de la palabra <em>haazinu</em> por parte de <em>Moshé</em> y de <em>Yeshayahu</em> le sirve a nuestros <em>jajamim</em> como una ilustración de su interpretación de la historia humana. Con el pasar del tiempo, a su juicio, nos alejamos de lo celestial, y nos acercamos cada vez más a lo terrenal. Nos apartamos de lo espiritual y nos adosamos a lo material, en nuestra obsesiva compulsión por adquirir y poseer objetos.</p>
<p>En el mismo espíritu de nuestra reflexión anterior, <em>Moshé</em> exclama, <em>vayishmán yeshurún vaivat</em>, que quiere decir, <em>Yeshurún</em> (el pueblo de <em>Israel</em>) al engordar, se encabritó; <em>shamanta avita kasita, vayitosh Elohá asahu, vayenabel tzur yeshuató</em>, “al cubrirse de gordura abandonó a Dios, su Creador y se olvidó de la Roca de su salvación”. La abundancia material insensibiliza al individuo y lo ciega a las necesidades de otros. En efecto, la persona termina por opinar <em>kojí veótzem yadí asá li et hajáyil hazé</em>, que quiere decir por mi fortaleza y el poder de mi mano he logrado esta riqueza. Está claro, entonces, que la tarea pendiente es el golpe de timón que permita un cambio radical de rumbo, a fin de que empecemos a dirigir nuestras miradas hacia los valores espirituales, de acuerdo con las enseñanzas contenidas en la <em>Torá</em>. Probablemente, el ideal es encontrar el término medio que permita una apreciación del mundo material circundante (que es también el resultado de la creación Divina) y valorar lo que es trascendente y permanente, y lo que es celestial.</p>
<p>En la concepción de la tradición judía, la naturaleza responde al comportamiento moral humano. El desarrollo y el crecimiento de la vegetación no son la consecuencia de un proceso inconsciente y automático. El <em>Midrash</em> dice <em>al kol ésev vésev omed alav malaj</em>, que quiere decir que hay un ángel sobre cada brizna de césped que la impulsa a crecer. La moraleja es que nuestra conducta ética tiene repercusión e influye sobre el mundo que nos rodea. (La contaminación ambiental que enfrentamos en nuestros días es el resultado de la irresponsabilidad física y probablemente también tiene un ingrediente moral, que es el que nos ha hecho tomar conciencia de las graves consecuencias de nuestras acciones).</p>
<p><em>         Moshé</em> recurre a varias imágenes de la naturaleza en su mensaje de despedida. <em>Yaarof kamatar likjí</em>, “mi enseñanza caerá (sobre vosotros) como la lluvia”, es una de las primeras imágenes utilizadas. Tal como la lluvia no discrimina y derrama la misma cantidad de agua sobre cada superficie, de manera similar la <em>Torá</em> está al mismo alcance para todos. Comenta el <em>Sifrí, ma matar jayim leolam, af divrei Torá jayim leolam</em>, que quiere decir tal como la lluvia proporciona vida para el mundo, así también la <em>Torá</em> da vida al mundo. Tal como cuando no hay vida hay muerte, en la ausencia de la <em>Torá</em>, afloran la violencia y la intolerancia, la brutalidad y la destrucción. La alternativa al estudio de la <em>Torá</em> no es la ignorancia y la apatía. Donde no hay <em>Torá,</em> crecen y maduran la maldad y la depravación. Cada quien tiene la capacidad de valerse de esta fuente de vida que es la <em>Torá</em> y esto depende únicamente de su esfuerzo personal y de su perseverancia. Tal como una lluvia tenaz puede perforar la roca más sólida, así también el estudio constante amplía los horizontes, ablanda los corazones endurecidos y estimula nuestros sentimientos de identificación y simpatía por los menos afortunados.</p>
<p>Concluimos con una reflexión adicional sugerida por nuestro texto. La tradición judía exige la introspección, la búsqueda de razones internas para explicar cómo se desenvolvieron los sucesos. Según las enseñanzas de nuestros sabios, somos victoriosos en nuestros enfrentamientos con los enemigos, porque cumplimos con las <em>mitzvot</em>. Sufrimos las derrotas, por razón de nuestros pecados. De esta manera, por ejemplo, el <em>Talmud</em> explica que la destrucción del primer <em>Beit HaMikdash</em> se debió al hecho que no supimos separarnos completamente de la idolatría. Las fuerzas invasoras que destruyeron el Templo de Jerusalén, fueron el instrumento Divino para castigar al pueblo. <em>Rambán</em>, en cambio, sugiere que nuestro texto afirma que algunas naciones gentiles serán castigadas. Porque estas naciones no sólo sirven como un instrumento Divino, sino que persiguen y maltratan al pueblo judío porque éste es fiel a Dios y no por algún ocasional desvío del sendero correcto. Se deleitan en castigarnos por la arrogancia y por el odio profundo que sienten por quienes demostramos lealtad y fidelidad al mensaje Divino. Pero, continua <em>Rambán</em>, el proceso de la <em>gueulá</em>, que es la redención final, no se puede detener. Dado que existe esta promesa Divina de una <em>gueulá</em> eventual, tiene por fuerza que producirse un giro y un cambio de rumbo en nuestras vidas. El retorno a las raíces, representado por el concepto de la <em>teshuvá</em>, es el sendero obligatorio por el cual tenemos que eventualmente transitar.</p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

		<wfw:commentRss>https://www.pynchasbrener.com/el-sendero-de-la-redencion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
				<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">564</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>