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	<title>Rabino Pynchas Brener¿A QUIÉN LE PERTENECE LA TIERRA? &#8211; Rabino Pynchas Brener</title>
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	<description>Conectándote al Judaismo</description>
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		<title>¿A QUIÉN LE PERTENECE LA TIERRA?</title>
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		<pubDate>Wed, 17 May 2017 21:28:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pynchas Brener</dc:creator>
				<category><![CDATA[BEHAR]]></category>
		<category><![CDATA[BEJUKOTAI]]></category>
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				<description><![CDATA[Parashá BEHAR - BEJUKOTAI. El tema que destaca en estos capítulos bíblicos es la obligación de propiciar el descanso (Shabat) de la tierra cada siete años. Haciéndose eco, tal vez, de los seis días de la Creación, la Torá ordena que la tierra también tenga derecho a un descanso periódico, según el cual el día es sustituido por el año, dado que la siembra [&#8230;]]]></description>
					<content:encoded><![CDATA[<p><em id="gnt_postsubtitle" style="color:#770005;font-family:'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:1.3em;line-height:1.2em;font-weight:normal;font-style:italic;">Parashá BEHAR - BEJUKOTAI</em></p> <p class="p1"><span class="s1">El tema que destaca en estos capítulos bíblicos es la obligación </span><span class="s1">de propiciar el descanso (Shabat) de la tierra cada siete </span><span class="s1">años. Haciéndose eco, tal vez, de los seis días de la Creación, </span><span class="s1">la Torá ordena que la tierra también tenga derecho a un descanso </span><span class="s1">periódico, según el cual el día es sustituido por el año, </span><span class="s1">dado que la siembra y la consecuente cosecha son procesos </span><span class="s1">que exigen meses y no días.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Consciente del beneficio para la agricultura, Maimónides </span><span class="s1">argumenta en su Guía para los Perplejos que el propósito </span><span class="s1">de la Torá al exigir que la tierra “descanse” cada siete años es </span><span class="s1">resguardar su productividad para que la cosecha sea más </span><span class="s1">abundante. Es conocido que la tierra sufre de un marcado </span><span class="s1">agotamiento cuando no se permite su “descanso”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">No obstante muchos otros comentaristas argumentan </span><span class="s1">que, a partir de la premisa de que la Torá no es un manual de </span><span class="s1">agricultura, no se puede inscribir esta ordenanza que prohíbe </span><span class="s1">la siembra en el séptimo año dentro de un marco de leyes </span><span class="s1">cuyo objetivo sea la protección de la “salud” de la tierra. El </span><span class="s1">objetivo de la mitsvá tiene que ser el bienestar del ser humano, </span><span class="s1">su finalidad debe ser la elevación espiritual del individuo </span><span class="s1">para encauzarlo por un sendero de rectitud. El beneficio </span><span class="s1">agrícola es un corolario, el sujeto del teorema es el hombre, </span><span class="s1">su relación con el prójimo, su dependencia del Creador.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Según el Midrash, la desobediencia de este instructivo, </span><span class="s1">Shemitá, produce el exilio. La tierra “vomita” a quienes la </span><span class="s1">explotan y expulsa a los que no la dejan descansar. La consecuencia </span><span class="s1">del exilio es que se ausenten quienes aren la tierra </span><span class="s1">para depositar las semillas que a su vez obliguen a la tierra a </span><span class="s1">“trabajar”. El exilio permite que la tierra “descanse”.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El año de Shemitá también puede interpretarse como </span><span class="s1">una devolución simbólica de la tierra que es pertenencia de </span><span class="s1">Dios, el Creador del universo. La noción de posesión de la </span><span class="s1">tierra es problemática porque, generalmente, la adquisición </span><span class="s1">de un objeto se realiza a través de una mejora que se practica </span><span class="s1">sobre una materia prima. La persona se adueña del fruto del </span><span class="s1">árbol al arrancarlo de la rama, o tal vez por haberlo sembrado </span><span class="s1">y cuidado.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Por qué se recita una bendición especial sobre el pan, </span><span class="s1">Hamotsí léjem min haárets, a diferencia de otros alimentos </span><span class="s1">que comparten la bendición con alimentos afines, tales </span><span class="s1">como las frutas y los dulces, en cuyo caso existe una bendición </span><span class="s1">genérica? El caso del pan es diferente, porque para su </span><span class="s1">consumo se debe pasar por varias etapas previas. La siembra </span><span class="s1">del trigo es sucedida por la separación del grano de la concha, </span><span class="s1">que luego es triturada por el molino para producir la </span><span class="s1">harina que será amasada, y recién después de ser horneada, </span><span class="s1">puede ser ingerida en forma de pan.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Acaso es posible adquirir una hectárea sin haberla trabajado? </span><span class="s1">En realidad, la tierra es del Señor. Nos posesionamos </span><span class="s1">de ella cuando aramos, sembramos, cuidamos y cosechamos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Pero en realidad, el único dueño de la tierra es Dios. </span><span class="s1">La Shemitá nos obliga a recordar, periódicamente, que </span><span class="s1">podemos gozar del usufructo que es el fruto de nuestra </span><span class="s1">labor, pero quien dota la tierra con una energía interior, la </span><span class="s1">cual permite que crezcan los árboles y los arbustos, las verduras </span><span class="s1">y los granos que nos sustentan, es el verdadero amo y </span><span class="s1">señor de la tierra: el Creador.</span></p>
<p class="p1">
<p class="p1"><span class="s1">BEJUKOTAI</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">UN FARO DE LUZ PARA LAS NACIONES </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los exégetas bíblicos asumen que la Torá es ante todo un </span><span class="s1">texto moralista, que traza cuál es la línea de conducta que el </span><span class="s1">ser humano debe asumir como hijo del Creador, a quien </span><span class="s1">debe reconocer como el Adón Olam, el Señor del Universo, </span><span class="s1">o tal como algunos traducen este concepto: el Señor Eterno.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Pero, al mismo tiempo, este código de conducta conduce </span><span class="s1">invariablemente a la convivencia social y produce felicidad </span><span class="s1">espiritual para el individuo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Dado que el hombre fue lo último que Dios hizo en los </span><span class="s1">seis días de Bereshit, los jajamim asumen que todo lo creado </span><span class="s1">fue hecho en función de la Humanidad y sus necesidades.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El sol y la luna fueron creados obviamente para alumbrar el </span><span class="s1">ambiente, y para que el ser humano pudiera calcular los días </span><span class="s1">y años y supiera la fecha de las celebraciones.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Este concepto es reforzado por nuestros capítulos, que </span><span class="s1">exhortan a la persona a comportarse de acuerdo con los dictámenes </span><span class="s1">y promete que el cumplimiento de los imperativos</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">divinos inducirá a la tierra para que haga brotar su fruto, y </span><span class="s1">que los cielos serán generosos con el agua de las lluvias. En </span><span class="s1">cambio, si la persona no cumple las mitsvot, Dios le enviará</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">un severo castigo por medio de la naturaleza: además de una </span><span class="s1">naturaleza rebelde que no responderá porque no dará fruto, </span><span class="s1">el enemigo humano que siempre acechará, lo perseguirá y</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">doblegará.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La lectura de estas admoniciones, conocidas como Tojajá </span><span class="s1">y repetidas con ciertas variantes en el Deuteronomio, </span><span class="s1">intimida al lector o a quien escucha estas advertencias durante </span><span class="s1">la lectura de la Torá en la sinagoga. Muchos acostumbran </span><span class="s1">leer los versículos con menos decibeles y, en algunas co munidades, </span><span class="s1">el lector de la Torá o el gabai es llamado para la </span><span class="s1">lectura de estos versículos. Incluso está la tradición de no llamar </span><span class="s1">a nadie durante esta lectura, debido al temor de que sea </span><span class="s1">el objetivo personal de las admoniciones y sufra sus consecuencias.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En el transcurso de la Tojajá, súbitamente aparece un </span><span class="s1">versículo alentador que afirma vezajartí: Dios recuerda el </span><span class="s1">Berit, el pacto que entabló con Yaacov, Yitsjak y Avraham, e </span><span class="s1">incluso recordará la tierra, una referencia a la Tierra Prometida. </span><span class="s1">Como una señal de alivio y esperanza, quien lee la Torá </span><span class="s1">levanta la voz, sube los decibeles al recitar esta promesa divina.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">No obstante las numerosas transgresiones, Dios también </span><span class="s1">toma en cuenta el mérito ancestral y, por ello, se supone que </span><span class="s1">será compasivo y reducirá la severidad del merecido castigo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">La inclusión del “recuerdo” divino acerca de las bondades </span><span class="s1">de los patriarcas apunta al hecho de que dentro de toda </span><span class="s1">tragedia también se puede encontrar la semilla de la salvación.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una enseñanza rabínica afirma que el día de la quema </span><span class="s1">del Beit HaMikdash nació el Mashíaj. No hay acontecimiento </span><span class="s1">demoledor que no contenga simultáneamente el germen </span><span class="s1">de la salvación. El intento de vezajartí era eliminar la desesperación, </span><span class="s1">incluso en los momentos de mayor oscuridad, y </span><span class="s1">sirvió como “luz de esperanza” para un pequeño sector de </span><span class="s1">quienes pasaron por la “noche” del Holocausto, según la </span><span class="s1">dramática expresión de Elie Wiesel. De alguna manera, Dios </span><span class="s1">no los abandonaría debido al mérito de sus antepasados.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una interpretación alterna de vezajartí alega que el versículo </span><span class="s1">forma parte de la Tojajá, constituyendo una admonición </span><span class="s1">adicional. Tal vez se puede excusar o entender el </span><span class="s1">comportamiento inmoral de quien nunca aprendió a regir </span><span class="s1">su comportamiento, pero ¿cómo se pueden disculpar los </span><span class="s1">errores y aberraciones espirituales de los descendientes de </span><span class="s1">los Patriarcas, cuya conducta personal fue ejemplar?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El entorno no judío siempre ha exigido una conducta </span><span class="s1">intachable para el judío, dispuesto a tolerar las debilidades </span><span class="s1">de otros. En el caso judío juzga con el mayor grado de severidad </span><span class="s1">todas las acciones. En el caso del Estado de Israel se </span><span class="s1">exige un comportamiento moral óptimo, que no tolera el </span><span class="s1">castigo de quienes atacan físicamente al Estado y desean </span><span class="s1">destruirlo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Tal vez la Tojajá alude al comportamiento ejemplar que </span><span class="s1">el pueblo “elegido” tiene que asumir, porque una de sus </span><span class="s1">tareas es or lagoyim, constituirse en un faro de luz para las </span><span class="s1">naciones.</span></p>
<div class="getnoticed-rssad">Prueba</div>]]></content:encoded>
			

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