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	<title>Rabino Pynchas BrenerALBERTO COHEN z’l &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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		<title>ALBERTO COHEN z’l</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Jul 2017 00:52:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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				<description><![CDATA[IN MEMORIAM. Conocí a Alberto desde los primeros días en Caracas a fines de la década de los sesenta del siglo pasado. Su esposa Malka es ashkenazí, pero Alberto nunca perdió sus raíces sefaraditas. Hablaba de Melilla, su ciudad natal con extraordinario cariño y nostalgia, tal como si la hubiera abandonado hacía solo horas. Unos años atrás [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">IN MEMORIAM</em></p> <p class="p1"><span class="s1"><a href="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2017/07/Image-7-23-17-at-8.36-PM.jpg" rel="attachment wp-att-1166"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-1166" src="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2017/07/Image-7-23-17-at-8.36-PM.jpg?resize=300%2C225" alt="Image 7-23-17 at 8.36 PM" width="300" height="225" srcset="https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2017/07/Image-7-23-17-at-8.36-PM.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2017/07/Image-7-23-17-at-8.36-PM.jpg?resize=768%2C576&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2017/07/Image-7-23-17-at-8.36-PM.jpg?resize=1024%2C768&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2017/07/Image-7-23-17-at-8.36-PM.jpg?resize=760%2C570&amp;ssl=1 760w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2017/07/Image-7-23-17-at-8.36-PM.jpg?resize=518%2C389&amp;ssl=1 518w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2017/07/Image-7-23-17-at-8.36-PM.jpg?resize=82%2C62&amp;ssl=1 82w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2017/07/Image-7-23-17-at-8.36-PM.jpg?resize=131%2C98&amp;ssl=1 131w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2017/07/Image-7-23-17-at-8.36-PM.jpg?resize=600%2C450&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/www.pynchasbrener.com/wp-content/uploads/2017/07/Image-7-23-17-at-8.36-PM.jpg?w=1280&amp;ssl=1 1280w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Conocí a Alberto desde los primeros días en Caracas a fines de la década de los sesenta del siglo pasado. Su esposa Malka es ashkenazí, pero Alberto nunca perdió sus raíces sefaraditas. Hablaba de Melilla, su ciudad natal con extraordinario cariño y nostalgia, tal como si la hubiera abandonado hacía solo horas. Unos años atrás visité Melilla y ya no era la misma que en los años de su apogeo, porque muchos judíos habían emigrado. No obstante, se sentía en este protectorado español en el norte de África, la presencia de su comunidad judía actual con sinagoga y colegio, incluso un pequeño abasto con productos kasher, exclusivamente. Las instituciones portaban placas con nombres que reconocía tales como Abraham Sultan, Aquiba Benarroch porque habían emigrado a Caracas, pero que igualmente nunca olvidaron sus orígenes contribuyendo al mantenimiento y progreso de la comunidad.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Alberto era un hombre moderno pero que nunca abandonó sus raíces ancestrales. Tuve el privilegio de conocer a sus padres z’l que cumplían nuestras tradiciones al pie de la letra, y al mismo tiempo pude apreciar el respeto y debido honor que Alberto les proporcionaba.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Su esposa Malka era Malkita y su hermana Mercedes era Mercedita. Alberto se sentía responsable por toda su familia, incluso por mi amigo, su hermano Mauricio que tenía un amplio vocabulario yídish, que pronunciaba a la perfección, con “pronunciación Besarabia”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Alberto tenía muchos amigos en la comunidad judía en Caracas, pero también incluía en su entorno a rabinos, especialmente de Israel, cuyo misticismo lo seducía.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Alberto sabía vivir bien y, por lo tanto, tenía un corazón generoso que admitía que otros también gozaran de la vida. Su volumen corporal daba testimonio que estábamos delante de un gourmet, pero al mismo tiempo, era muy emotivo y pensativo, amante de la historia y totalmente identificado con la condición contemporánea y futuro del pueblo judío.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">No pudo ser testigo de cómo se destruía Venezuela y optó por residenciarse principalmente en la ciudad de New York durante los últimos años. Era un soñador y realista, simultáneamente. Nunca perdió su amor, devoción y admiración por Venezuela y su comunidad judía. Fue un empresario de renombre y dio trabajo y oportunidad a muchas personas en Venezuela.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Pero ante todo era el ‘pater familias’. Devoto esposo de décadas de Malka que lo acompañaba en todos sus quehaceres e intereses. Admirado y respetado por sus hijos David, Sandra y Bernie, nietos y bisnietos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Nos visitamos y reunimos en numerosas oportunidades y pude apreciar de cerca sus abundantes cualidades humanas. No solo una sonrisa encantadora, sino una conversación interesante, producto de sus lecturas y vivencias.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Era un judío orgullosísimo, valoraba la tradición religiosa y respetaba a los estudiosos. Poseedor de gran curiosidad por la naturaleza del ser humano y su historia, Alberto siempre intervenía con acierto en toda conversación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Fue un amigo sincero, de personalidad afable y gran corazón. Deja un vacío enorme en el seno de su familia y en el mundo de sus amistades, y ya lo extrañamos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Tendremos que aprender a hablar de Alberto z’l en términos pretéritos, porque su personalidad era muy impactante con una presencia que era imposible ignorar.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Nishmató tehé tserurá bitsror hajayim, paz y tranquilidad a sus restos mortales y vida eterna a su espíritu, a su neshamá.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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