ALBERTO COHEN z’l

IN MEMORIAM

Image 7-23-17 at 8.36 PMConocí a Alberto desde los primeros días en Caracas a fines de la década de los sesenta del siglo pasado. Su esposa Malka es ashkenazí, pero Alberto nunca perdió sus raíces sefaraditas. Hablaba de Melilla, su ciudad natal con extraordinario cariño y nostalgia, tal como si la hubiera abandonado hacía solo horas. Unos años atrás visité Melilla y ya no era la misma que en los años de su apogeo, porque muchos judíos habían emigrado. No obstante, se sentía en este protectorado español en el norte de África, la presencia de su comunidad judía actual con sinagoga y colegio, incluso un pequeño abasto con productos kasher, exclusivamente. Las instituciones portaban placas con nombres que reconocía tales como Abraham Sultan, Aquiba Benarroch porque habían emigrado a Caracas, pero que igualmente nunca olvidaron sus orígenes contribuyendo al mantenimiento y progreso de la comunidad.

Alberto era un hombre moderno pero que nunca abandonó sus raíces ancestrales. Tuve el privilegio de conocer a sus padres z’l que cumplían nuestras tradiciones al pie de la letra, y al mismo tiempo pude apreciar el respeto y debido honor que Alberto les proporcionaba.

Su esposa Malka era Malkita y su hermana Mercedes era Mercedita. Alberto se sentía responsable por toda su familia, incluso por mi amigo, su hermano Mauricio que tenía un amplio vocabulario yídish, que pronunciaba a la perfección, con “pronunciación Besarabia”.

Alberto tenía muchos amigos en la comunidad judía en Caracas, pero también incluía en su entorno a rabinos, especialmente de Israel, cuyo misticismo lo seducía.

Alberto sabía vivir bien y, por lo tanto, tenía un corazón generoso que admitía que otros también gozaran de la vida. Su volumen corporal daba testimonio que estábamos delante de un gourmet, pero al mismo tiempo, era muy emotivo y pensativo, amante de la historia y totalmente identificado con la condición contemporánea y futuro del pueblo judío.

No pudo ser testigo de cómo se destruía Venezuela y optó por residenciarse principalmente en la ciudad de New York durante los últimos años. Era un soñador y realista, simultáneamente. Nunca perdió su amor, devoción y admiración por Venezuela y su comunidad judía. Fue un empresario de renombre y dio trabajo y oportunidad a muchas personas en Venezuela.

Pero ante todo era el ‘pater familias’. Devoto esposo de décadas de Malka que lo acompañaba en todos sus quehaceres e intereses. Admirado y respetado por sus hijos David, Sandra y Bernie, nietos y bisnietos.

Nos visitamos y reunimos en numerosas oportunidades y pude apreciar de cerca sus abundantes cualidades humanas. No solo una sonrisa encantadora, sino una conversación interesante, producto de sus lecturas y vivencias.

Era un judío orgullosísimo, valoraba la tradición religiosa y respetaba a los estudiosos. Poseedor de gran curiosidad por la naturaleza del ser humano y su historia, Alberto siempre intervenía con acierto en toda conversación.

Fue un amigo sincero, de personalidad afable y gran corazón. Deja un vacío enorme en el seno de su familia y en el mundo de sus amistades, y ya lo extrañamos.

Tendremos que aprender a hablar de Alberto z’l en términos pretéritos, porque su personalidad era muy impactante con una presencia que era imposible ignorar.

Nishmató tehé tserurá bitsror hajayim, paz y tranquilidad a sus restos mortales y vida eterna a su espíritu, a su neshamá.

LA PROMESA DEBE SER CUMPLIDA – FIDELIDAD DE LAS TRIBUS DE ISRAEL

Parashá Matot Mas'ei

En numerosas oportunidades leemos en la Torá que Dios le dice a Moshé que instruya a Benei Yisrael, al pueblo de Israel, siendo esta una orden específica. En algunas ocasiones la instrucción está dirigida a los Kohanim con referencia particular al desempeño de sus responsabilidades. Rambam cuestiona: ¿por qué la Torá insiste, esta vez, que la instrucción sea dirigida a Rashei HaMatot, los líderes de las tribus de Israel? La respuesta que ofrece es que el asunto de las “promesas” que es el tema inicial de nuestros capítulos, debe ser tomado con mucha seriedad. El hecho de que, bajo ciertas condiciones, se pueda anular una promesa podría conducir a pensar que una promesa carece de seriedad, ya que se puede obviar. Por ello, los líderes –como garantes del destino del pueblo– serán los guardianes de la promesa y de las leyes pertinentes a su ejercicio. Porque no hay duda que la palabra y su cumplimiento es uno de los mayores bienes que la persona posee.

Leemos en Pirkei Avot que con diez repeticiones de la palabra “VayÓmer”, “y (Dios) dijo” fue creado el universo.

En este sentido, la expresión “y (Dios) dijo” era un reflejo de la Voluntad de Dios.

Desde un principio, el judaísmo predicó que la palabra es más potente que la espada, porque el ideal monoteísta acerca de la existencia de un solo Dios se transmitió a través de la palabra, por medio de la instrucción verbal de las futuras generaciones.

El Jatam Sofer, gran erudito e insigne líder espiritual del judaísmo húngaro, propone una razón diferente, porque el liderazgo muchas veces está acompañado de la promesa que en la actualidad es generalmente incumplida. Incluso en el Tanaj leemos acerca de la célebre promesa del Shofet Yiftaj de ofrendar a Dios al primer ser vivo que avisore después de batallar victoriosamente. Como es sabido, la hija de Yiftaj sale a recibir y felicitar al padre por el éxito obtenido. La alegría inicial tendrá que convertirse en luto debido a la ligereza de Yiftaj cuando hizo la promesa.

En este sentido, el Midrash cuestiona: ¿por qué no acudió Yiftaj ante el Kohén Gadol Pinjás para que anulara la promesa que produciría una tragedia? El Midrash responde que cada uno estaba esperando que el otro diera el primer paso.

Yiftaj, como líder administrativo y militar del pueblo pensó que Pinjás debería presentarse ante él, mientras que Pinjás, como guía espiritual de la nación opinó que Yiftaj, la parte interesada en este caso, debería tomar la iniciativa. De acuerdo con el Midrash, la tragedia de la hija de Yiftaj fue consecuencia del orgullo inoportuno demostrado por cada uno de los protagonistas.

El falso orgullo recibió un castigo. Yiftaj perdió los miembros de su cuerpo, uno por uno; en tanto que Pinjás fue excluido, dejó de recibir la comunicación directa de Dios. Estos episodios deben producir la reflexión, porque incluso personalidades excepcionales suelen sucumbir frente al “orgullo frívolo” que puede conducir a la tragedia, como en los casos mencionados.

Está claro que la promesa tiene que ser cumplida, tal como reza la Torá, “tienes que observar y ejecutar lo que sale de tu boca”. Por ello, uno de los momentos más solemnes del calendario hebreo es la noche de Yom Kipur, cuando se recita Kal Nidrei, petición por la anulación de los votos incumplidos, por las promesas que fueron vulneradas.

Muchos consideran que Kal Nidrei se originó, o adquirió mayor impulso, durante el período del dominio del Islam y del Cristianismo en la península ibérica, cuando obligados so pena de muerte, muchos optaron por la conversión.

Sin embargo, en la noche más sagrada se reunían en la clandestinidad, sobre pisos cubiertos de arena para mitigar el ruido de sus pisadas, con el propósito de reafirmar su judaísmo y negar los votos que forzadamente habían pronunciado para convertirse a otra fe.

Al cumplir con la promesa, el judío también insta a Dios a cumplir con sus promesas a los patriarcas, el tema de Zijronot, parte de la plegaria más larga, la Amidá de Musaf de Rosh HaShaná.

MAS’EI

FIDELIDAD DE LAS TRIBUS DE ISRAEL

Moshé designa a Elazar HaKohén y a Yehoshúa bin Nun como los líderes que dirigirán al pueblo en la conquista de la Tierra Prometida que debe ser luego dividida, a través de un sorteo, de acuerdo con el número de integrantes de cada tribu.

Asegura que se destinarán algunas ciudades para dar albergue a quienes cometan un asesinato sin premeditación, las denominadas Arei Miklat, que eran seis en total. Además, las ciudades que serían ocupadas por la tribu de Leví, que sumaban cuarentidós, también acogerían a los que asesinaran Beshogueg, sin intención.

La Torá permite que el Goel Hadam, personaje enigmático designado por la familia como el “vengador” de la sangre derramada, tenga el derecho de cobrar la vida del asesino Beshogueg, si lo encuentra fuera de los límites de las mencionadas ciudades. Está claro que quien asesina, incluso Besho gueg, no está totalmente libre de culpa. Debía haber tenido mayor cuidado cuando tenía en sus manos un instrumento que podía ser letal.

En este contexto, los dirigentes de las tribus de Reuvén y Gad, a quienes se unió la mitad de la tribu de Menashé, también tuvieron que apartar Arei Miklat en lado oriental del Yardén. Porque se habían dirigido a Moshé para solicitar su consentimiento para permanecer en las fértiles tierras de la mencionada orilla oriental del Yardén, aunque prometieron que cruzarían el río para ayudar a las otras tribus en la campaña de la conquista de la Tierra Prometida. Construirían establos para sus animales y ciudades para sus niños, y luego se juntarían con el resto del pueblo para la tarea de la conquista.

Moshé respondió afirmativamente a la solicitud de estas tribus, pero cambió el orden de las cosas. Antepuso la construcción de las ciudades para los niños a la construcción de corrales para los animales. De esta manera, Moshé jerarquizó la importancia de lo humano por encima de lo material.

Es una lamentable realidad, porque hay personas que optan por la bonanza material, la acumulación de bienes, por encima del bienestar personal.

Moshé apuntó hacia aquellos que colocan el éxito económico por encima del desarrollo emocional y espiritual de sus familiares. De acuerdo con Rashí, las tribus de Reuvén, Gad y Menashé demoraron catorce años antes de retornar a sus hogares en la otra ribera del Yardén, el territorio de Transjordania, conocido en la actualidad como el Reino de Jordania. No estuvieron con sus hijos en los años formativos, especialmente aquellos que dejaron niños pequeños en sus respectivos hogares.

Aparentemente, el deseo de riqueza nunca se satisface. Llega el momento en que el estómago no admite más comida ni líquido, incluso existe el límite en las transgresiones en el campo sexual. En cambio, en el caso de las posesiones materiales, no hay límite. Según el Talmud, “quien tiene cien, desea doscientos”.

De cierta manera, estas tribus demostraron desconfianza en la promesa Divina, porque pensaron que no habría suficientes campos con pasto para sus animales en Israel. Sin conocer aún la dimensión del territorio que les sería asignado, prefirieron ocupar la parte oriental del Yardén.

Por otro lado, cabe destacar la honorabilidad y lealtad demostradas por los miembros de estas tribus, por su disposición a apartarse de sus hogares para ayudar a sus hermanos en la conquista de la Tierra Prometida. Fue Moshé quien insistió que las tribus de Reuvén y Gad fueran acompañadas por gente de Menashé, porque como descendientes de Yosef, serían fieles a las enseñanzas del patriarca Yaacov, quien predicó la convivencia entre sus descendientes. Separados del resto de las tribus, existía la posibilidad que estas tribus perdieran progresivamente su identidad y se integraran al medio ambiente de la región. La presencia de la mitad de la tribu de Menashé, probablemente pensó Moshé, serviría para asegurar la fidelidad de los patriarcas a las enseñanzas que habían sido estructuradas formalmente con la revelación en el monte Sinaí.

ABRAHAM KRIVOY z”l

En Memoria

krivoy_15022011Abraham tenía un penetrante sentido del humor, manifestación de su aguda inteligencia. Proveniente de una familia de recursos materiales limitados, Abraham, no obstante, se graduó de médico y se convirtió en un neurocirujano de renombre, sin par. Consultado por colegas, participó y presentó el resultado de sus investigaciones en conferencias nacionales e internacionales en su campo de experticia. Presidió la Sociedad Venezolana de Neurocirugía al igual que la Federación Latinoamericana de Sociedades de Neurocirugía.

Su hermano Saul siguió en sus pasos en la neurocirugía, mientras que su hermana mayor Berta asumió el liderazgo de la familia después del fallecimiento de sus padres. El esposo de Berta, Luis zl, había formado parte de la Junta Directiva de la Unión Israelita de Caracas como expresión de su integridad y sentimiento de lo que es justo.

¿Cómo llegó un joven proveniente de una familia oriunda de Besarabia a graduarse de médico y concretar sus talentos y extraordinarias aptitudes? Abraham es una razón adicional para valorar la democracia venezolana que se instauró después del gobierno de Pérez Jiménez. Las universidades que se crearon en diferentes partes del país, con la Universidad Central de Venezuela como bandera, efectivamente dieron la oportunidad a jóvenes para alcanzar y realizar sus sueños y ambiciones, para luego poner a la disposición de la sociedad sus aptitudes y creatividad, convertirse en los profesionales que impulsaron el desarrollo de Venezuela.

Pero no fue solo la oportunidad que la sociedad brindó. También fue el tesón, el estudio, la perseverancia, la vocación de servicio que convirtieron a Abraham en una personalidad reverenciada en el mundo de la medicina venezolana, porque contó entre sus pacientes a las personalidades de mayor renombre en Venezuela.

No se puede minimizar la importancia de los recursos naturales del país en el proceso de su desarrollo durante las últimas décadas, especialmente su riqueza petrolera. Pero individuos como Abraham dieron testimonio vivo durante su productiva vida profesional e intelectual que la riqueza mayor del país era su gente que tuvo la oportunidad de realizarse social y profesionalmente gracias a sus instituciones que permitieron alcanzar niveles que solo ofrece un entorno que es ciego ante el color de la piel del individuo, que no discrimina por el origen de la familia, que incluye un variado crisol de creencias y opiniones.

Solo una Venezuela libre podía producir individuos como Abraham y estimular su escalada y progreso en la profesión de su elección.

Pero eso no es todo. Abraham también era el hijo de una tradición religiosa y cultural que consideraba al estudio como el sumum bonum. El judaísmo enseñó el monoteísmo al mundo, pero al mismo tiempo jerarquizó las actividades y valoró en primer lugar al estudio y a la investigación, libre de todo prejuicio, donde se impone el argumento que mejor sustenta una posición.

Abraham fue mi amigo de décadas y mantuvimos encuentros y conversaciones en numerosas ocasiones. Incluso, en una ocasión lo invité a ocupar mi púlpito en la sinagoga en la celebración religiosa del viernes para dar la bienvenida al día sagrado Shabat. Abraham practicaba la fe a través de sus labores humanitarias, a través del estudio, a través de su compromiso ineludible con su noble profesión.

Abraham era un iconoclasta, cuestionaba todo, pero al mismo tiempo era tradicionalista y mantenía una familia ejemplar con Raquel y sus hijos Mauricio, Jaime y Francis. Mauricio y Jaime también son neurocirujanos de renombre y Francis, además de su importante cargo universitario ha participado como psicóloga en varios trabajos comunitarios. Deja un vacío enorme en el mundo universitario, en el seno de su familia y numerosas amistades. Me honra haberlo conocido y gozado de su afable compañía, nutrido de sus conocimientos.

Nishmató tehé tserurá bitsror hajayim, paz a sus restos que se integran a la vida eterna.

CUATRO DILEMAS DE MOSHÉ

Parashá PINJÁS

La rápida y efectiva actuación de Pinjás al defender el honor de Moshé ante el atrevimiento de Zimrí, el príncipe de la tribu de Shim’ón, ocasionó que fuera incorporado al sacerdocio.

Porque en un principio solamente Aharón y sus hijos fueron consagrados como Kohanim, mientras que su nieto Pinjás ya había nacido y no participó en la ceremonia. De tal manera que la incorporación de Pinjás a la Kehuná constituye un elemento nuevo. Se aclara finalmente que toda la descendencia de Aharón integrará la casta de los Kohanim.

Nuestro texto menciona que los hijos de Kóraj no perecieron como consecuencia de la rebelión que retó el liderazgo de Moshé. De acuerdo con el Talmud, los hijos de Kóraj se arrepintieron a tiempo y no participaron en el desafío directo a Moshé. Cabe destacar que siglos más tarde, algunos de los Salmos más conmovedores serán atribuidos a los descendientes de Kóraj.

A efectos de la distribución de las tierras, después de la conquista de Canaán se efectúa nuevamente un censo, que destaca que un tal Tselofjad había fallecido sin dejar un heredero varón. Las cinco hijas –que aparecen en el texto bíblico con sus respectivos nombres– se presentan ante Moshé para reclamar la herencia territorial. Hacen hincapié en el hecho de que Tselofjad no había participado en la rebelión de Kóraj, no había inducido a otros a infringir, sino que había muerto debido a un pecado personal. De acuerdo con Rabí Akivá, Tselofjad era quien había violado el Shabat de acuerdo con el texto de Mekoshesh etsim, por recoger y atar ramas, o tal vez por sacar las raíces de los arbustos en el día sagrado.

Aunque la Ley había sido entregada y explicada en el monte Sinai, Moshé no pudo responder inmediatamente a las hijas de Tselofjad, incluso no supo aplicar la Ley en el caso del Mekoshesh etsim. En realidad, Moshé tuvo dudas en cuatro ocasiones, cuya resolución sirvió luego para sentar un precedente importante en la legislación religiosa.

En el libro de Vayikrá se presenta el caso del hijo de Shelomit, de la tribu de Dan, quien blasfema el Nombre de Dios. La Torá prohíbe “maldecir” a Dios pero no especifica el castigo. Dios le informa a Moshé que el pecador debe ser apedreado por toda la congregación. De acuerdo con Filón, en su Vida de Moisés, había dos razones para este castigo. Primero, era una medida de acuerdo con otra medida, esto quiere decir que la piedra castigará a la persona que tiene un corazón de piedra por maldecir a Dios. La participación de la comunidad en el castigo era una demostración del rechazo de todo el colectivo por ese comportamiento.

La segunda oportunidad en la que Moshé tuvo dudas se refiere al mencionado Mekoshesh etsim. Aunque la Torá ya había afirmado que tenía que aplicarse la pena de muerte en el caso de la violación del Shabat, Moshé, de acuerdo con Filón, no sabía cuál era el método que se debía utilizar para aplicar el castigo. Tal vez existía la duda acerca de qué tipo de “trabajo” en Shabat merecía el castigo capital. Según Filón, la leña de las ramas recogidas sería utilizada para el fuego, elemento clave en el “trabajo” prohibido en el Shabat.

Un capítulo anterior del libro Bemidbar relata que las personas que se encontraban en un estado de impureza ritual cuestionaron su exclusión del Pésaj, el sacrificio pascual que precede a la celebración de Jag HaMatsot, nomenclatura bíblica para la festividad de Pésaj. Dado que es la única mención de la celebración durante los cuarenta años de travesía por el desierto, los jajamim dedujeron que no se practicó el Brit Milá, que es una condición sine qua non para la participación en este sacrificio. Una de las primeras acciones de Yehoshúa al cruzar el río Yardén fue la institución de la práctica del Brit Milá.

Después de una consulta Divina, se instituye el Pésaj Shení, una celebración del sacrificio para la misma fecha del mes siguiente, el 14 de Iyar, cuya carne será consumida en la noche, el comienzo del 15 de Iyar. Tal como en el caso de las hijas de Tselofjad, las personas que se encontraban en el estado de Tamé, impureza ritual, no querían ser excluidas de una celebración clave para el pueblo hebreo. Mientras que las hijas de Tselofjad consideraron que la herencia del padre no debía perderse.

En el caso de las hijas de Tselofjad, la solución del problema fue que recibirían la herencia, tal como dictaminó HaShem: Ken b’not Tselofjad dovrot, “la razón está con las hijas de Tselofjad”, con la condición de que se casaran con miembros de su propia tribu, la tribu de Menashé.

Los cuatro casos adjudicados individualmente sirvieron luego como precedentes, e ilustraron cuál debe ser la resolución en casos de duda. En ausencia de un líder de la talla de Moshé, que podía consultar directamente con Dios, en la actualidad son los grandes sabios –cuyas opiniones son generalmente respetadas y aceptadas– quienes pueden dirimir cuál es la solución a los nuevos dilemas que se presentan generalmente como consecuencia de los avances de la ciencia y la tecnología.

Alberto Krygier z”l

En memoria

Screen Shot 2017-07-11 at 8.06.05 AMNo obstante que vivía en el exterior, en Caracas, como ciudadano americano tenía que pagar el impuesto sobre la renta en USA y como Abril de 1968 se estaba acercando, busqué ayuda. Me informé que un tal Alberto Krygier dirigía Andersen & Co, firma internacional muy prestigiosa de contadores y asesores financieros.

Aunque mis ingresos no calificaban para una consulta en una institución de esa envergadura, llamé a Alberto para pedir ayuda con mi declaración de impuestos.

La respuesta afirmativa vino de inmediato y de ese día en adelante mantuve una relación cercana con Alberto.

Alberto procedía de Cuba y había emigrado a los Estados Unidos, impulsado por la revolución cubana. Vino una oportunidad de traslado a Caracas que aceptó porque muchos correligionarios procedentes de Cuba, allí se habían establecido.

Alberto era un hombre de vasta cultura, de pocas palabras, pero de una pluma muy acertada y aguda, hecho que evidenció durante décadas de columnas en EL NACIONAL. Alberto era un analista, con visión universal que sabía cómo insertar los hechos locales y nacionales en el marco internacional.

En una visita a su casa observé la enorme cantidad de libros que adornaban las paredes. Pero no estaban de adorno, eran parte integral del acervo cultural de un hombre de vastos conocimientos de historia humana y de los seres que había marcado el destino de la humanidad. Alberto navegaba el mundo desde los estantes de su biblioteca.

Nuestra relación se volvió más cercana durante varios años cuando compartimos la mesa semanal de la Junta Directiva de Conciencia Activa, organización cuyo fundamento se apoyaba en los valores morales y éticos, muchos de los cuales tenían origen teológico, pero que se habían integrado a la cultura occidental. La fundación argumentaba que uno de las razones más relevantes para la falta de desarrollo en diferentes áreas, era el factor moral. Argumentaba con certitud que esa merma de valores estaba en la raíz del subdesarrollo de muchas naciones.

Las convulsiones políticas de Venezuela de los últimos años hicieron que el mensaje de Conciencia Activa se convirtiera más pertinente, pero la fundación no tenía agenda política y por lo tanto era muy reservada en sus pronunciamientos.

Uno de sus logros fue la publicación de Conciencia Activa 21 que recogía el pensamiento, incluido el de Alberto, acerca de los problemas sociales y la realidad cultural del momento.

Pero Alberto fue ante todo un excelente padre y querido esposo. Tuvo una trayectoria comunitaria importante también, porque su experiencia y consejo fueron siempre solicitados.

Hombre de impecable conducta ética, fue ejemplo de logros y éxitos profesionales sin violar sus principios fundamentales. Arraigado en la tradición judía y valorando la experiencia de sus ancestros en Europa, Alberto fue el devoto esposo de María, mujer que lo acompañó fielmente en todos sus quehaceres.

Querido padre de Francis y Roberto, Aron y Sandra, Tamara y Andrés, abuelo y bisabuelo, Alberto dejó un legado de honradez, rectitud, amor por el estudio, profesionalismo, compromiso con el destino del pueblo judío, al mismo tiempo que fue un ciudadano con visión y preocupación universal.

Alberto tuvo que emigrar de su nativa Cuba, comportamiento que sigue vigente para el judío y otros que buscan igualdad de oportunidad y democracia, incluso en nuestros días y entorno.

Ya lo estoy echando muy de menos por su amistad sincera y ejemplo de rectitud.

Nishmató tehé tserurá bitsror hajayim.

Marianne Beker z’l

En memoria

Marianne-Kohn-Beker-y-el-Avila-620x310

Cuando llegamos a Venezuela, el señor Mote Kohn ya había enviudado y vivía en la casa de su hija mayor Marianne. Mote era un señor serio, asiduo asistente a la sinagoga los días Shabat, tenía el cargo de Fiscal dentro de la Junta Directiva de la Kehilá, de pensamiento universal, más allá de los confines de su tradición ancestral.

Luego conocí al doctor Simon Beker, extraordinario profesional de la medicina quien contaba a las personalidades venezolanas más ilustres como pacientes. Su bella y culta esposa era Marianne. Muchos la conocían como la esposa del doctor Beker, pero la mayoría la identificaba solo como Marianne por sus numerosas y extraordinarias cualidades individuales. Pareja extraordinaria de la comunidad judía en la cual cada uno tenía también una personalidad importante definida e impactante.

Marianne se convirtió a través de las décadas en un ícono en la comunidad judía.

Admirada por jóvenes como un modelo de lo que puede alcanzar una mujer en una sociedad latina, machista por definición. Su belleza impactaba como primera impresión para pasar a la retaguardia frente a su agudo intelecto y vasto equipaje cultural.

Ávida lectora de historia y filosofía, profesora universitaria con un prisma universal, todo ello era secundario a su interés y compromiso con el presente y futuro del pueblo judío. Marianne era un punto de referencia indispensable frente a cualquier situación crítica que requería experticia, juicio y sabiduría. Tuvo pocos cargos formales dentro de la comunidad con la excepción de la Unión Israelita y la CAIV. No había declaración o comunicado comunitario que no pasaba primero por su pluma también y aprobación.

Cualquier evento cultural: foro, reunión internacional, era impensable sin la activa participación de Marianne, tanto en la preparación como la ejecución.

Fue la extraordinaria madre de Toni y Bernardo, Ilana y Sidney, Bernardo y Cirly.

Tres hijos con cónyuges, y cada uno destacado en sus profesiones. Siempre pendiente de su hermano menor Carlos, Marianne vivía en una casa al lado de su querida hermana Dita en la Alta Florida, y reunía a la familia en un almuerzo dominical, porque Marianne también era una cocinera sin par. Combinación inusual de talento culinario con curiosidad intelectual.

Unos años atrás editamos conjuntamente un libro sobre las Sinagogas de Venezuela y el Caribe. La idea venía de Marianne, porque pensó que en el Caribe hay comunidades que han mermado o desaparecido y sería importante dejar un documento de sus instituciones religiosas e historia. Al incluir las sinagogas de Venezuela en ese libro, quedaba lejos de nuestra imaginación de aquel entonces, la posibilidad que en escasos años estaríamos enfrentando una situación semejante en nuestro país.

Durante estos últimos y turbulentos años en Venezuela, fundó y dedicó muchísimo esfuerzo a ESPACIO ANA FRANK, institución que ha estimulado la conciencia de gran parte de la sociedad venezolana para renovar esfuerzos por mantener en alto la bandera de la dignidad humana, la libertad de pensamiento y la convivencia. Recordando los horrores del pasado reciente durante la Segunda Guerra Mundial, a través de numerosas películas y foros, conversatorios y reuniones a promovido la identificación de la sociedad con los menos afortunados al mismo tiempo que contribuye para enfrentar con aplomo y decisión las dificultades del momento actual en Venezuela.

Su nombre hebreo Miryam hace alusión a la hermana de nuestro gran líder Moshe Rabenu. La bíblica Miryam fue hermana del ser humano más ilustre, sin embargo, la Torá testimonia que nunca fue opacada por Moshé. Tenía personalidad y liderazgo propio.

Siglos más tarde, nuestra Miryam, Marianne, también tenía liderazgo propio y se convirtió en un ejemplo a seguir para la juventud de nuestra comunidad y para muchos otros que fueron sus discípulos ya sea en la universidad o a través de sus numerosos escritos y finos ensayos en la prensa del país.

Llegó a una edad respetable, había pasado los 80 años de vida fructífera que deja una huella indeleble.

La vi por última vez apenas unas semanas atrás en la boda de su nieta Melanie con Danny y se veía como siempre bella y sonriente. Sabía que estaba enfrentando problemas de salud que no aparentaba físicamente. Pero me dijo, “estoy cansada de vivir, ya es suficiente”. Extrañas palabras para ese momento, pensé. Sin embargo, me quedaron grabadas porque recordé que su difunto padre Mote zl me había dicho: “no quiero vivir un momento más de lo que me corresponde”, no quería vivir sin tener todas sus facultades habituales.

Marianne se fue de este mundo terrenal con todas sus facultades y numerosos talentos intactos.

Todos estamos enlutados.

Tehé zijrá baruj

LA FUERZA RESIDE EN LA UNIÓN

Parashá Balak

Balak, rey de Moav, da nombre a estos capítulos, sin embargo, el personaje dominante del relato es Bil’am, el profeta gentil de estatura espiritual comparable a la de Moshé Rabenu.

La presencia de este profeta, impide que otros pueblos justifiquen sus errores y alegar que de haber tenido un líder espiritual comparable al del pueblo hebreo, hubieran alcanzado niveles más elevados.

Nuestro texto cuenta que Bil’am fue invitado por Balak para maldecir al pueblo hebreo, después de haber concluido que la manera tradicional de enfrentar un adversario no podía ser aplicado en el caso hebreo. En este sentido, otros pueblos habían fracasado al batallar con el uso normal de las armas. Balak concluyó que la energía de los hebreos tenía una calidad espiritual, por lo tanto, era en este campo que se debía conducir el enfrentamiento.

Balak quedó desengañado de Bil’am, quien en lugar de maldecir, bendijo al pueblo hebreo. Al observar al pueblo desde la cima de un monte, Bil’am no pudo evitar su admiración por el campamento hebreo y se vio obligado a exclamar: “Ma tovú ohaleja Yaacov, mishkenoteja Israel”, “Cuán buenas son tus tiendas Yaacov, tus habitaciones Israel”, frase que se utiliza para comenzar las plegarias diarias matutinas.

Está claro que la intención de Bil’am era maldecir al pueblo, utilizar sus poderes para herir a los hebreos. ¿Por qué los bendijo? Tal vez, porque como hombre inspirado por Dios, no pudo cambiar lo que veía y aplaudir la vida pacífica y armoniosa que reinaba en el campamento hebreo.

De acuerdo con el Midrash, “ohaleja” y “mishkenoteja” se refieren a las sinagogas y casas de estudio. Bil’am tuvo que reconocer que estaba en la presencia de un grupo humano que había roto los esquemas de la idolatría y que estaba escalando niveles de espiritualidad anteriormente desconocidos.

Padres transmitían a sus hijos los valores que Moshé les había inculcado.

El Rebe de Slonim, autor de Netivot Shalom, sugiere que el poder nefasto de Bil’am, sólo podía tener efecto sobre un individuo, pero era ineficaz frente al colectivo. Cuando Bil’am visualizó a la comunidad hebrea en su totalidad y observó el espíritu de armonía y entendimiento entre la gente, sus poderes para maldecir quedaron anulados. La obvia moraleja es que frente a la unidad y la coincidencia en los valores, no existe el enemigo o la adversidad que sean invencibles.

Por lo antedicho, Bil’am aconsejó a los moavitas que envíen a sus doncellas para seducir sexualmente al pueblo, para conducirlos a través del adulterio a la idolatría. La idea era dividir al pueblo hebreo entre quienes sucumbieran a la tentación y quienes la resistieran. El texto bíblico afirma que 24.000 hebreos no pudieron resistir los avances de las mujeres moavitas. Con este comportamiento se separaron del pueblo y lo debilitaron. La historia judía da testimonio de lo antedicho. La solidaridad y la unión que reinó en el seno del pueblo permitieron que sobreviviera a todos los atentados en su contra. Si se toma en cuenta la diversidad, resultado de la dispersión del pueblo judío por los confines de la tierra, se puede concluir que la coincidencia y la armonía reinante en el seno del pueblo tienen una raíz filosófica o espiritual. El texto bíblico es probablemente el cemento que convierte a un grupo disperso en una unidad.

Así lo expresó Bialik en su célebre poema Im yesh et nafshejá ladáat. De acuerdo a Bialik, la casa de estudio es la “fuente” de la energía excepcional del pueblo judío.

El místico Arizal sostiene que las almas de quienes fueron atrapados por la seducción de las mujeres moavitas, transmigraron a los 24.000 estudiantes que perecieron en la época de Rabí Akivá y en cuya memoria se observa el período de luto del Ómer. De acuerdo a la tradición, su muerte se debió a la inexistencia del respeto del uno por el prójimo. La desunión fue su pecado. Y cuando la unión se fractura, el pueblo judío se torna vulnerable.